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Velocidad de crucero

Que cuando todos los focos del mundo del fútbol iluminan el clásico del Nou Camp el Athletic reivindique que es el tercero en discordia a base de goles es una buena noticia. Este Athletic está necesitado de autoestima. La necesita la afición, la pide a gritos una entidad venida a menos en influencia y la requieren, como el comer, sus futbolistas. Alguien, erróneamente, se ha empeñado en hacerles interiorizar que son unos piernas llamados luchar al cien por cien cada partido para poder puntuar.

Muchos discrepamos. Este equipo tiene mimbres para hacer cosas distintas a las que se vienen haciendo, variantes al balonazo a Llorente, que puede ser un arma, un recurso, pero uno más, no el único. Tiene, por ejemplo, calidad en el centro del campo. Están un tal Orbaiz y un tal Yeste, que pone los balones como pocos. Y hoy, en Almería, se ha anunciado. En uno de esos encuentros trabados y de pelea, clásicos para el Athletic fuera de casa, la calidad en los centros y el potencial rematador del equipo han puesto el partido en franquía. Javi Martínez, para resarcirse del gol marrado en San Mamés contra el Barça, Ustaritz al segundo palo y Llorente para demostrar que es un delantero centro para tener en cuenta cara al mundial. El pasador un jugador basauritarra que tiene aún mucho que aportar a un club que debe renovarle.

Pero antes de los goles, el Athletic demostró que empieza poco a poco a ganar credibilidad. Repitió alineación y esquema Caparrós y la apuesta por la fuerza en el centro del campo le dio resultado. Sus tres mediocentros se empeñan en no darle razones para dejarles en el banquillo, por lo que ha tenido que dar la oportunidad de jugar juntos a todos ellos. La noticia es la definitiva recuperación para el fútbol de Carlos Gurpegui, lo que demuestra la escasa visión del entrenador de Utrera la pasada temporada al empeñarse en no utilizar el tan mentado fondo de armario. Resulta que esta temporada jugadores infrautilizados, de los que se llegó a cuestionar su continuidad, como Gurpe o Ustaritz, juegan de titulares. Además, y a pesar de que sigue faltándole cuajo, Susaeta recuerda más al de su primera campaña, y en el banquillo existen nombres como los de Gabilondo, David López o Díaz de Cerio.

Hoy se ha demostrado que el balón parado debe ser un recurso a utilizar con mayor frecuencia, que los que salen de refresco deben aprovechar los minutos para reivindicarse, verbigracia de Marcos, o que el centro del campo es capaz de algo más que de robar balones, que puede moverlo con criterio.

Da la sensación de que plantilla y técnico, técnico y plantilla van concienciándose de las posibilidades poco a poco, a medida que se gana en moral. Hay dos citas en una semana que pueden ser importantes para dar un paso al frente y, de una vez, perder los complejos que atenazan a Caparrós y sus jugadores.

Porque no es cuestión de dejar de hacer lo que se hace bien, básicamente el destajista trabajo que venimos contemplando desde hace más de los años. A ello se le debe unir mayor posesión y manejo de balón, que redundará en oxigenar más un plantel que no puede disputar una temporada entera al ritmo que lo viene haciendo. Si a lo que se ha venido haciendo en el campo se le añaden ciertas dosis de la calidad que muchos de los componentes de la plantilla tienen y se puede apreciar un espectáculo más entretenido, entonces sí, entonces estaremos en el camino correcto. Porque estoy convencido que de esa forma se dará, también, el salto cualitativo definitivo que permita al Athletic situarse de manera continuada en la parte tranquila de la clasificación.

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El empate deseado

Como ya nos habían anunciado varios futbolistas, además del entrenador, el Athletic consiguió el que parece mejor resultado de los posibles cuando se enfrenta al Barcelona. Es cierto que el catalán es un conjunto impresionante, con un juego imparable lleno de variantes. Ante eso los rojiblancos tan solo pueden oponer trabajo, algo en lo que al equipo de Caparrós no se le puede poner ni un pero.

