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Días de emoción y orgullo

Me resulta difícil escribir sobre sentimientos y eso, precisamente, ha sido lo que ha protagonizado las 72 horas que hemos estado dedicando a la final. La tradición de vivir la Copa se mama en el entorno rojiblanco, se traspasa de padres a hijos. En mi caso, también. La primera final que -junto a mis amigos- he tenido la oportunidad de vivir ha superado todas las expectativas. 24 años sin llegar han hecho disparar la euforia, las ganas de conocer cuál es el ambiente y desplazar a Valencia a cerca de 50.000 personas. El Athletic debía una final a varias generaciones, de la misma forma que debe un título a todos aquellos que hemos nacido en la década de los setenta en adelante.

El Viaje
Nuestra ruta hacia tierras levantinas estuvo a la altura de lo previsto. Con nuestra furgo tuneada fuimos llamando la atención de todo tipo de vehículos, recibiendo constantes pitidos de ánimo, tanto de aficionados zurigorris como de otros equipos. En todas las paradas que hicimos encontramos seguidores vizcainos. Comenzaba a vislumbrarse lo que iba a resultar el mayor desembarco tras el de Normandía. Lo más curioso estuvo en viaje el de vuelta. Creo que el 90% de los coches eran de gente del Athletic. Los saludos fueron constantes también, pero con miradas bastante más tristes que en el viaje de ida.


La estancia
Me llamó la atención la calurosa acogida por parte de los valencianos en general. En todos los comercios, bares y restaurantes -¡hasta en los semáforos- nos trataron de forma ejemplar. Justo es reconocerlo. Constantes ánimos hacia el Athletic, fruto -seguro- de la animadversión a los catalanes, pero que hicieron muy agradables los días que estuvimos en la capital del Turia.

Estaban sorprendidos -y encantados- con el despliegue y el ambiente que se creó. Tengo que reconocer, pasión al margen, que el comportamiento de la afición del Athletic estuvo muy a la altura. Simpatía y buen comportamiento como notas características.

Como anécdota curiosa ver a niños de primaria en el patio de un colegio ataviados con todo tipo de distintivos rojiblancos y con continuos gritos de ánimo hacia el Athletic. Todos los aficionados bilbainos fuimos dejándoles objetos y aleccionando a quien tenían que animar. Bien que aprendieron los chavales. Creo que retrata a las claras la conquista.

La nota más negativa para las infraestructuras. No estuvieron a la altura. El último metro salió a la 1.30 y no había forma de localizar taxis. Los bares, arrasados. No quedaba en la mayoría de ellos ni comida ni bebida. A una ciudad que acoge espectáculos como ese o como la Fórmula 1 se le suponen otras capacidades.

Lo deportivo
Seguro que resulta lo menos interesante a estas alturas. El partido fue espantoso, más aún en la segunda parte. Sé que puede parecer oportunista aprovechar ahora para 'zumbar' a Caparros, pero no me gustó su planteamiento. No entiendo el intercambio de los interiores ni la insistencia al ver que no funcionaba. Y fallaron los jugadores. Quizá encorsetados, nerviosos, temerosos. Superados por las circunstancias. Ni Yeste, ni Orbaiz, ni Javi Martínez, ni Llorente fueron ellos. No hubo centro del campo, presión, velocidad. Cierto es que enfrente estaba la máquina más perfecta que nunca se ha creado para jugar a este invento.

Lo social
En lo que respecta a la trascendencia del partido ha quedado acreditado por qué se dice que el Athletic es algo distinto. Es un sentimiento, que aflora en las grandes ocasiones y que afecta, incluso, a aquellos que no les gusta el fútbol. La clave, se diga lo que se diga, es su tradición, su particularidad, por mucho que algunos quieran aprovechar ahora para intentar maniobras revisionistas. Me ha sorprendido, y mucho, el artículo de hoy de Lamikiz en Deia.

Debe aprovechar el Athletic este tirón. Reflexionar acerca de la actitud con la Copa los últimos años. Ha sido, es y debe seguir siendo la vía de alimentación del espíritu del club, lo que haga que se mantenga vivo. Hay que apostar por la competición de forma seria. No es lógico, y más viendo lo de los últimos días, que se haya tardado 24 años en disputar una.

