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Raúl García, por favor fichen a este tío


En mi humilde opinión es quizás el mejor jugador de toda Euskal Herria con la excepción de Xabi Alonso. Es muy completo, rinde bien en 3 o 4 posiciones y mete 8 o 10 goles por temporada, tiene fuerza, una zancada tremenda, un disparo seco y duro casi sin armar la pierna, un gran salto para rematar de cabeza, carácter y por encima de todo regularidad. Tras liderar el centro del campo de Osasuna y meter al equipo en la Champions Aguirre se lo llevó al Atletico e hizo exactamente lo mismo, fue de largo el mejor centrocampista del equipo y sus compañeros no tuvieron reparos en destacar su rendimiento: “Siempre se puede contar con él, es muy regular y en todos los partidos rinde con una nota media de 7 por lo menos” comentaban. Encima solo tiene 22 años.

Su problema es Javier Aguirre. El mejicano desvaría, se vuelve loco él y termina volviendo locos a sus futbolistas. Fichó a Assuncao un medio bastante más defensivo que él y empezó a hacer cosas raras. En la Liga jugaba con Maniche y Assuncao pero en la Champions cambiaba al brasileño por Raul García. Además el tremendo overbooking que tiene el Atletico en la delantera hace que tenga que jugar con dos medios defensivos para equilibrar, por lo que Raul García ha perdido su sitio en el equipo.

La situación económica del Athletic, aunque mejor que la de muchos otros no es la ideal y de hecho el año pasado tuvimos que vender a Aduriz. Raúl García hoy por hoy parece un jugador inalcanzable para nosotros, pero las cosas en el futbol se dan la vuelta muy rápidamente y la capacidad del Atletico para devaluar jugadores está ya ampliamente demostrada. Como siga así la cosa en el Atletico van a rodar cabezas, necesitarán dinero y al mismo tiempo el jugador empezará a aburrirse. Además el Athletic no tiene las urgencias de otros años y no parece un equipo que vaya a luchar por la salvación en el futuro, en este contexto se pueden dar unas condiciones óptimas para negociar tanto con el Atletico como con el jugador. Si se dan dichas condiciones o incluso si traspasaramos a Yeste o alguien se volviera loco y nos pagara un pastón por Iraola creo que habría que apostar por esta opción.

Nunca tuvimos como fichable a un tío tan joven y con tanto palmarés. Creo que se adaptaría perfectamente a nuestro estilo de juego, jugando preferiblemente de media punta, sino en el centro del campo. En unos meses ya valdría bastante más de lo pagado por él, si se pone a tiro por favor fichen a ese tío.

Saludos del Tigre de Tetuán.

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Sólo estamos en semifinales

Y bien que hubo que sufrir. Porque los planteamientos saltaron por los aires a los 30 segundos. El fallo en cadena de Ocio, Iraola e Iraizoz hizo que tuviésemos que padecer una primera parte de infarto. De toma y daca, de correcalles. Fue un encuentro de esos que te gusta ver sólo cuando se enfrentan equipos diferentes al tuyo.

Pudo pagar caro el Athletic el tanto de Carmelo al medio minuto. Estuvo media hora a merced de un Sporting que juega, para bien y para mal, a lo loco. Durante buena parte de la primera mitad desarboló al Athletic con llegadas continuas, desbordes por banda, internadas por el centro de la defensa… su problema es el poco acierto, la falta de efectividad y que defiende como los equipos de patio de colegio. Porque a pesar de todo ello, fue el Athletic el que más ocasiones claras tuvo durante la primera parte. En el minuto 5 David López falló lo imposible cuando tenía tiempo de rematar como hubiese querido. Koikili, Javi Martínez o Amorebieta, con remate sacado bajo palos por Carmelo, otra vez Carmelo, pudieron igualar el tanteador antes de que Gabilondo, tras otra -¿cuántas van ya?- gran peinada de Llorente, se inventase un golazo de vaselina en el que colaboró activamente el portero Sergio Sánchez.

En la reanudación, con Yeste en el campo y el marcador de cara desde el minuto 6 tras un gol a medias entre David López y Orbaiz, que decidieron intercambiar papeles, el Athletic soltó un recital de control y saber posicionarse en el terreno de juego. De la misma manera que la semana pasada el Sporting dominó en La Catedral, ayer lo hicieron los leones en la segunda. Mención especial merece Yeste, que reapareció por fin. En el momento en el que se le necesitaba, dando pases con sentido, controlando el balón, durmiendo el partido cuando era necesario. Ese es Yeste y ese es su papel en el equipo. No es un crack. Es un jugador que no sobra y que puede aportar, cuando él quiere y le dejan. Hoy continúa la campaña de Ortiz de Lazcano para su traspaso. Y no lo entiendo, aunque me imagine por dónde van los tiros.

Otra curiosidad es que esta temporada llevamos ya dos partidos ganados con arbitraje de Bernardino. No es baladí, con este hombre sólo habíamos ganado 1 partido de 12 y ya llevamos 3 de 14. Tampoco entiendo las protestas de Preciado, Carmelo y del entorno del Sporting por el arbitraje. Yo no vi los dos penaltis que reclaman. Desde luego el de Amorebieta no existe por falta previa. De libro, además. La prensa asturiana, sobre todo Manolo Rosety, hermano del conocido Gaspar e hijo de un periodista del Athletic, me parece que presenciaron otro partido. El público, también, entonó el ya famoso “manos arriba esto es un atraco”. Creo que en realidad, y como diría Gomaespuma, decían “manolo está en un atasco”. Parece complicado ya eliminar al club de Ibaigane la etiqueta de club favorecido por los árbitros.

Alcanzadas las semifinales, con la euforia más rebasada que el nivel del Cadagua, queda ver qué hace Caparrós el sábado ante el Málaga. No me gustaría estar en su pellejo. Tiene la obligación de ir a por todas el próximo miércoles en Valencia o Sevilla pero no puede permitirse otro tropiezo en Liga. Que recuerde que la rotación total no funciona. Y que la liga, por desgracia, no para.

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Joserra ra ra

Estuvo de la Morena en Portu el pasado lunes. No me quedé a escucharle pero gracias a eso del podcast y el iPod, he podido después, y a ratos, tragarme lo preguntado por el de Brunete.

