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Partido infame en una tarde gélida

De poco le sirvió a Camacho ganarle a Caparrós en la estrategia -algo no muy complicado- o que su equipo jugase más y mejor que el Athletic en la segunda. El golazo de Gurpegi en los estertores del partido sirvió para ahondar en la herida de Osasuna: el equipo más odiado por su afición les ganaba con gol de un navarro. Sal gorda para acrecentar el dolor.

El partido no dio mucho de sí, a pesar de la espectación que los encuentros contra los del Viejo Reyno suelen levantar de unos años a esta parte. El de Utrera, que aludía a las vírgenes para justificar una victoria poco merecida, apostó por Toquero como única sorpresa en la alineación, más la lógica vuelta de Amorebieta al eje de la zaga. Lógica por la inconsistente labor de un Ustaritz que no ha sabido aprovechar la enésima oportunidad y por carecer de sentido el apaño del Bernabéu, con el de Cantaura de improvisado lateral. Aún así, y a apesar de no encajar goles, no está la defensa para grandes alharacas. Aurtenetxe creó un auténtico agujero por su banda, a Iraola se le vio apurado para no verse superado en velocidad y San José está en su momento más bajo. A su lado el albañil Amorebieta continua con las mezcla de cal y arena. Bien por arriba, pero desbocado a la hora de hacer entradas. A punto estuvo de arrancar la cabeza a Camuñas como si fuese un Geyperman y pudo, posteriormente, ver la segunda amarilla por no saberse controlar. Más de lo mismo y no parece que el arreglo pueda venir vía intercambio de declaraciones ante los micrófonos entre la plantilla y el técnico.

Osasuna planteó un partido sin referentes arriba, intentando superar en velocidad a la retaguardia zurigorri y a punto estuvo de conseguirlo. Por primera vez en semanas, Iraizoz justificó su titularidad salvo pequeños fallos que evidenciaron su mayor carencia: el juego con los pies.

En una tarde gélida, con un campo técnicamente lleno (se colgó el cartel de no hay billetes) el equipo no transmitió la más mínima emoción ni alegría a las gradas. Maniatado por el esquema de Camacho, que no quiso arriesgar lo más mínimo, Llorente y Toquero se encontraron más solos que nunca, alejadísimos del centro del campo, y sin la ayuda de Susaesta, que protagonizó otro de esos encuentros que solo sirven para sembrar dudas sobre su futuro.
Preocupa Toquero, demasiado alejado de ese estado de forma proverbial que justificaba su presencia en primera división. No es el que era y, parece, que le costará llegar a ese punto, aunque sí demostró que sigue sabiendo centrar mejor que muchos de los que llevan años trabajando la técnica en Lezama.

Al Athletic le costó encontrar su sitio en el campo, Javi y Gurpe son dos fajadores de lujo, pero les falta imaginación para poder romper una tela de araña como la que tejieron los osasunistas, y el improvisador y explosivo Muniain desperdicia su talento en esa condena en banda izquierda, por lo que el Athletic dispuso de muy pocas ocasiones, aunque su efectividad cara a gol este año es importante. Todo lo contrario les pasó a los rojillos, que por juego merecieron, al menos, el empate pero les faltó mordiente en la zona del nueve.

El partido sirvió, también, para demostrar la escasa cintura del entrenador. Ante un planteamiento que se evidenciaba equivocado para poder buscar los tres puntos, se tardó demasiado tiempo en reaccionar, en hacer variaciones que, además, siempre pasan por ser puesto por puesto, sin alteraciones de planteamiento, sin variantes a un esquema demasiado encorsetado. De poco sirve ese cuaderno de Luci que Iñaki Murua ha hecho tan famoso. Porque el entrenador se empeñó en mantener a un Susaeta que naufragaba absolutamente, a un Toquero cuya incapacidad física le permitía hacer el juego que sabe o por defenestrar lejos del área rival a un Muniain cuyo valor en banda se deprecia más que las acciones del BBVA.

El gol de Gurpegi, ese Ferrari que durante mucho tiempo sólo sirvió para sacarle brillo mientras estaba aparcado en el garaje, salvó milagrosamente los muebles. Pero seguro que hasta los militantes del resultadismo se quedaron preocupados. El Athletic avanza en la tabla, gana en casa, pero no carbura al nivel que todos esperábamos. Mientras, en Gipuzkoa aguardan con el cuchillo entre los dientes, más inchados que Apple y Cider, los pavos que la semana pasada amnistió Obama.

Que les venga ahora Gardel a los vecinos a decir aquello de que veinte años no es nada. Con lo largos que se les han hecho a ellos cuatro calendarios sin disfrutar de su partido del año...

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El reino de Todavia


Como era de preveer, a medida que nos acercamos al final del campeonato, la actualidad del futbol argentino se desarrolla dentro de lo imaginable y lo lógico. No hay sorpresas.

