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Un equipo solvente

El Athletic dio ayer un paso de gigante en la Europa League, que sirve para que el equipo gane en autoestima y que, poco a poco, comience a hacer algo de lo que se le reclama. La gestión de plantilla que está haciendo Caparrós, tan diferente a la realizada la anterior campaña, está dando sus frutos. La competitividad ha llegado y los jugadores, conscientes de las dificultades para hacerse con hueco en el once inicial, cumplen sobradamente.

En la línea de los últimos partidos, principalmente fuera de casa, el equipo parece haber cogido una línea solvente, práctica, que busca la portería rival con peligro, con un centro del campo que acompaña más que a comienzos de temporada a la zaga. La entrada de Gurpegui por banda derecha, con libertad de movimientos en la línea de lo que Yeste hace por la izquierda funciona. Y permite a los dos mediocentros librarse del corsé táctico que hasta ahora tenían, con mayor libertad, que facilita, por ejemplo, la presencia de Martínez en área rival.

Con todo, el Athletic comenzó en Viena entregando mucho balón e incómodo sobre el terreno. Tardó un cuarto de hora en hacerse mínimamente con el control del cuero, y una vez logrado pocos minutos tardó en conseguir un gol concedido por un linier que considero que tras dos largueros consecutivos no era justo anular el tanto de Llorente.

A partir de ahí, y a pesar de que por momentos se cedió en exceso el control, se pudieron apreciar mejores movimientos en el equipo, con intentos de tocar en el centro del campo como hacía tiempo no se veía. Iturraspe, recién salido de una lesión, mostró potencial como jugador. También aportó Yeste, cuestionado, con dificultades para entrar en el once y con una renovación por delante. Tras dos meses de ausencia, reapareció la gran esperanza, Muniain, que no hizo el mejor de sus encuentros, muy trabado entre las faltas recibidas y una querencia a tirarse que empieza a no gustarme. Se pudo ver, también, una versión más asentada y sosegada de Castillo, mientras por la derecha Iraola no tiene derecho a descanso. Me preocupa que el bueno de Andoni recurra al comité de empresa para reclamar que se le deje fuera de alguna convocatoria.

Mención especial merece San José, que empezó nervioso y acabó siendo protagonista. El golazo conseguido y la buena actuación no hacen sino acrecentar las dudas y las teorías de la conspiración sobre por qué este futbolista no ha dispuesto de más minutos.

Otra de las buenas sensaciones del equipo fue la personalidad mostrada, saber leer el encuentro, algo en lo que, parece, se va progresando. No fue un encuentro fácil, con interrupciones, un entorno beligerante, etc. Y ahí el equipo supo estar al juego, a hacer lo que tocaba, que era bregar, pelear y esperar las oportunidades. Ni tras el descanso ni, lo que es más importante, tras la suspensión temporal, el equipo dejó de hacer lo que debía. Un avance.

De los impresentables que ocupaban el fondo no merece la pena decir mucho. Algo falla en este mundo cuando más de setenta años después sigue habiendo incultos dispuestos a abrazar las ideas y simbologías de una de las mayores miserias de la historia mundial. Sea en Austria, sea en Alemania o sea a la orilla del Manzanares. Que lo único que algunos sepan decir sea puta Bilbao pudiera ser hasta divertido, aunque la pasividad policial y la no retirada de ciertos símbolos es para indignarse. Ayer me planteaba la posibilidad de enviar a Austria durante unos cuantos años a Ares y Rubalcava, que en seis meses han arreglado Euskadi. Claro que son capaces de dejar el estado vienés hasta sin publicidad y pasar por alto algún símbolo rojigualda, aunque incluya la serigrafía de algún pajarraco de mal recuerdo.

De la UEFA, esa multinacional que como negocio vende derechos televisivos, poco se puede esperar. De momento no menciona el asunto en su Web y, me temo, no tendrá arrestos para expulsar de la competición durante unos cuantos años a un equipo con un grupo de aficionados impresentable que sobran en todos los ámbitos, también en el fútbol. Y por favor, que a esos pobres hombres, llamados árbitros de área, que les dejen vestir con abrigo, aunque sea austriaco, y que les borden en la pechera lo de UEFA Referee. Pobres.
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