Los directos de Joserra ya no son lo mismo. A diferencia de los que hacía en los noventa, cuando buscaba un perfil de oyente mucho más joven que el de su competidor, el lunes el público no entonó la sintonía del ra, ra, ra, y el programa comenzó mucho más frío, con entrevista a Basurko, Macua y Aperribai. Dio, una vez más, muestra del poco rigor con el que prepara los programas. Preguntas sobre si Real y Athletic se llevan bien, si la rivalidad entre equipos del sur es mayor que la del norte, que si con la actual filosofía lo tenemos muy difícil, que por qué le llama Markinez cada dos por tres a contarle que al presi de tumban las asambleas, si Arrate sigue en la oposición... entrevistas de garrafón.

Tuvo la desfachatez de preguntar, además, sobre los acreedores del club, mencionando explícitamente a Ochoa. Esperaba, ingenuo de mí, que quizá preguntase sobre los deudores, entre los que destacan el denunciado Mallorca y su grupo, Prisa, vía Audiovisual Sport, pero no, se ve que ese tema no interesaba.

La puesta en escena, con La Oreja de Van Gogh en directo, resultó hasta pastelona, con comentarios del locutor de Brunete indicando “la emoción de hacer radio pura” con “héroes de verdad”, chistes fáciles…

Fue lo que temía, un intento de la SER de relanzar a su comunicador estrella en Bizkaia donde, aún desconociendo los datos del EGM, no parece tener muchos amigos. Intentó ser simpático y cercano, pero no creo que ya nos engañe, con una voz falsamente impostada que intentaba transmitir cercanía. Ya sabemos de las dos caras de este personaje. Ha perdido frescura. Su estilo ya cansa y fuera de la SER poca gente le escucharía.

Dejando de lado al chico de PRISA y centrándonos en el partido de hoy, me preocupa la actitud del Athletic, la semiencerrona que, creo, vamos a sufrir en Gijón vistos algunos comentarios prepartido y el arbitraje de González Vázquez.

Por otra parte, ¿qué sucia maniobra están intentando con Yeste desde Ibaigane, adelantada hoy por su mamporrero mediático de cabecera? ¿Estamos preparando el terreno para una salida? ¿No es mucha casualidad la polémica existente, las insinuaciones de ayer y hoy de Patxi Alonso y esta información?

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Pablo, Pablito, Pablete

Ha fallecido Pablo Porta, aquel irreductible presidente de la Federación Española de Fútbol al que hizo famoso -o más famoso- José María García y al que el gobierno de Felipe González quitó de en medio vía decretazo. Recuerdo escuchar a butanito, poco y a escondidas, a eso de la medianoche, con cuidado de que mi madre no me pillase despierto a esas horas. Aquella campaña contra Pablo, Pablito, Pablete ha sido, quizás, la mayor batalla de un periodista deportivo contra alguien. Ni de la Morena con Villar, ni "Fedeguico" con Rajoy (o maricomplejines).

Poco recuerdo de Porta. Sólo sé que tenía un perro al que acompañaban los empleados federativos a orinar y que era de buen comer y mejor beber. También que presidió la federación en la época más convulsa, cuando empezaban los ultras, los salarios ultramillonarios, la quiebra de los clubes y las reivindicaciones de los futbolistas. Le sucedió un tal José Luis Roca, bautizado por el súper como Pedrusquete, hasta que llegó el honesto, honrado y trabajador Villar.

Qué tiempos de radio. Ahí, por esa época, descubrí que hubo un presidente del Madrid que pasó de ser D. Ramón, compañero de mus, a el Cantamañanas de pelo blanco que iba a dejar el Bernabéu como un solar. Había un minilehendakari de las Ramblas (Núñez), Lorenzo Sanz pasó de amigo a enemigo al quitarle a Alfredo Fraile, cuñado de García, la explotación del Hipódromo de La Zarzuela. Entonces Sanz era Mancebo, para volver a Don Lorenzo cuando apuñaló a Mendoza por la espalda. Alguno de sus intermitentes enemigos, Jesús Gil, al que llamaba King-Kong, llegó a decir que iba a echar al butano de España. Hubo épocas en la que los tres presidentes de los equipos madrileños estaban peleados impidiendo, incluso, el acceso de sus subordinados a los campos.

Valdano era el rapsoda, Reynolds-Banesto el equipo navarro, los directivos eran amigos del buen comer y mejor beber, mientras que el mundo de fútbol estaba plagado de chiquilicuatres, lametraserillos, chupópteros, abrazafarolas, cantamañanas y correveidiles.

Las noches se plagaban de coletillas que todavía no se olvidan: el tiempo, ese juez insobornable que da y quita razones; ojo al dato, el halago debilita, por activa y por pasiva, en rigurosa primicia informativa, el rumor es la antesala de la noticia, cantar y contar las verdades del barquero, árbitro hogareño... y tantas otras.

Ahora, dicen, está detrás de la más que probable candidatura a la presidencia del club merengue que encabezará Juan Villalonga -ex compañero de pupitre de Aznar, ex presidente de Telefónica y ex consejero delegado del Valencia durante un ratito-, que fue quién contribuyó a su caída tras convencerle para hacerse cargo de los deportes del imperio del monopolio de derechas -Antena 3, Onda Cero y Via Digital- que crearon. García se topó con Florentino Pérez entonces. Ahora Floro se cruza en la carrera electoral del Madrid con Villalonga.

Han pasado ya años de su retirada, pero fue uno de los responsables de mi afición por la información deportiva, al punto de plantearme estudiar periodismo, algo que mi entorno me quitó de la cabeza. Creo que me equivoqué. Esto de la informática es mucho más aburrido.

Para otro día dejo mis recuerdos del periodismo local de los ochenta. En ambos casos seguro que Manolete, otro adicto, hará buenos apuntes. Por ejemplo de cuatro en el área. Latxaga, ¿te suena?

