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Laminados para bien dormir: KKPNN, capítulo V

V

Ciudad del Vaticano, Roma, 1883

El gran maestre de la orden militar de los Caballeros Hospitalarios observaba el sol al hundirse en la línea de un horizonte cuajado de diminutas casitas. Antes de que el astro rey se ocultara definitivamente echó una rápida mirada a la ciudad eterna aprovechándose de las privilegiadas vistas que le proporcionaban los apartamentos vaticanos. Sonrió, pues frente a él se encontraba un símbolo pagano, un obelisco del dios Ra traído de Egipto por el emperador Calígula, justo en medio del ombligo del catolicismo. Junto a él, a su siniestra, resplandeciendo con un color dorado por el sol vespertino, la inmensa mole de mármol de la basílica de San Pedro ocupaba parte de su campo visual con su gran cúpula, la más alta de toda la cristiandad. Más allá, a lo lejos, en frente, sobresaliendo sobre el techo de los edificios cercanos, veía el Castel de Sant’ Angelo coronado por un ángel de bronce, guardando uno de los puentes del Tíber. Y a la otra orilla la vieja Roma imperial, la ciudad que gobernó el mundo conocido.

Creada en época de las cruzadas, rival de los Templarios, expulsada de Palestina, Chipre, Rodas y Malta, afincada desde 1798 en Roma, la orden de los Hospitalarios o de San Juan de Malta era uno de los pocos brazos armados que le restaban al Papa. Tras desaparecer el sol en el mar Tirreno, el gran maestre, sucesor de una gloriosa extirpe de monjes-guerreros volvió la mirada a la amplia y lujosa sala donde se encontraba. Una larga mesa de madera noble, esmeradamente trabajada y circundada por sillas tapizadas de terciopelo rojo rematado por filigranas hechas de pan de oro, llenaba la estancia. Ocupando las sillas en silencio, con signos evidentes de preocupación y nerviosismo, los distintos dignatarios eclesiales esperaban la llegada de los rezagados al importante cónclave que se iba a celebrar allí. Se hacía tarde. El gran maestre abandonó los ventanales y con tranquilidad tomó asiento en el lugar a él asignado, junto a la cabecera de la mesa, a la diestra del gran sitial que ocuparía el Papa. Frescos renacentistas de incalculable valor, estucos dorados, tapices, porcelanas, grandes arañas de cristal de Murano, el lujo y el refinamiento los envolvía. Disimuladamente contempló a los presentes. Eran las cabezas de la cristiandad, los máximos dirigentes de la curia romana y de las órdenes religiosas. Salvo ocasionales murmullos y cuchicheos, nada se oía en la estancia, la gravedad del momento impelía a callar y a esperar. Casi podía cortarse el ambiente. En ese momento, rodeado de su séquito, hizo su entrada en la sala el Papa León XIII, provocando un generalizado sentimiento de alivio y de asombro. Junto al Santo Padre llegaba un extraño de piel morena, completamente vestido de blanco, muy sencillo, con una especie de gran bata y pantalones sin ningún adorno, tocado con un ridículo y corto sombrerito de forma cilíndrica. Un análisis del rostro y del color de su piel llevaban a la conclusión de que parecía tener un origen indio. El gran maestre sabía quién era, sabía por qué estaba allí. Por vez primera en mucho tiempo un clérigo de otra religión, pues eso era ese extraño, se encontraba en aquel lugar, algo insólito. El gran maestre ordenó sus pensamientos. Le iba a tocar comunicar la peor de las noticias. El Santo Padre tomó asiento, se despidieron los subalternos, los guardias suizos cerraron las puertas, todos callaban expectantes. La reunión iba a comenzar.

- Hermanos, nos hallamos aquí reunidos por un asunto de una gravedad extraordinaria.- comenzó a decir el Papa- Se os ha convocado con premura y muchos aquí estáis. Otros han enviado a quien les represente. También hay quien no ha podido llegar pero no podemos esperar. El tiempo apremia. A llegado el momento de dar una terrible noticia. El gran maestre de la orden de los Caballeros de San Juan de Malta os la anunciará. Escuchad con atención, por favor.

El gran maestre se levantó para que su voz llegara a todos. Fugazmente, dirigió sus ojos a un cuadro de Caravaggio que embellecía la pared frente a él y que representaba la crucifixión de San Pedro. Tomó fuerzas y suspiró.

- Gracias, Su Santidad- agradeció. Miró a los presentes y comenzó a hablar de nuevo- Hermanos, tengo una mala noticia, no fue de casualidad, esta puede ser el peor de los momentos de nuestro tiempo. El Diablo nos amenaza con la destrucción.

Un respingo sacudió a los congregados. Murmullos incontrolables se elevaron hasta que el Papa levantó la mano solicitando silencio. Todos callaron.

- Hace miles de años, antes del advenimiento de nuestro señor Jesucristo, un profeta llamado Zoroastro predicó en Persia sus enseñanzas y fundó una nueva religión dedicada a un único dios, Ahura Mazda. Esa religión se denomina zoroastrismo. Siglos después otro profeta llamado Maniqueo postuló una variación de esa religión que se llamó maniqueísmo. Predicó que Ahura Mazda era el dios de la luz, el bien absoluto y que frente a él en constante lucha se encontraba Ahrimán, que representa la oscuridad, el mal absoluto. Otro nombre con el que los persas conocen a éste último es...

- Gran maestre- el prefecto del Santo Oficio, la siniestra Inquisición, le interrumpió dirigiéndole una mirada cargada de malignidad- Todos los presentes conocemos perfectamente la historia de la teología. Todo lo que nos cuenta lo hemos estudiado para obtener los hábitos. Aquí no hay necios ignorantes. No veo la razón por la que nos ilustra sobre el particular. ¿Por qué no pasa a relatarnos lo que realmente nos ha traído aquí?

No cabía duda que el máximo dignatario de la Inquisición se encontraba irritado. El propio hecho de no conocer la noticia que allí se iba a revelar y que el gran maestre fuera el ponente debía escocerle mucho. Iba a contestarle cuando el Papa zanjó la cuestión:

- Continúe- dijo escuetamente al gran maestre mientras dirigía una mirada desaprobadora al prefecto del Santo Oficio.

