Soñando con la final tras un partido infame
El Athletic menos fiel a sí mismo de la era Bielsa consiguió avanzar en una Copa que empieza a oler a final con presencia rojiblanca. Porque al margen de la consideración y respeto que merece un Mirandés que ha eliminado a dos primeras más que el propio Athletic para situarse en semifinales, que tire la primera piedra quien no hubiese firmado este enfrentamiento cuando se produjo el sorteo del cuadro de cruces coperos.
Cierto es que la suerte le ha sonreído al Athletic en este torneo, por lo que ahora toca rematar.
El partido de Mallorca no pasará a la historia, ni del fútbol ni de la estadística. El estadio de los mil nombres (sinceramente, desconozco como se denomina en estos momentos) recibió la eliminatoria con una grada ocupada por dos primos de Serra Ferrer, un amigo de Caparrós y la colonia argentina del megáfono, esa que tiene un nivel de educación inversamente proporcional a los decibelios con la que escupen sus berridos.
En la isla la Copa no importaba y se notó desde el inicio. En la grada y en el campo, porque Caparrós reservó al Chori Castro, cedió la iniciativa y el terreno al Athletic y planteó un partido en busca de un golpe de fortuna, una jugada aislada, basado en esperar, salir a la contra y buscar el fallo rival.
Si la primera parte fue mala, la segunda fue espantosa. No estará satisfecho Bielsa. El Athletic fue incapaz de serenar el juego, de tocar con criterio, de encontrar las asociaciones y automatismos que, poco a poco, han pasado a ser el ADN del juego rojiblanco. Iturraspe no se serenó en todo el encuentro y Herrera no dio con el interruptor. Por si fuera poco, Munian acabó lesionado y reemplazado por un Toquero más inédito que nunca. Precisamente fue Iker quien tuvo la oportunidad de adelantar al Athletic y sentenciar, pero sigue en su línea de fallos cara a puerta.
La reanudación trajo un partido más trabado aún, en la que el Mallorca siguió en su línea de n jugar, de trabar el ritmo, aunque las tarjetas se las llevara, curiosamente, el equipo rojiblanco. El único interés radicaba en saber si el juego directo de los bermellones acabaría dando fruto, permitiéndoles recortar distancias. La incertidumbre, sin embargo, acabó cuando una cesión de Ramis acabó con un gol en propia puerta tras colársele a Calatayud después de un extraño bote.
Tuvo su guasa la jugada. Hay quien dice que fue una concesión a Eñaut Zubikarai tras sus rezos pidiendo vendetta a la virgen ondarrutarra de La Antigua, y quienes vieron en ello un peaje a un Caparrós que, seguro, algo tuvo que ver con que al césped del estadio balear sólo le faltasen los charlies para parecer el escenario de una película de la guerra de Vietnam.
Ahí murió el partido y la eliminatoria. Los militantes del clasificación amigo mostrarán su satisfacción, y los partidarios del buen juego esperarán que se trate de la excepción que confirma la regla. Hubo suerte, cierto, pero tras el asumible tropiezo del Bernabéu era importante volver a la senda de los resultados positivos.
Ya nadie duda de que este proyecto es una realidad y tiene un prometedor futuro. Si a eso uniese una final de Copa se estaría por encima de las expectativas del más exigente. Pero habrá que luchar sangre, sudor y lágrimas ante la troupé de un Carlos Pouso que, seguro, vivirá el enfrentamiento contra los rojiblancos como el mejor premio que la machada que ha protagonizado merecía.
Para Vallecas, ahora, toca recuperarse y realizar alguna rotación. Porque el calendario sigue, afortunadamente, colapsado. Bendita locura, afortunado cambio.
Goleada injusta y condicionada
Tras un varapalo como el recibido, aunque solo sea a modo de
goles, cuesta centrarse en hacer un análisis frío sobre el aspecto deportivo,
en el que brilló el Athletic durante la primera parte. No habrá aficionado
rojiblanco hoy que reconozca que sacó pecho en el descanso y que no soñase tras
lo visto en los primeros cuarenta y cinco minutos con dar la campanada en el
Bernabéu.
Partido serio que da muchas opciones para semifinales
Probablemente ahora sí sea necesario pinchar un globo, el de
la euforia. Porque cuesta mantener la cabeza fría o incluso evitar las
tentaciones de hablar de finales ahora que se ha dado un paso en firme para
alcanzar las semis. El Athletic pasó, en un encuentro que tenía más dosis de
morbo que de interés futbolístico, si cabe, y ante el que los expupilos de Caparrós
supieron hacer un partido serio, el que se necesitaba, para plantar cara a un
Mallorca bien plantado y con unas consignas claras: intentar acumular jugadores
para trabar el juego rojiblanco y buscar alguna contra que posibilitase marcar
fuera de caso.
Iraizoz apareció cuando se le necesitó, haciendo lo que se exige a
un portero, y detuvo un tiro de Chori Castro que se envenenó al toparse con
Herrera y otro de Tissone que finalizaba una de esas contras que a veces, cada vez
menos, generan los rivales por pérdidas absurdas del Athletic en el centro del
campo. Eso y media docena de córneres en los últimos estertores del partido fue
toda la producción ofensiva del equipo bermellón.
Los de Bielsa fueron de menos a más, tardaron en encontrar
su estilo de juego entre el bosque de piernas planteado por el de Utrera y
durante la primera mitad hubo momentos de cierto contagio, de juego directo,
nacido de Amorebieta casi siempre, que buscaba la línea de ataque por vías que
recordaron tiempos afortunadamente ya pasados.
