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Pues sí, sí hay quinto malo

Quizá porque fuese demasiado buena la oportunidad de poner diez puntos de por medio a los perseguidores por la clasificación para la Europa League, o por aquello de que este equipo nunca termina de aprovechar las ocasiones que se presentan, la cosa es que el Athletic de ayer poco tuvo que ver con el de las últimas jornadas. Alejado de la intensidad de juego que ha caracterizado su éxito, el Mallorca lo borró del partido durante los primeros cuarenta y cinco minutos, donde les desarbolaron por agresividad y por la velocidad con la que movieron en balón.

Con esos argumentos se bastaron para noquear a un Athletic que en el global del partido no sufrió en exceso, pero que tardó en encontrar su sitio en el campo y que cuando lo halló se dio cuenta de que Narváez, el utillero, se había olvidado empaquetar la puntería junto al resto del equipaje rumbo a Mallorca.

Las jugadas clave del partido, con todo, llegaron entre los minutos 9 y 10, cuando a San José le sacaron un remate bajo palos y en la contra, tras un despeje made in Iraizoz, un saque de banda sin aparente peligro se convertía en un pase en profundidad para Nsue que pilló despistado a Koikili, que se pasó de frenada después al intentar frenarle -¡por qué demonios le entraría!- y que, para más INRI, consiguió conectar con Webó, al que los centrales, parsimoniosos, dejaron hacer. Un desajuste colectivo grave que costó demasiado.

Desde ese momento el lateral de Otxandio cuajó, probablemente, el peor partido que se le recuerda y el Athletic sufrió para llegar al descanso con solo un gol de desventaja en el marcador, el mejor resultado que podía darse por juego.

En la segunda, la cosa varió. El Mallorca pretendió buscar la contra con pases entre líneas, máxime tras sustituir Caparrós, en una decisión valiente y acertada, a Koi por Gabilondo, que hizo a los rojiblancos adelantar líneas. Las jugadas de ataque bermellón fueron desactivadas, todas ellas, con maestría por un Ekiza que mostró una solvencia defensiva impropia de un jugador que sólo acumula seis partidos en primera. Sencillamente fue el mejor del Athletic. Y con diferencia.

A partir de ahí los argumentos fueron los correctos, dar la batuta a Orbaiz e intentar colocar balones hacia las bandas para que Muniain hiciese diabluras o David López centrase como sabe. Ninguno de los dos estuvo al nivel que el equipo necesitaba. Tampoco Javi Martínez, muy impreciso, tuvo acierto con el balón, por lo que el Mallorca, solvente en defensa, no pasó excesivos apuros para defender su área, ni en jugada, ni a balón parado en todos los córners que el Athletic forzó. A ello contribuyó un Llorente al que la falta de frescura impide destacar. Al margen de su registro goleador, indiscutible, lleva varias semanas que se le nota incómodo, además de ansioso, sobre el terreno.

Según pasaban los minutos, y a pesar del dominio, se alejaban las posibilidades de sacar nada positivo, por lo que Caparrós optó por dar entrada a Susaeta por David López, en una decisión que buscaba mayor profundidad y que, nuevamente, resultó un fracaso. El eibartarra no evoluciona y cada jornada que pasa queda más claro que su futuro como futbolista se ennegrece por su obsesión por hacer imposible lo aparentemente fácil.

Como último cartucho empleó el de Utrera a Urko Vera, en sustitución de un Toquero que no encontró su sitio, y a punto estuvo de marcar, pero se topó con un Aouate que echó mano de los reflejos para cerrarle la vía al gol.

Debería lamentar el equipo la ocasión perdida, puesto que dos derrotas consecutivas fuera de casa dejarán la nota media acumulada hasta la fecha en un aprobado. Ganar en el Nou Camp se antoja imposible, y la clasificación europea pasa por no dejarse puntos en casa, algo que se hubiese podido permitir el Athletic de haber rascado algo en las islas.

