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Se cierra el Bilbaolive 2007

Se cierra el Bilbaolive 2007 y se cierra a lo grande. Después de unos correctos Iron Maiden que con su edad no se les puede pedir más que tocaran alguna canción pero ya en plan personal como "Afraid to Shoot Strangers"... Y de la farsa de Red Hot Chilli Peppers... Q a éstos si que los he tachado con una cruz gigante... Menos mal que no tuvimos que pagar las entradas... Pues terminó ayer con un conciertazo de una gente que cumplio con creces. Quería compartir con vosotros las siguientes imágenes de un concierto realmente espectacular. Sin duda, el mejor del festival. Por algo había tanta gente...

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TALIBANES de la filosofía


Enhorabuena a los talibanes de la filosofía del Athletic, a los ultras fanáticos de la pureza, que han conseguido, con presión mediática, que este Macua, tan solo preocupado por los votos, haya dado marcha atrás y decidido no fichar a este EXCELENTE delantero.

Reto a cualquiera a apostar a que Kepa mete más de diez goles en el equipo donde juegue, lo vamos a lamentar, y mucho. Muchas felicidades a talibanes como Bilbo, Romero y demás adalides de la pureza.

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Abrir o cerral el grifo

Suenan muchos nombres a estas alturas de la mal llamada precampaña. Y no sólo de los que pueden entrar, sino para indicar quienes serán los que crucen la puerta de salida en caso de ganar la candidatura de García Macua. Los nombres flotaban en el ambiente. Fueron señalados por Clemente por ser miembros de la Comisión Deportiva que decidió su salida y el posterior nombramiento de Sarriugarte como entrenador del primer equipo. También han sido los destinatarios de algunas insinuaciones por parte de ex jugadores como Alkorta. Mi sensación es que, además de una medida populista por parte del precandidato, detrás de la decisión se esconde una estrategia.


Y puede ser bien un acercamiento a Clemente y su entorno –aunque me extrañaría muy mucho que Macua lo integre en su proyecto deportivo- y/o un paso necesario para intentar obtener una amnistía para el bueno de Carlos Gurpegi.

Entre los nombres que se barajan para entrar, parece que se enfría el interés por Iraizoz por el alto precio fijado por el Espanyol. Y es que ya basta de soportar los intentos de extorsión que pagamos por nuestra -cada vez más- incongruente filosofía. Si los pericos creen que algún club les va a pagar los 7 millones de euros por el portero que ellos mismos han considerado suplente a lo largo de la temporada, es lógico que demanden esa cantidad. Pero el Athletic no tiene una carencia en ese puesto que justifique el desembolso. Máxime viendo que no existe lateral izquierdo o que se debe encontrar en el mercado un delantero centro.

Por último, está el asunto Kepa Blanco. El debate suscitado me parece indigno y me avergüenza. No se suscitó con Mario Bermejo ni tampoco con Santi Ezquerro. El ruido por el fichaje de David López ha sido, también, escaso. ¿Cómo se come que ahora los talibanes del vasquismo, los que reparten carnets de identidad virtuales, se rasguen las vestiduras? Creo que Kepa puede jugar en el Athletic. Primero, porque necesitamos un delantero; segundo porque es un jugador con un nivel futbolístico prometedor; tercero porque su madre es vasca y hace tiempo que se abrió esa senda; cuarto, porque no me considero quien para juzgar el sentimiento de nadie.

Esta semana escribiré un post más detallado con las reflexiones que todo ello me merece, pero la pregunta clave que traslado es, ¿no puede jugar en el Athletic el hijo de un vasco cuyo padre por cualquier motivo –laboral, decisión personal o lo que sea- haya tenido que ir a vivir fuera de Euskal Herria?

Abrimos en su día un grifo. Ahora la cañería por el efecto de la presión hace ruido y debemos debatir si lo abrimos del todo o lo cerramos.

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La letra del himno nacional

Creo que es la mejor propuesta para acompañar con letra la música de charanga que caracteriza al himno español. Me llena de orgullo y satisfacción presentaros la propuesta de Leonardo Dantes. Es insuperable. Aún así, sigo proponiendo como himno del imperio español el Paquito Chocolatero.


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Laminados para bien dormir: KKPNN, capítulo VI

VI

Londres, 1883

Boris, el sirviente ruso, caminaba distraído por Piccadilly Circus mientras masticaba un pedazo de mortadela. El periódico que minutos antes había comprado para su amo colgaba con indolencia de su brazo. Su andar era cansino, como si se tratara de un simple mortal afrontando los mismísimos doce trabajos de Hércules, como una persona agobiada por inalcanzables tareas, como si le aquejase algún tipo de desazón insufrible. O eso, o es que era simplemente un grandísimo vago. Su paciente señor, el famoso príncipe, le había enviado a comprar el diario a media mañana y pasado el mediodía Boris todavía estaba en camino sin cumplir lo mandado.