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La capacidad física del Barcelona me parece francamente sospechosa

El sábado asistí a la enésima exhibición del Barça, en mi opinión este equipo marca la diferencia principalmente en el aspecto físico. Por supuesto no voy a negar la técnica de estos fenómenos, pero en mi humilde opinión lo que mejor hacen sus jugadores, que no lo hacen los de ningún otro equipo del mundo es pasar en un tiempo record de estar atacando a estar defendiendo y vice-versa. Pierden el balón y en un fracción de segundo se ponen todos a defender y se lanzan como fieras a recuperarlo y en cuanto lo recuperan en otra fracción de segundo reorganizan el ataque. De este modo pillan descolocado al contrario y luego su técnica hace el resto. En este sentido me recuerda bastante al equipo de Rikjaard.

Este estilo de juego es perfecto pero es una paliza, exige una intensidad máxima durante todo el encuentro porque no hay ni un momento de relajación. El Barça lleva muchos meses jugando así dos partidos por semana, es más el otro día algunos azulgranas habían jugado un duro partido de copa entre semana y aún así eran muy superiores físicamente al Numancia. Además todos corren una barbaridad, los jugadores físicos, los técnicos, los que no juegan asiduamente y hasta los canteranos que apenas deberían tener preparación física. La intensidad de juego del Barça el otro día en el minuto 80 ganando 4-1 al Numancia no era ni medio normal.

La verdad el hecho de que mantuvieran este ritmo de competición durante todo el año me parecería francamente sospechoso, del mismo modo que lo parecía el Sevilla de hace algunos años con sus papillas o Raúl el año pasado, que iba de mierda hasta arriba. El tiempo termina sacando a la luz este tipo de cosas y no me extrañaría que en el futuro aparecieran cosas raras o que a un jugador le diera un pampurrio tipo Puerta en medio del partido.

Capello ya lo dijo hace muchos años: “Desde que en Italia se endurecieron los controles antidoping ya no ganamos nada, habría que ver que pasaría si se hiciera lo mismo en el resto de los países.”

El Barça tiene una pinta muy sospechosa, es más este año podrá competir contra los grandes clubes ingleses que son los que se llevan la palma en cuanto a sospechas de dopaje. Corren siempre como animales durante los noventa minutos y cualquier jugador español que ha ido a las islas ha aumentado enormemente su capacidad física. Lo dicho francamente sospechoso.

Saludos del Tigre.

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Rotación y traslación

Y llegaron las rotaciones. No se le puede discutir a Caparrós que eran necesarias. La cuestión es si no debieron realizarse antes o en menor medida. El Athletic, en la primera parte, dió una imagen al nivel de las peores de esta temporada. Y no fueron los menos habituales, los casi inéditos, los que peor lo hicieron. El nivel demostrado por Yeste o Etxebe hace pensar que la plantilla es aún más corta de lo que pensamos.

Sirvió el encuentro del Juegos Mediterráneos (¿quién inventa ahora los nombres de lo campos?) para demostrar que el medio centro del Athletic sólo funciona cuando ejerce de maquinista Pablo Orbaiz, independientemente de quien sea el engrasador que le acompañe. Gurpe, Yeste o, preferiblemente, Javi Martinez. Así lo vió, también, Caparrós en la segunda parte, que tuvo que sacar al iruñarra para poner orden entre tanto desconcierto. Sirvió el cambio, además, para alinear a Gurpe de lateral derecho en sustitución de Balenziaga que, como marcan las leyes del fútbol, puso de manifiesto en el campo que los laterales zurdos no tienen la versatilidad de los diestros. ¿No hubiese tenido más sentido haber alineado en ese puesto a Gurpegui todo el partido y dejar el mediocentro para Muñoz? No sé qué pasa con el pobre Iñaki, quizá debiéramos encargar algún informe a los espías de Doña Esperanza. Pero que alguien nos lo explique.

La delantera tampoco funcionaba. Entre el fuerte viento, el cortocircuito constante del medio campo y la impotencia de un Etxebe que necesita otras dos pretemporadas en Isla Canela, la única esperanza era la Sestao Connection, que no llegó hasta la segunda parte. Del Olmo, que ha pasado de "cedible" a titular y Gaizka de Valdegobia (Somo dixit) no tenían el acierto necesario a pesar de desfondarse en su trabajo.

Le bastó al Almería con intentarlo para encauzar el partido en la primera parte. Y eso que el Manito Sánchez no le hace jugar como lo hizo Arconada, el hermanísimo, en el primer partido de liga en San Mamés. Símplemente un poco de presión y chutar a puerta sirvió a los andaluces para ponerse por delante.

Así que en la segunda Joaquín pensó que, quizá, se hubiese excedido en el número de no habituales sobre el césped. Echó marcha atrás y alineó a Orbaiz, para que ejerciese de catalizador, y tiró de David López para poner algo de precisión en los centros y de peligro en la banda derecha, donde Susaeta naufragaba. En punta daba un cuarto de hora a Iñigo para no acabar de golpe con la dignidad de Joseba Etxeberria. La sola presencia de Orbaiz hizo que los rojiblancos se serenasen e, incluso, que Yeste empezase a dar pases con sentido. Los chicos del River, acostumbrados a batallar, encontraron el premio a su esfuerzo y en una buena peinada de Toquero, que dejaba solo a Josebita, consiguieron acortar distancias y que la segunda parte tuviésemos la esperanza de empatar.

No pudo ser. La renta obtenida por el Almería en la primera parte era demasiada. El juego había mejorado algo, pero no lo suficiente para merecer un empate. Porque Iraizoz, no lo olvidemos, hizo varias intervenciones de mérito a lo largo del partido.

Así pues, el miércoles veremos si mereció la pena tirar el partido de Almería o no. La sensación que me queda es que pudo hacerse algo más ayer. Entre otras cosas, y puestos a utilizar a Orbaiz y David López, haberlo hecho hasta el descanso para introducir las variaciones posteriormente.

A buen seguro que Caparrós confiaba en empatar y mantener la racha. No contó con que el movimiento de rotación iba a acabar convirtiéndose en el de traslación, pues eso fué lo que consiguió: trasladarnos en el tiempo a los peores momentos de la temporada, a la imagen del peor Athletic.