- Gracias, Su Santidad.- respondió el gran maestre- Como decía, otro nombre con el que los persas denominan al mal más absoluto es Djinn, el Demonio- tosió y tras respirar hondo prosiguió.- En el siglo IV de nuestra era las tropas del emperador romano Juliano el apóstata invadieron el imperio persa entrando profundamente en Mesopotamia. La Historia nos dice que grandes calamidades se abatieron sobre aquel emperador y su ejército. Nosotros sabemos lo que pasó en realidad. A la altura de la capital persa se encontraba un templo que las tropas romanas saquearon e incendiaron. Ese templo estaba dedicado al Djinn. Tras el saqueo se sucedieron todo tipo de desastres, a cual más devastador. Las tropas se inquietaron y obligaron al emperador a abandonar el sitio de la ciudad y a volver a Roma. Pero hubo algo más. Una pequeña estatua de oro, una esfinge con alas y cara barbada, obtenida del saqueo del templo. No lo sabemos con seguridad pero esa estatua era algo muy maligno, la causa de los desastres. No era una representación del Demonio, no. Al parecer...- dudó el gran maestre de lo que iba a decir a continuación- Parece ser que la estatua era el Demonio mismo.

La sala estalló en grandes voces, exclamaciones de sorpresa, incredulidad o miedo. El Papa tuvo que hacer grandes esfuerzos para que volviera el orden al cónclave. El gran maestre se dispuso a proseguir. El máximo dirigente de la Inquisición le miraba con desdén.

- Y, ¿qué ocurrió con la estatua?- preguntó el general de la orden de los jesuitas, el papa negro, con evidente nerviosismo en el tono de voz.

- Tras levantar el asedio, una pequeña patrulla de soldados romanos se internó con ella más allá de Mesopotamia, en pleno corazón de Persia, tratando de alejar su maléfico influjo los más posible y no hemos vuelto a saber nada hasta ahora- respondió el gran maestre.

- ¿Ha vuelto a aparecer la estatua?¿Qué ha ocurrido?- el que ahora hablaba era el máximo dignatario de la orden del Carmelo, la orden mixta de los carmelitas.

- La estatua está en Inglaterra- dijo León XIII y ante el terror que vio reflejado en las expresiones de la mayoría de los presentes, continuó tratando de tranquilizarles- Y tenemos allí a nuestros agentes prestos a interceptarla- tras una breve pausa, prosiguió- Aquí hay una persona que nos hablará de lo ocurrido con la estatua. Es quien me acompaña y cuya presencia tanto os ha sorprendido. Se trata de un sacerdote parsi, un seguidor del zoroastrismo, que nos ha avisado de los últimos movimientos de los poseedores de la estatua.

La reunión se prolongó durante varias horas y en ella se contó lo que se conocía del final de la infortunada patrulla romana y la creación de un nuevo templo por los parsis oscuros, los seguidores del Djinn. También se habló de la aparición de la expedición del doctor Gepp y del viaje a occidente que había realizado la estatua. Se relató dónde se encontraba en esos momentos y de lo que pretendía hacerse con ella. Finalmente se tomaron decisiones, se enviaría lo más rápidamente posible a cuantos agentes se pudieran a tratar de recuperar el perverso objeto y en ello se contaría con la ayuda de los parsis. Mientras tanto, se contentarían con los dos espías que el Vaticano tenía en Londres. Al finalizar el cónclave, el Papa realizó un aparte con el gran maestre de los Caballeros Hospitalarios para hablar de esos agentes. No confiaba en ellos, el hecho de que Inglaterra no fuera católica y que en el pasado hubiera asesinado a varios enviados del Vaticano provocaba que los espías no fueran los más aptos. Eran más bien lo contrario, dos monjes, uno carmelita y el otro cartujo, torpes y desmañados.

- ¿Qué podemos esperar de nuestros espías en Londres?- preguntó León XIII sin más ambages al gran maestre.

- No demasiado- dijo éste- Nuestro agente principal es un antiguo monje carmelita portugués llamado Gomes da Melo, un depravado mujeriego que tras las múltiples transgresiones de la regla monacal fue expulsado de la orden y desterrado a este destino en Londres. Es muy extraño, ora es alguien serio ora se convierte en la más chabacana de las personas, como si sufriese de algún tipo de desorden de personalidad. El otro es el padre Julián, monje cartujo español, y que como tal, y salvo escasas excepciones mantiene el voto de silencio propio de su orden monacal. Si el portugués es raro este se lleva la palma. Permanece desaparecido grandes periodos y no ve la luz del día. Además, nuestros informes dicen que se ha convertido en un gran bebedor debido a las malas influencias de Gomes da Melo. La cosa no pinta demasiado bien.

- ¡Dios mío! dos pecadores y uno de ellos mudo. Ayúdanos Señor en esta hora de desgracia- imploró el Papa mirando al cielo- ¡Ayúdanos!

El gran maestre, apesadumbrado ante la reacción del Santo Padre, se dirigió a las dependencias del telégrafo vaticano con intención de impartir las órdenes precisas a Londres, cavilando sobre el fin del mundo predicho en el Apocalipsis de San Juan.



Londres, 1883

Los Carrefour eran una familia francesa que había emigrado a Inglaterra huyendo de las agitaciones revolucionarias que desangraban la vida parisina de mediados de siglo. Establecidos en las cercanías de Londres se asentaron y medraron, dando a sus vástagos una vida desahogada. Jean era el último de varios hijos del matrimonio Carrefour y era un gran amigo de los M. Oz. Emprendedor y con ambiciones, Jean había creado un negocio relacionado con la industria láctea mediante el reparto de botellas de leche a domicilio. Aunque su idea original era distribuir la leche a primera hora de la mañana, su natural indolente y su gran cachaza hacía que tanto él como sus productos llegasen impuntuales a todos sus puntos de reparto. Sorprendentemente en eso radicó el éxito de su negocio, pues servía su leche tarde para los desayunos de la mañana pero pronto para la hora del té, por lo que encontró un nicho de mercado virgen en aquellos compradores que deseaban leche fresca para la tarde. Jean recibía entre quienes le conocían el sobrenombre de “Cow” debido al negocio que regentaba, aunque había quien maliciosamente afirmaba que se trataba un apodo muy descriptivo dada la talla de cintura del destinatario del mismo. Efectivamente Jean “Cow” era orondo, rebosante de carnes, con una cabeza digna de un gigante y poblada de un lacio cabello castaño con tonos rubios. Sin embargo su cuerpo, salvo a lo ancho, no estaba en consonancia con semejante testa, pues su altura era diminuta, propia de un gnomo de cuentos infantiles más que de un hombre. Voraz de apetito, afable en el trato, era un personaje risueño de agradable conversación y risa fácil que le valía para que quienes le conocían le perdonasen su impuntualidad constante y su aparente falta de interés por los demás.