Recordarán que hace 4 o 5 semanas les dije que el campeón saldría de Estudiantes de La Plata o Velez Sarsfield, y que era merecido que fueran ellos los que disputaran el torneo hasta el final, porque una sumatoria de ítems los ubicaba por encima del resto, en algunos casos, por varios cuerpos de ventaja.

También auguraba –a pesar del rotundo triunfo en el clásico frente a San Lorenzo- lo difícil que le resultaría a Huracán, no entrar en zona de promoción, mal que me pese, pues viniendo de una familia huracanense, el “Globo” es un club al que quiero mucho.

Si aún River Plate no le ha dado alcance, es solamente porque la campaña de los “millonarios” ha sido tan irregular como mediocre y a falta de 4 partidos para terminar el certamen, aún no puede salir de ese lugar, tan oprobioso para su historia como difícil de digerir.

Independiente se ha aferrado a la Copa Sudamericana como tabla de salvación, ya que en la liga se ubica antepenúltimo, y si bien es cierto que desde la llegada de Antonio Mohamed, el equipo tiene otra actitud y otra enjundia, no es menos cierto que su juego aún no convence y sigue en la Copa por esas cosas que solo los Dioses del futbol pueden explicar.

Debió haber perdido con Defensor de Montevideo en el desarrollo del juego, sin evaluar el detalle de que un inadaptado, le rompió la cabeza al arquero uruguayo de un piedrazo, y el portero oriental –en un gesto de grandeza- … quiero seguir pensando en la grandeza de las personas, y no en que ha sido un tonto, decidió ganar en la cancha y continuar jugando, cuando su cara estaba surcada por múltiples líneas de sangre. Si el portero uruguayo decía que no podía continuar, “adiós muy buenas” Independiente (A propósito de esto, me gustaría que alguien de la CONMEBOL me explicase, porque solo suspendieron por una fecha el estadio de los “rojos” cuando al portero “Charrúa” le tiraron con una piedra del tamaño de la Isla Perejil … y a Boca Juniors, le dieron 4 fechas cuando un idiota similar arrojó hace dos años, un cubito de hielo desde los palcos? … será por la “frialdad” de la agresión?).

Esas son las cosas que no se entienden ni se entenderán jamás.

Luego debió haber quedado eliminado por Deportes Tolima, en dos partidos que acabaron empatados (pasó Independiente por el gol de visitante) pero los colombianos fueron timados groseramente en el partido de vuelta -en Argentina- por ese … árbitro? llamado Carlos Amarilla, que es el gestor de los peores arbitrajes que este observador viene presenciando en Sudamerica, desde que este monigote “imparte justicia”.

Fíjense lo pésimo que será, que si ponen su nombre en la Wikipedia, lo primero que leerán es:

Carlos Arecio Amarilla Demarqui (n. 26 de octubre de 1970, en Asunción) es un árbitro mediocre de fútbol profesional paraguayo”.

Sugestivo verdad?… también tuvo el honor de ser elegido como el árbitro más sinvergüenza del mundial, pero eso corre por cuenta de los damnificados de sus decisiones (que son millares).

Pero dejemos a Amarilla en paces y sigamos con la recorrida del fútbol doméstico:

Boca Juniors, San Lorenzo y Racing Club , bien podrían cantar aquello de “la tristeza de haber sido, y el dolor de ya no ser”, pero el fútbol es lo más parecido a las ruedas de un carro: hoy estás arriba y el sol te acaricia, y mañana estás hundido en el fangal.

Para nosotros los Xeneizes, solo queda esperar que se cumpla el año que aún tiene de mandato esta indecorosa Comisión Directiva –la peor en la historia del club, está dicho ya- y rezar que los daños que aún puedan seguir haciendo, no sean terminales (si hasta hay directivos que pretenden traer a Maradona!!! como entrenador … no serán de River estos muchachos?).

Pero no todas son agrias… también hay sorpresas gratas, gratísimas como el recién ascendido All Boys, que desmitificando aquello de que es muy difícil permanecer en Primera División si recién asciendes -por este mamarracho de los promedios- los de Floresta son los únicos que han vencido al líder Estudiantes, además de haber derrotado a Boca, River e Independiente.

Merecen con creces pues, estar donde están y ojalá que se consoliden en Primera División.

Sería engorroso hablar de todos y cada uno de los equipos, salvo que alguno ameritase el comentario. Todos excepto los mencionados “pincharratas” y “fortineros” , más la revelación de All Boys y el buen juego de los mendocinos de Godoy Cruz Antonio Tomba –aunque ha tenido un par de pasos en falso últimamente- entran en esa medianía, en ese sube y baja que es el común denominador del torneo.