Lo mediático y organizativo
No habrá que olvidar y dejar de pedir explicaciones a Junta Directiva por lo sucedido con las entradas. Tampoco con el resto de decisiones tomadas. La euforia no lo ha permitido y, seguro, pretenderán pasar página aprovechando las filtraciones a sus medios de cabecera con asuntos como los fichajes, refuerzos, etc. De momento me quedo, por significativas, con las declaraciones de Fermín Palomar, que dejan a las claras cuáles son los compromisos que los directivos consideran "de club" y qué uso se hace. Del número que han manejado, de lo que se intuye, hablaremos. Me gusta el debate que al respecto han organizado en el Ambigú.


Otra de las decisiones que no comparto es el protagonismo cedido a Vocento en Athletic Hiria. Y detrás, su sibilina manipulación, con mensajes de felicitación de políticos incluidos. Hubo pitos para todos, Azkuna y Bilbao, por ejemplo, pero Basagoiti y López se llevaron la palma. Al nuevo Lehendakari lo abuchearon, también, de forma masiva al entrar al campo. Tampoco sé qué pintaba entre las personalidades destacadas un personajillo como Antxon Urrusolo. Que se pusiese la voz de Punto Radio Bilbao como sonido ambiente durante la transmisión es una falta de respesto a otros medios. Por ejemplo la popu del bueno de Jose Iragorri.

Y tengo que lamentar el injusto trato de ciertoss medios. Quieren silenciar y ensuciar a las aficiones tras el espectáculo de deportividad que se vivió durante todo el día por la ciudad y particularmente en el campo. Ver ahora a la brunete mediática de Vocento, Prisa o Unedisa cargar por el asunto de los pitos al rey y al himno es lamentable. Eso vende más que contar que han tenido que jugar Athletic y Barça una final para que se revitalice la competición. 

 

¿No es democrático silbar mientras suena el himno? ¿Desde cuándo? Estoy alucinando hace tiempo con el manual de buen español que ha redactado el oligopolio de la prensa y por el que nos quieren hacer pasar a todos. Esperemos a ver, pero al paso que va, sacarán una ley para encarcelar a aquellos que osen pitar mientras suene la marcha real. ¡Si es una obligación de todo aquel que tenga buen gusto musical!

Entrada
Finalmente pude entrar al campo. Gracias a mi compi de spinning -por avisarme-, a sus gestiones en Valencia y a las de mi hermano desde Algorta, conseguí estar donde durante tantos años había soñado. Pagué algo más de su precio, pero no una cantidad desorbitada, asequible. Tengo que dar, también, las gracias a los amigos que quedaron fuera y me animaron a entrar.

Pero mi sensación sigue siendo la misa. El negocio que se ha realizado es lamentable. Alguien debiera explicar cómo se han podido manejar tales cantidades de entradas por algunos, la reventa por Internet, el descarado zoco en que se convirtió la taquilla de Mestalla...

En fin, os toca ahora comentar vuestras sensaciones. Repito que me cuesta escribir sobre sentimientos, que es lo que ha caracterizado estos días. Ser parte de un club distinto, de una afición singular, con un potencial mucho más allá que el que nunca tendrá su equipo. El Athletic sigue siendo grande. Algunos lo sabíamos ya, otros se han dado cuenta. La Copa es lo que mantiene vivo a este Club. Que no pasen veinte años más.
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8 comentarios

  1. Una gran expriencia haber compartido este viaje con vosotros y con toda la afición del Athletic que estuvo fenomenal, me lo he pasado muy bien, aunque no pude acceder al campo y mis dos copañeros que se quedaron a ver el partido conmigo en el Athletic Hiria me abandonaron, uno yendo a orinar y el otro a paradero desconocido.

    Respecto a lo del himno soy de la opinión de que hay que respetarlo, aunque yo no me identifique con él, es lo que habría hecho de estar en el campo. Eso sí, varios medios y varios periodistas se han pasado tres pueblos con este asunto.

    Manolete

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  2. Zorionak!. Por fin conseguiste entrar al campo. Bueno, ahora ya sabes lo que es la mitad de una final. Te falta la otra mitad, lo que pasa cuando se gana. Todo se andará.
    Lo del himno ocurrió hace 25 años exactamente igual, así que aquí no ha cambiado nada y Pastor tendrá que repensar eso de que la transición se ha cerrado porque hay un lehendakari del PSOE.