Jean “Cow” conducía una elegante calesa tirada por dos grandes caballos capaces de aguantar su peso por el barrio de Kennington cuando un tumulto llamó su atención. Varios policías, los afamados bobbys, custodiaban y hacían subir a un carro abierto a un grupo de muchachos, matones de barrio pobremente vestidos, malencarados y con evidentes signos de embriaguez. Parecía que acababa de haber una pelea, pues en el suelo se encontraba un guiñapo lleno de sangre y moratones, con la cara embadurnada de suciedad, vestido con camisa blanca manchada de sangre y falda escocesa. Paró y se apeó, curioso, acercándose a observar la escena y asombrándose al reconocer al herido como el persa que había visto en casa de los M. Oz en los pasados días. Extrañado pero resuelto, se acercó a los policías y les habló, identificándose y haciéndose cargo del traslado del herido junto al doctor Gepp. Ofur pasó el resto del día conmocionado, dolorido y medio sedado, pero al menos estaba en casa. Ya no estaba perdido.




Un mozo salía de un almacén con un gran cántaro de cristal sobre los hombros cuando tropezó y cayó al suelo con estrépito. El recipiente se le escurrió de las manos y se rompió en mil pedazos, saliendo despedidos peligrosamente. El carro conducía a los detenidos en Kennington a la comisaría central de Londres cuando súbitamente el destino fue a su encuentro. Desdichadamente, un trozo de cristal de grandes dimensiones, con un afilado borde puntiagudo fue a clavarse en el anca de unos de los percherones que tiraban del carro policial. El caballo se encabritó y comenzó a correr, en medio de salvajes relinchos, lo cual provocó que el resto de animales de tiro del carro le imitaran despavoridos. Medio paralizado por el pavor, el conductor, un viejo policía de cano bigote, trataba de refrenar a las bestias inútilmente mientras su ayudante gritaba a pleno pulmón a los viandantes y conductores que se apartaran de la alocada y peligrosa carrera. Esposados al carro para que no pudieran huir, los detenidos del West End, los matones que habían golpeado con saña a Ofur ya no eran tan valientes. Chillaban aterrados como cerdos al fin de sus días, sin otra cosa que hacer, conscientes de que atados como estaban sus vidas corrían serio peligro. El carro cruzaba el London Bridge cuando la carrera llegó a su fin. Un pesado ómnibus se interponía en medio del camino, incapaz de maniobrar para despejar la loca trayectoria del descontrolado vehículo. Instantes antes del choque, tratando de evitarlo, los percherones viraron hacia un lado, saltando el pretil y precipitándose con carro y todo a las oscuras y frías aguas del Támesis.
El conductor chapoteaba asustado hacia la orilla. Un poco más allá le seguía su ayudante. Se encontraban aliviados porque habían salvado la vida. Sin embargo la tristeza les atenazaba. Nada podían hacer por aquellos muchachos que instantes antes estaban a su lado. Atados, murieron ahogados aquel día, sin poder escapar a su fatal destino.

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¡La Casta del León!

Sigue su ejemplo


Animo Usta, ¡¡confío en ti!!!














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LA SECCIÓN TODORUGBY ESTUVO ALLÍ

Leicester Tigers 9 - London Wasps 25

Pues si, efectivamente allí estuvimos, en la última fila del tercer y último anfiteatro, pulverizando de este modo todos los records de altura del señor de los Fresnos.
El sol pegaba fuerte en la cara, así que hubo que ir un par de veces al bar a por sendas pintas de Heineken con alcohol, de las de verdad. El bar por cierto estaba todo el rato lleno de gente pidiendo pintas de cuatro en cuatro, daba igual que fuera el descanso o el minuto 20, ahora ya sabemos porque se llama la Heineken cup.

Ver el rugby desde lejos plantea un problema adicional al fútbol que no se me habia pasado por la cabeza. En el futbol se sigue bien el juego porque ves la pelota, en el rugby no. En el rugby desde la lejanía solo ves la pelota cuando hay un pase o una patada, pero cuando un jugador la lleva pegada al pecho es imposible, y no digamos ya cuando está dentro de un alineamiento. Esto resultaba a ratos frustrante porque había que descifrar donde estaba la pelota y por tanto que era lo que estaba pasando, pero bueno para otra vez ya hemos aprendido la lección.

En lo referente al juego señalar que los London Wasps, quintos en la liga inglesa se impusieron a los favoritos Leicester Tigers, campeones este año de la liga y copa inglesa. A Leicester como comentaba su entrenador al final del partido le pudo la presión y el veterano paquete de Wasps: Dallaglio, Ibáñez, Vickery y compañía impuso su ley. El vascofrancés Raphael Ibáñez encarrilo la victoria con el segundo ensayo en una jugada preparada tras saque de touch y a partir de ahí fue un paseo para las avispas. A muchos les sorprendió la victoria de Wasps, pero no a nosotros que como buenos expertos ya habíamos planteado esa posibilidad hace meses: http://www.todorugby.com/noticias/noticias/218125/05/06/Wasps-puede-ser-el-tapado.html

En definitiva gran experiencia que no debe ser considerado como un éxito por la sección Todorugby sino como un primer paso para alcanzar cotas superiores.
Abajo adjunto algunas de las fotos que saqué: La vista desde lo alto, un par de fotos mías en el campo y una foto con mi compañero de localidad, un fenomenal hincha de Wasps con el que hice muy buenas migas.

Saludos.

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Ojo con comprar casas embargadas

Esta noticia no se si creermela pero desde luego a alguno le puede entrar una psicosis al más puro estilo Norman Bates

http://es.noticias.yahoo.com/afp/20070515/tod-gerona-muerta-7f81b96.html



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FACTOR X

Tal vez lo hayáis visto ya, es una copia de un concurso británico y lo dán al mediodia y a la noche en Cuatro. Hacen castings a gente de la calle que quiere ser artista y los 3 del jurado se propasan con ellos. Se burlan de los concursantes de una manera que los dejan a la altura del barro, si bien es cierto que más de uno se lo merece porque como os podréis imaginar la peña que se presenta son una banda de frikies que no tienen ni medio gramo de verguenza.

La mayoría son un desastre y cuando les echan tienen el valor de amenazar al jurado diciendo que en un futuro, cuando sean estrellas se arrepentiran. Hoy a una lesbiana que venía con su pareja la han dejado llorando y su pareja quería partir la cara al jurado. Otro chaval se ha ido llorando también porque le han humillado completamente y además según el contaba últimamente se le ha muerto bastante gente de su familia. Se ha presentado otra que cantaba fatal pero que decía que su punto fuerte consistía en quitarse la camiseta y hacer un baile de caderas. La tía se ha quitado la camiseta contradiciendo al jurado y han aparecido dos melones operados moviéndose bom, bom, bom...Era de auténtica verguenza ajena y los del jurado la han echado a patadas. La única que ha pasado el casting ha sido una vieja de unos 60-70 años que ha cantado "Fever" de Elvis Presley. El esperpento de la tia moviendo las caderas era tal que hasta los del jurado se han quedado sin palabras.

