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Confianza ciega

Sólo se puede explicar lo que le está pasando el Athletic desde la fuerza que da creer en tus posibilidades. Da la sensación de que, a diferencia de lo que pasaba en temporadas anteriores y al inicio de esta, confian tanto en sus capacidades que ni tan siquiera el efecto psicológico de los goles en contra, de tener que remar contracorriente para ganar, puede con los rojiblancos.

El público ha decidido ponerle banda sonora. La Marcha Triunfal de Aida. Y hasta los rivales como Antonio Tapia reconocen que el empuje de la afición parece que es una de las claves que hace que el equipo carbure.

Porque tampoco es que este Athletic esté sustentado en un juego brillante ni en un control del transcurrir de los partidos como parecía querer Caparrós. De hecho, la racha positiva se está basando en un juego más del estilo de la era Valverde. Encaja goles pero marca más. Quizá no sea el día, pero ni Gorka ni la defensa están al nivel. Los laterales sufren en exceso. Koikili no puede sustentar la banda sin la ayuda del centro del campo y en la derecha falta aire. Me gustó, por otra parte, la segunda parte de Ustaritz. En el ataque la falta de acierto de Ion Vélez parece irremediable. Es una lástima que a tanto trabajo no se le pueda dar mejor final.

El partido del sábado fue un clon del disputado hace dos semanas contra el Valencia. Y bien que pudo, además, haberse dado cualquier otro resultado. El Málaga, al que muchos veíamos en segunda a principios de temporada, juega, y muy bien, a fútbol. Supo qué hacer en todo momento en el campo, con criterio y peligro. Pero este Athletic, mezcla de calidad, mucho trabajo y cantidades industriales de fe, es capaz de sacar los colores a cualquier equipo de primera división ahora mismo. El gol de la victoria lo dice todo. Eibar connection. Gran centro de un jugador que procede de segunda división, y remate con golazo del jugador que peor va de cabeza en toda la plantilla. Lo dicho. En rachas positivas todo funciona.

La estrategia de Caparrós de sentar a ciertos jugadores le está saliendo francamente bien. Gabilondo, Yeste, David López, Koikili o Susaeta han decidido complicar la confección de las alineaciones a base de goles.

Quizá no tenga sentido intentar ser cauto en rachas como esta, pero me preocupa que el modelo se agote. Tengo dudas de que físicamente se pueda aguantar muchas más semanas a este ritmo. Llorente e Iraola quizá sean el ejemplo más claro de jugadores al límite de su capacidad física. Con la complicación añadida de que ambos son insustituibles por carecer de recambios.

Aún así, que nos quiten lo bailado. El orgullo de ver al equipo ganando, remontando y en semifinales de copa es un premio que la afición del Athletic merecíamos. Si, además, tuviésemos la dosis de fortuna y acierto necesaria para que el partido de vuelta contra el Sevilla esté abierto, poco más podremos pedir. Lo de la final son palabras mayores, algo que haría revivir a este club, pero es mejor no soñar en exceso, que las depresiones después suelen ser largas.
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1 comentario

  1. Coincido con lo que dices, Gontzal. Empiezo a ver señales de "fundido" en algunas piezas claves, pero, como solía decir ama, "mientras dura, vida y dulzura". O sea, a seguir disfrutando en la Catedral, que ya era hora.

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Aldez aurretik, eskerrik asko. Gracias por anticipado.