Mientras llega el próximo encuentro, seguiremos soportando los publirreportajes en favor de la continuidad de Macua, y Gurpegi observará cómo los términos justicia y deportiva son impronunciables en la misma frase. Aquellos que a él le condenaron sin remisión desde el minuto uno de su positivo, han conseguido ahora amnistiar a Contador, héroe patrio. Un alcaldable madrileño llamado a fracasar y algún radiopredicador estrábico que amenaza con venir próximamente a Bilbao han conseguido lo que querían.

Cada día queda más claro que si Gurpe hubiese sido futbolista de algún equipo madrileño o hubiese protagonizado alguna gesta vestido de rojigualda nunca hubiera sido sancionado.
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3 comentarios

  1. Destacar las dos entradas de Cendrós a Muniain al principio del partido y la de Ramis a Llorente que se quedaron sin tarjeta y alguna si quiera sin señalizar falta. Evidentemente cambia la historia si este poco deportivo lateral derecho, ve la tarjeta que merecía al principio del partido.

    Esa táctica se la recuerdo mucho a Fabían Ayala, realizaba una entrada muy dura al principio del partido, sabiendo que es costumbre arbitral no amonestar en los primeros minutos del partido, así marcaba territorio. Ayer a Cendrós le dio muy buen resultado.

    Creo que deberiamos hacer ruido con este tema porque si no se puede convertir en algo habitual. Hay que proteger a todos los jugadores de estas cerderías, no sólo a Messi o a Ronaldo.

    Respecto al tema Contador, es evidente la diferencia de trato con respecto a Gurpe, lamentable, pero no olvides que Marta Domínguez ha protagonizado gestas "vestida de rojigualda" y sin embargo se la trata de absoluta delincuente desde el primer día que se destapó el caso. ¿Por qué? ¿No era acaso la heroína del deporte español?

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  2. Poco me espero de los árbitros, y complicado lo va a tener Muniain a ese respecto, más le vale aprender a soportar las tarascadas que le van a dar esta segunda vuelta con los rivales a los que nos toca visitar. Estrada estuvo bastante casero, pero ¿qué cabe esperar de estos tipos?

    Con respecto a lo de Gurpe puede que tengas una opinión distinta, pero no hay por dónde sostener el asunto. Lissavetzky, o como coño se escriba, es un manipulador de tomo y lomo que hizo bandera política de una lucha contra el dopaje que no es tal. Al único que conozco al que le ha caído una sanción que ha cumplido completa es a Gurpe. A todos los demás no solo no se les ha sancionado o se les han aplicado sanciones mucho más generosas, sino que ni tan siquiera han sido sancionados o los expedientes han quedado en nada ante el canguelo de tirar del hilo (léase Operación Puerto). Marta Domínguez, sinceramente, es una gran desconocida para el gran público, no dudo de su importancia como deportista, pero tiene mucho menos trascendencia de la que tiene Contador. Y las fotos de Don Jaime con ella no son tan famosas. Por otra parte, hay quien dice que tras la decisión de ir contra Domínguez está su relación con el PP. No seré yo quien diga si sí o si no, pero de Lizzavetsky, en unión con Rubalcaba, me puedo esperar cualquier cosa.

    ¿Alguien de los que frecuenta este kiosco piensa que si Gurpe hubiese sido jugador de Barça o Madrí hubiese sido sancionado dos años?

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  3. Respondiendo a tu última pregunta, Gontzal, indiscutiblemente no. O desde luego no hubiese cumplido toda la sanción. Pero en fin, estas cosas funcionan a base de víscera.

    En el caso de Martita, fue curioso el giro de el de los tirantes. Cuando salió la noticia El Mundo tituló "De princesa a traficante" o algo parecido. Leña. Y un mes después entrevista cariñosa en Veo del mismísimo Pedro J.

    Lo de ayer una pena. Perdemos sólos. Pero si hay que ganar en Barcelona, se gana y punto.

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