En fin que a falta de cosas mejores tengo que recomendar este programa, que tal y como está la tele hoy en día no entiendo como no se les había ocurrido antes.

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Mi imparable decadencia como hincha del Athletic

Ayer di un nuevo paso hacia la decadencia como hincha del Athletic. Tener envidia del Sevilla es una cosa, pero ya es que tengo envidia hasta del Español, algo inimaginable hace tan solo un par de años.

En el futbol actual ocurre como en el basket, hay tantos cientos y cientos de jugadores buenos que ni siquiera necesitas tener dinero para hacer un buen equipo, solo con un pelín de criterio y fichando lo que te hace falta, en 3 - 4 añitos te puedes montar algo serio.

Ayer veía al Español y pensaba: Que bien nos vendría a nosotros un Pandiani...o hasta un Zabaleta. Ves al Recre, al Getafe, al Depor, a Osasuna, al Racing... que se hacen equipos decentes con descartes del resto.

Ver lo facil que está el futbol para el resto y lo inalcanzable que está para nosotros me frustra hasta cotas insospechadas, y lo que es peor me hace pensar que los próximos años las vamos a pasar moradas. Los tiempos han cambiado una barbaridad y ya hasta el más tonto hace relojes. Os recomiendo que os vayáis aficionando al Bilbao Basket, por lo que pueda pasar.

Saludos.

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La tele y los Freakys I: Margarita y Juan Miguel

Comienzo hoy una nueva sección en el blog en la que iré rescatando videos con algunos de los momentos que más me han divertido de la televisión, protagonizados por algunos freakys que la televisión ha popularizado.

Hoy comienzo con una gran actuación: Margarita Seisdedos discutiendo con el peluquero Juan Miguel. Antológico.


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Otra de cal y ya van...

Nuevo tropiezo. Otra decepción más. El equipo no tiene fútbol. Tampoco carácter. Decir cualquier cosa es ahondar en lo hasta ahora ya escrito en prensa, contado en radio o visto en televisión. No valen las excusas. No sirven los arbitrajes como pretextos. A falta de 12 puntos necesitamos -quiero creer- seis. Hoy hemos dejado dos en el camino, pero, sobre todo, el reguero de credibilidad cada vez es más largo y en el depósito ya se ha encendido la luz naranja que indica que se está empezando a consumir la cantidad de reserva.

Me asusta la falta de entusiasmo entorno al equipo, la sensación de que esta temporada no es sino un punto y seguido en una trayectoria a la que con los parches que se le puedan poner a partir de junio -desconozco si en primera o en segunda, pues nos empeñamos en mantener la incertidumbre- servirán para poner fin a toda esta mediocridad que tan cara nos sale.

Nos hemos pasado la semana hablando de la carrera electoral, con el equipo concentrado -ya se ha visto el gran resultado- en Cádiz, como si ya tuviéramos garantizada la plaza en primera el próximo año. Y, una vez más, hemos vendido la piel del oso antes de ni tan siquiera pegarle el primer tiro.

Me indigna que Ercoreca, ese señor ahora vicepresidente, que lideró la revuelta en la directiva de Lamikiz para que este dimitiera, esté más preocupado en poder llegar él a la presidencia que en facilitar que toda la atención se centre en lo deportivo.

Y San Mamés está nervioso, muy nervioso. El público ni tan siquiera anima, está agarrotado por los nervios porque -se diga en alto o no- nadie confía en las posibilidades de este equipo. No se le ve capacidad para poder sacar los partidos adelante.

Nuestros rivales, salvando al Celta, dan otra sensación, parecen capaces de poder ganar más partidos que nosotros. La próxima semana será clave. La Real, muy probablemente, se nos puede poner a un punto. Sí ya sé, más el goal-average, pero a un punto. Entonces veremos la verdadera importancia de los dos perdidos hoy.
La salida a Zaragoza me aterra, pero la pinta del equipo me quita el sueño.

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Volvió Carlos Llamas

El lunes volvió la acidez, la voz quebrada, tras recuperarse de un cancer que le ha tenido apartado durante ocho meses. Le cuesta vocalizar, de hecho a veces cuesta un poco entenderle aunque supongo que este defecto se le corregirá, y desde luego no ha perdido ni un ápice de la ironía que tanto le caracterizaba. En cuanto a su enfermedad hacia las siguientes reflexiones:

" El desconocimiento de lo que es el cáncer te lleva a sentir un abismo, algo terrible. Después vas matizando, y el tiempo te enseña que el singular cáncer tiene muchos plurales. Y llegas a saber que hay cánceres sociales que son peores"

"He ganado una segunda vida. Cuando lo combatía, quedaba tan lejos la bendita normalidad. Alcanzarla otra vez es un gozo. Ahora se vive la vida con una intensidad renovada."

Personalmente he escuchado a Carlos durante años y me alegro una barbaridad de su vuelta. El programa del lunes fue emocionante y tras él, montones fulanos y menganos a los que enseñó que la tele es una puta mierda se agolpaban en los foros para darle ánimos. Adjunto remito unos links con algunos de ellos:

http://www.ociocritico.com/oc/wp/?p=2100

http://www.sangrefria.com/blog/2007/02/19/a-carlos-llamas/

Gracias Carlos por volver...y por ser como eres.

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Reflexiones sobre el Athletic

Creo que reflexiones como las que os adjunto son positivas para el Athletic. Coincido con el autor -bajo cuyo seudónimo se esconde un antiguo alumno de Askartza, Galder Reguera- en muchos de los argumentos de su artículo. Hay que pensar en el Athletic que queremos.

Enlace a Diarios de Fútbol aquí.

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rojadirecta.com

Mediante esta web se pueden ver partidos codificados y de pago, futbol, NBA... Uno accede a la pagina, ve la lista de eventos del día y pincha en el que le apetezca ver. La pagina muestra las cadenas que emitirán el evento y los programas de software necesarios para verlo, programas de software que se pueden descargar en esa misma página. Se descarga uno cualquiera de esos programillas y a la hora del evento se accede y listo.

Soy consciente de que para algunos virtuosos de la piratería que hay en este foro esto puede ser como hablarle de aguas a Noe, sin embargo yo esta web hasta la semana pasada no la conocía y gracias a ella me pude ver el domingo el Arsenal - Chelsea por la patilla. Luego intente ver el R. Madrid - Sevilla pero ese ya no pude porque a esa hora me iba lenta la conexion y una conexion rápida es indispensable.

