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El amor es más fuerte.

Hijo de un inmigrante prusiano y una italiana, Roberto Arlt nació en Buenos Aires, en el barrio de Flores, el 2 de Abril de 1900. Notable escritor y periodista publicó “El juguete rabioso”, su primera novela, en 1926. Por entonces también comenzaba a publicar en los diarios “Critica” y “El Mundo” sus columnas diarias “Aguafuertes Porteñas” (luego escribiría “Aguafuertes Españolas”, cuando enviado por “El Mundo” viaja a España en 1935).

Fue el autor de “Los 7 locos” y “Los lanzallamas” obras ambas de lectura obligatoria para todo aquel que disfrute la buena literatura y que quiera sumergirse en ese Buenos Aires obrero e inmigrante de los años 20.

Su impronta dentro de las letras argentinas es insoslayable, y no tuvo nada que ver con el fútbol, deporte del que pasaba absolutamente pero (siempre hay un pero) a los 29 años, pisó por primera vez un estadio para escribir una nota titulada: “Ayer vi ganar a los Argentinos”.

Era un match entre Argentina y Uruguay, jugado en la cancha de San Lorenzo de Almagro y algunas de sus sensaciones -todas inéditas- fueron las siguientes:

“Al sur de la cancha de San Lorenzo de Almagro, sobre Avenida la Plata, hay una fábrica con techo de dos aguas y varias claraboyas. Pues, de pronto, la gente empezó a mirar para aquel lado, y era que de las claraboyas, lo mismo que hormigas, brotaban mirones que en cuatro patas iban a instalarse en el caballete del tejado. Algo como de cinematógrafo. A todo esto el primer tiempo había terminado. Entonces, del alambrado que separa las populares de las plateas, vi despegarse al lonyi que recibía las naranjas podridas en el mate.”

Y luego …

“Salí del field, pocos minutos antes que Evaristo hiciera el segundo goal. Todas las puertas de Avenida La Plata estaban embanderadas de magníficas pebetas. ¡La pucha si hay lindas muchachas en esta Avenida la Plata! De pronto resonó el estruendo de toda una muchedumbre de aplausos; desde lo alto de la tribuna un brazo como un semáforo hizo una señal misteriosa sobre el fondo celeste, y la voz rápidamente levantó un grito en la garganta de todas las pebetas:- Ganamos los argentinos: 2 a 0. Hacía mucho tiempo que los porteños no jugaban con trepidés”.

En ese mismo estadio pero 10 años después, el domingo 21 de Mayo de 1939, recién arribado en la mañana, el vasco Isidro Lángara Galarraga debutaba por la tarde, marcándole 4 goles a River Plate, jugando para San Lorenzo, y señalando un hito que aún se recuerda.

Fue inaugurado un 7 de mayo de 1916 y tenía capacidad para 75.000 espectadores y yo recuerdo, de las tantas veces que he ido ver a Boca Juniors allí, que se veía perfectamente bien desde cualquier ubicación.

Es tanta la historia de ese escenario mítico al que el pueblo bautizó como “El Gasómetro” que la pérdida forzada del mismo, en condiciones y circunstancias totalmente irregulares durante el gobierno de facto en 1979, jamás fue aceptada por los hinchas de San Lorenzo. El último partido que se jugó allí fue un empate sin goles entre San Lorenzo y Boca Juniors en diciembre de 1979 (y allí estuve). Tras unos años de litigio, se lo desmontó en 1982.

Desde entonces, el pueblo “azulgrana” pugna por volver a su casa y ayer -martes 12 de Abril- convocó a 20000 personas frente a la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, exigiendo la restitución de ese predio para el club de Boedo.

Esto va de mío, me parece lo más destacable de la semana futbolera e independientemente de colores, rivalidades y demases… encarna el sentimiento de pertenencia del hincha en estado químicamente puro. San Lorenzo construyó un nuevo estadio relativamente cerca del original. Pudo festejar campeonatos allí… pero no hay caso, los “cuervos” siempre tuvieron su mente en el viejo Gasómetro de Avenida La Plata, aunque lo más notable es que siempre han tenido allí su corazón. Eso no se pudo trasladar ni extirpar del barrio. Eso también es el fútbol. Quizá sea sólo eso.

Quizá en esta marcha, el futbol se explique mejor que desde un gol o una atajada. Este sentimiento idéntico al de los hinchas de cada club, en casi todo el mundo, es el que me tiene a mi escribiendo y revisando mis cuadernos para no equivocarme alguna fecha, algún dato.

Por supuesto que hubo una fecha que ha dejado la confirmación de River como puntero, a Velez Sarsfield y Estudiantes respirándole en la nuca, el empate de Huracán y Racing y una nueva derrota de mi Boca Juniors, que seguirá penando hasta Diciembre, cuando eyectemos del club a los ineptos que hoy lo conducen… ¿conducen? . Pero lo destacable, sin dudas, ha sido la marcha de esos 20000 fieles pidiendo la restitución de un lugar que ha sido un patrimonio del fútbol Argentino, como La Bombonera, el Monumental, el Cilindro, la doble Vicera o el palacio Tomás Adolfo Ducó y que muestra lo poco que cuidamos los lugares en donde alguna vez fuimos felices.

Ojalá se les dé a los hinchas de San Lorenzo. Lo deseo sinceramente.

Y creo que será posible porque –en definitiva- el amor es más fuerte.

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1 comentario

  1. En el viejo gasómetro vi por primera vez jugar a mi querido Coloncito. Dirigido por el Vasco Urriolabeitia un domingo lluvioso, el 26 de marzo de 1972, aterrizó el sabalero en este siempre difícil escenario. Y justo contra un equipo poderoso, que dirigido por el Toto Lorenzo ese año ganó todo lo que se le puso adelante. Hasta la Copa de Verano. Estaban Irusta, Glaria, Rosl, Cocco, la oveja Telch, el Lobo Fischer... qué equipo!
    Colón se puso en ventaja con gol de Carlos Trullet, estuvo a punto de aumentar con la peligrosidad de la Chiva Di Meola que complicaba constantemente a Heredia y Rezza, nada menos. En el segundo tiempo y con un penal ejecutado por José Sanfilippo, San Lorenzo empató el partido. Los hinchas de Colón, unos 20 o 30 muchachos, se quedaron festejando el empate bajo la lluvia, saltando en los tablones de la popular que daba espaldas a la calle José Mármol. Sanfilippo con 37 años había vuelto al club para jugar su último año y reitrarse. Si miramos las plantillas actuales... ¿cuántos hombres de esa edad y más recorren nuestras canchas torciéndole el brazo al tiempo?

    Hermosa la cita de Arlt, y Feliz cumpleaños Boca!!! (con una semana de atraso)

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