Torneo que me recuerda esa canción de Silvio Rodríguez que es una joya, y que nos habla del “reino de todavía”.

Eso es nuestra liga hoy: un todavía permanente que a pesar de las sangrías, no sigue regalando jóvenes como Pastore, como Higuaín, como Banega, que ya han partido, pero que le han dejado la posta a pibes como Erik Lamela (que pudo irse al Barça a los doce años) o este chiquilín Sergio Araujo, que ingresó el otro dia y le cambió la cara a Boca Juniors.

Fue la figura del partido y marcó el mejor gol de Boca Juniors en el Campeonato que ya se termina.

Al fin un poco de frescura, por Dios!

Este chiquilín Araujo que muchos amigos de AHZ, recordarán por una jugada en el último mundial Sub-17, donde hace el famoso “elástico” como el mejor Ronaldinho y a la salida envía un centro con una “rabona” perfecta.

Este morocho flaquito que –si no se marea- tiene un destino grande delante suyo

Por estos jóvenes, y por aquellos, es que la pasión está intacta.

Por estos pibes y por los que se están forjando en la cantera de cada club, es que los estadios se siguen llenando cada fecha, a pesar de todos los problemas de organización, de violencia y de destrato que se sufre en cada cancha.

Porque son ellos la savia vital de las instituciones.

Por estos pibes es que sueño con la utopía de que algún día, alguna vez … los equipos solo se formen con jugadores surgidos de la cantera del mismo club. (You may say I´m a dreamer ... but I´m not the only one)

Ese es el real orgullo del hincha, más allá de celebrar –claro que si- campeonatos y títulos cuando vienen.

Y es que yo terminaré de escribir esta parrafada … y en el Reino de Todavía estará naciendo un nuevo crack.

Un abrazo!

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La triste realidad de esta Liga

El cierre de semana no ha podido ser más dantesco para aquellos que pelean por el reparto del dinero de las televisiones. Mientras el Athletic, uno de los cabecillas de la revuelta, recibía un sopapo en el Bernabéu a la vez que miraba de reojo a su rival copero, el Barcelona, que sentenciaba a Lillo como técnico evidenciando que el Almería es fiel reflejo de la liga que Florentino y Sandro, Pérez y Rosell, quieren: un paseo militar donde la única duda esté en quien de los dos actores principales se lleva el gato al agua, en medio de la algarabía del puente aéreo mediático, donde se ve, lee y escucha cada vez de todo menos información con rigor. Es el show. El Show Business.

Lo peor de todo es el conformismo de aquellos que sentados a la mesa que preside el ser superior se conforman con las migajas. Lo demostró Izco, ese presidente populachero, que prefiere firmar con los ojos cerrados un contrato que le condenará de por vida; pero él es feliz, al fin y al cabo ha recibido un trozo del pastel mayor del que le corresponde, mínimo, pero mayor, mientras observa con alborozo como Sevilla, Athletic o Villarreal se ponen granates por verse condenados a ingresar lo mismo que un vulgar Hércules.

De poco le servirá al Athletic la pataleta. Como de poco le valdrá las declaraciones de Llorente, ese delantero objeto de deseo del universo merengue, que el sábado aprovechó para ponerse en el escaparate de las boutiques de Castellana, mucho más frecuentadas por pudientes que las de una capital de provincias. Y ya sabemos que Don Floro, como buen nuevo rico, no tiene problemas en tirar de chequera si las encuestas tunneadas de Inda le indican que el de Rincón de Soto es lo que su amada y caprichosa afición quiere.

Porque hablar de fútbol es triste cuando encajas cinco goles. El partido contra los de Chamartín sirvió para que aumente la preocupación por la bipolaridad de un Athletic que, a medida que avanza la primera vuelta, naufraga con estrépito contra los llamados a luchar por Europa. No ha sido peor que sus rivales en la mayoría de los encuentros (Valencia, Sevilla, contra el mismo Madrid) pero encaja goles con una candidez propia de un equipo de benjamines.
Caparrós, al igual que le sucede cuando juega contra el Sevilla, se pone nervioso cuando sabe que tiene el foco mediático pendiente de sus pasos. Así, cada vez que viaja al Bernabéu intenta hacer de entrenador, no vaya a ser que por casualidad se de la campanada sin que se note la mano del técnico. Si el año pasado sorprendió a propios y extraños con su propuesta para la delantera, el sábado colocó a Amorebieta en el lateral izquierdo, algo que sólo sirve para sublevar, más aún, a los que no entendemos que en una plantilla existan 4 laterales izquierdos.

En Madrid gustó el Athletic. Condescendiente la prensa, reconoce que el varapalo es excesivo para los méritos de unos y otros, pero destacan las diferencias: la precisión de sus delanteros y su solvencia defensiva, sobre todo bajo palos.

