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Si tu vas, yo voy.


El Domingo 29 de Marzo me desperté a las 6 de la mañana hora real aunque con el cambio de hora el reloj marcaba las 7. Quedaban tan solo 50 minutos para estar en el lugar de encuentro con mi gran jefe de filas, pero no hacia mas que llover y llover. En ese momento y con todo preparado para la carrera decidí mandar un sms diciendo que me quedaba en casa. Rápidamente el jefe de filas me contesto y me dijo pues yo voy a ir. Mi respuesta fue “pues si tu vas yo voy”.

Según iba para Bilbao cayo otra tromba de agua que yo pensaba que iba a ser imposible hacer la Bilbao Bilbao pero al llegar allí empecé a ver ciclistas el cielo empezó a despejar, nos inscribimos, nos montamos en la bici y venga a dar pedales.

Nos acordamos mucho de las dos grandes ausencias del día. El primero Madari
que debido a su reciente paternidad decidió quedarse en casa cuidando de su preciosa hija June (Esta redacción sabe que la realidad es bien diferente y que sí que participo). El segundo Manolo, fue al que mas echamos en falta sobre todo a la hora de que la carretera se inclinara, porque mi jefe de filas, con gran cabeza no entraba a ningún ataque y me dejo coronar todas las tachuelillas por delante excepto una en la que tuve un percance, el cual me recordó el porque de que Manolo no participara.

La carrera transcurrió con normalidad hasta llegar a Larrabetzu (Km. 99 de carrera) donde al ir todavía con fuerzas decidí atacar con “permiso” de mi jefe de filas. Tire para adelante y me sume a un grupo que iba a muy buena velocidad, de repente la policía nos para en un semáforo para dar paso a los coches antes de llegar a Galdakao. La arrancada fue bastante curiosa pero el detalle de la jornada fue que el jefe de filas en ese parón estaba tres ciclistas por detrás de mí y no me dijo nada porque estaba preparando lo que sucedió a continuación. El grupo se puso otra vez a 40 45 y nos pasa otro a mas velocidad todavía. Tonto de mi pensé “bueno pues ahora que voy bien voy a intentar ir a por ese grupo que nos acaba de pasar”. Salte del grupo y no pasaron ni treinta segundos en que me volvieran a coger y en que comenzara mi calvario porque me fueron pasando todos los componentes de ese grupo de unos 50 sin que pudiera unirme a ninguna rueda. Lo peor de todo es que el ultimo del pelotón me dijo “dale Mikel que ya no quedan mas y pierdes el grupo”. La voz me sonaba era el jefe de filas, bueno en ese momento fue el cabrón de Fer, que había estado tirando desde Larrabetzu pero con mas cabeza que yo y por supuesto no pude seguir su rueda. Menudo bajón me entro. Me recupere un poco y me puse a rueda de otro grupo mas lento el cual me llevo a la subida de Begoña donde Fer supuestamente metería primera para subir. Antes de coronar ya llegue a su rueda y pensé “yo ya no me muevo de su lado” y efectivamente así fue hasta el final en el cual él ataco un poco aunque llegamos uno detrás del otro, eso si, el jefe de filas por delante.

La experiencia fue muy positiva y con estas líneas quiero animar a que en vez de ir 2 vayamos más, que las risas pueden ser mayores.


Mikel.
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