La tarde anterior había acudido a una fiesta y ahora le dolía todo el cuerpo. Resoplaba acosado por la resaca, blasfemando en ruso de cuando en cuando, mascullando entre dientes todo tipo de imprecaciones contra todo, contra todos y contra el resto de la parentela. Y el caso era que tampoco había bebido mucho. Al menos eso creía él porque no recordaba demasiado de lo ocurrido. Acompañó al príncipe al cumpleaños de una dama de la alta sociedad y al poco de llegar un mayordomo había pasado junto a él transportando sobre la palma abierta una bandeja circular con cuatro copas de champagne. Los efluvios alcohólicos del preciado espumoso le envolvieron durante un momento y se acabó. Borracho perdido. No necesitaba una gota más, el olor le bastaba. La verdad es que era un caso digno de profundo estudio, el primer y único ruso incapaz de aguantar el alcohol. Pequeñas cantidades le servían para el desmadre más irracional. Y ahora lo pagaba, claro. La cabeza le pesaba, el sonido más delicado le sonaba estridente a sus oídos, las nauseas le amenazaban constantemente. Le parecía que le envolvía un malestar sin fin por lo que se paró, una vez más, olvidadizo de sus quehaceres. Se agachó un momento, con el revuelto estómago a punto de salirle por la boca, la coronilla brillante por el sol. Respiró hondo y tragó varias veces tratando de evitar que la mortadela recién ingerida volviese a la luz. Se recuperó poco a poco. Parecía que todo pasaba. Mientras recobraba la compostura levantó la cabeza, mirando alrededor avergonzado. Dos hombres salían entre risas de la entrada de un local de apuestas que tenía a su lado.

- ¡Sabía que Shadowfax no nos podía fallar!- dijo el primero de ellos.

- Sí, nos ha hecho ganar unas cuantas libras- apostilló el segundo.- ¡Vayamos a celebrarlo!

Boris abrió los ojos desorbitadamente, las brumas etílicas se disiparon como por ensalmo, el estómago no le dolía, la mente bullía de ideas y pensamientos desbocados que pugnaban por salir atropelladamente.

- ¿Qué ha ocurrido en la carrera? ¿Qué ha hecho Shadowfax?- espetó Boris a los desconocidos. Sin esperar a la respuesta prosiguió en tono tajante.- ¡Bah! ¿Qué más da? Shadowfax es el peor caballo que he visto en mi vida. Es un inútil. Mucha presencia, mucho corcel de cuento de hadas y de magos, mucho pedigrí y al final no vale para nada. ¡Fuera! ¡Jamelgo! ¡Fuera!

Los dos parroquianos de la casa de apuestas se miraron sorprendidos ante la irrupción de este personaje. Boris tomó aire un instante y prosiguió.

- ¡Bucéfalo! ¡Ese sí que es un auténtico campeón, no como el Shadowfax ese! Rápido como el viento, indomable, poderoso, un ganador nato, un caballo de conquistadores, no teme a nada sino a su propia sombra. Bucéfalo, sí, un caballo de prestigio. Ese sí que...

- Pues Shadowfax...- uno de sus interlocutores, desconcertado aún, trató de interrumpir el monólogo de Boris.

- ¡Bah, Shadowfax! ¡No se puede ni comparar a Bucéfalo!- Boris retomó la iniciativa con celeridad, el tono de voz cada vez más alto.- Mirad, si Bucéfalo no gana es que estamos en el mundo al revés. Shadowfax sólo sirve para llevar viejos barbudos. ¡Fuera!

Boris movía las manos entre grandes ademanes, con una vehemencia en la expresión que le resaltaba las patas de gallo que partían de sus ojos almendrados. Zarandeaba el periódico que llevaba y lo estrujaba sin caer en la cuenta de lo que estaba haciendo. Tras varios minutos así, sus forzados oyentes lo identificaron con un inofensivo energúmeno y esperaron a que pasase su acaloramiento para poder hablar.

- Mirad! ¡Es que vamos! Si Shadowfax ganase, vamos, es que me tiro al Thamesis de cabeza. ¡Os lo digo aquí y ahora! ¡Al río de cabeza!- remachó el sirviente ruso mientras tiraba el diario al suelo.