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Famosa por su rotonda





La localidad inglesa de Swindon situada entre Bristol y Oxford es famosa por su rotonda. La llamada "Magic Roundabout" es en realidad una rotonda que contiene cinco rotondas alrededor de la principal, con otras cinco medianas de separación. Esta claro que se pueden cometer mayores despropósitos, pero para ello hay que someterse a un exhaustivo entrenamiento.


Desde aquí sugerimos a Don Íñigo Romero, miembro de Kokopiñon y energúmeno en sus ratos libres que actue como envíado especial en uno de sus viajes por la zona y nos cuente su experiencia in situ. La verdad es que ver a este sujeto ahí dentro metido y encima conduciendo por la izquierda tiene que ser impagable.

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Frases Históricas KOKOPIÑON

Inauguro hoy una sección en la que recordaremos frases míticas, auténticas machadas, pronunciadas por miembros de kokopiñon. Espero que vayais sumando a la sección.

"Si el Athletic ficha extranjeros, tiro el carné a la ría" Gontzal Fresno, 17-11-1991.

"Que me muera si Grecia gana la Eurocopa" Iñigo Romero 3-7-2004.

"Si el Bilbao Basket se clasifica para la copa el año que viene, voy en pelotas" Roberto de Cos, 10-2-2007.

"Aquí huele a regla" Gontzal Elgezabal, 28-5-2003.

"Me lo comería cagado" Karmelo Kintana, cualquier día de su vida.

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Clemente ¿presidente?

Es el último rumor que anda por la calle. Ayer ya, incluso, se hablaba de ello en todas las tertulias de radio y televisión. Javier Clemente, dicen, está estudiando seriamente la posibilidad de presentarse a la presidencia del Athletic. Él es consciente de que no reune el perfil de la parte más social que el cargo requiere, por lo que se desconoce cual será la fórmula que empleen si finalmente se decide. Parece que la candidatura sería la que desde hace meses está preparando José Miguel Lanzagorta, Director General de Norbega -embotelladora de Coca-Cola- dimitido vicepresidente de la era Lamikiz por su discrepancia por la destitución del rubio como entrenador de la primera plantilla y ex-presidente del Zalla, para más señas.

Desconozco en qué quedará todo esto, pero de lo que sí estoy seguro es que detrás de alguna candidatura andará. Me vienen a la cabeza muchos nombres cuando leo las palabras Clemente presidente en un titular: Vocento, PRISA, Llorente, Aranzubia, Orbaiz, Tiko, Yeste, Noriega, PNV, Villar, Lanzagorta, Andrinua, García Macua, Lamikiz, Arrate, Lertxundi... ¡uffff!

No voy a opinar -de momento-, espero a ver qué escribís. Sólo una reflexión: ¿os dais cuenta que cuando más necesitamos reinventar el club los nombres que salen son los de siempre?

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Pepe Domingo

Me imagino que sabréis que Castaño era cantante y que empezó en esto de la radio cuando, hace ya muchos años, se transmitían programas en los que se actuaba en directo etc. Después, tras marchar Joaquín Prat de la Cadena Ser pasó a ser el animador de Carrusel Deportivo.

Os dejo un par de vídeos de Pepe Domingo como cantante. Jejeje.

El primero:




y el segundo:


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Carteles San Isidro 2007

Como se que muchos estaréis anisosos, aquí os dejo los carteles de la feria de este año que comienza el jueves.

FERIA DE SAN ISIDRO
LUNES
MARTES
MIÉRCOLES
JUEVES
VIERNES
SÁBADO
DOMINGO
10 de mayoMartelillaA. FerreraL.M. EncaboFdo. Cruz
11 de mayoLagunajandaL. ChavesE. GalloEl Capea
12 de mayoAraúz J. BautistaJ.ValverdeIván García
13 de mayoJ. EscolarEl FundiJ. I. RamosF. Robleño
14 de mayoGuadairaE. de JustoPérez MotaPepe Moral
15 de mayoN. CuvilloMoranteA.TalavanteEl Capea
16 de mayoS. DomecqS. MarínC. JiménezM. Tejela
17 de mayoGaviraA. FerreraS. MarínS. Cortés
18 de mayoValdefresnoM. AbellánS. CastellaM.A. Perera
19 de mayoB. CuberoA. DomecqD. VenturaS. Galán
20 de mayoGuardiolaL. F. EspláV. PuertoA. Justo
21 de mayoYerbabuenaA. RevesadoD. LuqueS. Fuentes
22 de mayoP. LorenzoS. CastellaM.A.PereraA. Posada
23 de mayoVic. Del RíoUceda LealEl JuliManzanares
24 de mayoAlcurrucénC. RincónE. PonceEl Cid
25 de mayoBohórquezF. BohórquezHermosoA.Cartagena
26 de mayoEl TorreónS. MarínM. TejelaE. Gallo
27 de mayoC. CorteA. BarreraIván GarcíaIván Vicente
28 de mayoLa QuintaB. GómezM. A. CañasJ.Mª Lázaro
29 de mayoD. AguirreEl CalifaRafaelilloG. Escorial
30 de mayoCuadriPepín LiriaCurro DíazJ. Valverde
31 de mayoPalhaS. VaraJ. CastañoLuis Vilches
1 de junioA. MartínEl FundiL.M.EncaboL. Chaves
2 de junioVic. MartínL.F.EspláEl CidLuis Bolívar
3 de junioEspartalesJoao MouraA.CartagenaMoura hijo
6 de junioBeneficenciaSeis toros de Torrestrella
7 de junioGarcigrandeEl JuliS. CastellaA.Talavante
8 de junioEl PilarC. RincónMoranteC. Jiménez
9 de junioF. TassaraR.FernandesA. MontesL.Hernández
10 de junioJ.P.DomecqM. AbellánEl CidM.A.Perera

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Lo que faltaba

Algunos de los mejores jugadores de la cantera se piran a Inglaterra, mal vamos. Si ya no somos capaces ni de mantener a los mejores valores...insisto en que nadie está siendo consciente de que el futuro pinta muy mal, actuando así es más negro que el coño de la Bernarda.

