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Las otras cuentas

Fué un partido raro, en un ambiente extraño. Las dudas se me disiparon cuando nada más sentarme en mi localidad vi el aspecto que presentaba San Mamés: frio, desconsolador, sensación de abandono... Pensé que seguro que no ganábamos, porque eso hay veces que en la Catedral se huele. Presenciar como el speaker berreaba el himno del Athletic, forzando momentos de silencio con objeto de que el poco público que estaba en La Catedral entonase el himno era kafkiano. Dado que no se oía al público cantar, se ponía entonces el volumen del karaoke al máximo de decibelios, se volvía a quitar y otra vez silencio... era un claro presagio de lo que iba a suceder. Ayer se necesitaba un San Mamés lleno, abarrotado, el de las buenas ocasiones, el que hace que el Athletic gane partidos, el que posibilita que se pueda remontar un partido contra el Real Madrid...

Lo acontecido, motivado también en una decisión injustificable de lo que queda de la peor directiva de la historia del Athletic, fué un paseo militar para un Madrid experto en este tipo de partidos. No nos engañemos. Están acostumbrados a jugar contra equipos al 120% todas las jornadas. San Mamés y el Athletic se les atragantan, cierto, pero cuando San Mamés es San Mamés y no un sucedáneo y cuando el Athletic era (y nótese que hablo en pasado) el Athletic.

El equipo se vació, trabajó, luchó, no bajó los brazos hasta el final, mereció mejor fortuna o, al menos, un marcador menos avultado, pero el fútbol no es justo, la justicia en este deporte nunca ha existido y los errores se pagan a un precio muy alto. Dejar rematar a Sergio Ramos solo en el segundo palo, dejar marchar a Cicinho como lo hizo Javi González (¡qué pinta este sujeto en el Athletic y menos de titular!) y tener a Van Nistelrooy libre de marcaje es un suicidio. Un suicidio colectivo. Dice la prensa que el Athletic no jugó mal, que tuvo ocasiones, que faltó capacidad de remate... Pienso que jugamos mal a fútbol por una sencilla razón: porque ante un equipo con poco juego y argumentos sucumbimos a las primeras de cambio, porque no saber defender es jugar mal a fútbol, porque no saber rematar es jugar mal a fútbol y porque el entrenador, también, se estña equivocando.

No se puede alinerar al señor que jugó ayer de lateral izquierdo después del partido que hizo en Santander, los cambios se deben hacer en el descanso -para cuando Mané los hizo la diferencia de goles era ya de tres- no se puede marear a dos jugadores como Javi Martinez e Iraola, a los que no deja asentarse en ningún puesto.

La única nota positiva, una jornada más, la ponen nuestros rivales que por su incapacidad nos están poniendo la salvación en bandeja. Otra cosa es que sepamos aprovecharlo. Quiero ser optimista, aunque cada vez lo veo más complicado puesto que estamos hablando de ganar tres partidos de seis, pero todo hace prever que debamos ganar los de casa y no lo veo nada claro.

Quedan seis jornadas, seis semanas de sufrimiento, de transistor, de mirar la clasificación, los partidos de nuestros rivales...

Lo que sí se seguro es que la directiva no hará autocrítica por haber convertido ayer San Mamés en un Montjuic cualquiera. Los ingresos del día del club, a buen seguro, paliarán el déficit cuando presenten las cuentas en septiembre, pero no tengo muy claro si dentro de seis semanas las otras cuentas, las de la salvación, darán el superavit de puntos necesario para conseguir que este equipo siga en primera.
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1 comentario

  1. Creo que el Atlético de Bilbao es parte de la idiosincrasia española, no olvidemos que juegan con 11 españoles y que toda su plantilla está formada por nacionales.

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