Al fin Boris pareció callar tras la última de sus sentencias. Los apostantes se miraron y sonrieron. Su asombro había pasado ya y uno de ellos se decidió a hablar.

- Pues lo siento, señor. Le informo que Shadowfax ha ganado la carrera con cinco cuerpos de ventaja- dijo.

- ¿C... cómo?- consiguió articular Boris asombrado.- ¿Y Bucéfalo?

- Señor, retiraron a Bucéfalo hace más de cuatro meses, ja, ja.- respondió entre carcajadas el otro apostante.- Si lo desea puede venir con nosotros a brindar por su palmarés, ja, ja.

- Eso, señor, venga con nosotros- dijo el primero de los desconocidos.- Shadowfax nos ha hecho ganar un buen puñado de libras. ¡Vamos a un pub, señor, y tómese algo a nuestra salud!

- Muchas gracias- agradeció Boris. Su semblante se tranquilizó y adoptó un gesto quejoso-. Aunque no voy a poder aceptar. Estoy muy cansado. Ayer salí, saben. No voy a poder. Además dentro de una semana me espera mucho trabajo y me gustaría descansar- decía, mientras poco a poco acompañaba sus palabras con nuevos movimientos de manos, con cada vez más aspavientos-. Sí, estoy molido. Me encantaría pero lo siento.

Desconcertados de nuevo, los dos desconocidos le saludaron y se marcharon, riendo mientras comentaban lo que acababa de acontecer. Boris, se quedó solo y prosiguió su camino.

- ¡Shadowfax! ¡Ese sí que es un auténtico ganador!- se decía a sí mismo mientras avanzaba-. Ya lo decía yo, sí señor, ¡qué caballo! El mejor del mundo, sí.

Dio unos pasos más y de repente se paró, como si hubiese recordado algo o una idea hubiera acudido a su mente.

-¡Bah, Bucéfalo, fuera!- dijo antes de reanudar la marcha.




Un mozo caminaba por el Soho con aire nervioso, mirando insistentemente y sin razón aparente un punto tras otro, sin posar la mirada en lugar concreto alguno. Llevaba una mano apretada al bolsillo, como si guardara algo valioso. De cuando en cuando se volvía y se paraba un minuto para comprobar si alguien lo estaba siguiendo, observando las peculiaridades y adornos de la arquitectura de los edificios colindantes para disimular. En cuanto creía que nada había que temer volvía a andar, de nuevo expectante a lo que podía sucederle. Tras cierto tiempo de esa guisa llegó a un destartalado edificio, en cuyo oscuro portal entró con premura. Subió unas vetustas escaleras con escalones de apolillada madera que crujía quejumbrosa y llegó al último piso, al ático, parándose con satisfacción en la única puerta que allí había. Sin recuperar siquiera el resuello cogió con la mano libre la aldaba de la puerta y golpeó con fuerza tres veces. Un instante después volvió a repetir la operación. De la puerta surgió una voz.

- ¿Qué desea?- escuchó.

- In hoc signo vinces - respondió en voz baja el mozo recién llegado.

Sin más palabras percibió el descorrer de pestillos y cerrojos, tras lo cual la puerta se abrió sin que el muchacho pudiera vislumbrar quién la empujaba. Entró en la estancia y echó un rápido vistazo a lo que allí había. Se trataba de una pobre y pequeña habitación, iluminada tenuemente por un candil de aceite. Las paredes estaban indecentes, con varios desconchones, llenas de humedad y de una especie de sustancia verdusca que parecía moho. Una sucia mesa, repleta de botellas vacías se encontraba en mitad del lugar rodeada de unos pocos taburetes, en uno de los cuales descansaba un hombre que lo miraba con indisimulado desprecio. Era un ser pequeño contra el que la naturaleza parecía haberse ensañado, cabecita pequeña que llenaba una desproporcionada y protuberante nariz, como el pico de un buitre, grande e irregular. Tenía el cabello a medio rapar con una tonsura, el peinado de los monjes de antaño que dejaba la coronilla despejada y una escasa franja de pelo rodeándola. El cuerpo era enjuto, delgado y raquítico. Pero más allá de todo esto lo que más llamaba la atención del muchacho era lo que las manos del hombre hacían, pues una de ellas sostenía una botella de licor a medio beber, y peor aún, el otro brazo se alargaba por su cuerpo y entraba dentro del pantalón dejando sin vergüenza alguna la mano a la altura de los genitales, en un grosero gesto más propio de esos primates que se exhiben en los parques zoológicos que de un humano.

