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La tensa vigilia de un evento único

"La Bombonera no tiembla. Late".

Para los hinchas xeneizes, no hay nada mejor que ver un partido en nuestro estadio, y más contra River. Y según la revista The Observer, publicada por el diario inglés The Guardian, ver un superclásico en este estadio tan especial es el primer evento que un verdadero fanático del deporte debe hacer antes de morir. Sí, una revista inglesa, con la rivalidad deportiva y extradeportiva que hay entre los dos países, puso a Boca-River delante de cualquier evento mundial y delante de clásicos como Barcelona-Real Madrid o Inter-Milán.

¿Cómo se hizo la selección? Para celebrar su edición número 50, consultaron a personalidades, entre ellas periodistas especializados, deportistas y actores. Y cada uno eligió su evento favorito. Para Gavin Hamilton, editor de la reconocida revista inglesa World Soccer, el Derby argentino hace ver al Rangers-Celtic como un picado entre chicos de la escuela. Pero no sólo eso: remarcó que el partido adquiere “status” de imperdible cuando se juega en la cancha de Brandsen 805. "Uno de sus lados es muy extraño. Es como si fueran muchas cajitas, una encima de la otra. Parece una caja de chocolates, su apodo es apropiado. Es una combinación de color, ruido y energía", explica el periodista.

(Gavin … esas cajitas son los palcos)

"El Boca-River es el clásico más intenso de Argentina y de toda Latinoamérica. La pasión que genera no tiene igual en el resto del mundo", continúa. Además, explica cómo llegar a la Bombonera y los precios de sus entradas y hasta recuerda el paso de Diego Maradona por el club. Si bien en la nota se aclara que el orden en el que figuran los eventos es arbitrario, no deja de sorprender que un superclásico en la Bombonera se ubique en el primer lugar. En la lista figura el tenista inglés Tim Henman recomendando ver un partido en la cancha central de Wimbledon, Jack Nicholson eligiendo uno de Los Angeles Lakers en primera fila... y muchos más.

Si nos metemos en el túnel del tiempo y nos remontamos a los primeros años del siglo pasado, veremos que este derby comenzó siendo un pleito de barrio, con todas las broncas, los odios y la guerra que generan los pleitos de barrio … y continúa siendo lo mismo esencialmente. Es que han nacido casi juntos, como si fueran cachorros de una misma lechigada. La canción que los acunó fue el mismo canto marinero y proletario que la brisa del rio llevaba a cada rincón de esa República de la Boca, la de las cantinas de la calle Necochea. La de las barcazas que se quedaron ancladas para siempre en el Riachuelo. La de la Vuelta de Rocha y la calle Caminito, símil americano de Montmartre. Allí, en esta geografía que amo hasta el colmo, empezó el lio que sigue hasta hoy y seguirá por los siglos de los siglos mientras ruede una pelota. Pero el destino quiso que se abriesen, como si algún Dios del Olimpo futbolero pusiera en práctica aquello de “Divide et impera”, como si el barrio no pudiese albergar a los dos colosos… aunque muchos de los familiares de los viejos fundadores de River Plate continúan viviendo en La Boca y Barracas.

En este choque no cuentan actualidades ni antecedentes. Tampoco importa saber quien llega mejor o si uno tiene mejor equipo que el otro. Todo eso es secundario.

En este duelo triunfa el que ese día tuvo más temple, más coraje, más agallas.

Revisando los grandes derbis del mundo, y a sabiendas de que hay muchos de ellos que paralizan a todo un país y de otros que son extremadamente violentos porque intervienen factores étnicos o religiosos, pienso que la diferencia con el Boca – River, radica en que entre ambos aglutinan el 80 % de la afición argentina, y miren que hablo de un país que ha parido a clubes de riquísima historia como Racing, Independiente, Velez Sarsfield, Estudiantes de la Plata –todos ellos Campeones del Mundo alguna vez- y no menos grandes San Lorenzo, Rosario Central, Huracán y hasta esa factoría de cracks que ha sido siempre Argentinos Juniors… pues en ese país, el 80 % de la gente o es de Boca o es de River.

Son Boca y River… carne y alma de ese barrio sin parangón, único en el mundo, de pintores, de poetas, de músicos, de teatro en las calles y de barcos anclados en las veredas del barrio. Un barrio que la “yuga” de día y se divierte a la noche, mientras espera que llegue el domingo. Porque ambos nacieron allí y se acunaron con rumor de puerto, viendo al maestro Quinquela mientras pintaba. Por eso el pleito -aunque ahora estén físicamente separados- sigue siendo un pleito de barrio, aunque hoy sea una rivalidad deportiva famosa en el universo.

Faltan menos de 5 días para que, gracias a Dios, podamos ver un espectáculo imperdible.

¿Me preguntan un resultado?… ¡Les hacemos tres goles , y a llorar a la Iglesia!

Yo ya avisé ….

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1 comentario

  1. Me encanto la nota, FELICITACIONES....pintando tan bien nuestro clasico futbolero, tan argentino como el dulce de leche, el mate y el tango !!!!!!!

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