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Cuesta abajo y pronto sin dientes

Tiene el Athletic un color de enfermo preocupante. Casi despeñado en su credibilidad, acelerando más cada tres días en la cuesta abajo del descrédito. El equipo no funciona. No lo ha hecho desde que a finales de julio comenzara una larga temporada, al margen de resultados puntuales, de pases de eliminatorias europeas o de los tres partidos ganados en liga cuya puesta en valor inicial se relativiza según avanzan las semanas.

Al fin y al cabo, demostrar que se es mejor que el Xerez lo hace todo equipo que se cruza en su camino, ganar al Villarreal es algo que sucede a todo el que se enfrenta a él y encontrarse con un Espanyol de luto en la primera jornada fue una coyuntura del calendario. Por contra, el Athletic ha perdido -y bien perdido- prácticamente todos los encuentros que ha disputado en liga, no siendo superior a ninguno de los rivales y puntuó en Valladolid merced a una arbitraje desquiciante para ambos equipos. Adicionalmente, a punto estuvo de complicar la trayectoria europea por desperdiciar una hora de partido frente al Nacional de Madeira.

La Copa era la competición en la que quedaba por observar el momento futbolístico y psicológico del grupo. No se puede decir, además, que las advertencias entorno al Rayo no hubiesen existio, a pesar de ser eso, un buen equipo de segunda, pero nada más que un equipo de segunda. Para que la herida fusese más profunda, alinearon a un equipo de meritorios, entre los que destacaron Nestor Susaeta, primísimo y ex de Lezama, o un veterano del Vietnam como Pacheta, eterna pesadilla para los rojiblancos.

Tuvo el primer gol todos los elementos que gustan en fútbol para debatir: falta inexistente señalada por el colegiado con cara de enajenado, Borbalán, y gol encajado por el portero del Athletic tras lanzamiento de falta con barrera. Habrá quien hable de conspiraciones arbitrales, habrá quien censure a un portero en edad de estar preocupado por el valor de su EPSV o existirá, incluso, quien culpe a Iraizoz por ordenar desde el baquillo la colocación de la barrera. Apuesto a que algún filósofo de barra de bar pontificará que el Athletic no va a ningún lado con Yeste en el campo. Y es que todos tenemos nuestras obsesiones.

Quizá la mia sea Caparrós. Es cierto que en el equipo que dispuso ayer fue coherente con lo que esta temporada -y recalco esta- viene haciendo. Rotaciones en todos los puestos, salvo Llorente e Iraola. Cierto, también, que no fue él quien falló hasta, al menos, media docena de ocasiones. Pero dicho esto, sigue sin servirme que asuma que el equipo no sabe defender con la naturaleza con que lo ha hecho, abandonado al conformismo, que no se consiga transformar mínimamente el juego, limitado a un ejercicio de lanzamiento de balones desde los centrales y laterales que ejercen de catapulteros, con un centro del campo que se limita a la destrucción, etc. Tampoco entiendo que no se prueba con otro sistema si este no funciona.

Hay hoy lecturas de partido de todo tipo. Desde que el Athletic jugó bien y falló lo indecible, hasta quien habla de suicidios. Lo cierto es que no parece más que un signo de generosidad hacia el Club de Ibaigane destacar positivamente lo deparado ayer. Porque fallar de tamaña forma en defensa y ser incapaz de transformar si quiera alguna de las ocasiones habidas no habla bien de un equipo. Por comparar, el Athletic de Valverde era un desastre defensivo pero una máquina de hacer goles, y el del primer año de Joaquín Jesús un equipo equilibrado en defensa y ataque. El actual es un injerto entre un coladero en defensa y una escopeta de feria en ataque. Un panorama desolador. Si bien es cierto que pudo haberse maquillado algo el resultado, también lo es que en los últimos minutos se podía haber encajado una derrota que el Madrí hubiese agradecido para que no todas las miradas se dirijan a Alcorcón.

Al hilo de todo ello, no entiendo qué pasa con San José, jugador por el que se paga una cantidad al Liverpool por cada partido no disputado, qué sentido tiene hacer debutar a Iñigo Pérez -que lo hizo relativamente bien- si estaba Gabilondo en el banquillo y recientemente se le ha renovado, qué tiene que hacer Iraola para que se le dé un merecido descanso, por qué Etxebe es titular tras demostrar por activa y por pasiva que no está para ese tipo de misiones...

Demasiadas preguntas, muchas incognitas. Pero pocas respuestas. El Athletic es un barco a la deriva al frente del cual el piloto justifica el rumbo en base a un concepto tan etéreo como la mala racha, ligando el desastre actual a una coyuntura, de la que desconocemos fecha de fin, y ante la que para su resolución tan sólo parece ser necesario sentarse a esperar a que pase. El sábado la piedra de toque es más peligrosa que nunca. Puede servir para tranquilizar mínimamente a un entorno muy preocupado o para que la tranquilidad de Macua por la aprobación de las cuentas desaparezca en tan solo cinco días.

Como dicen muchos madrileños, no me gusta como caza la perrita.
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3 comentarios

  1. Está claro que a esta plantilla le queda grande jugar tres competiciones a la vez. Cada vez que encadenamos 2 0 o partido seguidos entre semana somos un equipo ramplón.

    Creo que el problema clave de este Athletic (pero tb de los últimos años), es una enorme falta de confianza en sus posibilidades. Cada vez que alguien se pone por delante en el marcado en el 90% de los casos no es posible ni un empate ni la remontada. Nos falta confianza e identidad. Os acordais del partido del Villareal, que pasa que era otro equipo??...

    El compi de spining

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  2. Tigre, si lees esto preguntarte que ayer no te ví en San Mamés, tu asiento 193 fila 14 estaba vacio. jejé.

    Saludos Somo

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  3. Pues si Somo, mi problema es que vivo en Madrid con mi mujer y mi hija con lo cual no puedo ir demasiadas veces, la próxima vez que vaya te aviso.
    Un saludo. El Tigre

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