Por último, una reflexión sobre Yeste. Me preocupa la situación en la que se encuentra. No está y no sé si se le espera. Hoy por hoy y con sus últimas actuaciones, no parece tener sitio en el equipo. Antes verse en el banquillo era acicate suficiente como para aprovechar las oportunidades que le brindaban. Ahora parece que no funcionan ni el palo ni la zanahoria. Tengo la sensación que entre él (el primero), el entrenador, parte de la afición y un sector de la prensa nos hemos cargado un jugador.

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Efectos del ciclón en Algorta

Pues parece que, al final, se han cumplido los pronósticos y de madrugada ha azotado, y bien, la famosa ciclogénesis explosiva. Os dejo una foto que ha sacado mi aita a primera hora de la mañana, con los efectos que ha dejado en Algorta, en uno de mis rincones favoritos del pueblo.

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Ciclogénesis explosiva

Parece que estamos en alerta ante la llegada de un fenómeno que se llama Ciclogénesis Explosiva. Según dicen, las autoridades vascas han preparado un plan de evacuación, lo que suena argumento de telefilme de Antena 3, de esos que nadie puede ver sin caer en los brazos de morfeo.

De momento, desde el edificio IBM en Algorta y a escasos metros de la mar sólo os puedo decir que el viento no alcanza ni los 1,5 kilómetros por hora. Me preocupa, principalmente, si el ciclón entrará en los bares getxotarras esta tarde noche. Si no lo hace, estoy tranquilo.

Buscando en Internet, veo que debe ser este fenómeno una cosa curiosa. Al menos, tiene foro y un montón de seguidores.

¿Será para tanto? ¿Será una nueva alarma por parte de la AEMETpara curarse en salud? No lo sé, pero lo que sí me preocupa, y esto es en serio, es que se nos jorobe el bote y no podamos salir a pescar en verano... eso sí...

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Frenazo a la euforia

Volvió a pasar lo que pasa siempre cuando nos pega el calentón. Que ni San Mamés tuvo el ambiente que decíamos iba a tener ni, lo que es más importante, dejamos la eliminatoria cuesta abajo. Más bien parece un falso llano. El resultado, el mejor de no ganar. Además, y visto lo visto en el terreno de juego, fue el mejor de los que pudieron darse. La euforia nunca le ha ido al Athletic. Lo sabemos y no aprendemos.

Mientras en Bizkaia nos afanábamos por organizar ya los viajes a la final de Valencia, Manolo Preciado, muy mosqueado por el último partido de los suyos en Liga, se dedicó a preparar el partido a conciencia mientras en Lezama se seguía organizando la contienda con las armas que tan buenos resultados han dado los últimos partidos, como si las advertencias sobre la falta de rotación que se estaban haciendo desde algunas instancias fuesen las paranoias de Carlos Jesús.

Pues ganó la batalla Preciado. Y bien. Porque el Athletic no pudo ganar el partido en ningún momento. Sólo tuvo ocasión con el tercer penalti que de paradinha intentaba transformar Llorente y tras aparente regalo –me pilla muy lejos en el campo y no lo he visto por la tele- de Medina Cantalejo. Antes de eso y, sobre todo, después, el Sporting juntaba su línea de defensa con el centro del campo. Con ello, Orbaiz no encontraba a quién entregar el balón pues las bandas parecía que, como hacen los piquetes con las cerraduras en las huelgas, las habían sellado con silicona. Gabilondo volvió a ser el que acostumbra y Susaeta, más voluntarioso, no tenía éxito en nada de lo que intentaba. Sus recambios poco dieron de sí. A Llorente le pusieron dos escoltas. También preocupa Etxebe. Parece que le han caído en unos meses 5 años encima. Pero, quizá, el jugador que mejor resuma al Athletic de ayer fue Jon Vélez. Muy desacertado, desastroso. Sin ideas y mostrando todas sus carencias de golpe. Me niego a creer que su nivel sea el demostrado anoche. Quizá acusó la falta de espacios, que es cuando y donde se debe demostrar la calidad que, en general y no sólo en el caso del de Tafalla, nos falta.

Me molestaron, también, los silbidos que por momentos se escucharon en La Catedral. Hay cosas que son inaceptables. Por incongruentes. No se puede pasar de convertir San Mamés en la sede de la ABAO con interpretaciones continuas de la “Marcha Triunfal” de Aída, para pasar en 4 días a la música de viento. Quizá fuese por los nervios de alguno que, tras los últimos partidos y en pleno calentón, haya ejercido de bilbaino mayor y se haya atrevido a reservar suite en el Sidi Saler de Valencia.

Así que la Copa sigue siendo lo que era. Un trofeo más complicado de lo previsto en el que los rivales que creemos asequibles nos complican la vida desde hace 24 años. El resultado, viendo el juego de los dos equipos, es hasta bueno. Porque quedó claro que el Sporting jugó mejor y que si no ganó fue porque sus delanteros, que por momentos parecían acampar en el área de Iraizoz, cara a puerta del rival son más inocentes que una niña el día de su Comunión.

En Almería tocará rotación –algunas forzadas- porque el equipo necesita aire. Pero en ciertos puestos, sobre todo el del delantero centro- no hay, por desgracia, alternativas.

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De la Morena en Portu

Parece que los vizcainos vamos a tener la suerte de que en breves días nos visite un ilustre ciudadano. Se trata de José Ramón de la Morena, periodista de la Cadena Ser y líder absoluto de la radio deportiva nocturna, según el Estudio General de Medios (EGM), que me da la sensación que tiene el mismo rigor y valor que ese invento llamado Euskobarometro del socialista Paco Llera.

El caso es que Joserra viene para entrevistar a Unai Basurko en su localidad natal, Portugalete. En ello habrá pesado la buena relación que parece tener Dani Garrido, Jefe de Deportes de Radio Bilbao, con el navegante jarrillero. Aprovechándolo, habrán creído oportuno traer al locutor de Brunete para limpiar la nefasta imagen que tiene en Bizkaia por su vendetta contra Sabino Padilla utilizando el caso Gurpegui.

Hace tiempo que procuro no escucharle demasiado. Cuando comenzó tenía una forma distinta de hacer radio. En contraposición a José María García utilizaba un estilo cercano y divertido, huyendo de los escándalos y de las aburridas peroratas nocturnas de un Butano que se bucleaba en sus batallas personales.