Volvió el entrador a tirar, por segunda vez en lo que va de curso, de los tres mediocentros de que dispone, Orbaiz, Gurpegui y Javi Martínez, acompañados de Yeste por la izquierda, y pronto debió alterar Caparrós los planes al constatar que el rendimiento del de Andosilla por la derecha no era el esperado, por lo que permutó la posición con Orbaiz, al que no se le recordaba alineado de interior derecha. Arriba, para acompañar a Llorente, se eligió a Susaeta, que no parece un jugador llamado para ese tipo de misiones. Con la presencia obligada de Iraola, la titularidad habitual de Amorebieta y Ustaritz, y la confirmación de que Koi se convierte por tercer año consecutivo en el lateral izquierdo llamado a sacar las castañas del fuego, se completaba un equipo que bregó como siempre para intentar trabar la calidad y superioridad de un Barça que dispuso de tres ocasiones claras a pesar de no dar la sensación de encontrarse cómodo en el campo. Enfrente, el Athletic renunciaba como casi siempre al balón, y se limitaba a destruir el juego de los blaugrana sin preocuparse por crear ninguna ocasión para adelantarse en el marcador. Cuando el aficionado se disponía a quitar el papel aluminio al bocadillo, Javi Martínez remató con la oreja un milimétrico centro de Yeste, que de transformarse hubiese supuesto un premio excesivo para los méritos locales.

Comenzó la segunda parte siguiendo el mismo guión, hasta que la pareja Koi-Yeste, que había funcionado francamente bien, no pudieron impedir que Alves entrase al área como un tren y fusilase a Gorka de tiro al segundo palo. Era una incógnita lo que el Athletic pudiese dar a partir de entonces y evidente que con el esquema táctico que se había seguido hasta el momento no se podía aspirar a igualar el encuentro. Tras consultar el cuaderno de Luci, se tiró de una de las variantes habituales: dar entrada a Toquero. Es Gaizka, seguramente, el futbolista que mejor simboliza al equipo de Caparrós y suyo fue un gran gol tras convertir Llorente de cabeza una sandía en un pase. Era un gol made in Athletic.

Con San Mamés consciente de la importancia del botín, con un equipo al que no se le puede negar la disposición para el trabajo y el sufrimiento, se fueron consumiendo los minutos hasta obtener un empate más que justo que consolida al Athletic en la zona templada de la tabla y redondea los buenos resultados de las últimas jornadas.

Eliminado ya de la Copa, con una clasificación en la Europa League al alcance de la mano, es el torneo de la regularidad la asignatura pendiente. Sí parece, de momento, que el equipo está sabiendo sacar resultados en esta competición, aunque siga quedando la duda de si el ritmo al que se juega es sostenible a largo plazo y de lo deseable que sería un juego más combinativo.

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Este año veremos al Borbón por ETB

Probablemente porque en época de crisis no debamos caer nuevamente en fastos, porque para indignación del españolito medio está feo pitar al Borbón en su propio trofeo dos años concecutivos o porque para qué vamos a ir hasta Madrid a ver a su majestad si podremos verle en navidades en ETB, lo cierto es que después del buen sabor de boca de la pasada temporada nos hemos quedado sin Copa y volvemos a las andadas. Debía remontar el Athletic y sabíamos lo tenía complicado, aunque a última hora la mayoría fuésemos interiorizando poco a poco el yes, we can hasta casi llenar San Mamés. La prórroga, al fin y al cabo, no parecía tan difícil de conseguir, al menos en teoría. Bastaba con los ingredientes clásicos, campo hasta la bandera, los tragos previos que el horario facilitaba y un equipo que saliese a la tremenda.

Y por eso, precisamente, apostó nuevamente Caparrós. Por el fútbol de buzo azul, intentando recuperar los partidos de pintura de guerra y recurriendo al símbolo que lo representa, Gaizka Toquero, sorprendentemente recuperado. Lo intentó el Athletic, pero no pudo. Por los mismos fallos de casi siempre y de esta eliminatoria en particular. Llorente desperdició lo que no se puede desperdiciar y el equipo volvió a encajar lo que no se debe encajar. Pero también falló, nuevamente, el concepto. Recurrir al buzo cuando enfrente tienes un equipo con ADN obrero es complicado. El concepto de este Athletic se basa en el tremendismo, en disputar cada partido como si fuese el último, en el desgaste futbolístico total. Y eso, a veces, hace cómoda la batalla al equipo teóricamente menor. Al fin y al cabo, en este deporte lo que diferencia a los equipos de categoría superior es la calidad y no la voluntad de vaciarse hasta el pitido final.

