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Athletic barri bat

Como si fuese otro equipo, como esas chamarras reversibles que nos ponían nuestras madres, que les dabas la vuelta y parecían una nueva. Este equipo nada tiene que ver con el de los primeros diez partidos de liga. Qué han tocado Caparrós y su cuerpo técnico lo desconozco. Pero ha impactado en la preparación física del equipo y, sobre todo en lo psicológico. Si aquel once que hace escasos dos meses deambulaba por el campo hubiese encajado, como ayer, un gol en contra en el minuto dos de partido, probablemente hoy estaríamos hablando de una hecatombe y goleada de escándalo. Al de ahora poco parece que le importa poco encajar goles. Confía en sus capacidades.

El inicio, ayer, fue curioso. Salió el Athletic de cara a por el partido y se la partió Villa en el minuto dos. Ustaritz, que todavía se estaba acoplando, lo dejó excesivamente suelto. Pero ya da igual, los goles en contra -otrora mazazos morales- no nos afectan. Buscó el equipo el empate y lo consiguió merced a una jugada en la que participaron dos de los jugadores que se llaman igual a unos que teníamos antes pero que estoy convencido no son las mismas personas. Centro de David López y remate de un Gabilondo que centra, golea y, lo que es más noticia, ¡presiona!.

No todo era alegría. Ustaritz le volvió a dejar la puerta entreabierta en la línea de fondo a Villa y éste centró para encontrar a Morientes, que remató entre dos defensas. Pues así y todo pudimos seguir viendo un partido divertidísimo. Los rojiblancos se empeñaron en que eso no quedaba así y el Valencia buscaba, con algo de parsimonia, sentenciarlo. Ahí apareció un salvaje. Se llama Javi Martínez. Está en forma y tiene un motor como el de los camiones americanos, de 500 CV. Es un Peterbilt. No puede pasar desapercibida su labor para nadie. Su trabajo en el centro del campo es impresionante. Y, encima, marcó un gol y provocó un penalty.

Es difícil sostener noventa minutos el ritmo de la primera, en el que ambos equipos a intervalos parecían acordeones. Por momentos el Athletic se lanzaba a por el partido de forma descarada y al rato se agazapaba para defenderse del Valencia. Fue una primera parte de enmarcar, de partido de fútbol para disfrutar. Por eso, la segunda bajó algo en intensidad. El Valencia tuvo alguna ocasión, pero no consiguió hacer daño. La defensa ya estaba mejor asentada. Ustaritz, por ejemplo, fue el jugador que todos esperamos. Ganas tengo de verle en Almería junto a Amorebieta. Justo es destacar la labor de Koi. No es un jugador que me guste, pero se ha ganado el puesto con los últimos tres encuentros.

Los últimos 25 minutos el equipo notó el desgaste y empezó a desfondarse. Son varios partidos y el número de jugadores utilizado muy escaso. Por ello Caparrós dio aire con la entrada de Toquero (voluntarioso pero muy desacertado), Yeste (que hizo lo que de él se esperaba, conservar y mover el balón con cabeza) y Balenziaga en posición inédita de interior izquierda. No mejoró mucho el juego de los rojiblancos pero ahora que el viento sopla de popa hasta Megía Dávila, bestia arbitral desde hace más de un lustro, hizo justicia en el último minuto. El penalty, por agarrón a un Martínez con el que tienen que soñar los rivales, lo transformó con Paradinha Llorente. Hasta ese momento todos nos conformábamos con el empate y lejos se veía la victoria del Athletic, pero de San Mamés no se movía nadie. Ahora parece que el equipo es capaz de cualquier cosa, hasta de ganar ante un Valencia que acababa el partido más entero.

Y estalló San Mamés como si hubiésemos logrado algo. Es, quizá, lo que más me preocupa. Debemos serenarnos porque llegará otra vez el pinchazo en el juego. Ya se oye hablar de UEFA y de final de Copa. De bajar, de vernos jugando en Ipurua o en El Arcángel el año próximo, hemos pasado a buscar apartamento de Europa. La verdad es que se nos va un poquito la olla. Bizkaia es así, cuando mucho o cuando nada. Un poco de mesura nos podría venir bien. Hemos pasado de querer crucificar a Caparrós a que hasta a Urkullu se le pase por la cabeza presentarlo a Lehendakari.

