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Remedios para una crisis

Ante la crisis que estamos viviendo, y con la vista puesta en la inminente caída en picado -anunciada y explicada con maestría en este Blog- voy a proceder a tomar las medidas correctoras oportunas en mi economía doméstica. Espero que sean de vuestro interés.

En primer lugar, voy a proceder a vender el coche de Bego. Al fin y al cabo, trabaja en Las Arenas y para las visitas puede ir en autobús, que es un medio muy ecológico. Si alguien lo quiere, se lo dejo en 8.000 €. Tiene navegador, climatizador, es turbo diesel y tiene 130.000 kilómetros. Le queda por delante una segunda juventud.

Me planteo abandonar mi casa. Pensándolo fríamente, no me aporta absolutamente nada, es más ventajoso vivir con los padres que, encima, tienen Digital Plus. Adicionalmente, la comida es mejor -además de gratuita-, y el servicio de limpieza y planchado es excepcional. Te hacen hasta la cama y no hay que comprar el pan. 15 días en casa de los padres de Bego y 15 días en la de los míos puede ser un apaño excelente. Para no cansar, más que nada. El piso lo alquilaré ya que parece que es lo que hace toda la gente inteligente. Con 700-800€ que me den pago un porcentaje alto de la hipoteca y con lo que me ahorraré de comida por vivir en casa de los viejos ya lo tengo hecho. ¡Qué chollo!

Los fines de semana, cuando salga a tomar algo con mis amigos, voy a pagarme sólo lo mío. Si alguno se me acerca a rebufo -con pinta de pedir algo para que sea yo quien pague- le daré un codazo.

Voy a vender algunas de mis pertenencias de mayor valor sentimental con objeto de sacarles algún rendimiento, bien en euros, dolares o baths thailandeses. Pongo en el mercado unas camisetas con la inscripción “Same Same” por la parte delantera y “But different” por la trasera, de talla M y olgaditas en la barriga, ya saben, por eso del uso. Disponibles en stock en colores rojo y azul. Así mismo, a disposición de quien lo quiera está un calzoncillo blanco, marca Abanderado, con un palomino de consideración. Tiene 10 años, pero aún está para unas cuantas puestas. Dispongo, además, de una colección de camisetas, muchas de ellas Billabong, de diferentes años, pero en buen estado de conservación. Ideales para salir por Bilbao cualquier tarde de sábado de compras.

He pensado que no vamos a tener hijos hasta los cincuenta años. Total, son un incordio. Los días de resaca hablan en exceso, lloran y evitan que puedas hacer planes. Los pañales cuestan un dineral y huelen de puñetera pena. Van a la guardería, celebran con otros de su especie los cumpleaños ¡anualmente!, hay que bañarlos, usan chupetes y cuando empiezan a hablar se parecen a sus madres. Si Ana Rosa ha podido tener dos con cincuenta años, no seremos menos. Además, tenerlos de mayores son todo ventajas. Para cuando vayan a la universidad ya la has diñado, con lo que si se empeñan en ir a una privada... ¡toma pasta que te ahorras! -máxime si te sale ecologista y le da por ir a estudiar oceanografía a Tenerife-.

Por otra parte, y ya en broma, ¿no eran ZP y Solbes unos fenómenos? Pues madre mía, en la que nos han metido. Menos mal que aquí en Euskadi va a gobernar Patxi Lehendakari, que es otra cosa, es un socialista de los de trayectoria recta y no cambiante, que viene con grandes soluciones.

Por último, me temo que los que trabajamos en servicios –y más en el ámbito de las tecnologías de la información- vamos a pasarlas canutas. Este mercado nuestro en crisis se resiente especialmente y los últimos años hemos subido los sueldos de nuestros técnicos de manera salvaje ante la carencia de técnicos especializados y experimentados. En cuanto la demanda decaiga, a ver qué pasa. Dios nos pille confesados y, mayormente, comulgados. A mi el primero.

P.D.
Me gustan los viernes.
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2 comentarios

  1. Lo que hay que hacer es plantearse seriamente si no están en peligro los ahorros de nuestros padres y abuelos. Están quebrando bancos en paises que son primeras potencias mundiales, me parece ingenuo pensar que no va a pasar aquí y supongo que Papa Estado saldrá en ayuda de los que quiebren pero de momento no hay ninguna seguridad.

    Estos días los jubilados, que son los que verdaderamente tienen pasta y el culo bien pelado, hacen colas interminables en el Banco de España. Sacan el dinero de las entidades bancarias y lo meten en productos del tesoro público.
    Un banco es una estructura piramidal y débil, en concreto en España el coeficiente de recursos propios es el 8%, con lo cual de cada 100 euros 8 los pone el banco y los otros 92 los clientes, una retirada masiva significa la ruina inmediata. En cambio para que se arruinen los que tienen invertido su dinero en el Tesoro Público, o Euskobonos si queréis, tendríamos que dejar de repente todos de pagar impuestos y desgraciadamente no veo el día en que pueda dejar de ingresar al fisco.

    Aunque luego no pase nada con el dinero bien guardado se duerme mejor, eso si cada uno que haga lo que quiera.

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