Los penaltis, ridículos, innecesarios; la falta de contundencia defensiva y la blandura en los remates hundieron al Athletic, voluntarioso, pero demasiado tierno para un equipo blanco al que su técnico le ha dado una mordiente que antes no tenía.

Y los errores tuvieron nombres propios. Como el de Susaeta, que volvió a encabezar la manifa, portado la pancarta del estrambote. De este chaval parece que no se puede esperar ninguna resolución razonable. Vamos, como del juez Garzón. El penalti que comete, máxime con un Undiano siempre dispuesto a garantizarse el Guruceta que otorga el diario Marca, es, simplemente, ridículo. Su desacierto en los pases finales, desesperante.

Hablar de Gorka Iraizoz, ese navarro que ha decidido cada domingo dar conciertos de guitarra, sonrojante. Toca de oído y, además, se empeña en pedir por los recitales como si tocase Paco de Lucía. ¿Dónde pretende el Athletic ir con tanto fallo?

Pocos serán los que hoy hablen ya de las posibilidades de eliminar en Copa al Barcelona. Con estas trazas, con un equipo bienintencionado pero más inocente que una pela de cromos, poco futuro esperanzador existe. Al menos a corto plazo.

Tiempo ha tenido el entrenador para ajustar el juego, el sistema e, incluso, la plantilla. Cierto que este año el equipo juega mejor en ataque. Llega algo más y crea más peligro. Pero en defensa es catastrófico. Y no es una mera cuestión de nombres. Algo falla. De manera dramática, además. Se llame Iraizoz, sea Amorebieta, pase por Ustaritz o se apellide San José. Solo falta ya probar con Ocio. Pero no funcionará, lo sabemos, porque sucede algo más profundo.

Falta carácter, contundencia –bien entendida- y, seguramente, concentración. La jugada del primer gol, donde Higuain -un crack al que sólo penaliza que no se haya pagado por él una millonada- arranca la cartera a los centrales es más que representativa.
Que pase la semana, lo antes posible, y sólo cabe ganar a Osasuna. Esa parece ser la vía.

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Gracias por recordarmelo, Rudyard


Y bien, anoche ha terminado una nueva jornada del campeonato Argentino.

River Plate se impuso con justicia a Boca Juniors, con un gol de un jugador con pasado xeneize: Jonatan Maidana, que cumplió de esta manera la “Ley del ex”, que –naturalmente- no tiene ningún asidero, pero que siempre se da.

Era un duelo de necesitados. De dos equipos que venían muy mal –como pocas veces antes-

Ya habíamos hablado la semana pasada, que ambos entrenadores estaban en la cuerda floja. Pues bien… ninguno de los dos continúa en su cargo. Ángel Cappa fue echado antes del Derby, y Claudio Borghi anunciará hoy su renuncia.

Hoy podría parafrasear al gran Vittorio Gassman, cuando dijo aquello de “Il teatro fá male”

Con la misma seguridad y convicción podría afirmar que “el fútbol hace mal”… pero estaría mintiéndome a mi mismo. La realidad es que dentro del marasmo que son hoy tanto Boca como River, estos últimos tienen a su favor dos elementos clave:

Su dirigencia aún no ha completado el primer año de mandato. Tiene todo el crédito. Aún tienen más del 75% de gestión por delante, y la oposición sabe que no es momento todavía, de comenzar a poner “palos en la rueda”.

Su plantel, aunque preocupado por el dichoso promedio que aún lo tiene en zona de promoción, muestra un grupo con pocos referentes, pocos líderes y que no tienen rencillas entre si.

No hay conflictos. No hay “halcones” y “palomas”

Por el contrario en la vereda de enfrente, desde la esquina donde les escribo –y tomando como contralor los mismos ítems- dirigencia y plantel, nos encontramos con la peor Comisión Directiva que este servidor recuerde. Es verdad que la de Martín Benito Noel, allá por 1981, fue deplorable, pero el club fue campeón, y le dio el privilegio al hincha de poder ver en el club de sus amores, a un irrepetible Diego Armando Maradona, lo cual… no es poca cosa, ¿verdad?

A esta dirigencia presidida por Jorge Amor Ameal, un señor que bajó hasta el sillón en paracaídas, luego de la súbita muerte de Don Pedro Pompilio (de quien se dice, habría abusado de unas pastillitas azules muy de moda en estos tiempos) le resta aún, un año más de horrores y desaguisados, y la verdad es que se ha tocado fondo ya.

No quiero imaginarme cuanto más daño pueden hacer en los doce meses que aún les falta de gestión.