N. CUENCA, A. GABILONDO (BILBAO, VERVIERS)
Lezama ya es coto abierto para el ambicioso fútbol inglés. AS destapó la oferta del Liverpool por el defensa internacional Mikel San José, quien pese a lo que se ha dicho en Lezama, no tiene decidido quedarse en el Athletic, ya que no está satisfecho por la oferta deportiva que se le ha trasladado. Es más, quizás su marcha al club de Anfield se pueda hacer pública en cuestión de días. Pues no será el único, ya que el lateral zurdo Yuri Berchiche tiene ya un acuerdo con un club poderoso de la Premier League. Su agente, Iñaki Ibáñez, habría estado negociando en Londres ese acuerdo en los últimos días. Y en la capital de Inglaterra, hay tres clubes fuertes, Arsenal, Tottenham y Chelsea. Entre ellos anda el tema.Berchiche, de 17 años, ha sido internacional en todas las categorías. Recaló en el Athletic hace dos temporadas tras no llegar a un acuerdo con la Real, su club de origen. El zarautztarra, gran apuesta del club para heredar el dorsal de Asier del Horno, sólo había disputado doce encuentros en la presente campaña a las órdenes de Julen Guerrero, al verse involucrado en un grave incidente disciplinario con un colegiado, al que amenazó. De hecho, había sido expulsado un par de veces.Koldo Asua se había empeñado de manera personal a la hora de tratar de moldearle. Nadie en Lezama dudaba de su calidad para jugar en el primer equipo algún día. De hecho, durante su castigo se le pudo ver entrenando con el Bilbao Athletic.El Athletic está teniendo serios problemas para atar a sus futbolistas de cantera. De hecho, en las últimas semanas Real, Osasuna y Racing han puesto ofertas encima de la mesa de jugadores en edades inferiores a la juvenil. Algo no va por buen camino.

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33 puntos e imagen deplorable

Ya tenemos 33 puntos, 3 más de los que marca el Celta que sería quien descendiese ahora mismo junto con Real y Nàstic -creo que estos dos ya de manera irremediable- si terminase hoy mismo la liga. Lo peor es que el Levante de los indeseables Resino y Sabas nos ha sobrepasado en la general por aquello del gran goal-average que los leones se han empeñado en tener en las últimas jornadas.


El partido ha sido lamentable y si no hubiese sido por la falta de puntería de los jugadores del Recreativo, estaríamos ahora mismo indignados por el planteamiento de Mané, por los cambios realizados -no entiendo que se quite a Urzaiz para dar entrada a Ustaritz- y, porque no, la indignante labor de uno de los peores árbitros de primera como es Rubinos Pérez que ha expulsado de forma absolutamente injustificada a Amorebieta. Pero habrá que seguir dándole las gracias a Villar por su inestimable ayuda.

Creo que el equipo está falto de frescura. Iraola, Javi Martínez, Yeste, Aduriz... por citar jugadores claves, dan la sensación de estar pasados de kilómetros. A esto hay que unir que Yeste no está, que Garmendia se ha abonado a la enfermería, más los retirados hasta final de temporada por lesiones y sanciones, hacen que no haya alternativas y que Mané, que da la sensación de estar desesperado, esté optando por sacar puntos como buenamente pueda. Hoy se ha jugado con fuego y no nos hemos quemado por muy poco, porque de haber encajado un solo gol, la imagen dada hubiese sido esperpéntica y los miedos de cara a recibir al Depor estarían a flor de piel desde ya mismo.

El domingo llega la verdadera final de la temporada. Esta vez si que creo que no ganar puede ser un paso atrás de consecuencias casi irremediables. Sin Urzaiz y, esperemos que con Amorebieta, el Athletic lo tiene que dar todo y, mirar de reojo, el partido Celta-Levante. ¿Qué resultado nos conviene? No lo tengo nada claro.

Y otra de las dudas que me surje es si Mané contará con Llorente de cara a ese partido. Creo que quizá haya que darle oportunidad de jugar de inicio ante la falta de Urzaiz. Porque con el Deportivo no estamos como para jugar a fútbol a especular con el empate. Necesitamos por un lado ocasiones -hoy no he contado más que dos- y un poco de puntería. Necesitamos frescura. Y ánimos, y paciencia, y suerte...

La verdad es que mejor que se hubiese termiando hoy mismo la liga.

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Laminados para bien dormir: KKPNN, capítulo IV

IV

Londres, 1883

- ¡Extra, extra! ¡Presentación en Londres de una esfinge de oro traída desde oriente! ¡Extra!

Un mocoso de no más de diez años vociferaba a pleno pulmón en una atestada calle del centro de Londres, tratando de vender la segunda edición del Globe con el gancho de un reciente descubrimiento arqueológico que se iba a presentar a la sociedad londinense en los siguientes días. Pasaban varios minutos del mediodía y la ciudad bullía enfrascada en una febril actividad. Carros repletos de mercancías iban de un lado para otro atendiendo a sus rutas de reparto, mezclándose con los lujosos carruajes de aristócratas adinerados que paseaban sin nada más que hacer que observar el continuo trasiego y dejarse ver, en un juego de competencia y prestigio. Los mozos salían con presteza de los almacenes, descargando los carros y llevando las mercaderías a su destino. Sirvientes de lujosas mansiones se apresuraban a realizar compras para la hora del té o la cena. Artesanos de distintos oficios trabajaban en plena calle, martilleando, cortando, limpiando, clamando a los cuatro vientos las bondades de los productos que fabricaban.

Ante la continua avenida de transeúntes el niño volvió a gritar su cantinela, esforzándose por ser escuchado por encima del alboroto de una ciudad en pleno trajín. Al fin, vio que un sujeto se le acercaba levantando la mano para llamar su atención, mientras que en la otra relucían los pocos peniques que costaba un ejemplar de su diario. Era un extranjero, de ello no cabía la menor duda, pero al niño no le sorprendió en absoluto, veía muchos a diario. El Londres de la emperatriz y reina Victoria era la capital del mundo entero por su pujanza económica, política y militar y por esa misma razón ejercía de enorme crisol e imán que provocaba la afluencia de extraños de lejanas tierras atraídos por la gloria universal de Albión. Un año antes, en 1882, las tropas británicas habían impuesto un protectorado sobre Egipto que no era sino un signo de la alocada carrera que se avecinaba entre las potencias europeas por el dominio imperialista de África. Más allá de estas disquisiciones el joven vendedor de periódicos ofreció un ejemplar al comprador extranjero, le saludó cuando éste le pagó y siguió con su ruidosa labor mientras echaba una última mirada al último comprador. El fuerte acento de las palabras que le había dirigido lo identificaban como ruso, con unos ojos claros que al ser ligeramente rasgados denotaban una lejana estirpe tártara. De mediana edad, los signos de una prematura vejez se cernían sobre un rostro que perdía lozanía por momentos. Patas de gallo y arrugas se unían a una acusada caída de cabello que dejaba entrever una coronilla cada vez más despejada. El crío había oído hablar de él y del noble al que servía, sobre el cual incluso el Globe escribía de cuando en cuando. El sirviente se llamaba Boris o algo así y formaba parte del servicio de un príncipe ruso que en aquellos momentos era muy popular entre las más altas y selectas capas de la sociedad. El tal Boris se acercó a un cercano almacén y compró unas pocas libras de mortadela para ir masticando algo mientras caminaba. Unos instantes después desaparecía de la vista del vociferante niño.