Pepe Mel tiene muchos años de banquillo y, parece, dispone de vídeo y peiperviú. Supo cómo jugar al Athletic. Intentó echar muy encima de Llorente a sus dos centrales y plantear la batalla en el centro del campo. La alternativa, que pasaba por jugar por bandas, no funcionó. Por la izquierda, con un de Marcos desacertado y Koikili y Castillo desaparecidos en ataque, tuvo que ser precisamente Toquero, que cayó a banda con frecuencia, quien pusiera los mejores balones. La derecha estuvo más voluntarista y coordinada, pero con un Susaeta que sigue resultando estrambótico.

La defensa, dicen, fue de más a menos, pero no porque los centrales comenzasen excesivamente bien, sino porque se fueron diluyendo a medida que el Rayo comenzó a sentirse cómodo a la contra. Entristece ver a Ustaritz, con sendos fallos, y con total responsabilidad en las jugadas de los dos goles encajados, por cierto, uno de ellos nuevamente de lanzamiento de falta con barrera. En este equipo sigue siendo Javi Martínez el símbolo y, probablemente, el único al que no se le puedan poner peros. Este año a su trabajo salvaje suma marcar goles, algo que ha sido un debe en casi todos los centrocampistas de este equipo al menos los últimos veinte años. Hoy por hoy el equipo es llorentedependiente y con pocas alternativas más. La esperanza sigue siendo Díaz de Cerio, pero le faltan los cinco mil kilometros de rodaje.

El Rayo ha pasado de ronda porque ha sido mejor. Cierto que ha tenido suerte por momentos pero, sobre todo, ha sabido jugar sus bazas. Cuando la afición rojiblanca esperaba una segunda parte en la que el Athletic desarbolase al Rayo, los vallecanos no perdieron la cara al partido, intentaron jugar racionalmente y mantener el balón. Y lo consiguieron. Han mostrado, incluso, calidad en lanzamientos de falta -algo en lo que el Athletic suspende- y para más INRI como institución han quedado como señores accediendo a disputar el partido dándoles a los zurigorris 24 horas de tregua extra.

Se ha dicho hasta la saciedad que tres competiciones desgastan, que es difícil gestionar tanto partido, que con la plantilla existente llega para lo que llega etcétera, por lo que seguro que el cuerpo técnico da por buena, en el fondo, la eliminación. Al menos sentirán alivio. Parece que, de momento, quedará el Club vivo en la competición europea, que es la que desde el punto de vista de Don Celes Zarate interesa, y de momento en una posición cómoda en la liga. Será, precisamente, en esta competición donde deberá mejorar el Athletic lo realizado en anteriores campañas. Si la clasificación para la final copera del pasado año -y para la Europa League por extensión- fue el salvoconducto de Caparrós, este año el examen pasa definitivamente por el torneo de la regularidad.

Por último lamentar la frialdad con la que, a mi juicio, se trató ayer a las familias de los arrantzales en San Mamés. Creo que no recibieron el calor necesario, el respaldo que el sufrimiento que están padeciendo merece. En eso estuvimos casi a la altura de los lamentables gobernantes que parecen incapaces de resolver un problema que se veía venir desde hace demasiados meses. Arrantzaleak askatu!.

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Me encanta mi equipo


Últimamente mi mujer anda pelín mosca porque no me quiero perder ni un solo partido de mi equipo. Que mi equipo y el futbol en general es más importante que mi familia es una cosa incuestionable en mi casa, algo aceptado de manera impepinable por mi mujer desde muchísimo antes de casarnos, pero el caso es que de un tiempo a esta parte algo ha cambiado.