Por otra parte, el plantel está dividido y partido en dos, y aunque ellos se encarguen de desmentirlo, es bien sabido que hay dos bandos: los “Riquelmistas” y los “Palemistas”, y aquí no se trata de poner en aprietos a nadie, como cuando te preguntaban de crio: “¿a quien quieres más ... a papá o a mamá ?” … aquí estamos hablando de un jugador de futbol exquisito, que ganó el solo la Copa Libertadores de 2007 … si, si EL SOLO , contra un otrora goleador, que nunca había sido un derroche de virtudes, pero que explotaba muy bien sus pocas aptitudes, y estuvo siempre magníficamente abastecido y con entrenadores que le recordaban que antes de ingresar al campo, debía sacarse el cubo de la cabeza. !Hace tres años ya que ni corre, ni salta… y se resiste a quitarse el cubo! Pero como es muy genero$$$o con los líderes de la barra brava y tiene muy buena relación con toda la prensa estiercolera de este país, no solo, no se lo critica en los medios… sino que los muchachos de la “Doce” (denominación del grupo violento de la hinchada de Boca) llevan banderas laudatorias a favor de este señor. (no se porque, viene a mi memoria la letra de aquel tango que cantara Carlos Gardel: “maldito seas Palermo, me tenés seco y enfermo”… pero no se a cuento de que recuerdo esto ahora… no me hagan caso)

Lo dicho: el triunfo de River fue justo. Punto aparte.

Mientras escribo esto, Messi, en tiempo de descuento le da el triunfo a Argentina frente a Brasil… y, como diría mi abuela: “si tiene 4 patas, mueve la cola y ladra, seguro que es un perro” no le busquemos vueltas al asunto. Digo esto porque en este loco país que es Argentina, son más los que critican a Messi, que los que lo aceptan… "! así nos va!

Es el mejor y punto.

Del resto de la fecha les comento lo más saliente. Sorpresiva derrota de Estudiantes –que pierde aire- a manos del C.A. Tigre. Este resultado, sumado al triunfo de Velez Sarsfield frente a Lanús, nos deja a los dos equipos líderes cuando faltan 5 fechas para el final.

Lo veo más entero a los del “Fortín” de Villa Luro, además –como dice el refrán-: “caballo que alcanza, ganar quiere”

En el orden internacional y por los “garbanzos”, Independiente jugará en la altura de Quito, la primera de las semifinales de la Copa Sudamericana contra el que hoy por hoy, posiblemente sea el mejor equipo del continente: La Liga Universitaria. Yo creo que la Liga es mucho más equipo, pero esto no es tenis ni baloncesto, donde todo es bastante más previsible. Esto –gracias a Dios- es fútbol y cualquier cosa puede ocurrir. Una de las mejores definiciones de este deporte la dijo una de las plumas más iluminadas del periodismo local: Dante Panzeri, cuando definió al fútbol como la “dinámica de lo impensado”.

Caramba … hoy si que me ha costado escribirles. Tendría que haber una ley que le otorgase a los hinchas de los equipos que son derrotados contra su rival de toda la vida, alguna consideración.

No se… una licencia, como a las embarazadas luego de dar a luz.

No pido tres meses… pero no vendrían nada mal tres días!

De todos modos, me ayudaron mucho a terminar de escribir, algunos hechos irrefutables:

Me place mucho contactar con vosotros.

Los 18 Títulos de Boca Juniors en la última década, son un buen antídoto que todavía me dura

Y recordar la famosa frase de Rudyard Kipling, terminó de restañar mis heridas de anoche:

"Si sabes encontrar el triunfo tras la derrota, y recibir a estos dos mentirosos con el mismo
gesto, si puedes conservar tu coraje y tu cabeza cuando todos los demás la pierdan,
entonces los reyes, los dioses, la suerte, la victoria serán para siempre tus esclavos sumisos y,

lo que vale más que los reyes y la gloria, serás un hombre, hijo mío".

¡El abrazo de siempre!


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La casta arranca tres puntos de oro

Partido con sabor añejo el del sábado en San Mamés, esos que futbolísticamente valen poco, o más bien nada, pero que en términos de rentabilidad lo son absolutamente todo. Por el valor de oro de los tres puntos y por el orgullo con el que salió el aficionado de La Catedral, ese campo que cuando ve necesitado a su equipo se vacía.

Comenzó la tarde fría, con el público apagado, seguramente por aquello de ser una hora más para sestear que para acudir a un campo de fútbol. Pronto comenzó, sin embargo, el trencilla de turno a entrar en su particular locura. Aplicando el rigor del reglamento con la misma arbitrariedad que una tómbola, decretó un penalti más que riguroso para, a continuación, dejar al bueno de Alvés bailar una samba sobre la línea de gol. Poco listo estuvo San José, que tiempo tuvo para cambiar la trayectoria y, sin embargo, decidió tirar al muñeco. Más leña para la caldera del debate. Ni hay especialista ni se le espera. Otra asignatura pendiente.

