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Sobredosis de tedio

Seguramente fuese la impotencia la que llevó a Caparrós a su incoherente rajada contra Clos Gómez, ese colegiado que le señala los penaltis a pares al Athletic. Resultó chocante que el de Utrera centrase el análisis del partido en hablar de un trencilla al que hace unos meses, y tras perpetrar un arbitraje mucho más calamitoso que el del sábado, no censuró y prefirió, en esa ocasión, loar al equipo rival. Claro que se trataba del Sevilla y el partido se jugaba en la capital hispalense.

Hace dos días, sin embargo, y con mucho de qué hablar sobre disposición en el campo, rendimiento deportivo y capacidad física, la disección del encuentro quedó en un pobre así gana el Madrid, que resulta entendible en boca de un aficionado que ocupe grada en la barra del bar, pero que queda paupérrimo en un profesional del fútbol más que bien pagado.

El encuentro se puede resumir, básicamente, en que el Athletic se vistió, de nuevo, con el traje de minero de Stajánov y a la troupé rojiblanca le faltó fuerza para manejar el pico y la pala. Mourinho, que demostró que prepara los partidos, esperaba una propuesta física por parte de los locales y contrapuso músculo, que de eso también tiene su equipo. Los Arbeloa, Ramos, Pepe y compañía repartieron estopa, sabedores además de que cuentan siempre con la aquiescencia arbitral, y no se amilanaron ante la puesta en escena de los leones, a los que la chispa hace jornadas que les ha ido desapareciendo, de forma directamente proporcional a como han ido perdiendo puntos de ese colchón que les afianzaba en Europa hace ya nueve jornadas.

Sin muchos de los titulares blancos, di María, él sólo, reventó el encuentro forzando dos penaltis, tan claros como innecesarios, de Iraizoz el primero, y del repescado para la titularidad, Castillo, el segundo. La banda izquierda del Athletic representa bien a las claras la inconsistente política deportiva de este Club, esa que funciona a impulsos, tan aleatoria como una ruleta, en base a caprichosas y arbitrarias probaturas. Dicen que Koikili ahora no es ni tan siquiera convocado como toque de atención por los tira y afloja en las negociaciones para su renovación, lo que no deja de llamar la atención. Parecía que las convocatorias y alineaciones las decidía el cuerpo técnico, pero este Club lleva semanas desquiciado, con un entrenador que ejerce de socio y hace campaña a favor del presidente, con un presidente que filtra negociaciones con jugadores, que presenta horrorosas camisetas cuando se debe hablar de fútbol o que convierte la revista quincenal que el Club reparte para amenizar los tiempos muertos de los partidos en un panfleto de agitprop macuista.

Y es que en noventa minutos poco hizo el Athletic para intentar disimular, si quiera, la diferencia que hoy existe en la Liga entre los dos primeros y el resto. Armado en el centro del campo con el mal llamado trivote, donde Gurpegi estuvo sobrerevolucionado, Martínez desfondado y Orbaiz superado, con Muniain desaprovechando talento en banda, Llorente desastido, desinflado y desanimado; y Toquero trotando de manera inconexa. En defensa, la zona derecha siguió haciendo aguas, con un Iraola reservón y un San José en horas bajas que pide a gritos la suplencia, donde sólo destacó un Ekiza que sabe guardar la posición incluso en exámenes tan difíciles como el de esta jornada. De Castillo poco bueno que decir.

El partido más esperado del año, el derbi de referencia en San Mamés, resultó una decepción absoluta, un aburrimiento supino y, a falta de emoción, hubo sobredosis de tedio. Este equipo, hoy por hoy, da claras señales de que necesita descanso, de estar agotado, de que la propuesta deportiva, basada en el desfondado esfuerzo de ciertos jugadores, no da más de sí. El problema es que quedan demasiadas jornadas y no hay ya margen para perder puntos. La única esperanza es que con el nivel pobre existente en esta liga con pocos puntos se pueda alcanzar la meta continental, si bien la vía de entrada apunte más al séptimo puesto, ese que haría adelantar la pretemporada en exceso, que a los dos de clasificación más directa.

Y de elecciones, asambleas y estatutos, hablaremos esta semana.
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2 comentarios

  1. Coincido 100% con lo que dices, el espectáculo ofrecido por el Athletic fue tan penoso que ver luego apelar al arbitraje por parte de Caparrós y Macua resultó patético. Mucho más por lo que apuntas que ocurrió en Sevilla con este mismo árbitro y en un arbitraje bastante peor. Ya entonces tuvimos todos claro el motivo de tan hipócrita declaración.

    Es tan previsible el juego del Athletic que los contrarios saben de sobra lo qué tiene que hacer, Mou alineo a todos sus Buldogs, con Pepe a la cabeza y desactivó por completo a un equipo que parece sin físico para dar batalla en lo que se supone que es su fuerte. En cuanto a talento yo creo que hasta el Madrid C nos barrería.

    Entre tanta fuerza, músculo y desquiciamiento eché de menos a dos históricos de la casa blanca, la raza, el oportunismo de Raúl y la magia y el talento de Guti, que durante muchos años pisaron San Mamés en partidos que realmente merecieron la pena, no el bodrio que pudimos presenciar el sábado.

    ¿Para cuándo una nueva encuesta en El Correo sobre la continuidad de Joaquín Jesús?

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  2. Está claro que el peor Madrid que he visto en décadas. Será efectivo pero antes por lo menos jugaban a fútbol(lo que dice Manolete de Guti y Raúl). Sin embargo, tb es verdad que el año pasado se merecieron mucho más y perdieron.
    A mi tb me aburre el juego del Athletic de Caparrós, pero el Sábado no me pareció que estuvieran tan mal. Si juegas contra el Madrid y se condiciona el resultado tan pronto… El primer penalty viene precedido de una falta por juego peligroso clarísima. Como mucho a 5 metros de donde me siento en San Mamés. Y no es sólo eso, cada balón que se disputaba se tiraba el del Madrid de turno y falta. Si Pepe te da un puño, deja seguir…
    Como siempre hay una vara de medir a la hora de pitar a unos y a otros. Y en función del resultado. Si pq luego te compensa con faltitas que no son sin importancia. Eso desquicia a un equipo que juega al límite como el nuestro. Y al público ni te cuento.
    Cada vez me disgusta más participar de esta farsa de liga. Siempre es lo mismo. Es como el día de la marmota año tras año. Cuando llega el partido del Madrid suelo pensar en que es el mejor del año. Luego se acerca el día, te enteras del árbitro y dices: "este cabrón seguro q nos la lía". Acabas pagando el suplemento para ver el partido, vas con inevitables (e inconscientes) ilusiones. Y en 10 tristes minutos te roban la ilusión. Lo peor es q el próximo año volveré a ir con la misma ilusión.
    No hacemos nada para protestar y somos unos panchitos. Pero me encantaría que la gente se organizase para esperar a entrar al campo en el descanso por ejemplo y hasta entonces q el campo estuviera vacío en el próximo partido. Se que soy un poco flipau, pero es lo que hay.

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