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La semana blanca zurigorri

Como los niños de los colegios de pago de un tiempo a esta parte, parece que el Athletic ha decidido tomarse una semana no lectiva, dejando de lado los puntos pues la mayoría de la plantilla dejó los libros aparcados, como casi todos los futbolistas, hace años, a tenor de la profundidad de sus habituales reflexiones.

Se jugaba parte del crédito el equipo en La Romareda, ante un equipo flojo pero necesitado -con un plantel que saca más puntos que euros-, y el Athletic decidió no comparecer. Siendo semana carnavalera, habrá quien piense que en realidad eran 22 maños, 11 de los cuales iban disfrazados de rojiblanco. Pero no, vistos de cerca, no eran maños. Eran de cerca; unos navarros, otros riojanos y otros, los menos, de Gipuzkoa. Para ver a alguien de Bizkaia se debía mirar al equipo rival, donde por el centro del campo campaba a sus anchas Herrera, que demostró ser fiel a su palabra de darlo todo con el Zaragoza y desplegó una lección de entrega y de fútbol, que no es poco. Veremos qué da de sí en su periplo rojiblanco, si justifica el importe abonado al Zaragoza de Agapito y si mantiene ese nivel en partidos en los que la motivación sea menor. En cualquier caso, en tierras mañas no podrán dudar de compromiso hacia su camiseta ni de profesionalidad.

Las dudas, sin embargo, se multiplican al mirar hacia el ayer bando visitante. Desde la frescura física, pasando por la actitud, los conceptos de juego tras cuatro años con el mismo entrenador y la gestión de plantilla, ese famoso concepto que no sé si bautizó pero sí popularizó José L. Artetxe de AS.

El nivel de juego del equipo como foráneo ha sido paupérrimo toda la temporada, con resultados escasos, algo maquillados las últimas jornadas. Ayer, probablemente, tocó mínimos, rozó el ridículo, y agotó el crédito acumulado hasta hace cuatro partidos. Al margen de un centro-chut de Susaeta (más centro que chut) y de la ocasión para empatar de la que gozó Llorente, atajada por Doblas, siempre Doblas, el Athletic se limitó a administrar de mala manera la ventaja que le dio el gol de Llorente, a balón parado, tras un buen saque de falta de Gabilondo, y tras pillar a la zaga del Zaragoza flirteando con Morfeo.

Poco más. Nada más. A partir de ahí los locales se limitaron a hacer algo que no debiera serle ajeno al Athletic. Presionar, correr y luchar. Confiar en meter alguna de las ocasiones. Herrera y Gabi dominaron el centro del campo y Uche se comió a los centrales. Orbaiz estuvo desarbolado, sin saber qué hacer, si intentar jugar, si correr o desear el cambio. Javi Martínez protagonizó el peor partido que se le recuerda desde que viste la rojiblanca y las bandas fueron eso, una banda, una charanga. Caparrós apostó, quizá analizando el partido contra el Valencia, por el plan B, el compuesto por Susaeta y Gabilondo, que no justificaron la confianza. Para el lateral izquierdo, ese puesto más superpoblado que el centro de Bangkok, se concedió la titularidad a Balenziaga, que no había dispuesto minutos oficiales y en los oficiosos jugaba de interior.

Llegar al descanso con ventaja fue lo mejor que pudo pasarle al Athletic, en la esperanza de que se aprovechase el cuartito de hora de receso para reajustar el sistema o hacer cambios. Pero no. Por segunda vez en cuatro días los cambios llegaron tarde, fueron intrascendentes, se produjeron a remolque del marcador y puesto por puesto.

Todo lo que el Athletic intentó fue convertir el partido en un tedioso juego de frontón, lanzando balonazos y gorrazos hacia Llorente, ignorando a Toquero, al que no se vio, desplegando un juego de esos que se ven en los últimos minutos de las finales, cuando nada sale. El principal problema fue que lo hizo durante casi cuarenta minutos, dejando una lastimosa imagen y un reguero de dudas.

Si cuatro partidos sirvieron para que algunos lanzaran las campanas al vuelo, hablasen de Champions y utilizaran el colchón de 8 puntos sobre los perseguidores europeos para reivindicar la labor de Caparrós y justificar su renovación –incluidas encuestas populacheras en el periódico del movimiento que ahora ni se plantean-, estos últimos cuatro, en los que se tenía que calibrar la verdadera medida del equipo, debieran servir para realizar una reflexión seria sobre lo que queremos para las próximas temporadas.

Contra el Sevilla sólo vale ganar. Y esperemos que se haga, que en liga, desde que está Caparrós, y salvo declaraciones sobre el equipazo que tienen en la calle Nervión, poca alegría nos han dado.
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3 comentarios

  1. Se te ha pasado denunciar al carnicero de Llorente, que rompió la nariz a un pobre jugador del Zaragoza, según informa SUPERDEPORTE.

    Quedan todavía muchos partidos en esta parte espeluznante del calendario, siendo el Athletic un equipo bueno en casa y lamentable fuera, el calendario de la segunda vuelta es el que peor le puede ir, recibir a todos los gallos en casa y marías fuera con las que se pegan petardazos espectaculares. Si salimos vivos de este tramo terrorífico, tenemos un final de liga muy asequible.

    Nunca creí en esa euforia desmedida que se desató tras el partido contra el Sporting, pero tampoco hay que caer ahora en el derrotismo.

    Espero que por una vez Caparrós se deje de sacar brillo al ano sevillista, con frases como "son un equipo magnífico, con jugadores escogidos" y vayamos a por todas contra ellos.

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  2. Al respecto de la 'información' que publica esa especie de 'diario' deportivo, el post en La Libreta de Van Gaal. Simplemente genial.

    Dijiste lo del calendario, lo recuerdo, y te dije que yo veía al equipo en buena línea. Contra el Valencia me quedaron dudas, pero ayer me quedé espeluznado. Aún así, mantengo que la clasificación UEFA es una obligación.

    Vigilaremos a Joaquín Jesús de cerca. Cuando nos enfrentamos al Sevilla, dan mucho de sí.

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  3. ¿Alguien más se dio cuenta de que a pesar del 0-1 en La Romareda aquello no tenía buena pinta? ¿Habrá apuntado algo Luci tras las cuatro derrotas?¿Para qué hemos recuperado a Diaz de Cerio y fichado a Urko? ¿Los cambios son siempre hombre por hombre en el Athletic, salvo cuando vamos a la desesperada y sube Gorka a rematar? No me salen más que preguntas vamos. Incluso para el partido de mañana: ¿quién se las verá con Navas en el lateral izquierdo? Igual hasta aparece Amorebieta por allí ;-)

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