Tras de él escuchó un portazo y dando un respingo el mozo se volvió sobresaltado. Junto a la puerta había una persona que parecía una estatua de piedra, en un primer estudio no se podía asegurar más. Inmóvil, impertérrito ante la presencia ajena, se encontraba un sujeto alto y delgado con expresión hosca, seria, ojos entreabiertos y somnolientos, gesto torcido en una continua mueca de desdén y aburrimiento, pelo corto con raya a un lado, botella medio llena en la mano. El muchacho lo miró cuan largo era y lo saludó, todavía perturbado.

- Hola- dijo con voz entrecortada por el nerviosismo.- Vengo de parte del embajador. Ten...

El mozo calló en medio de la frase al comprobar que el sujeto alto al que se dirigía apartaba la mirada de él. No le contestó, nada dijo, ningún sonido profirió. Como un maniquí.

- Este debe ser el cartujo, el monje Julián, que ha hecho voto de silencio- pensó para sí mismo el recién llegado.

- ¿Qué es lo que quieres, chaval?- dijo con evidente asco el hombre que sentado a su espalda seguía manipulando sus partes.

- Y este debe de ser el portugués, Gomes da Melo - pensó el mozo, que dándose la vuelta prosiguió en voz alta.- Saludos, vengo de parte del embajador. Tengo un mensaje secreto para vosotros.- calló un instante tras el cual susurró- Es de importancia máxima. Viene de Roma.

- ¿Así que al fin se han acordado de nosotros esos putos curas?- preguntó retóricamente Gomes da Melo.- ¿Qué ocurre?¿Es el fin del mundo?- dijo mientras movía su mano oculta bajo el pantalón como si se estuviera rascando lo que cuelga.

Asustado por la blasfemia que acababa de oír, estupefacto ante lo que veía, el muchacho se santiguó varias veces. Católico ferviente, monaguillo en la Iglesia de St. John, mensajero del embajador de la Santa Sede, no estaba acostumbrado a escuchar ese lenguaje soez en contra de los sacerdotes y menos aún esperaba de un agente del propio Vaticano esas palabras y esa actitud obscena e indecorosa. Nervioso por la urgencia de su misión y sin el más mínimo deseo de permanecer un solo minuto más en presencia de aquellos degenerados, saludó a los presentes, sacó el mensaje cifrado que portaba en el bolsillo, se volvió a la puerta y tras dejarlo caer frente al arbóreo y callado monje, marchó de allí más rápido aún de lo que se tarda en leerlo.




Principales vencedores de las guerras napoleónicas, los rusos no estaban preparados para el revés sufrido frente a ingleses y franceses en la Guerra de Crimea de mediados de siglo. Su régimen, anclado en el tiempo, con millones de campesinos reducidos a la más baja servidumbre bajo las botas de unos pocos aristócratas, no estaba en condiciones de hacer frente a los adelantos de todo tipo y condición que proporcionaba la Revolución Industrial a Occidente. Así lo entendió el Zar Alejandro II de Rusia, que introdujo reformas en su país liberando a los siervos e incentivando la producción industrial. Desgraciadamente, aquellos que deseaban unas reformas más radicales asesinaron al Zar en 1881 y muchos nobles y religiosos, los elementos inmovilistas y retrógrados de siempre, aprovecharon la situación para volver atrás, truncando la esperanza de Rusia.

El príncipe Brotia pertenecía a una familia de alto linaje que se remontaba al Principado de Novgorod, el más antiguo y prestigioso de Rusia. Dueño de inabarcables tierras, con miles de campesinos a su cargo, Brotia era un aristócrata convencidamente reformista que había liberado a sus siervos totalmente y que había apostado por la producción industrial desde el primer momento, pues partiendo de fraguas casi artesanales se había convertido en pocos años en el principal productor mundial de productos metalúrgicos como el acero laminado o el hierro colado en chapa. Sin embargo, el asesinato del Zar lo desilusionó profundamente por lo que partió del país de viaje, y retirado de la gestión de su inmenso patrimonio se consagró a cultivar con tenacidad el aristocrático arte de no hacer absolutamente nada. Había viajado y visitado diversos países europeos hasta que se asentó en Londres, donde ocupaba una planta entera del lujoso Hotel Excelsior.

