+ 3

Partido infame en una tarde gélida

De poco le sirvió a Camacho ganarle a Caparrós en la estrategia -algo no muy complicado- o que su equipo jugase más y mejor que el Athletic en la segunda. El golazo de Gurpegi en los estertores del partido sirvió para ahondar en la herida de Osasuna: el equipo más odiado por su afición les ganaba con gol de un navarro. Sal gorda para acrecentar el dolor.

El partido no dio mucho de sí, a pesar de la espectación que los encuentros contra los del Viejo Reyno suelen levantar de unos años a esta parte. El de Utrera, que aludía a las vírgenes para justificar una victoria poco merecida, apostó por Toquero como única sorpresa en la alineación, más la lógica vuelta de Amorebieta al eje de la zaga. Lógica por la inconsistente labor de un Ustaritz que no ha sabido aprovechar la enésima oportunidad y por carecer de sentido el apaño del Bernabéu, con el de Cantaura de improvisado lateral. Aún así, y a apesar de no encajar goles, no está la defensa para grandes alharacas. Aurtenetxe creó un auténtico agujero por su banda, a Iraola se le vio apurado para no verse superado en velocidad y San José está en su momento más bajo. A su lado el albañil Amorebieta continua con las mezcla de cal y arena. Bien por arriba, pero desbocado a la hora de hacer entradas. A punto estuvo de arrancar la cabeza a Camuñas como si fuese un Geyperman y pudo, posteriormente, ver la segunda amarilla por no saberse controlar. Más de lo mismo y no parece que el arreglo pueda venir vía intercambio de declaraciones ante los micrófonos entre la plantilla y el técnico.

Osasuna planteó un partido sin referentes arriba, intentando superar en velocidad a la retaguardia zurigorri y a punto estuvo de conseguirlo. Por primera vez en semanas, Iraizoz justificó su titularidad salvo pequeños fallos que evidenciaron su mayor carencia: el juego con los pies.

En una tarde gélida, con un campo técnicamente lleno (se colgó el cartel de no hay billetes) el equipo no transmitió la más mínima emoción ni alegría a las gradas. Maniatado por el esquema de Camacho, que no quiso arriesgar lo más mínimo, Llorente y Toquero se encontraron más solos que nunca, alejadísimos del centro del campo, y sin la ayuda de Susaesta, que protagonizó otro de esos encuentros que solo sirven para sembrar dudas sobre su futuro.
Preocupa Toquero, demasiado alejado de ese estado de forma proverbial que justificaba su presencia en primera división. No es el que era y, parece, que le costará llegar a ese punto, aunque sí demostró que sigue sabiendo centrar mejor que muchos de los que llevan años trabajando la técnica en Lezama.

Al Athletic le costó encontrar su sitio en el campo, Javi y Gurpe son dos fajadores de lujo, pero les falta imaginación para poder romper una tela de araña como la que tejieron los osasunistas, y el improvisador y explosivo Muniain desperdicia su talento en esa condena en banda izquierda, por lo que el Athletic dispuso de muy pocas ocasiones, aunque su efectividad cara a gol este año es importante. Todo lo contrario les pasó a los rojillos, que por juego merecieron, al menos, el empate pero les faltó mordiente en la zona del nueve.

El partido sirvió, también, para demostrar la escasa cintura del entrenador. Ante un planteamiento que se evidenciaba equivocado para poder buscar los tres puntos, se tardó demasiado tiempo en reaccionar, en hacer variaciones que, además, siempre pasan por ser puesto por puesto, sin alteraciones de planteamiento, sin variantes a un esquema demasiado encorsetado. De poco sirve ese cuaderno de Luci que Iñaki Murua ha hecho tan famoso. Porque el entrenador se empeñó en mantener a un Susaeta que naufragaba absolutamente, a un Toquero cuya incapacidad física le permitía hacer el juego que sabe o por defenestrar lejos del área rival a un Muniain cuyo valor en banda se deprecia más que las acciones del BBVA.

El gol de Gurpegi, ese Ferrari que durante mucho tiempo sólo sirvió para sacarle brillo mientras estaba aparcado en el garaje, salvó milagrosamente los muebles. Pero seguro que hasta los militantes del resultadismo se quedaron preocupados. El Athletic avanza en la tabla, gana en casa, pero no carbura al nivel que todos esperábamos. Mientras, en Gipuzkoa aguardan con el cuchillo entre los dientes, más inchados que Apple y Cider, los pavos que la semana pasada amnistió Obama.

Que les venga ahora Gardel a los vecinos a decir aquello de que veinte años no es nada. Con lo largos que se les han hecho a ellos cuatro calendarios sin disfrutar de su partido del año...
Si te ha gustado o te ha parecido de interés esta entrada, cómpartela y ayuda a difundirla. Eskerrik asko.

3 comentarios

  1. A pesar del gol en el 92, y a la euforia que ello debería traer, parece que este partido nos ha dejado muy fríos, por eso ni hay comentarios.

    El partido aburrídisimo y la lectura de Caparrós del mismo, nefasta. Toquero no ofrece lo necesario para un delantero titular del Athletic, estando como está lejos de su mejor momento físico. Para mi no hay duda que el dúo atacante debería ser Llorente-Muniain.

    Por último, pido disculpas a Gontzal por haberme comido un bocadillo en el descanso de un partido jugado a las 19.00, espero sepa perdonarme.

    ResponderEliminar
  2. Gontzal ... excelente.

    Tus comentarios me permiten "ver" el partido -que esta vez no pude ver por tele-.
    Me ha hecho mucha risa lo del "albañil" ... es muy gráfico.

    Ignoraba también que para la afición navarra, el Athletic fuese su rival más odiado (no recuerdo donde había leído que odiaban al Madrid ... aunque esto no es privativo de lo otro, claro)
    Yo he probado esa "sal gorda" de la que hablas hace dos semanas, cuando perdimos el Derby con un gol de un ex- Boca.

    Asimismo me has hecho comenzar a palpitar desde ahora el encuentro contra la Real Sociedad -ambos con idéntico puntaje- y mi memoria no ha podido menos que empinarse a la primera mitad de los ´80, cuando ambos dominaron las primeras 4 ligas de la década.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Yo lo vi en Getaria, así que no puedo comentar lo que pasó en la banda ;-)
    Eso sí, me ha dicho un amigo (entrenador) que tiene que haber una importante sintonía, incluso telepatía entre JJ y Luci, para decidir los cambios y las instrucciones a dar.

    Y como estamos a las puertas del derby... qué mal rollo eso de que haya homenajes al principio, que siempre nos las meten dobladas luego.

    ResponderEliminar

Este blog lo hacemos entre todos, por lo que no sólo se agradece tu opinión, sino que es necesaria para enriquecerlo. Los comentarios, una vez enviados, se publican automáticamente, no están moderados y aunque en cinco años no ha sido necesario, nos reservamos el derecho de eliminar y/o modificar los comentarios que contengan lenguaje inapropiado, spam o resulten ofensivos.

Aldez aurretik, eskerrik asko. Gracias por anticipado.