Yo, de momento, me quedo con los dos últimos partidos de liga y con seguir vivos en la copa. Espero disfrutar con el partido del jueves. Sin más. Ya lo dije. Gero, gerokoak.
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3 comentarios

  1. 90 MINUTOS DE BOMBARDEO AL ÁREA RIVAL

    Toda una vida, cientos de partidos quejándome amargamente de que desde Argote no teníamos a nadie capaz de centrar como Dios manda, y ayer resulta que asisto extasiado a una exhibición de centros al área de matrícula de honor, un auténtico bombardeo del área rival contra el que nada pudieron hacer los Marchena y compañía, David López y Gabilondo estuvieron sensacionales.

    El Valencia nos barrió en posesión, pero teniendo rematadores, cuando metes al área 8 o 10 balones, perfectos y tocados como los que metió ayer el Athletic lo raro es que no le marques cuatro o cinco goles al rival, defienda quien defienda el rival termina desarbolado. Creo que el partido de ayer debe ser tomado como referencia de aquello a lo que podemos aspirar en cuanto a estilo de juego: Presión y lucha en el centro del campo, robo, balón rápido a la banda y de la misma centro tocado al área. Y en la medida en la que podamos provocar faltas en los laterales del área, para que junto a Llorente suban a rematar los Javi Martínez, Ocio, Amorebieta y compañía, si somos capaces de botar las faltas y corners como ayer en esas jugadas sacaremos petróleo. Insistiendo con buenos centros al área durante los noventa minutos muy pocos rivales van a ser capaces de pararnos, aunque tengan el 60% de posesión y hagan rabonas o chilenas.

    Las dos últimas victorias han sido enormes, de las que engrandecen a los jugadores independientemente de la clasificación. El futbol es un estado de ánimo y los Gabilondo, David Lopéz y compañía están que se comen el campo, Koikili por momentos parece Roberto Carlos.

    El jueves en la copa va a ser un partido diferente y el Sporting hará lo posible por jugar lejos de su área. En cualquier caso creo que la consigna de Caparros debería ser: “Ahí está el área rival, tenéis noventa minutos para bombardearla”.
    Y que no me vengan con chorradas los puristas del futbol de toque, aunque sea juego directo para mi jugar al futbol metiendo centros tocados al área como los de ayer es futbol de altísima calidad.
    Por momentos incluso me recordó a aquel Man United del año 1999 con Beckham en una banda y Ryan Giggs en otra… Impagable.

    Saludos del Tigre.

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  2. Tanto fútbol, Gontzal, que casi sin tiempo para las anécdotas. ¡Cuánto tiempo sin disfrutar en San Mamés! Supongo que hasta Villa lo reconocerá.

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  3. Sobre lo que comentas "Tigre" de la exhibición de centros al área de matrícula de honor de los jugadores de banda zurigorris te daré mi opinión al respecto, y es que creo que nuestra banda derecha es una de las tres mejores de la Liga ya que Iraola-Susaeta o el tandem Iraola-David López pocos equipos de la Liga BBVA pueden fardar de tener mejores.
    La banda izquierda es algo inferior a la banda derecha ya sea con Lertxundi-Gabilondo o con Lertxundi-David López o con Lertxundi-Susaeta mismo, y también se puede poner a Balenziaga en vez de Lertxundi. Pero resaltar que considero que la banda izda también es muy buena.

    En resumidas cuentas destacar ambas bandas en su conjunto como de las tres mejores de la Liga en cuanto a calidad en mi modesta opinión.

    ¿Yeste? A quien quitas en banda para que juegue el de Bidebieta-Basauri. En el centro campo a ¿quién le quitamos para que juegue?. Lo bonito y grande del Athletic actual es que hasta Yeste tiene dificultades reales para hacerse con un puesto de titular.

    En mi opinión uno de los secretos actuales del resultadismo Athletic desde la jornada número diez hasta la jornada diecinueve esta en las bandas y curiosamente ocurre cuando Kopa-rrós se da cuenta del detalle de que es mejor que hay no juegue Yeste. Curioso verdad.

    Somo

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