El príncipe descansaba cómodamente en su suite mientras esperaba a que su criado Boris le trajera la segunda edición del Globe. Se sentaba en un vistoso sillón de terciopelo verde oscuro con revestimiento de madera negra y sus largas piernas yacían en un escabel del mismo material. Vestía un elegante batín de seda y unas suntuosas pantuflas de piel, un monóculo realzaba su porte. Reposadamente leía a Homero mientras con la otra mano sostenía una exquisita copa de cristal de Bohemia en la que esperaba el mejor ron antillano del mundo. A su lado, un suntuoso mueble de madera de satín, embellecido por un jarrón de porcelana Ming con tulipanes de colores junto al que se encontraba un delicado busto marmóreo del gran Pericles. Tras el sillón había una estilizada lámpara dorada que despedía infinitos reflejos irisados a la luz que entraba del amplio ventanal del fondo, retiradas las cortinas de blanco encaje a los lados. Una amplia biblioteca rebosaba una esquina de la estancia y junto a ella, como un eco de los días antiguos, se erguía una fiel reproducción de la Venus de Milo a escala natural, transmitiendo armonía y serenidad. Al otro lado aparecía una coqueta chimenea apagada, con un ordenado haz de leña de haya descansando a su vera. Adornaban la repisa de la chimenea unas valiosísimas figuritas de marfil que representaban a seres de la mitología persa, y sobre ellas, ocupando una posición central, realzaba el lugar un gran retrato de una preciosa bailarina rumana. Tal era la belleza que desprendía que cualquiera que entrase en la habitación no podía sino fijar su vista en el cuadro, como si una suerte de luminosa visión divina se hubiera apoderado de los sentidos, alimento del alma y del latir del corazón.

Absorto con la furia de Aquiles, el príncipe Brotia se sobresaltó con el sonido de la campanada del Big Ben. Molesto, consciente de la hora que era, se levantó y acudió a la ventana a contemplar el paisaje y observar si su criado Boris llegaba con el periódico. Era un hombre fuerte, alto como pocos, abundante pelo azabache como ala de cuervo que se retorcía sobre la ancha frente en una ola que no acababa de romper nunca. En vez de mantenerse erguida su espalda se curvaba ligeramente, tributo a pagar por elevarse por encima del común de los mortales. Culto y refinado, en aquellos momentos era un cotizado miembro de la sociedad londinense, en la que se pujaba por llevarlo a sus salones. No todo eran luces sin embargo, pues más allá del lujo y la exquisitez, lejos de aristócratas y sabios filósofos, entre los sirvientes y criados, entre el vulgar jardinero y el ignaro deshollinador, había la opinión de encontrarse ante un pedante sin remedio, pesado y cargante.

Uno de esos criados, alto, de apariencia moruna, entró en la suite sin que el príncipe se percatara de ello. Todavía seguía en la ventana, con evidente malhumor.

- ¡Maldito sea ese Boris!- dijo hablando solo Brotia, harto ya de esperar en vano la llegada del citado-. ¡Es un desastrado! ¡No se le puede mandar nada!

- ¿Decía algo mi príncipe?- dijo el sirviente.

- Ah, eres tú, Ígor.- respondió volviéndose el príncipe.- ¿Sabes algo de Boris? Hace tiempo que salió.

- No alteza, pero ya sabe que anoche no acabó demasiado bien y que en estos casos no se puede contar con él- dijo Ígor.- Sin embargo me he permitido comprarle la segunda edición del Globe, si es que era eso lo que estaba buscando.

- Eso es, muy bien Ígor, no como el charrán de Boris. Muchas gracias- repuso alegremente Brotia.
El príncipe cogió el diario que le tendió su sirviente y una noticia atrajo toda su atención, la presentación en una fiesta en Londres de una esfinge de oro traída de Persia. El Príncipe, entusiasmado, decidió que deseaba acudir a esa fiesta.

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Macua tiene razón

Consensuar fichajes con los precandidatos es absurdo. En el Athletic, tradicionalmente, no se presentaban opciones esperpénticas a las elecciones. Los precandidatos solían reunir las firmas y pasaban el corte. Este año, existen cinco precandidaturas, lo que al margen de la opinión que me merece cada una, dificulta enormemente la captación de firmas. Pero la clave es ¿puede cualquier persona por el mero hecho de proclamarse precandidato intervenir en la política del club en materias tan delicadas –y este año tan críticas- como fichajes de jugadores y técnicos?

En mi opinión lo que plantea Ana Urquijo es una astracanada dirigida a intentar paliar la situación que sólo ellos con la convocatoria tardía de las elecciones han generado. El Athletic no dispone de margen de maniobra y ahora pretenden forzar una unidad ridícula y absurda en la que, además, de facto igualan la importancia y el nivel del programa de intenciones de García Macua o Ercoreca con la bufonada que presenta Juan Antonio Zuluaga.