Durante los últimos años iba al futbol resentido porque veía al Athletic saltar al campo y de la misma localizaba a por lo menos 3 o 4 jugadores del once inicial que me parecían bastante malos, o mejor dicho, muy malos. Y miraba al banquillo y lo que había allí era peor, y preguntaba a mi compañero de localidad que bien podría empadronarse en Lezama por el tiempo que allí dedica y me comentaba avergonzado que en la cantera no había nadie potable como para subir. Ahora me ocurre todo lo contrario, el equipo rota, cambia 7 jugadores cada partido y en el once inicial que sale al campo nunca me parece que haya nadie malo, miro al banquillo y veo gente decente y en la cantera por lo que me cuentan hay bastantes chavales pidiendo paso. Ayer cuando el equipo saltó al campo pensé esto mismo y me dije, si acaso Castillo es flojo eso si, ni comparación con los Casas y Tarantino de antaño, y va el bueno de Xabi y se marca un partidazo.

Nuestro equipo no es el Barça de Guardiola pero a mi me encanta, cuando digo esto la gente se sorprende y me escruta a los ojos, me analizan a ver si estoy de cachondeo, a muchos les extraña, a algunos quizás hasta les enfada, el caso es que a mi me encanta, por un cúmulo de razones que me cuesta pensar y enumerar, pero quizas las cuatro más importantes sean estas:

La primera el estilo, me gusta esta especie de Eusko-Liverpool que está creando Caparrós, porque tras muchos años el equipo está muy bien plantado sobre el campo. En ataque tenemos que mejorar, hay que aguantar más la posesión, dar una pausa y esperar a que suban los laterales para buscar el dos contra uno por banda, pero básicamente me gusta el estilo porque creo que es el que mejor se adecua a nuestros jugadores. Además como ya he comentado muchas veces, es complicado mejorar el juego de ataque si cada partido cambias a siete de golpe.

Me gusta también el crecimiento y el afán de superación de los jugadores. Me gusta ver a Joseba, que al igual que Ryan Giggs cada vez corre menos pero piensa más, partiéndose la cara por el equipo sin cobrar un solo euro con las mismas ganas que un juvenil, el día de Vallecas me pareció el mejor de largo y ayer repitió. Me gusta ver a Iraola, el jugador Guadiana, saco de mis palos por excelencia, que cada vez sube más y mejor la banda, y me gustó ver ayer a Amorebieta sobrado una vez más, ojo que da la impresión de que este jugador ha pasado de cero a cien en tan solo dos partidos, ayer estuvo enorme y en la jugada del gol no tengo yo claro que sea culpa suya, porque esa jugada no creo que sea para tirar la línea con lo cual igual estaban equivocados todos menos él... Y también Iraizoz, al que se ve muchó más seguro, más rápido y decidido en todas las acciones, ojo que parece que ha cogido forma y puede haber dejado atrás su mal momento. El caso es que en cada partido veo signos de mejora en los jugadores, por ejemplo ayer también me gustó ver a Castillo mucho más ambicioso, decidido a hacer más cosas y a aportar, o a De Marcos, que por lo que cuentan no le había pegado al balón con la cabeza en toda su vida y ayer por poco marca un gol, en definitiva en muy poco tiempo se ven mejoras muy importantes en los jugadores.

Me gusta el rejuvenecimiento del equipo, que el equipo salte al campo con una edad media de entre 21 y 23 años le hace soñar a uno y como comentaba Manolete cada minuto que juega Muniain es ilusionante.

Pero sobre todo lo que más me gusta, me chifla y me flipa es cuando mi equipo recibe palos, porque siempre se levanta. A finales de la temporada pasada tuvimos un momento horrible en el que mucha gente paso a dar por descendido al equipo, el Athletic entonces ganó los dos siguientes partidos contra Numancia y Betis y aseguró la permanencia con tres jornadas de antelación. Este verano también, tras el partido contra el Tromso hubo fuerte, y merecida, marejada. Al equipo le llovieron palos hasta el punto de que incluso el mismo Caparrós tuvo que sacar a ondear la bandera blanca. Y el equipo se hizo fuerte, aprendió de sus errores y ganó los tres partidos siguientes. Esta reacción tuvo un mérito enorme y creo que no ha sido lo suficientemente valorada en Bilbao. Yo como muestra invitaría a la gente a que se fije en el Atletico de Madrid, al que tras la previa de la Champions no le cayeron siquiera la mitad de palos que al Athletic, y el equipo colchonero en lugar de hacerse fuerte se quedó tocado y hundido, hasta el punto de que por culpa de ese fugaz episodio ha tirado más de media temporada. Y la semana pasada igual, al Athletic le cayeron palos por llevar una larga serie de partidos con malos resultados y el equipo, en un segundo tiempo agónico contra el Atletico supo morir en el campo, sacando tres valiosísimos puntos.