Retirado José María García -nunca sabremos si por no poder asumir el segundo puesto en el escalafón, si por artazgo, por presiones o por todo ello- José Ramón de la Morena ha adoptado los peores ticks del primero y ninguna de sus virtudes. Así, es prepotente, faltón y tremendamente subjetivo. Utiliza la radio para arremeter -de manera bastante indigna en algunos casos- contra todo aquel que no le baile el agua. Pueden ser presidentes, jugadores, periodistas e, incluso compañeros. Sin embargo, su trabajo carece del rigor de las informaciones del Super y como trabajador no le llega a la altura del zapato. El chico de los deportes de la Ser trabaja sólo cuando hay Liga. El resto del tiempo se dedica a descansar o a sus negocios personales, que son importantes según cuentan. Lejos quedan sus viajes a Tour o Vuelta. Desde que nadie le puede hacer sombra, desde que está en los altares como estrella radiofónica, no le parece necesario salir del teatrillo de su Larguero ni preparar los programas con rigor.

Veremos qué trascendencia tiene su vista a tierras vizcainas y el nuevo intento de Prisa por lavar su imagen. Complicado lo tienen porque el tratamiento de AS, Cadena Ser o Cuatro al club de Ibaigane es objetivamente malo. Por si fuera poco, Audiovisual Sport tiene contraida una cuantiosa deuda que no acaba de satisfacer. Pero cualquiera se enfrenta al imperio del fallecido Don Jesús, ¿verdad Macua?

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Me vuelve a divertir la Liga

Llevamos tantas temporadas angustiados que se me había olvidado la sensación de ver y escuchar los programas de información deportiva con tranquilidad. Y es que, cuando tu equipo está bien, te diviertes bastante. Los problemas en el banquillo del Espanyol, el arbitraje del Madrid-Osasuna o la campaña pedrojotesca contra Ramón Calderón copan los minutos de los informativos.

No es de extrañar lo que se vive en Iruñea. Mal color tiene Osasuna. Los arbitrajes, las lesiones, la ausencia de gol y la mala suerte en algunos partidos les han condenado a una situación de la que dificilmente van a poder escapar. Patxi Izco se indigna ahora con los árbitros y con razón. Lo de Pérez Burrull fue para nota. Sobre su arbitraje está todo dicho y este vídeo de Youtube lo resume a la perfección.



Puede equivocarse, aunque cuesta creer que no viese los penaltis. Lo peor, la chulería. Eso es lo más imperdonable. Decirle a Juanfran que se tire mejor o a otro jugador que se meta la tele por el culo retraran al sujeto.

Luego están las reacciones y las medidas del club navarro. Patxi Izco, quizá consciente de su gran responsabilidad en la situación deportiva, ha tirado por la calle de enmedio y se ha dado cuenta de que es mejor disparar con toda la artillería contra los árbitros antes de que en el Viejo Reyno paren a reflexionar sobre la idoneidad de su política de compra y venta de jugadores o el acierto del relevo en el banquillo. Así, ha decidido romper relaciones con el estamento arbitral. No sé en qué consiste. Quizás no saludarán a los árbitros cuando se crucen con ellos, les cortarán el agua caliente de los vestuarios o no les darán nada para beber en el descanso. Una bravata, comprensible, pero que parece una medida cara a la galería. Puestos a montarla, le propondría al presidente osasunista -que también rompió relaciones con el Athletic- que dado que Burrull es representante de colchones Flex, le planteen un boicot en Navarra.

Por cierto, en el Osasuna-Athletic de Copa, el que sufrió un penalti de libro al inicio del encuentro fue Susaeta. Que no lo olviden tampoco.



En el de vuelta, un amigo de la casa zurigorri, Fernández Borbalán, señaló hacia los 11 metros por una más que discutible entrada de Gabilondo en la que yo no veo penalty (ver minuto 2:50).



También me divierte ver al bueno de Camacho clamando por los arbitrajes. Está viviendo en carne propia lo que muchos otros han sufrido mientras él sudaba -no veáis en esto un chiste fácil- la camiseta blanca u ocupaba el banquillo merengue. ¿Cuántas veces habrá ignorado en su carrera los gritos de 'así gana el Madrid'?

A Burrull, de momento, ya lo han sancionado. Le quitan el partido de copa que iba a arbitrar (Espanyol-Barça) y lo meten un mes en la famosa nevera. No me parece mal, al contrario, me parece bien. Pero la sensación que queda es que sólo se toman esas medidas con aquellos colegiados que meten la pata en el Bernabéu. Lo que se hace en otros campos, al no ser reflejado por la prensa madrileña, parece quedar en el olvido. ¿Sanciona Victoriano o lo hacen AS y Marca?

Y hablando del Espanyol-Barça, además del árbitro cántabro se libran de Mané y Ondarru. Tan malo debe ser el tándem vizcaino que lo reemplazan por una vieja gloria de esa casa, Mauricio Pochettino, que presenta un brillante currículo como entrenador. Ha sido segundo del equipo femenino perico. Los nervios hacen precipitar decisiones dificilmente explicables. Además, ¿qué coste puede tener contar con tres entrenadores -de momento- en una temporada? Ahí Mané ha ayudado. Su norma de fichar temporada a temporada facilita la destitución. De momento ha cobrado hasta junio por 58 días de trabajo. Tampoco está mal en tiempos de EREs y crisis.

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Athletic barri bat

Como si fuese otro equipo, como esas chamarras reversibles que nos ponían nuestras madres, que les dabas la vuelta y parecían una nueva. Este equipo nada tiene que ver con el de los primeros diez partidos de liga. Qué han tocado Caparrós y su cuerpo técnico lo desconozco. Pero ha impactado en la preparación física del equipo y, sobre todo en lo psicológico. Si aquel once que hace escasos dos meses deambulaba por el campo hubiese encajado, como ayer, un gol en contra en el minuto dos de partido, probablemente hoy estaríamos hablando de una hecatombe y goleada de escándalo. Al de ahora poco parece que le importa poco encajar goles. Confía en sus capacidades.