García Macua lleva mucho tiempo preparando un programa deportivo y negociando fichajes. Es cierto, lo ideal sería que los acometiese el club, pero si ello pasa porque Zuluaga opine sobre quien debe o no venir al Athletic, apaga y vámonos. Los importes económicos necesarios para traer al Athletic los jugadores que suenan (David López, Xabi Prieto, Gorka Iraizoz…) son altísimos como para que puedan dar el sí Athletic Eup o Zuluaga, que probablemente no lleguen a ser candidatos, y comprometan importes que luego deban avalar otros. Yo tampoco acudiría a Ibaigane.

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Candidatura de Ercoreca, ¿un nuevo Athletic?

La verdad es que tampoco puedo decir que me sorprendiese. Desde que se filtró a la prensa su intención de presentarse, estaba más que cantado que tendría que desmarcarse de Lamikiz. A mi no me vale. No es justo, además, echar las culpas de todo a quien ya no está, al que se ha convertido en el muñeco del pim pam pum del entorno rojiblanco.

Lamikiz permaneció dos años en la directiva, pero en ese tiempo se produjeron suficientes escándalos (Zubiaurre, cese de Clemente, nombramiento de Sarriugarte…) que podían haber llevado a esta gente (no olvidemos que repiten con él, cinco integrantes de la junta anterior) a irse a su casa. Apelar a la responsabilidad o al gran trabajo realizado en el área de la mercadotecnia bajo el mandato de Lamikiz y de la gran gestión desarrollada como hombre fuerte de la directiva de Ana Urquijo son argumentos muy pobres para quitarse las etiquetas de continuismo que le rodean.

Sorprende el nombre de Josu Bergara, que le acompañaría en el club como presidente de le Fundación Athletic.

No confío en Ercoreca. Primero por su pasado. Segundo por las lamentables formas en que presentó su candidatura. Y tercero porque es el que apadrina José María Arrate, que lleva demasiados años enredando en el Athletic. Vicepresidente con Aurtenetxe, candidato y presidente después, y torticero impulsor de las candidaturas de Uria y Lamikiz. ¿No se ha equivocado mucho en sus apuestas, en la línea que se ha seguido para confiar, una vez más, en sus designios?

Por último, los cotilleos de la calle. Según los últimos rumores, su apuesta para la dirección deportiva es Javier Irureta. Para la coordinación de Lezama, hay quienes insisten en que apostará por Julen Guerrero. Veremos.

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Volvió el maestro José Tomás


Volvió José Tomás a los ruedos, volvió a triunfar como antaño, volvió a salir por la puerta grande y de nuevo sufrió una voltereta, una auténtica situación de peligro. En resumen: Volvió José Tomás.

Volvió José Tomás a los ruedos, volvió a triunfar como antaño, volvió a salir por la puerta grande y de nuevo sufrió una voltereta, una auténtica situación de peligro. En resumen: Volvió José Tomás.
Sí, volvió y con él aparecieron de nuevo tantas cosas que él representa y que todos los aficionados conocen y admiran. Lo hizo en Barcelona con todo el significado que ello llevaba consigo. Se llenó esa plaza tradicionalmente casi vacía y con esa llegada se llenaba también parte del toreo, tradicionalmente casi vacío también. En resumen: Volvió José Tomás.
Se apasionaron los aficionados y también públicos varios. Se organizaron viajes colectivos y privados. Desde todos los lugares del mundo acudió gente a presenciar en directo este advenimiento desde un más allá... que se necesitaba que fuera más acá. Y se hizo el paseíllo y estaban todas las localidades llenas... de ilusión por verle abrirse de capa. Y sucedió en el primero, pues es torero que gusta de participar en quites. En resumen: Volvió José Tomás.
Y salió el toro Laborioso y se hizo un muy corto silencio... de esperanza. Duró poco, pues en seguida aparecieron los olés y la muleta esperada. Pero también llegó la voltereta y eso significaba que José Tomás estaba en el ruedo y como casi siempre supo de la cercanía del peligro asumido. En resumen: Volvió José Tomás.
Hubo suerte y salió ileso, toreó bien por la izquierda y mató regular, pero hubo oreja... para poder dar una vuelta al ruedo aclamada y así permitir liberar a tantos seguidores que habían llegado para disfrutar. Después llegó Pitiminí y la faena alcanzó mayor intensidad. La plaza llena de pañuelos y dos orejas. En resumen: Volvió José Tomás.
Unos lloraban, otros reían, otros, todos, aplaudían jubilosos cuando se lo llevaban a hombros; a fin de cuentas para ver esa imagen habían acudido a la plaza, pagando lo justo o pagando cifras mareantes. En resumen: Volvió José Tomás.
Pero en este momento no podemos olvidar que junto a él llevaban en hombros a Cayetano, cuya temporada está alejada de los grandes compromisos. Hoy tuvo uno, estar junto al maestro recién llegado, y lo pasó con nota. Ha cumplido el pequeño de los Rivera Ordóñez. Un detalle a tener en cuenta es que también Cayetano sufrió voltereta. La competencia, y su asunción, en estado puro. En resumen: Volvió José Tomás.
Esperamos que esto de hoy sea solo el principio. Algo que todos necesitábamos, algo que todos deberemos disfrutar y estimular. Esto solo debe ser el principio de lo que los aficionados esperan. Ya existen nuevamente comentarios en las calles, en los bares y en las tertulias. Existen volteretas, riesgo de quien intenta ejecutar el toreo de verdad y que otros no acostumbran a asumir con frecuencia, la antesala de la cornada, del pago por ser torero. En resumen: Volvió José Tomás.