Con todo, el equipo encontró el hilo de juego cuando
aún quedaban veinte minutos para el descanso y de la asociación de Herrera y de
Marcos -que nadie sabe fehacientemente en qué posición juega puesto que aparece
por cualquier esquina del campo- llegaron las oportunidades. Para Aurtenetxe de
cabeza, en remate flojo, para Herrera de tiro duro desde la frontal, y para
Llorente, rematando de cabeza en la que fue la buena, tras pase de Oscar desde
la banda en una jugada clásica que certifica que Bielsa no ha desterrado de
este Club el juego más tradicional.
Si contra el Levante se destacó a los centrales, contra el
Mallorca pasaron más desapercibidos, algo que es buena señal porque se debió a
la revolución de los proscritos. Susaeta, que lleva un mes a un nivel más alto,
Oscar de Marcos y un gran Iturraspe -ayer convenció- quisieron vengarse de su antiguo entrenador
desplegando lo mejor de su recetario y lideraron la hora de buen juego que al
Athletic le valió para obtener una renta que debiera resultar suficiente.
El descanso pasó factura al Mallorca, al que tras la reanudación se vio físicamente
más flojo, y el Athletic con gol de cabeza de Muniain -¡qué cosas se ven en el
fútbol!- apuntilló a un equipo que no se caracterizó por su ambición. Preocupados
los baleares mucho más por no dejar jugar –con la complicidad de un trencilla
benévolo- que por intentar volver a poner a prueba a Iraizoz, fueron pasando
los minutos hasta que llegó el tercero de la tarde, anulado por González
González a instancias de su asistente, un tal Rubio Palomino, de cuyo exceso de
vista esperemos no tener que acordarnos dentro de seis días.
El partido que algunos aguardaban para volver al ataque con
cansinas comparativas se resolvió de la forma que mejor viene al Athletic, ganando, lo que alimenta las opciones de
avanzar en Copa y cierra debates y rumores poco beneficiosos en redes sociales
y medios locales ávidos de morbo. Queda para el necesario intercambio de
pareceres qué deparará lo físico para un equipo que cuenta en su once con los
mismos nombres cada tres días, si no debió realizar Bielsa los cambios unos
minutos antes o si para el Bernabéu no será conveniente dar descanso a
alguno de los que más kilómetros acumulan en sus piernas.
Pero son debates constructivos, de esos que enriquecen, los
que se dan cuando las cosas van bien, muy bien. Porque ya a estas alturas pocos
discutirán la trayectroia ascendente de un grupo cuyo límite deportivo está por
llegar y que nadie se atreve a vislumbrar cual puede ser, puesto que a pesar de
todos halagos sigue existiendo mucho margen de mejora.
Chamartín espera. Centrados en la resaca del enésimo mejor
partido del milenio, para el Athletic será una espada de doble filo. Puede aprovecharse
del debate existente en la capital del imperio y sacar petróleo en el momento
en el que más se empieza a cuestionar el modelo Mourinho o ser la víctima que se cobre el madridismo para recuperar el orgullo perdido.
La concentración, aprovechar las ocasiones, dosis de suerte
y un arbitraje objetivo serán necesarios.
Ocupando la posición que corresponde al juego
De golpe y porrazo, en dos partidos, parece que los de
Bielsa se han conjurado para desterrar las dudas. Si la estrategia hasta ahora no
había funcionado, era un serio handicap, en tan solo un par de encuentros se
han transformado dos goles a balón parado, de córner, y ha comenzado a
equilibrarse algo –aún hay mucho margen de mejora- la relación entre ocasiones
y tantos.
Paso adelante en otra competición más
Las dudas interesadas que algunos, artificialmente, habían
sembrado en torno al juego del equipo, con alusiones a pinchazos de globitos, etcétera, se borraron de golpe y porrazo en los noventa minutos de ayer. El
Athletic avanza en el torneo del KO, en la Europa League y sigue afianzado en
una posición que le da opciones a casi todo en la Liga.
Nada más que un punto
Seguramente aquellos que en esto del fútbol tienen respuesta
para todo sabrán explicar por qué ciertos campos se convierten en malditos para algunos
equipos, el caso es que sea por lo que sea jugar en Getafe es sinónimo de
partido con ganado para el Athletic.
Pésimo partido que lo fía todo a San Mamés
Una cosa son los sorteos benévolos y otra los paseos
militares. Si alguien pensó que la Copa iba a ser cosa sencilla, sin desgaste,
sin coste para el equipo, ayer tuvo respuesta en el Carlos Belmonte, un estadio
que, a pesar de la inyección económica en el Club manchego de algún jugador
internacional, presentaba un paupérrimo aspecto en su terreno de juego.
Mal encuentro, pase copero y necesarias vacaciones
El objetivo era pasar de ronda, y así se hizo, por lo que el
Athletic llega a las merecidas (y necesarias) vacaciones invernales con los
deberes más que hechos. Primero de su grupo en la Europa League, garantizada su
presencia en el bombo copero del sorteo del viernes y con una posición
desahogada en Liga, sin bien demasiado alejada de los puestos de honor pese a
los méritos deportivos. Con todo, quedan más de dos semanas para hacer balance.
Victoria agónica contra los elementos
Sirvió la victoria agónica del Athletic para que el equipo
siga sumando enteros, aunque cada partido tenga su particular cúmulo de despropósitos,
unos por deméritos propios, tanto en área propia como ajena, y otros,
demasiados ya, causados por los trencillas de turno.
La cara B sonó igual. Para bien y para mal.
No solía ser fácil que la cara B de los discos tuviese el
nivel de la A, siempre se dejaban las peores canciones, las de relleno, acaso
alguna buena como reclamo, por aquello de
que el comprador, al menos, se molestase en dar la vuelta al disco.