En la mansión de los M. Oz, sita en la avenida St. Bartholomew del lujoso barrio de Mayfair, reinaba un caos absoluto. Sirvientas, mozos de cuerda, camareras, cocineras, jardineros y trabajadores de los más variopintos oficios se afanaban en todo tipo de tareas de cara a la presentación de la estatua de oro del señor de la casa. Y es que esa misma mañana se había anunciado a la prensa que la presentación se celebraría en los próximos días. La fiesta iba a ser sonada. A fin de obtener de inmediato el reconocimiento que ansiaban en la sociedad londinense los M. Oz se dedicaron a enviar invitaciones a aquellos poderosos aristócratas y a los ricos industriales y comerciantes que ansiaban acudiesen a la presentación. Además de ello y como si de una estampida de ganado se tratase llegaron a la mansión multitud de mensajeros solicitando invitaciones para la fiesta, por lo que los señores de la casa andaban muy atareados. En esas andaba el señor M. Oz, cuando en un momento dado, sobresaltado por el creciente bullicio, los gritos airados y las lamentaciones que se escuchaban entre el servicio, salió del estudio a poner orden. Pronto quedó abrumado. Aquello era el caos. Todo parecía ir de mal en peor.

Ofur, daba vueltas aburrido por la casa de los M. Oz. Al principio se quedó en el estudio donde se encontraba el Djinn, junto con el doctor Gepp y los señores Ham y Schneider. Por lo que él sabía no pensaban trasladar al Djinn de esa mansión en muchos días por lo que podía serenarse. Algo que acrecentaba esa sensación de sosiego era que ni el doctor ni los otros dos se separaban de la estatuilla. Es más, pronto se hartó de las niñerías de éstos, que mientras custodiaban la preciada joya se dedicaban a hacer pequeñas bromas y trastadas a cualquiera que pasase o entre sí mismos. Como si se hubiese contagiado del mismo virus, el serio y anciano doctor Gepp se divertía jugando con un tubo de latón que recorría toda la casa y se utilizaba para llamar al servicio. De cuando en cuando, con una sonrisa maliciosa, retiraba la tapa que recubría el tubo y llamaba a la cocina, volviendo a cubrir la boca metálica cuando desde allí trataban de contestarle. Y al subir algún sirviente de la cocina a preguntar en persona qué es lo que deseaban, el doctor Gepp se reía indisimuladamente, de un modo muy peculiar, entrecerrando los ojos, víctima de algo parecido a espasmos, moviendo de arriba a abajo sus hombros de un modo muy cómico. Ofur se alejó de aquellos inmaduros y se adentró en el largo salón que acogería en los próximos días la esplendorosa fiesta. Se sorprendió del frenesí que reinaba entre los trabajadores de toda la mansión. Colocaban alfombras de Persia, una gran mesa de caoba y multitud de sillas de terciopelo español, acarreaban manteles bordados y cubertería de plata, rellenaban jarrones de porcelana china con flores frescas, limpiaban los lujosos tapices y las cortinas de encaje, los cristales de los amplios ventanales y las grandes lámparas doradas. Ofur recorría el salón cuando una escalerilla de mano se derrumbó y con ella una sirvienta que limpiaba un tapiz; pasaba por la cocina cuando la leche se cortó, la mantequilla no subía y el cocinero jefe se quemó las manos al agarrar despreocupadamente una cazuela que creía inocua; atravesaba el jardín cuando a uno de los jardineros se le fue la mano y cortó de cuajo las camelias que tanto adornaban el parterre de la entrada. Por doquier, allá donde Ofur pasase, no veía sino caos. Finalmente, aburrido como estaba sin que nadie le prestase atención ni discutiese con él, decidió salir de allí y marchar a la ciudad, que por desconocida y extraña tanto le atraía.

Ofur vagaba por las calles de la gran ciudad y en esos momentos se había perdido. Fracasaba en la elección de carreteras y en su intento de permanecer por las cercanías de la mansión donde estaba el Djinn lo que realmente estaba haciendo era alejarse de allí más y más. Abandonó el lujoso Mayfair y deambuló sin sentido largo rato, pasando por calles cada vez más humildes y empobrecidas. Una espesa niebla, el famoso smog londinense, lo envolvía todo con una luz mortecina y fantasmagórica. Entró en Whitechapel y se encontró rodeado de míseras casas de sucia y vieja madera, frente a transeúntes ociosos y malencarados, totalmente borrachos a media tarde. Fuera por la neblina o por que la tarde avanzaba la temperatura hasta entonces templada comenzó a cambiar. Aterido de frío, Ofur entró en un local con un sucio farol sobre la entrada en la que colgaba un cartel chirriante donde podía leerse Wales, con cristales tintados de un color que antaño habría sido rojo. Chorretones de polvo y hollín mezclados por el agua de lluvia caían formando regueros de suciedad en las ventanas. Sin embargo, al entrar en el tugurio a Ofur le pareció acogedor. Una pequeña estufa en la que introducían de cuando en cuando pedazos de carbonilla templaba el ambiente, aunque por la escasa lumbre que desprendía bien podía tener la calidez del local otra explicación. Unas tablas zafiamente unidas hacían las veces de barra, tras la cual se encontraba una enorme tabernera con un rostro salido del mismo infierno, vestida con un delantal raído y sembrado de manchas indefinibles. La clientela del local era variopinta. Un grupo de marineros extranjeros se acodaban en una mesa repleta de botellas, demasiado borrachos como para alzar la cabeza ante el recién llegado. Un tipo pequeño y escuchimizado, con la mirada huidiza del ratero que no tiene la conciencia tranquila, permanecía junto a la barra, en tensión, preparado para la huida rápida. Junto a la estufa, arremolinadas como tratando de librarse del frío del alma, un grupo de mujeres, torpemente maquilladas como para ocultar los estragos de la edad, dirigieron a Ofur una mirada lasciva que las identificaba como practicantes del oficio más antiguo del mundo. En una esquina, envuelto en sombras, un hombre obeso, con una barriga propia de una parturienta, observaba a las mujeres con avidez.