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Y ahora... ¿qué?

Ya está la temporada finiquitada, ya hemos logrado la tan ansiada –y por momentos más que complicada- salvación con un triunfo fácil y cómodo ante el Levante y debemos centrarnos en que el club de un giro no sé si de 90, 180 o 270 grados, pero un cambio radical.

Esta afición ha demostrado que es distinta, que es grande, que defiende a su equipo por encima, incluso, de lo razonable. Cualquier persona despistada que viese imágenes de San Mamés ayer y que desconozca lo sucedido, pensaría que en ese campo se jugaba un partido con objeto de ganar un título de liga. Nunca he visto tantas camisetas rojiblancas juntas. La forma de gritar, de animar o de cantar el himno al inicio del partido ponían la carne de gallina.

Pero para mantener esto a futuro hay que invertir la tendencia. Debemos pensar en reforzar la plantilla de manera urgente. Doy por sentado que nadie entrará a debatir en profundidad sobre la filosofía, cuestionada en horas bajas, incuestionable, al menos hasta ahora, en procesos electorales. La presencia de una sexta candidatura -tu nuevo Athletic-que abiertamente apuesta por los extranjeros es una oportunidad para tomar la temperatura de la aceptación por parte de la masa social de esta opción. Habrá que ver quienes la conforman, porque si el nivel de propuestas y de capacidad de transmisión de ideas está a la altura de la precandidatura Athletic Eup!, mejor que se queden en casa.

Me preocupa la imagen que se va a dar en las elecciones. Es momento de que personas serias debatan abiertamente sobre el Athletic de futuro y que tras las elecciones se deje trabajar de verdad a una directiva que deberá ser potente si queremos poder pervivir en la primera división. No veo opciones más que para García Macua y Ercoreca. El resto –Zuluaga merece un post aparte- creo que serán convidados de piedra. Javier González, según dicen, ha manifestado que no cree necesario acometer fichajes para la próxima liga. Si es cierto, este señor es un humorista, no un presidenciable.

Me gustaría que la junta que saliese de las elecciones tuviese amplia capacidad de gestión, relaciones para buscar patrocinadores –especial relevancia tiene la camiseta- valentía para plantear una subida de cuotas –es impopular, lo sé, para mi el primero, pero si queremos potencial económico hay que asumirlo- y confiar la gestión deportiva en quienes conocen el fútbol, al margen de que sean exjugadores del Athletic.

El susto de estas dos pasadas campañas debe hacernos ver la necesidad de cambiar el modelo de gestión del club de las últimas dos décadas. Si nos resistimos a no variar la filosofía debemos atinar en los fichajes, contener el gasto con una gestión responsable y optimizar los ingresos para acometer las inversiones necesarias en aquello que verdaderamente necesitamos: potencial deportivo.

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Con el athletic

Se han etiquetado hasta la saciedad a lo largo de la temporada muchos partidos como finales, hasta que hemos llegado a esta semana en la que incluso la campaña electoral ha desaparecido. El nivel de acongojamiento que existe en Bizkaia es inenarrable. El Athletic, por primera vez en su historia, se juega a un cara y cruz poder descender a segunda división. A lo largo de la temporada hemos ido realizando diferentes pronósticos sobre qué pasaría con el equipo en función del mejor o peor sabor de boca que nos iba dejando el equipo, pero la realidad es que aunque por momentos hubiésemos firmado llegar a poder jugarnos la salvación en el último partido contra el Levante, ahora que llega, angustia.

El domingo es, con diferencia, el partido más importante de la historia del Athletic. Sin duda. El resto han sido partidos con importancia, partidos que te permitían tener un título... pero el hecho de por primera vez tener serias opciones de acabar en la categoría de plata hace que una final copa, por ejemplo, parezca como ganar el torneo de la galleta de Aguilar de Campoo comparado con la posibilidad de bajar.