Y en estas andaba el partido, con un Athletic buscando el gol, que encontró nuevamente en Llorente, que lleva marcha de reventar cifras que hace décadas que no se recordaban, cuando comenzó la tropelía del colegiado madrileño. Ojo a la procedencia del juez, pues sirve para alimentar a los más conspiranoicos. La labor que realizó, desde luego, ha dejado al Athletic diezmado para acudir al Bernabéu el 20-N -¡toma ya!- donde les recibirá alegre y dispuesto un amigo de toda la vida, Undiano Mallenco, que a estas horas lamentará no poder llevar, esta vez, la tarjeta para Gurpegi preparada desde el Viejo Reyno.

Así pues comenzó el Vía Crucis, que acabó con Koikili crucificado y Castillo inmolado. La primera tarjeta amarilla que recibe el de Otxandio resultó, en el campo, inaudita, y la segunda, fruto de una falta innecesaria, pero precedida de una flagrante falta previa a Iraola que Velasco no quiso ver.

Fruto del desequilibrio provocado por el árbitro y siguiendo un guión escrito por Kafka, el sustituto de Koi en el lateral izquierdo, un tal Castillo, que alcanzaba la cifra de partidos que obligaba al Athletic a abonar 200.000 euros más por su fichaje, mostraba su impericia y siendo el último jugador era justamente expulsado. Otro asunto para la reflexión. Koi, la segunda opción para el lateral zurdo según las preferencias del entrenador y a quien la directiva no parece tener intención de renovar, era reemplazado por un fichaje de este técnico y esta junta en el que no se confía y que costaba, adicionalmente, la cantidad reseñada. Gestión lo llaman en Ibaigane, en su cavernario medio de cabecera y entre algunos socios más ingenuos que benévolos.

Con nueve y contra once llegó lo mejor. Un partido que de otra forma hubiese resultado tedioso acabó en un espectáculo emocionante que sacó lo mejor de San Mamés, que no es poco. Ya lo dijo Muniain, uno de los destacados. Jugar contra 40.000 no es hacerlo en inferioridad. Porque eso, nada más que eso, fue lo que pasó. Bueno, siendo justos, se debe reconocer la ayuda de ese rapsoda de pelo rizado que ocupaba el banquillo visitante y que tan solo conoce lo que es dar lecciones de fútbol con un micrófono delante, normalmente con acento argentino, aunque sea natural de Tolosa. Debemos alegrarnos de que no sepa pasar de la teoría a la práctica, porque la actuación de sus jugadores fue de absoluto fracaso, llegando a rozar el ridículo.

No puedo dejar pasar por alto la frialdad de la prensa vizcaina, en general, en lo relativo al arbitraje. Me ha sorprendido leer en varios medios que la expulsión de Koi fue justa y que las críticas de Macua -mal, tarde y fiel a su escaso estilo- en poco contribuyen. En primer lugar, ni en el campo ni en las posteriores apreciaciones televisivas se puede considerar justa la expulsión. La primera tarjeta está no justificada y la segunda viene precedida de una clara falta no señalada. San Mamés así lo considero y no es un campo dado a montar en cólera gratuitamente. No lo hizo, por ejemplo, con la roja directa a Castillo, con otro penalti no señalado a Llorente o con la más que justificada repetición de la primera pena máxima. Leer al becario de turno en Marca.com que San Mamés no tenía razón no sorprende, pero hacerlo en publicaciones bilbainas sorprende y molesta. Está bien ser objetivo, alejarse lo más posible de los ronceros, pero de ahí a pegarse tiros en los pies, hay un abismo.

Han sido varias las tropelías acumuladas. Desde expulsiones que no se ven en otros campos, pasando por tarjetas absurdas y gratuitas, por penaltis inexistentes señalados en contra y por más de media docena a favor que han quedado en el limbo. Además, no protestar sólo contribuye a dar pábulo a esos rumores que apuntan hacia el Athletic como segundo Club más favorecido por el inefable Villarato. Hay que romper con esta imagen. Desde el Club, desde el banquillo y también desde la prensa.

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El arte del funambulismo

Luego de la semana de duelo impuesta por el fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner, ha vuelto el fútbol a los estadios y con el, las emociones... perdón, esta es una frase hecha y la he escrito digamos que mecánicamente.

Emociones… lo que se dice emociones, más bien pocas.

Confirmaciones, un par. Decepciones… unas cuantas.

Nada ha variado en la Liga respecto a lo planteado hace varias semanas. Estudiantes y Velez son los equipos que hoy marcan el ritmo y uno de los dos será el campeón, lo cual confirma que el éxito podrá ser fruto del azar en alguna ocasión, pero que prefiere alinearse detrás de los que trabajan bien y son ordenados en sus asuntos. Así en la vida como en el fútbol.