El inicio, ayer, fue curioso. Salió el Athletic de cara a por el partido y se la partió Villa en el minuto dos. Ustaritz, que todavía se estaba acoplando, lo dejó excesivamente suelto. Pero ya da igual, los goles en contra -otrora mazazos morales- no nos afectan. Buscó el equipo el empate y lo consiguió merced a una jugada en la que participaron dos de los jugadores que se llaman igual a unos que teníamos antes pero que estoy convencido no son las mismas personas. Centro de David López y remate de un Gabilondo que centra, golea y, lo que es más noticia, ¡presiona!.

No todo era alegría. Ustaritz le volvió a dejar la puerta entreabierta en la línea de fondo a Villa y éste centró para encontrar a Morientes, que remató entre dos defensas. Pues así y todo pudimos seguir viendo un partido divertidísimo. Los rojiblancos se empeñaron en que eso no quedaba así y el Valencia buscaba, con algo de parsimonia, sentenciarlo. Ahí apareció un salvaje. Se llama Javi Martínez. Está en forma y tiene un motor como el de los camiones americanos, de 500 CV. Es un Peterbilt. No puede pasar desapercibida su labor para nadie. Su trabajo en el centro del campo es impresionante. Y, encima, marcó un gol y provocó un penalty.

Es difícil sostener noventa minutos el ritmo de la primera, en el que ambos equipos a intervalos parecían acordeones. Por momentos el Athletic se lanzaba a por el partido de forma descarada y al rato se agazapaba para defenderse del Valencia. Fue una primera parte de enmarcar, de partido de fútbol para disfrutar. Por eso, la segunda bajó algo en intensidad. El Valencia tuvo alguna ocasión, pero no consiguió hacer daño. La defensa ya estaba mejor asentada. Ustaritz, por ejemplo, fue el jugador que todos esperamos. Ganas tengo de verle en Almería junto a Amorebieta. Justo es destacar la labor de Koi. No es un jugador que me guste, pero se ha ganado el puesto con los últimos tres encuentros.

Los últimos 25 minutos el equipo notó el desgaste y empezó a desfondarse. Son varios partidos y el número de jugadores utilizado muy escaso. Por ello Caparrós dio aire con la entrada de Toquero (voluntarioso pero muy desacertado), Yeste (que hizo lo que de él se esperaba, conservar y mover el balón con cabeza) y Balenziaga en posición inédita de interior izquierda. No mejoró mucho el juego de los rojiblancos pero ahora que el viento sopla de popa hasta Megía Dávila, bestia arbitral desde hace más de un lustro, hizo justicia en el último minuto. El penalty, por agarrón a un Martínez con el que tienen que soñar los rivales, lo transformó con Paradinha Llorente. Hasta ese momento todos nos conformábamos con el empate y lejos se veía la victoria del Athletic, pero de San Mamés no se movía nadie. Ahora parece que el equipo es capaz de cualquier cosa, hasta de ganar ante un Valencia que acababa el partido más entero.

Y estalló San Mamés como si hubiésemos logrado algo. Es, quizá, lo que más me preocupa. Debemos serenarnos porque llegará otra vez el pinchazo en el juego. Ya se oye hablar de UEFA y de final de Copa. De bajar, de vernos jugando en Ipurua o en El Arcángel el año próximo, hemos pasado a buscar apartamento de Europa. La verdad es que se nos va un poquito la olla. Bizkaia es así, cuando mucho o cuando nada. Un poco de mesura nos podría venir bien. Hemos pasado de querer crucificar a Caparrós a que hasta a Urkullu se le pase por la cabeza presentarlo a Lehendakari.

Yo, de momento, me quedo con los dos últimos partidos de liga y con seguir vivos en la copa. Espero disfrutar con el partido del jueves. Sin más. Ya lo dije. Gero, gerokoak.

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Este sí es mi Athletic

Gran triunfo en el Calderón. De esos que hace que recuperes el orgullo de ser de un equipo. Victoria trabajada, con buen fútbol, dominando todos los aspectos del juego. El centro del campo, clave en la victoria, no dio tregua a un Atlético de Madrid que dio una pésima imagen de si mismo, no sé sabe si porque los jugadores quieren forzar el finiquito de Aguirre o porque el Athletic supo hacer el mejor partido de la era Caparrós que yo recuerdo. Quizá una mezcla de ambas cosas.

Comenzó el partido bien plantado, dando la cara y, sorprendentemente, lejos de dejársela partir tras el afortunado y madrugador gol del Atlético, supo no sólo seguir en la buena línea inicial sino, incluso, mejorarla. Creó peligro, ocasiones y jugó mucho tiempo de la primera parte en campo colchonero. El triunfo parcial de los madrileños al descanso era injusto, en parte porque a Llorente y Vélez sólo se les puede poner el pero de no haber acertado. Koikili, que quiso reivindicarse, marcó un gol con su zurda desde fuera del área en tiempo de prolongación. No fue casualidad. Antes lo había intentado sin suerte en otras dos ocasiones.

Así, en la segunda parte, el Athletic se lo creyó. Y salió al campo a ganar el partido, poniendo la directa desde el pitido inicial. El mejor Orbaiz en tiempo comandó la victoria acompañado por un Javi Martínez que se crece hasta niveles de jugador de Champios en el Calderón. Lo de ayer fue impresionante. No se cuántos balones pudo robar. Susaeta, que lleva varios partidos aportando mucho y David López, que empieza a justificar, por fin, su fichaje hicieron del centro del campo lo mejor del equipo. En defensa, bien plantados, poco peligro creó el Atlético. Con estas, y a los cinco minutos, el equipo se puso por delante. Robo de balón de un Llorente que empezaba a carburar y gol afortunado, también, con rebote incluido. Y esta vez, por eso es noticia, el equipo ni se echó atrás ni perdió la cara al partido. Todo lo contrario. Tenía claro que quería ganar. Gabilondo, en una de esas jugadas marca de la casa que desgraciadamente sólo hace de vez en cuando, le sirvió en bandeja el tercero a Llorente. A partir de ahí la sensación que quedaba era que se estaba más cerca de la goleada. Tan es así, que el Atletico se dedicó a tirar de historia y convertirse en ese equipo marrullero que esconde esa camiseta, independientemente de quién y cuando la vista. Sea Arteche, Ovejero, Panadero Díaz, Simeone, Ujfalusi o Seitaridis. Leñeros hasta más no poder, obligaron a Muñiz a llegar a un número de tarjetas casi record en un partido de primera. Y que no se quejen del asturiano, que estuvo incluso contenido con algunos de los suyos. Camacho y Agüero, por ejemplo, pudieron conseguir borrarse del partido como lo hizo Maniche.