Desconozco qué estará preparando la directiva, pero cualquier idea debe ser bienvenida. Cualquier iniciativa que haga que San Mamés está a rebosar y haga el efecto presión que sólo en puntuales ocasiones se produce a las cinco de la tarde es más que necesaria. Me gusta, por ejemplo, que El Correo ponga una mención en portada al equipo. La posibilidad de que las casas se adornen con banderas rojiblancas... se debe hacer notar que nos jugamos algo muy especial.

El problema es que la crisis que vive el club es notoria en todos los ámbitos, incluido en el de la capacidad de movilizacion. Veremos qué propone Ana Urquijo hoy, pero de esta mujer no me espero nada imaginativo ni brillante.

Al árbitro no se le puede dejar ni respirar, puesto que para él la presión de hacer bajar al Athletic tampoco puede ser pequeña. ¿Y el equipo? Debe salir a embotellar al Levante desde el minuto 1, con una agresividad que ralle lo legal. Las teorías de que son 90 minutos, de que hay tiempo, de que no se puede perder la cabeza no me valen. El Athletic cuando sale a especular, o pierde o empata. Siempre. Así pues, si tenemos que bajar, que no sea porque no hemos practicado el fútbol que nos ha caracterizado siempre: velocidad, agresividad, balones largos y, sobre todo, lucha. ¿Serán capaces? A estas alturas dudo de absolutamente todo.

Después del partido, si nos mantenemos, habrá que empezar a pedir cuentas. Al palco, al banquillo y, principalmente, al terreno de juego. Si se baja, irnos a casa, y no dar espectáculos como los del Ruiz de Lopera o zarandear el autocar del club que, por cierto, está fabricado en Gipuzkoa.

Aupa Athletic.

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ATENCIÓN A ESTE PEAZO GRUPO MUSICAL

Que estoy seguro de que suscitará grandes pasiones entre los amantes de la música rara de kokopiñon, incluso el mismisimo Bilbinho los disfrutará al grito de "Y decían que el heavy estaba muerto"

http://www.youtube.com/watch?v=TBgK0HEa4So&mode=related&search=

Y no os perdáis los comentarios de la gente, del estilo de "No dejéis las drogas nunca", "Un puntazo el ventilador del batería, no me extraña", "Yo también quiero de eso ¿A quien se lo pilláis?" etc. no tienen desperdicio.
Encima tienen más canciones en youtube...

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Promoción ascenso 2ªB: Portugalete-Don Benito

Portugalete y Don Benito empataron a 0 ayer tarde en La Florida en el partido de ida correspondiente a la promoción de ascenso a 2ªB. Animo Portu, ¡¡que es posible!!
Los jarrilleros no estuvieron acertados en el remate y no fueron capaces de lograr ningún tanto de renta de cara al choque de vuelta del próximo fin de semana en tierras extremeñas.


La primera parte estuvo marcada por el respeto mutuo entre ambos conjuntos y por el dominio parcial del juego por parte del Don Benito. Los de Badajoz se hicieron con el mando del balón, aunque no crearon nada más que una ocasión de inagurar el marcador. En cuanto a los de La Florida, el contragolpe fue su mejor arma hasta el descanso, aunque sin generar demasiado peligro.


Tras el paso por los vestuarios, los gualdinegros, ante la necesidad de lograr algún gol a su favor para el partido de vuelta, apretaron y se hicieron con el mando de las operaciones.


El cambio de actitud en el bando de local pronto se tradujo en oportunidades de gol. Cerezo envió un balón al travesaño nada más comenzar la segunda mitad. A esto se le añadió la irrupción en el campo de dos de los mejores baluartes ofensivos de los locales, Edu Muñoz y Aitor Calle. Ante esto, el conjunto de Badajoz olvidó el juego de ataque y se limitó a defender el empate a cero.


En el último instante de partido, el Don Benito pudo marcar, pero también los pupilos de Alfredo Fernández. El máximo realizador jarrillero en Liga, Raúl Calle protagonizó una clara ocasión, pero su remate se perdió por un costado de la porteria defendida por el visitante Pachi

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Ejemplo de un pelotazo de markteting con tan solo 40 euros

Muchas empresas empezarán a publicitarse en youtube ya que de un modo gratuito se consigue colocar el mensaje a millones de personas. La historia del enlace adjunto es un claro ejemplo. Pelotazo de libro.

http://www.elpais.com/articulo/servicios/trituradora/YouTube/elpepueconeg/20070603elpnegser_9/Tes