Desde que entró a su servicio, el doctor Gepp le prometió a Ofur una pequeña asignación para sus gastos. Hasta que llegó a Londres sin embargo, y dadas las asombrosas aventuras que les había tocado vivir el buen doctor no pudo disponer de sus propios fondos, utilizando para los gastos del viaje las remesas y créditos que M. Oz & Son le enviaba. Por ello, y una vez llegados a su destino, el doctor entregó a Ofur lo que le adeudaba, de modo que ahora éste se hallaba en un sucio garito con dinero en el bolsillo. Sin saber cómo, pronto se encontró bebiendo unas pintas de cerveza y tras varias de ellas, con la lengua suelta y el seso nublado, comenzó a hablar con el resto de clientes del local. Dada la pesadez de su conversación ninguno le hizo mucho caso excepto el gordo de la esquina, que se le acercó y pasó varias horas con él. Se hacía llamar Frank y su apellido era Shelley, Simpson o algo parecido, no lo recordaba bien Ofur. Era sucio y de modales escasos, un hedor insoportable le acompañaba por donde iba. Tenía un cabello sudoroso que se aposentaba en una gran testa y unas sienes abultadas que le alargaban la frente. De vez en cuando miraba apreciativamente y le pasaba la mano por el brazo, acariciando el kashmir, la lana de las montañas de su país con la que estaba tejida su ropa. Bebieron juntos y tras dar buena cuenta de muchas jarras de alcohol su obeso compañero le aconsejó cambiar la cerveza por un fuerte licor que llamó Mandrágora y que la fea camarera sacaba de un pequeño barrilete. Tras varias rondas en las que Ofur no recordaba haber visto a su acompañante pagar ninguna vez, completamente borracho ya, una laguna de olvido se instaló en su memoria. A la mañana siguiente se despertó tirado en mitad de una callejuela, desnudo y casi congelado, con medio cuerpo sobre un sucio charco de agua negra, con sabor a vómito en la comisura de los labios. La cabeza le pesaba y dolía como si un herrero la estuviese amartillando salvajemente. Pero lo peor de todo era un dolor penetrante que percibía allá donde la espalda pierde su casto nombre. Un pequeño reguero de sangre, reseco ya, le corría entre las piernas. Desgarro. Ya no era virgen. Le habían robado y violado.

Errabundo, sin rumbo fijo y sin tener claro a dónde iba, Ofur se arrastraba dificultosamente por calles desconocidas, dolorido y resacoso. En un pequeño patio había encontrado algo de ropa para cubrir sus vergüenzas pero por desdicha le sorprendió la dueña y azuzó a un perro contra él. A todo correr, huyendo alocadamente, sólo logró alcanzar del tendedero una camisa blanca de hombre y una pequeña falda de franela azul que por su pequeño tamaño únicamente podía pertenecer a una niña. Tenía una pinta ridícula y la gente se volvía y le miraba al pasar. Algunos le insultaban y le gritaban. Aturdido todavía por lo ocurrido Ofur no les podía entender.
Por la ropa que llevaba, pensó, tal vez por eso le molestaban. Como no tenía dinero no pudo coger ninguno de los omnibuses, los carros tirados por poderosos percherones o bueyes que servían para el transporte de personas en aquellos días y que pasaban junto a él traqueteando lentamente. Tras un largo rato caminando llegó al barrio de Kennington y observó asombrado una gran estructura ovalada, de la que salía un griterío impresionante, como si un gentío infinito estuviera celebrando algo con alegría y júbilo desmedidos.




Cientos de aficionados al rugby salían del Oval de Kennington borrachos y alegres. Era un estadio perteneciente al Duque de Cornualles y que generalmente albergaba partidos de cricket, aunque cuando se trataba de partidos importantes también se utilizaba para otros deportes. Tras el primer partido internacional entre Escocia e Inglaterra, jugado una docena de años atrás, ese año, 1883, se cumplía un hito importante para el rugby. Un torneo daba sus primeros pasos, el Home Nations, jugado entre las naciones de las islas británicas. Los aficionados que salían del campo no podían sino festejarlo, aquel día habían ganado in extremis a sus viejos rivales escoceses y el primer trofeo estaba al alcance de la mano. Un grupo de ellos, del West End, ahítos de cerveza y de alcohol barato, salió del Oval con ganas de bronca. Vocingleros, cantando a voz en grito, miraban despreciativamente a quien se cruzaba en su camino. Malhumorados, no vieron escoceses por los alrededores. Nada, descargarían su furia en otra parte, más tarde, en los tugurios de su barrio. De improviso, uno de ellos alzó la vista y vio a un extraño sujeto. Estaba sucio, con la cara y el pelo medio embadurnados de alguna sustancia oscura. Vestía una camisa blanca y una faldita de franela, una especie de kilt escocés. El inglés lo miró fijamente. No podía creerlo, un tipo había ido al partido vestido de highlander, a provocar.

- ¡Mirad!- gritó elevando la voz más allá del alboroto de sus compañeros – ¡Un maldito escocés!¡A por él!

Una decena de vándalos se abalanzaron sobre Ofur, vociferando amenazas e insultándole, agitando los puños aviesamente. Trató de correr pero el cuerpo magullado y las horas que llevaba deambulando habían acabado con su resistencia. Le alcanzaron. La paliza fue de escándalo.

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¿A segunda ya?

Que la filosofía del Athletic se pone cíclicamente en cuestión es algo que todos conocemos. Que siempre -oh casualidad- coincide con los momentos de crisis deportiva del equipo es también obvio. En esta coyuntura aparece una web en la que sus autores, desde el anonimato, manifiestan su deseo de que el equipo baje a segunda para propugnar un cambio radical de filosofía.

Os invito a visitar www.asegundaya.tk.

Yo respeto cualquier opinión de este o cualquier tipo -incluso entre los miembros de este blog hay quienes pueden sintonizar con esa forma de ver las cosas- pero, sinceramente, hay puntos que me escaman un poco:

Los autores del manifiesto -anónimos- no indican si son socios del club o no.

El club posee mecanismos (junta de compromisarios, elecciones) para poder defender estas ideas y prácticamente nadie que defiende esta línea las utiliza.

No creo que nadie que quiera al Athletic -a pesar de su discrepancia con la filosofía de estos más de cien años de historia- pueda utilizar calficaciones como "modelo caduco, basado en la herencia genética o el lugar de nacimiento", "primitivismos como la raza, la garra, la hombría o el patadón pa’lante, dejen de ser los rasgos principales del juego del club", "de talante nostálgico-inmovilistas", "tradicionalismo conformista", "esta situación de inercia sólo incuba mediocridad,aburrimiento y autocomplacencia".