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  3. Agotadasssssssssss volvimos .4 horas dormimos en 2 dias. No hay palabras para describir lo vivido.Por cierto no os vomos por allí.Alguna se rajó y sustituyo la falda por pantalón corto jajajaaj.Y además TODAS entramos AL CAMPO. El que no entró al campo es por que no quiso. Pasé 2 tornos y nadie me pidio la entrada.2 de nosotras iban sin entrada y donde comimos justo al lado había un grupo de unas 12 personas del Athletic y de Barca comiendo y oimos a uno pedir una entrada a uno con corbata que estaba comiendo y ni corta ni perezosa se le acerco y le dijo. ¿ No tendrás 2 entradas ? y ante nuestra sorpresa cogio el movil y nos mando acercarnos por el hotel del BARCELONA.Os puedo asegurar que por los menos había 12 personas CON CAMISETAS DEL ATHLETIC esperando.Salio una persona y nos dio 2 entradas de 100 euros de la zona del BARCELONA .delante mio entraron 3 personas.1 matrimonio con su hijo con una sola entrada. Menudo descontrol de entrada tenía montado el VALENCIA.

    SOMO no sabes lo que te perdiste.No hay palabras para describir el ambiente." Desmadre a la Bilbaina". jajajajaj
    Pero que ese SANO desmadre no nos convierta en amnesicas-os. Pasará la resaca y ¿ Se olvidará todo? . Escandalosas declaraciones del SR PALOMAR incluidas .Motivo de cese fulgurante y el PRESI nos dice que todo está aclarado y se queda tan pancho.

    MANOLETE ser respetuosa y silbar al BORBÓN SON TOTALMENTE COMPATIBLES. Empapelada literalmente iba con pegatinas "Ni Patxi, ni BORBÓN ATHLETIC ALIRÓN...." Y MI IKURRINA ENTRÓ AL CAMPO.

    SUSANA.

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  4. Cuando el árbitro pitó el final del partido, mi hijo de 8 años no pudo aguantar más y rompió a llorar en las gradas de Mestalla. Había sido un día de muchas emociones contenidas y en ese momento no pudo más. Las lágrimas le resbalaban por la cara entre sollozos sileciosos. Era una llanto desconsolado. Ni los gritos de ánimo de la afición, ni los aplausos de los jugadores del Barcelona a nuestros jugadores y a los seguidores del Athletic. Nada podía consolarlo. Se me partió el alma.
    ¿Cómo explicarle la importancia de haber llegado a una final de Copa y medirse frente al mejor equipo del mundo? Un equipo hecho a golpe de talonario, con jugadores provenientes de prácticamente todo el mundo con el único afán de conseguir títulos y más títulos, y con una afición dispuesta para la victoria pero nunca para la derrota. Y enfrente nuestro Athletic, un Club, un sentimiento, un orgullo, una devoción.
    ¿Qué otro equipo es capaz de mantenerse en una de las mejores ligas del mundo solo con jugadores de la tierra? ¿Cual es capaz de arrastrar decenas de miles de seguidores y movilizar todo un país con un único sentimiento?
    De vuelta al hotel, intentaba yo consolarle con estos argumentos y otros muchos hasta que de pronto me miró fijamente y me dijo:
    "Aita, cundo yo sea mayor y juegue la final con el Athletic le quitaré el balón a Messi así, y le regatearé a Puyol así y así y le meteré un gol a Valdés por toda la escuadra así. Y como seré muy bueno, me querrá fichar el Barcelona y el Madrid pero yo como soy euskaldun solo jugaré en el Athletic".
    Y me miró sonriendo con ese brillo de ilusión infantil en los ojos que le hizo olvidar la derrota y pensar solo en un Athletic txapeldun.
    Y fué entonces, y solo por un fugaz instante, cuando me alegré de que el Athletic hubiera perdido. Porque en ese momento me dí cuenta de que gracias a eso mi hijo había comprendido todo lo que es el Athletic. Una filosofía, un sentimiento, un corazón.