Esta fecha que ha concluido ayer, bien pudo haber sido la que marca de manera casi simultanea –y por esto, inédita- el principio del fin de los entrenadores de Boca Juniors y River Plate. Generalmente, por una cuestión de “determinismo” era normal que si a uno de los dos eternos rivales le iba bien, las cosas al otro le salían al revés, hoy… no se si por causa de la alineación de los planetas, por el agujero de ozono, la lluvia ácida o el efecto invernadero… a los dos referentes del fútbol argentino les va fatal.

Boca Juniors cayó derrotado por Argentinos Juniors y River Plate por el sorprendente recién ascendido All Boys (que en este torneo ya se cargó a Boca – River – Independiente y al líder Estudiantes)

Poco pudo hacer Juan Román Riquelme en su vuelta, luego de varios meses de inactividad, pero es justo que se diga que fue –por un campo- el mejor de Boca Juniors y quizá el mejor de los 22, si no mediase la gran actuación del portero de Argentinos. A pesar de la inactividad casi convierte un gol olímpico que pegó en el travesaño (lo que hubiese sido el paroxismo xeneize) y sirvió tres o cuatro de esas asistencias con su sello, que con un delantero filoso acaban besando los piolines de la red … claro que Boca no tiene hoy por hoy ese delantero filoso. En su lugar tiene una lata oxidada llamada Martin Palermo que puede cortar -si-

pero no con la frialdad y la profundidad de un bisturí, sino con la torpeza y lo grotesco de una lata de tomates olvidada en un cubo.

Lástima por alguien que supo ser un tremendo goleador … pero que no admite que el paso del tiempo es algo que viene preocupando al hombre desde la caverna, y que por más que intente amarrarlo, medirlo y fragmentarlo con relojes, astrolabios y almanaques, no ha logrado aún que este se detenga.

Todos nos damos cuenta… menos Martín Palermo a quien Sabina no le cantaría hoy aquello de que “le toca a Palermo tocar el balón” porque cuando lo hace… la caga.

¿Ven? Esa es una buena figura para graficar hoy por hoy los trabajos de Borghi y Cappa… un almanaque, porque para mi, tienen los días contados.

Tampoco escapan de esta mediocridad los otros equipos denominados grandes. Empates de Racing, San Lorenzo e Independiente, con mucho de pena y muy poco de gloria… y derrota inapelable de Huracán.

Yo comenté en la última nota, que el camino del “Globo” para no caer en zona de promoción, no sería nada fácil a pesar del triunfo categórico frente al rival de toda la vida… pero Huracán tiene un equipo con muchos jóvenes del club y la inestabilidad es un derecho de piso que tendrán que pagar los pibes. A la excelente victoria de la fecha anterior, le sobrevino este 0-4 rotundo del sábado (recuerdo a un amigo entrañable, casi un hermano, sufriente hincha del Espanyol que siempre me dice cuando a los periquitos les va mal “poco dura la alegría en casa del pobre”). Bueno… eso mismo.

Al menos Independiente tiene delante suyo la zanahoria que supone la Copa Sudamericana. Entre semana fue a jugar a tierras colombianas frente al Tolima y se trajo un valioso 2-2 de cara a la revancha y de pasar de ronda, ya se metería en semifinales de un Torneo continental, algo que esta en el ADN de los “rojos”.

Le ha venido muy bien el cambio de “Míster”. Ha generado entre los jugadores y la gente una corriente de confianza positiva y los resultados están comenzando a darse.

Algo parecido ocurre en Colón de Santa Fe, con la llegada al banquillo del “negro” Fernando Gamboa.

Duro oficio el de los entrenadores, porque más allá o más acá de sus conocimientos, son tantas las variables que intervienen en su trabajo, tantos los factores que pueden desestabilizarlos, que da la impresión de que estuviesen siempre caminando en la cuerda floja, como esos viejos funambulistas de los circos o el gato de la niñez del “Nano” Serrat, que gustaba de caminar “por los alambres del patio”.

Habida cuenta que la fecha no ha dejado mucho más hilo en el carretel, y que hemos hablado de malabaristas como Riquelme, de magos como Sabina y Serrat, de técnicos que están haciendo equilibrio sobre los alambres muñidos de una volanta y valiéndome del hecho que Independiente –junto a Newells Old Boys- sean los dos equipos argentinos que quedan en pié en la Copa Sudamericana, quería dejarle a los amigos del “Zarpazo” unos versos de Héctor Negro para uno de esos jugadores que cuando nacieron, se rompió el molde.

Un irrepetible que jugó toda su vida para los “diablos rojos”.

Alguien tan inmenso… que podría decirse que los de Avellaneda –como si fuese un Cristo futbolero- tendrían que contar los hitos de su historia con la denominación A.B. o D.B… antes de Bochini… después de Bochini.