Cuando reflexiono acerca del Athletic el tema este de los palos es uno de los más recurrentes. Porque me paro a pensar y me digo: Si cuando recibimos palos rendimos mejor a tal vez recibiendo palos más a menudo sacaríamos mejores resultados... Y ahí me suelo parar, porque no me gusta tirar por ese camino pero hay que reconocer que cuando la situación es relajada el equipo saca peores resultados.

En definitiva que me encanta mi equipo, me ilusiona como pocas veces me había ilusionado. Hay gente como mi padre que intenta hablar de futbol conmigo a menudo para ver si se le pega algo de esta ilusión pero es en vano. El hombre creo que me tiene algo de envidia, pero no me importa porque es envidia sana jajaja.

Al partido del Rayo no puedo ir porque, no puedo decir que lamentablemente, vivo en Madrid y trabajo ese día. Me da pena porque es un gran partido, pero bueno, como este finde me subo a Bilbao y el lunes es festivo en la capital si hay entrenamiento me pasaré por Lezama a dar ánimos al mister y a los jugadores.

Y al desplazamiento que le toque al Athletic en la siguiente ronda de la UEFA voy a hacer todo lo posible por ir, suponiendo eso si, que sea en un sitio razonable y bien comunicado por avión.Este es un año para disfrutar y hay que aprovecharlo.

Sin más, desde la Gran Vía madrileña, saludos del Tigre de Tetuan.

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Aguantando el Chaparrón

Supongo que la grandeza del futbol está en que cada uno puede ver las cosas de manera muy diferente. En mis dos últimas entradas comentaba que tenemos gran parte del camino recorrido, y que lo que necesitábamos para mejorar era dejar de regalar goles, en este sentido el partido realizado el otro día por Amorebieta y Ustaritz, e incluso Iraizoz es esperanzador.

Salió el Athletic como acostumbra con Caparros, con dos líneas muy juntas entre las que el equipo trata de hacerse fuerte. En cualquier caso salió timorato y con una cierta inferioridad con respecto a los colchoneros, fue tras marcar el gol cuando el Athletic recibió el espaldarazo definitivo y se fue pletórico arriba, adelantando quince metros sus líneas de presión, ahí tuvo sus mejores momentos y debió dejar el partido resuelto.
Que el Athletic juega mucho mejor con el marcador a favor es bastante evidente, cuando el equipo marca primero en San Mamés es muy dificil que se le escape la victoria. Esta dependencia del resultado no es lo ideal, pero es bastante usual en equipos que se basan en estar bien plantados sobre el campo, cuando las cosas salen bien son fuertes y mantienen las ideas claras, en cambio cuando las cosas se tuercen les cuesta cambiar el chip y pasar al "Plan B".

El partido del Athletic fue fundamentalmente de raza y presión, con el balón en los pies el juego del equipo fue bastante pobre, el equipo tiene muy poca posesión. Esta es la parte preocupante y la más dificil de mejorar, porque para hacer juego de calidad es necesario repetir alineaciones y que los jugadores se conozcan, algo muy complicado para el Athletic con tanta rotación obligada y con tanto jugador que lleva en el equipo apenas uno o dos años. En el segundo tiempo jugaron De Marcos, Iñigo Perez, Gabilondo y David López, jugadores que seguramente no habrán jugado juntos ni en un entrenamiento, y eso contra un equipo potente, con un once fijo y jugadores de talla mundial se nota. Si acaso por destacar algo del futbol de ataque señalar que en mi opinión Iraola en los dos últimos partidos ha subido la banda más y mejor, lo cual ayuda mucho a Susaeta o el interior que se precie a crear peligro, esta opción puede ser una buena alternativa.