    Ganorabako

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  5. !Estoy emocionado!. Un abrazo a tu txikitin!. Tengo en mente, y fíjate que vimos y vivimos innumerables anécdotas y momentos, la siguiente escena que no olvidaré en mi vida: Final del encuentro, desolación!. No quería abandonar Mestalla y sólo quería abrazarme a cualquier Athleticzale!. Topé con una pareja a escasos 5 metros de mí localidad y la chica lloraba desconsolada. Su novio estaba al lado e instintivamente la agarré por los hombros y ví su cara mojada en lágrimas con sabor rojiblanco, le besé la mejilla, empandome de su sufrimiento y estás palabras salierón de mi boca: Llorá todo lo que tienes, que verás la grandeza de nuestro Centenario Club!.
    Aurrera beti, aurrera!. Somos la Afición del Athletic: hoy tocá llorar por la derrota y mañana por la victoria!. Animo!.

    Más tarde ya, a las afuerás del campo, mi único objetivo erá seguir el Autobus Rojo de nuestro Club para arropar una vez más a nuestros jugadores rotos. Ellos nos dierón la ilusión desde hacía 2 meses y yo quería devolverles las gracias por haberme dado la oportunidad de asistir a mi primera Final!. En estó que tras la larga espera empezó el movimiento: Los jugadores subián por fin al autocar entre cánticos de los que nos habiamos arremolindo allí y a pesar de esos cristales oscuros se veian los rostros marchitados de los nuestros. Más cánticos y la silueta de Javi Matinez sobresalia a la de los demás (Aitor Ocio, Murillo, Koikili ..). El bravo jugador Nabarro tenía la mirada perdida en nosotros?. En parte si, pero la verdad es que esté miraba detrás nuestro: Un chaval de unos 12-13 años que subido al perfil de una ventana de un establecimento lloraba cómo si su primer amor le habría dado calabazas!. Cuando reparamos en lo que Javi estaba contemplando (y sufriendo) estallamos en cánticos con las, ya, pocas fuerzas que nos quedaban: Beti Zurekin, Athletic beti zurekin!, Ni Barça ni Madrid, Athletic!, Nuestro himno ... para animarle, animarnos y animarles. El chaval no paraba de llorar y besar ese escudo que nos identifica y representa a los cuatro vientos, sollozando, incrédulo ante esa derrota y Javi Martinéz estaba mirandole, pidiendole perdón con la mirada envuelta en agua amarga!. Su primer amor no le había dado calabazas sino que le estaba advirtiendo de que en el amor también se sufre entre gozo y gozo!. El chaval habrá aprendido qué ese es su amor eterno para toda la vida por eones y eones!. El futuro de nuestro Club está asegurado!.

    Illuno

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  6. ¡¡¡Diosss!!! ¡Qué envidia! La verdad es que poco puedo añadir a tu extraordinario relato, ya que me tocó quedarme a currar con entrada y todo. A la próxima, espero estar.

    Por otro lado, ya sé que no estás de acuerdo con el recibimiento posterior, pero yo, al menos, es a lo único que me pude agarrar de la final. Además, creo que fue una forma de enganchar a todos esos niños que pudieron ver a sus ídolos. Para mí, resultó más un homenaje a toda la afición de Vizcaya que otra cosa.

    De todos modos, ¡AUPA ATHLETIC!

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  7. Iker, lo sé, por eso se agradecen más las opiniones. Entiendo que la gente desease un auto-homenaje, pero creo que eso ya nos lo dimos el miércoles.

    Illuno, Ganorabako ondo etorriak. Habláis de sentimiento, que parece es lo único que nos queda. 8 años tenía yo cuando ví ganar al Athletic la primera liga, y es cierto, de aquel ambiente del que te empapas es difícil escapar luego.

    Como dice Juan Carlos nos falta la mitad más sabrosa, la de cómo se celebra una victoria. Aunque la tenga por partida doble, es cierto que con 8 o 9 años no se disfruta igual, pero aquellas imágenes de la gabarra permanecen en la memoria para siempre, y ¡bien que marcan!

    Susana, yo llevaba la misma pegata, silbé y me considero respetuoso. Aquí se ha pasado de decir que en democracia todo vale salvo las pistolas, a no poder hacerse nada salvo lo que dictan las normas de buen español, bajo amenaza de aplicar la Constitución.

    Habrá que hablar de Palomar. Mañana o pasado.

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  8. Otros nos tuvimos que limitar a lucir camiseta cerca del Cantábrico ;-)

    No sé tanto llorar, pero me pareció que poco había que hacer según empató el Barça.

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Aldez aurretik, eskerrik asko. Gracias por anticipado.