Visto el partido de ayer, con actuaciones brillantes de todos, incluso de aquellos que juegan menos y aprovechan para reivindicarse (Koi, Gabilondo) el Athletic funciona, a pesar de las preocupantes señales contra el Espanyol y Osasuna, hacen que hasta los más pesimistas con el equipo como yo nos animemos. A esto sí me apunto, Joaquín. A este fútbol, al ir a ganar los partidos, a pelear como se hizo ayer, me apunto. Hacen recuperar la fe en el equipo, en lo que se está haciendo. Porque tragarse truños como el de Osasuna en Copa todas las semanas es desalentador. Ahora a ver si contra Osasuna y Valencia nos llevamos otras dos alegrías.

Por último, las notas negativas. Los bolazos de nieve retratan, una vez más, a esa parte de la afición del Atlético de Madrid tan jaleada por la prensa madrileña. La mejor respuesta la victoria. Por otra parte, lo de la transmisión de Audiovisual Sport. Es dificil escuchar una narración y unos comentarios más parciales. El agravante, además, es que la retransmisión de "la Popu" se adelante, con lo que no queda otra que escuchar a estos fulanos. Habrá que probar en euskera, porque es intolerable.

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Bodrio con fortuna

Le sonrió la suerte al Athletic en Iruña. Semejante esperpento futbolero acabó con un buen resultado merced a una jugada aislada y a la desesperada a un minuto del final del partido. Probablemente para el próximo jueves, cuando vayamos a San Mamés bocata en mano y después de haber tomado unos potes, se nos haya olvidado el somero coñazo -y perdón- que tuvimos que tragarnos ayer. En Copa, más que en ninguna otra competición, el resultado es lo imprescindible. Pero preocupa ver que el Athletic ha vuelto a entrar en una crisis de juego.

Osasuna, creo que consciente de su situación y capacidades, se dedicó a luchar todo el partido. Con poco acierto cara a gol, a Dios gracias. Pudo adelantarse en varios momentos, tanto de la primera como de la segunda parte, y el resultado lógico del partido hubiese sido más el 2-0 que el empate a uno final. Pero el Athletic y Llorente están de suerte cara a puerta. Sólo así se comprende que se pueda empatar un partido tirando entre los tres palos en dos o tres ocasiones.

Gran parte del desastre se debió a la falta de control en el centro del campo. Caparrós, que de los tres mediocentros navarros que tenía apostó por Gupergui y Martínez, tuvo que tirar de Orbaiz en el minuto 20 de la segunda para poder poner un mínimo de orden en un equipo que era incapaz de sacar provecho de las recuperaciones de balón. Poco ayudó Gabilondo. Necesito si alguien me puede confirmar si jugó pegado a banda por dentro del campo o lo hizo por fuera, sentado junto a los reporteros gráficos. Me quedo con Susaeta que, a pesar de sus precipitaciones y decisiones cuestionables en ciertas jugadas, está batallador e intentando aprovechar la ocasión que le ha dado la lesión de David López. Él e Iraola son lo más positivo del Athletic desde hace jornadas. El de Usurbil pudo adelantar al Athletic con un remate de cabeza excesivamente picado que quizás con el campo más blando no se hubiese ido por encima del larguero. Pero está enorme, a un nivel superior. Tanto atrás como en sus incorporaciones.

Susaeta, en jugada por la izquierda, también pudo marcar el encuentro en el minuto 7 si el cobarde, casero, tarjetero y falto de criterio Álvarez Izquierdo hubiese señalado el clarísimo penalty que le hicieron. Pero qué le vamos a hacer, ya demostró este árbitro lo que es en el partido de liga en el Bernabéu.

Otro que parece que cede en su empuje es Vélez. Puede costarle caro puesto que Toquero, con similares argumentos futbolísticos, parece que va a aportar dosis de lucha para ganarse el puesto. De momento, ya ha participado en los dos últimos goles.

En defensa bien Amorebieta y flojo Ocio. A Balenziaga se le ve acelerado, con problemas para cerrar su banda. Pudo, incluso, ser expulsado si el árbitro hubiese mantenido su criterio de sacar tarjeta en cada falta. Y en los córners no se mejora. Es una vía de agua abierta a la que se debe poner remedio de inmediato.

Debería Caparrós preocuparse un poco por los dos últimos partidos. El juego es infumable y los resultados no son para echar cohetes. Ayer nos salvó la suerte, sólo la suerte, porque no se hicieron méritos para el botín que se obtuvo. El planteamiento rácano del entrenador y la incapacidad de los jugadores para hacerlo bueno a punto estuvieron de echar por tierra esa monserga de que se han juramentado para ganar la Copa este año.

Así que con todo esto, nos quedamos fríos. Como el tiempo. Ese que al murciano Camacho no agradaba a priori y que no acierto a adivinar por qué. ¿Prefería las temperaturas de Corea, esas que hicieron que se crease el hilarante guiñol del Plus?

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Castigo a Yeste

Parece que Caparrós, ahora que se siente más fuerte tras los decentes resultados de las últimas jornadas, ha decidido castigar a Yeste por la mala reacción que tuvo el basauritarra cuando ordenó su cambio por Etxebe.

No quiero, una vez más, parecer el abogado defensor de Fran pero no me parece que con este jugador se sea justo. O tal vez sí se sea justo con él, y se sea injusto con el resto. Creo que el entrenador puede decidir lo que crea conveniente y aplicar la disciplina como le venga en gana. También Valverde lo hizo en alguna ocasión, aunque con mayor disimulo y clase. Parece fácil castigar a Yeste. Un sector importante de la afición no le puede ni ver. Gran parte por su actitud, mezcla de timidez, altanería y chulería. Otra parte importante por su nada inteligente postura ante la prensa. Sus desplantes a los medios ha hecho que se gane la antipatía de la inmensa mayoría y ha hecho que se gane una larga lista de enemigos. Lo de algunos de ellos es, además, enfermizo. Los comentarios en las tertulias de Radio Bilbao de Dani Garrido e Iñigo Markinez me parecen lamentables. Las columnas de Joserra Cirarda destilan mala baba contra él constantemente. Jon Rivas llegó, incluso, hasta a hacer un artículo sobre las multas que supuestamente debía a Hacienda. Eduardo Velasco le da hasta en el carnet de conducir (si es que no se lo han quitado, pero esto que lo aclare Rivas) y Javier Ortiz de Lazcano no esconde su enemistad manifiesta ni en El Correo ni en las tertulias de Bilbovisión. Por cierto, parece que Patxi Alonso -que defendía ayer a Yeste en El Correo- deja de presentar el programa A por ellos en esa televisión local para pasar a presentar uno diario en La Sexta. Se hartará de hablar del Madrid.