De todas formas lo más positivo del choque fue la manera en la que el Athletic supo aguantar al chaparrón en el segundo tiempo. Con un once flojísimo, muerto de cansancio y sin posesión tuvo el gran mérito de aguantar la avalancha colchonera.
Ya lo he comentado otras veces, el sistema táctico del mister me parece francamente bueno y los jugadores del Athletic supieron achicar espacios y agruparse en la frontal del área para ahogar las embestidas colchoneras. Es cierto que nos las hicieron pasar moradas, sobre todo durante diez minutos, pero básicamente fueron dos chutazos desde el quinto pino de dos tíos muy buenos, algo que es prácticamente imposible de defender. En otras ocasiones el Atletico logró llegar a posiciones de peligro, pero la defensa, rápida y siempre en superioridad supo desbaratar las acciones. Tras diez minutos pavorosos el equipo con la ayuda del público respiró, creo tres o cuatro parones en el juego para cortar el ritmo del Atletico y los colchoneros tiraron la cuchara, pasando de golpe y porrazo a lamentarse por las ocasiones falladas en lugar de pensar en las siguientes.

Como comentaba al principio el partido de los dos centrales es esperanzador, de hecho Amorebieta estuvo rápido y jugó como hace mucho tiempo que no lo hacía, no obstante es pronto para saber si es flor de un día o si los centrales pueden haber cogido una forma que les haga estar así de fuertes a partir de ahora. En cualquier caso a esta pareja hay que darle continuidad, ya que si de verdad se hacen fuertes pueden ser nuestro verdadero sustento a partir de ahora, sobre todo teniendo en cuenta los problemas que tenemos para hilvanar juego en ataque, eso si una cosa va con la otra y estoy seguro de que cuando mejoremos en defensa y logremos resultados haremos mejor juego de ataque.

En cuanto a la presunta suerte, es cierto que el Athletic tuvo suerte en el segundo tiempo pero también lo es que le fue esquiva en los partidos contra el Sporting y contra el Rayo. Saber sufrir en el campo y ganar partidos inmerecidos no es suerte sino todo lo contrario, es algo muy importante, que forma parte del futbol. Y que se le atribuya la suerte a un entrenador, y por tanto a sus equipos me parece sorprendente. En este sentido a uno de los que se señala habitualmente como "afortunado" es Fabio Capello. El tío creó un Milan invencible, cogió al Madrid deshauciado y lo convirtió en un club campeón, se fue a la Roma y ganó el Scudetto, volvió a coger el Madrid destrozado y lo hizo campeón y actualmente triunfa con la selección inglesa, hasta el punto de que algunos estudios advierten de que es la persona más admirada del Reino Unido desde Winston Churchill. Cuestión de suerte.

Y para finalizar un comentario en relación a Caparrós, es cierto que mucha gente se ha cansado de él y es posible que en algunos casos le cueste conectar con la grada, personalmente soy un claro partidario de su renovación. Supongo que aquellos que no le quieren renovar pensarán que el siguiente que venga lo hará mejor, yo personalmente al que venga no le voy a pedir que haga más, con que nos mantenga sin dificultades en primera y nos lleve a una final de copa y a la UEFA una vez cada tres años me parece suficiente. Ni siquiera le voy a pedir que renueve y rejuvenezca el equipo, que de eso ya se ha encargado el bueno de Joaquín y disminuir la edad media parece ya casi imposible.

El calendario a corto plazo es muy complicado y con el equipo diezmado por las lesiones van a ser tiempos difíciles, no obstante me da la impresión de que lo mejor está por llegar.
Tanto como si renueva como si no, grande Joaquín Jesús Caparrós.

Saludos del Tigre.

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Se encienden las alarmas

Tras el partido del pasado sábado contra el R. Madrid podemos decir que se han encendido todas las alarmas en entorno al equipo de negro. Esta semana será decisiva con dos partidos de vital importancia para conseguir cambiar la tendencia negativa del equipo. Primero jugamos el martes contra el Shaktar Donets y necesitamos ganar de más de 8 puntos. Cualquier resultado por debajo de esa cifra sería olvidarnos de la European Cup para pasar a jugar una devaluadísima Eurochallenge contra equipos de Chipre, Siberia
etc.

Además significaría reducir de forma significativa los ingresos previstos por la competición europea y, me atrevo a decir, el principio del fin de una temporada prometedora. La segunda piedra de toque será el próximo domingo contra el Lagun Aro GBC. Los guipuzcoanos llevan una racha de tres partidos ganados de forma consecutiva y que por el hecho de ser un derby y tratarse de un equipo que habitualmente se le da bien al BB (el año pasado ganamos los 2 partidos) obliga a batirse el cobre más de lo habitual.

