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Sobraron sesenta minutos

Debía cerrar el Athletic la segunda vuelta ganando, por aquello de mantener la esperanza europea, y lo hizo, aunque sufriendo innecesariamente. Quien pensara en homenajes a la afición en forma de goleada tras ver que para el minuto 10 de la primera se cobraban dos goles de ventaja frente al Rácing, lo tuvo claro. La arrancada inicial, la rabia, el juego de apisonadora, duró poco más de treinta minutos.

Suficientes para ver a Javi Martínez calcar en versión buena el gol de la pasada jornada en Málaga, rematando de espaldas, con acierto y variando intencionadamente la trayectoria del balón, o para que Iker Muniain diese una lección a Susaeta de cómo se aprovecha un balón dentro del área grande, tras recibir un buen centro de Toquero, que sigue sin terminar de aparecer.

A partir de ahí, y a medida que se iban fallando ocasiones, el Athletic se deshinchó y el Racing no quiso aparecer, salvo en jugadas muy puntuales no exentas de peligro, que exasperan por reiteradas. Tuvieron sus opciones Rosenberg, Kennedy y el veterano Munitis, extrañamente sobremotivado, que acabó siendo expulsado. No le funcionó al Athletic el intento de jugar a la contra, pero tampoco tuvo sentido ver al Racing intentar mover el balón, puesto que su voluntad se estrellaba en Gurpegi y en un colosal Javi Martínez que empieza a volver por donde acostumbraba.

Se echó de menos a Llorente, al que se ve alarmantemente asfixiado, y al que un golpe dejó en la caseta en el descanso. Queda la esperanza de que para el próximo lunes se recupere, puesto que la segunda mitad evidenció con crueldad, de nuevo, lo que puede deparar a este equipo sin su único referente en punta. Así, la emoción no vino por los goles ni por el juego, sino por la tensión a la que se condenó a la grada cuando Bolado -otra vez él- recortó distancias. La angustia no fue excesiva, entre que el Racing está al nivel que está, en consonancia con la posición que ocupa en la depauperada liga bebeuveá, y que el Athletic tiró de las marrulleras enseñanzas del técnico de Utrera -lamentable y reiterado lo del error de dorsal en los cambios-, se logró el objetivo de sumar tres puntos importantes.

Para la anécdota quedarán el segundo partido de Ekiza, que parece haber desplazado a Ustaritz en el escalafón de centrales; la lesión de Ocio; la entrada de Igor Martínez, que vuelve a sembrar la duda de cuáles son las preferencias del entrenador para el ataque; la condescendencia de Ramírez Domínguez con el juego brusco de los santanderinos y poco más.

En lo puramente deportivo parece claro que el once para los partidos como local no diferirá en exceso del alineado ayer y que habrá que esperar que la actuación de Muniain haga entrar en razón a un Caparrós que se enroca en su decisión de marginar en banda a un jugador con demasiado talento ofensivo. Por otra parte, la tómbola sigue funcionando. Siguen sin existir criterios claros. Iturraspe puede pasar de titular a no estar convocado, al igual que de Marcos, que entrena de lateral, pasa de ser el jugador que entra como refresco en el partido más importante en lo que va de curso a ni tan siquiera gozar de minutos. Para los centrales, se ha apostado por la combinatoria. Se van haciendo poco a poco todas las posibles pruebas con los elementos de que se dispone, sin tener una pareja clara. Cierto que en este caso las lesiones y el arbitrio federativo no han ayudado, pero tampoco parece que existan ideas demasiado claras.

Para la segunda vuelta, solo cabe esperar a que el equipo tenga un comportamiento más regular, principalmente fuera de casa, donde se encuentra la verdadera asignatura pendiente. No parece que esta liga sea demasiado cara y una clasificación europea parece una meta más que alcanzable. Todo ello, claro, siempre que los asuntos extradeportivos no afecten en exceso. Si, como publicaba Deia esta semana, se produce un adelanto electoral y comienza el sonido del baile de refuerzos, fichajes, altas y bajas, más propio de un zoco que de un proceso electoral, flaco favor se hará a este equipo.
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2 comentarios

  1. Nos las prometíamos muy felices tras el 2-0 pero...
    Las preferencias del míster, las rotaciones, el escalafón, las posiciones... hace falta un manual de los gordos para intuir algo. Yo, al menos, incapaz.
    Y, cierto, en mi comentario se me había olvidado el numerito con el número del jugador a sustituir... salvo que en efecto fuera una decisión de última hora y sobre la marcha.

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  2. Yo me aburrí mucho, la segunda parte fue insufrible...y muy muy poco deportiva por parte del Ahtletic, con continuas pérdidas de tiempo y la mencionada y lamentable trampa de nuestro entrenador con el cambio o la exageración y fingimientos de Javi Martínez.

    Quejarse cuando luego los rivales hacen lo mismo me parece fuera de lugar. GORA GURE ESTILOA!

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Aldez aurretik, eskerrik asko. Gracias por anticipado.