Con semejantes enemigos, cualquier desplante, mal gesto o mala cara se convierte en un culebrón en el entorno del Athletic. Por ello, por el revuelo creado, Caparrós ha estimado que debe mostrar mano dura con Fran. Me parece perfecto. Si lo estima oportuno, adelante. Prefiero las sanciones económicas, pero bueno. Lo que me entristece es que todo lo que hace Yeste se magnifique. Ya sea una salida nocturna, una vaselina, un pase, un gol, un mal partido o una mala mirada. Un desplante de Yeste genera un debate automático, defensas encendidas, lapidaciones mediáticas, insultos y loas. Por eso pienso que Caparrós le aparta por ser él, porque ¿alguien cree que son sólo razones deportivas las que le dejan fuera? Leyendo lo que se lee cuesta creerlo.

Y es que el 10 que tenemos está sobredimensionado. Ávidos de ídolos locales, colgamos a Yeste la etiqueta de crack. Como tal, además, le pagamos. Y él, por muchas razones, entre ellas un entorno poco adecuado, es incapaz de asumir todo lo que ello conlleva. Ahora es un zurdo rebelde al que no sé si ya en lo deportivo necesitamos. Sobredimensionado. En lo deportivo, en lo económico y en la trascendencia social.

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Paradas constantes

Hablábamos antes de entrar ayer en San Mamés sobre las dichosas estadísticas, esas que decían que Mané nunca había arrancado nada positivo de La Catedral, y de cómo siempre suelen romperse. De lo malo malo, la genialidad de Iraola permitió salvar la racha positiva y aguardar con ganas al partido de Copa, ese que parece que ya tenemos ganado a tenor de la euforia que con la Copa se ha desatado no sé en base a qué en Bizkaia.

Empezó el Athletic bien, enchufado, moviendo el balón y creando algunas ocasiones. Y finalizó el partido de la misma manera. Quizá el jugador que mejor lo representa sea Susaeta, pues su buen juego coincidió con los mejores minutos del Athletic. En medio, un valle, un bajón incomprensible. O no. Las dos semanas que tuvo para preparar el encuentro el zorro Mané le dieron para adiestrar a lo suyos: aguantar el chaparrón inicial, luchar a destajo después en el centro del campo para anular a los Orbaiz y Javi Martínez (Yeste decidió autoanularse) y esperar a las jugadas a balón parado para sacar los colores a la defensa y portero rojiblancos. Hasta en tres ocasiones se repitió la jugada por parte del Espanyol, y eso que acertaron a la primera. Toca pasar la ITV a esa defensa en zona de Caparrós, porque parece que cuando el rival saca al primer palo hay fallo mecánico.

Cierto es que el Espanyol pudo irse con algún tanto más a su favor al descanso, pero también lo es que el Athletic tuvo las suyas y que el 0-1 no hacía demasiada justicia a lo visto en el campo, sobre todo el trayazo que se le fué a Martínez al palo o la ocasión que marró Yeste en el primer minuto, quién sabe si por consecuencia de esa extraña alergia que le impidió entrenarse entre semana, por la alergía que le da jugar de interior izquierda o por esa otra que tradicionalmente ha tenido a quedarse en casa los días en que el populacho sale de fiesta.

En la segunda mitad, Mané tenía claro a lo que tenía que jugar su equipo y bien que se lo explicó. Había que romper el ritmo al Athletic como fuese, que ayer estaba por empujar. Bien que lo hizo. Al punto de ser felicitado, incluso, por el catedrático Caparrós en rueda de prensa. Por otra parte, supo anular bien tanto a Vélez como -sobre todo- a Llorente, demostrando la excesiva carga de responsabilidad que le hemos endosado al jugador de Rincón de Soto.

El resto lo pusieron el Athletic por una parte y el árbitro por otra. Los rojiblancos con un juego a base de pelotazos que no consiguieron en términos generales descolocar al Espanyol. Los cambios, además, poco efecto surtieron. Ni Etxebe aportó nada más que Yeste ni a Toquero le dejaron los pericos hacer nada diferente de lo que se le consintió a Vélez. Por cierto, veremos si este último refuerzo cuenta con continuidad. De no hacerlo, resultará incomprensible haberlo repescado. Sinceramente, creo que no va a aportar demasiado al equipo.

Sobre el trencilla, creo que ayer pudimos ver a uno de los peores de primera. De momento, ya lo introduzco como líder en mi particular top five. Romero por mamá y Paradas por papá demostró que el apellido marca. Podía con semejante nombre ser un fenomenal conductor de autobús de línea, pero aplicado al fútbol se convierte en un infierno. Constantes interrupciones por el más mínimo contacto aderezado con tarjetas en función de los decibelios del griterio del público, criterio inexistente, faltas constantes señaladas a Fernando Llorente y condescendencia absoluta con el sucio juego reiterado del Espanyol, cuando no brusco, como en la entrada sufrida por Orbaiz. Para colmo, el penalty de libro no señalado a Llorente al colgársele cual vulgares bolas de navidad dos defensas terminando el partido. Y lo del descuento de cuatro minutos, una broma. Creo que fué un arbitraje calamitoso y de los que marcan mucho un encuentro.

Veremos qué da de sí la Copa en Iruña ante un Osasuna que parece que mejora algo y el partido del Calderón. Son partidos en los que el equipo debe dar la cara y demostrar que la mejoría que hemos visto en las últimas jornadas no se ha debido exclusivamente a la debilidad de los rivales.