Por hacer crónica de un partido dominado en todo momento por el Madrid, decir que el partido se acabo en el segundo cuarto cuando un Louis Bullock (y va la enésima contra el BB) decidió que el partido había que "matarlo" en ese momento. Los dos triples consecutivos y una discutida antideportiva a Salgado pusieron en el marcado una diferencia de +13 para los de Messina. A partir de ahí la impotencia del equipo y de Vidorreta quedo patente durante un partido que se nos hizo larguísimo. La constante queja a los árbitros del público del BEC no sirve como excusa para demostrar que éste equipo sigue sin "punch". Respecto a este asunto un apunte, habitualmente tendemos a culpar a los árbitros de los desequilibrios del equipo pero el pasado sábado la culpa fue única y exclusiva de los de Txus. Debemos aprender a diferenciar lo que es una presión ambiental que obligue a los árbitros a tomar decisiones favorables al equipo, de lo que es una bronca constante con el trío de naranja.

Bajo mi punto de vista el juego del equipo es criticable por las siguientes razones:

- No existe una dirección de juego. Todavía no hay un base-director de juego que sepa llevar al equipo con inteligencia y con una táctica acorde con las características del equipo. Javi Salgado, aún siendo el único canterano y nos pongamos como nos pongamos, no está para jugar de base titular. En defensa no es capaz de defender con garantías y ha perdido la fortaleza que antaño tuvo en ataque. Mi preferencia es que tanto Blums como Chris Warren hagan esta labor con la necesaria ayuda de Javi Rodriguez. Bajo mi punto de vista y sé que esto es criticable, Salgado debiera ser el cuarto base-escolta del equipo.

- Como decía antes, los fichajes no están funcionando. Solo Mumbrú está dando la talla, el resto han pasado desapercibidos en los últimos partidos. Especialmente preocupante es la situación de Moiso, supuesto baluarte del equipo y con una desmotivación que empieza a molestar al público. Chris Warren empieza a mejorar pero todavía debe aportar mucho más al equipo. Javi Rodriguez está siendo muy irregular, su intensidad defensiva se diluye en ataque y debe buscar un equilibrio en ambas facetas. Mumbrú está bien y se nota que un jugador de élite pero puede acabar contagiándose de la situación del equipo.

- La clave vuelve a estar en la defensa. Defendemos menos que en un partido de pretemporada de la NBA. No cerramos bien el rebote, no tenemos intensidad defensiva y, lo que es peor, no está funcionado ni la defensa en zona ni la defensa 1-3-1 que llevamos haciendo los últimos dos partidos. Si no somos sólidos en defensa nunca podremos aspirar a subir en la tabla. En eso creo que Txus debe de lanzar un ultimátum a la plantilla porque ahí está la clave de esta debacle de resultados.

- Txus, a quien sigo admirando y quien creo que está haciendo todo lo posible por mejorar el balance del equipo, debe apretar mucho más en el vestuario. Debe exigir especialmente a quienes han sido fichados como "jugadores franquicia" y seguramente debe tomar una decisión rápida en relación con la dirección del equipo. Insisto, Javi Salgado no está para jugar tantos minutos porque su intensidad defensiva, la nula dirección en el juego y su falta de acierto en ataque está mermando mucho al equipo.

En esa línea, os recomiendo la entrevista de hoy de El Correo a Gorka Arrinda. La entrevista se produce en un entorno de calma pero también de exigencia al equipo. Creo que manda varios mensajes tanto a la plantilla como a Txus. Marca esta semana
como decisiva pero también muestra una impresión de optimismo y prudencia. Interesante.

Queridos seguidores del BB, la temporada es larga y el espectáculo acaba de empezar. Sigo confiando en que el equipo vaya a más porque hasta ahora Txus siempre ha demostrado que cuando las cosas se ponen complicadas tiene un don especial para dirigir estas situaciones. Seguro que salimos de esta.

Aurrera Bizkaia Bilbao Basket!!!