Que sirva este homenaje para poner un poco de justicia, luego que la dirigencia del Club desoyera el clamor de sus hinchas (porqué será que siempre hacen lo mismo todas las dirigencias?) y no le pusieron al nuevo estadio de Independiente, el nombre de este monstruo que –por su pinta y por su andar- bien podría haberse escapado de esos circos que describía más arriba.

¡Si en definitiva, el Bocha jugaba como si estuviese haciendo equilibrio en el aire!


Quien podrá agradecerte la alegría? Cuantas voces precisa el verso mio?

para decir la agreste poesía que dibuja tu trance de baldío.

¿Y el Chaplín que llevás? ¿Y esa estatura de gigante pequeño?

Y la burbuja que suelta el malabar de tu diablura cuando metés un "caño" en una aguja?


¿Quien podrá devolverte tanta fiesta? ¿Con que pagar tanto gozoso instante?

que nos dieron, che " Bocha", a toda orquesta, la pelota y tus pies calzando guantes

Si habrás llenado tantas tardes mustias! lujoso de arabescos y reflejos

que desataban nudos, mufa, angustias ...o sacaban un gol como un conejo


Los magistrales quiebres de cintura, el amague feliz, la gran pirueta

de esconder la pelota o la locura de bordar media cancha con gambetas

Cuando no salgas más entre los once , serán las lágrimas de rocío las que en el pasto lloren

allí, entonces: ¿con que se llenará el domingo mio?


Cuando la diez del rojo no te abrigue, yo buscaré en la tarde domnguera

en la función que pese a todo sigue, la semilla que siembra tu madera

buscaré por potreros y distancias en los picados donde floreciste

y hasta que no reencuentre aquella magia, aunque no se me note, andaré triste.


¡Un abrazo y hasta la próxima!

Héctor

+ 4

El Athletic y su portero se devaluan

Sigue el Athletic sembrando dudas. Lejos de ratificar las buenas sensaciones que dejó tras ganar al Getafe, la goleada encajada en Vila Real no hace sino encender las alarmas por el paupérrimo nivel que el equipo termina dando fuera de casa. A diferencia de encuentros como el de Gijón, Sevilla o Valencia, ayer se puso por delante en el marcador, tras nuevo gol de Llorente -y van muchos, siete- a remate de un pase de Aurtenetxe, que acabó expulsado y cargado de tarjetas amarillas, fruto de ese ímpetu mal entendido que de un tiempo a esta parte ha interiorizado esta plantilla.

La apuesta de Caparrós fue valiente y el equipo mandó hasta que Borja Valero y Rossi, como era previsible, empujaron y a los rojiblancos acabaron temblándoles las canillas. Fruto de ese canguelo llegaron los goles. Al Villareal le bastó llegar para que los rojiblancos mostraran, nuevamente, la endeblez defensiva que le está lastrando fuera de casa.

El tándem Ustaritz-San José naufraga y Gorka Iraizoz ha decidido devaluarse ante el proceso de renovación. No es de recibo que un portero que está tirando de la cuerda al saberse imprescindible -merced a una falta flagrante de planificación deportiva aderezada con una lamentable falta de visión en los despachos de Ibaigane- encaje el segundo gol que encajó. Un portero de primera división que aspira a convertirse en uno de los mejor pagados de primera no puede quedar en evidencia como lo hizo en el día de ayer. Otro vídeo de risa para guardar en los favoritos de Youtube.

Le fallaron, por enésima vez, los cambios a Caparrós. Fiel a su costumbre y a su invariable esquema, previsibles, puesto por puesto. La lesión de Susaeta hizo que debiera tirar de un desacertadísimo y frío de Marcos, que se diluye como jugador; de la versión más gélida de Gabilondo por Muniain, o del trotón Vélez, versión mala de ese Toquero que no da señales de vida desde que una precipitada reaparición lo dejara en el dique seco.

Pero al margen de las decisiones técnicas, los responsables de la debacle se sitúan en el césped. Con una plantilla muy superior a la medida de una liga mediocre a más no poder, el Athletic no despega en la clasificación por deméritos propios. Un equipo carente del más mínimo carácter, de espíritu competitivo y ambición, está condenado, precisamente, a eso, a deambular por la tabla clasificatoria.

No basta con ganar en casa, no es suficiente hablar en las ruedas de prensa sobre supuestos bienintencionados objetivos. Son varios los ejercicios de tranquilidad, de asentamiento, y debiera ser esta una temporada para que el equipo, en general, se reivindique. Si todo lo que se puede esperar de este grupo es que juegue para que Javi Martínez, Llorente o San José se revaloricen en el escaparate de la devaluada Liga BBVA, mal negocio hará el Athletic en lo deportivo.