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Cogiendo aire con y por suerte

Que en pleno auge de la Gripe A el Athletic no ejerciera de Frenadol para el Atlético de Madrid ya es una noticia por sí mismo. De la flor de Caparrós ya hemos hablado en este blog y en algún otro de más nivel y rigor, y para suerte del de Utrera volvió a aparecer cuando más falta hacía, igual que ha sucedido en las dos temporadas precedentes. Lo que quizás no se esperaba era el buen juego de la primera parte, en la que el equipo conjugó agresividad, velocidad y juego ofensivo que los colchoneros debieron frenar a base de faltas que no merecieron, en su mayoría, mayor consideración por parte de un condescendiente Ramírez Domínguez.

Y es que salvo Toquero, en un serio bache de juego, el equipo carburó, con unos centrales rápidos que se anticipaban en todas las jugadas a los delanteros del Manzanares. Amorebieta mostró esa cara que lleva más de un año no queriendo presentar y Ustaritz intentaba reivindicarse tras las aciagas actuaciones de las últimas semanas. Los laterales, con una versión más rodada de Koi y un Iraola aplicado para el exceso de kilómetros que acumula ya en noviembre, cumplieron. Pero la clave en el día de ayer resultó el centro del campo. La sala de máquinas funcionó como hacía tiempo no sucedía. Con un Javi Martínez que por no sé qué razones se viene arriba cuando tiene en contra el equipo del cineasta Cerezo y un Orbaiz que tras muchos partidos ejerció el papel que de él se espera. En las bandas, Susaeta y de Marcos daban los chispazos que permitían cambiar la velocidad al partido, si bien el jugador de Eibar se buclea e intenta finalizar las jugadas de manera estrambótica. Con estos mimbres, más la fortuna que acompaña al entrenador y el aliento de un entregado San Mamés, ruidoso a más no poder por la curiosa proporcionalidad existente entre decibelios y el número de potes ingeridos en el prepartido, el Athletic encarriló el encuentro tras un cuarto de hora inicial de intercambio de golpes en el que la fortuna -y el poste- no permitieron a los madrileños adelantarse.

Llegó el descanso, posiblemente en mal momento, toda vez que los rojiblancos pudieron antes haber logrado una renta mayor, por ejemplo de penalti no señalado, que hubiese sido tranquilizadora, y más viendo la segunda parte, en la que el Atlético se adueñó del balón y anchó el campo, con un Athletic boqueante al que Caparrós, inhabitual en él, tuvo que refrescar mediante rápidos cambios, pero los Iñigo Pérez, David López o Igor Gabilondo no aportaron lo suficiente para frenar la ambición de esos colchoneros que ya ocupan plaza de descenso. Suerte que Agüero y Forlán no consiguieron conectar en exceso con sus compañeros, algo de mérito tendrá la defensa zurigorri, pero lo cierto es que cuando lo hicieron, aprovecharon los centros y dejaron muestras de su calidad. La portería de Ingenieros todavía tiembla.

Es innegable que el Athletic tuvo suerte ayer, pero también lo es que hay que buscarla. Voluntarioso y trabajador, mostró una imagen más solvente. Cierto que las lesiones maniatan al entrenador -aunque a este respecto habría que revisar la preparación física, una vez más-, que los encuentros se acumulan, que la plantilla es la que es -la que quiso en míster, ojo-, pero este Club está obligado a hacer, por su peculiaridad, las cosas mejor que ningún otro. En los despachos, en el banquillo y en el campo, donde los fallos infantiles que se llevan produciendo lastran y mucho. A este respecto, la semana ha pasado por preguntarse qué pasa con el campo, qué sucede con San José y a qué se debe el desastre defensivo. Todo ello, y en diferentes ámbitos, ejemplos claros de gestión mal llevada.

Para el partido del jueves en Madeira se llega con algo menos de ansiedad, donde un empate podría ser un buen resultado. Otra incógnita es qué dará de sí la eliminatoria de Copa donde, a tenor de las palabras de Caparrós, y al margen de lo que se diga para ser políticamente correcto, da la sensación de que la eliminatoria no sería mal vista por el cuerpo técnico. Claro que para ello sería mejor asegurar el pase en la Europa League, puesto que dos fracasos serían mortales para el entrenador andaluz, al que sigo sin entender por qué Macua quiere renovar si todo el mundo advierte que su ciclo en el Athletic debe finalizar en junio de 2010.