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Un debut demasiado frío


No parece que le acompañe la suerte al equipo de Bielsa en el inicio de andadura. Desde el resultado del sorteo, pasando por la caprichosa aplicación de esas normas UEFA escritas en la letra pequeña del reglamento que casi nadie lee, hasta llegar a la falta de puntería en el partido de ayer.

Había expectación, seguramente demasiada, por ver el resultado del trabajo del argentino, del cambio radical de filosofía de juego que conlleva su llegada al banquillo. Y las intenciones se vieron desde el inicio, con órdenes claras de rasear el balón ejecutadas con disciplina por el equipo. A las primeras de cambio llegaron las oportunidades, con un Llorente que empezaba a fallar desde el minuto inicial. Lo que comenzó como un choque con bastante electricidad acabó por apagarse en el momento en el que para el minuto 6 el rival se quedaba con uno menos por coz de Yilmaz a Muniain.

Lo que suele ser una decisión arbitral que pone los colmillos largos terminó por convertirse en un problema. El Trabzonspor, consciente de la importancia de no encajar goles, reforzó más aún su sistema defensivo, apilando jugadores en los últimos 30 metros, lo que dificultó que el Athletic, que tocaba y tocaba, con y sin sentido, encontrase huecos.

La apuesta de Bielsa parece clara, en esquema y en jugadores. Le gustan Gabilondo, Iturraspe y Susaeta, pero todos ellos le fallaron. Y parece valiente y fiel a sus principios el rosarino. No dudó en alinear a de Marcos cuando se daba por hecho que el lateral izquierdo sería para Aurtenetxe.

La primera mitad discurrió con constantes circulaciones de balón, por momentos, los menos, con juego brillante, y el resto con un juego cadencioso al que sobraban toques y faltaban movimientos. Queda la duda de si la falta de velocidad será por la falta de rodaje propio del arranque de temporada, algo más inherente al equipo o a que no ha discurrido aún el tiempo necesario para transicionar de cuatro años de fútbol directo e hiperactivo a un juego más pausado y de toque.

Con todo, y a pesar de no funcionar demasiado bien, el Athletic pudo y debió marcar antes del descanso, pero Llorente, metido ahora a multimillonario sindicalista que organiza huelgas en primera fila, no tenía su día.
La segunda parte arrancó con cambio radical de sistema, pasando del de Marcelo Alberto al de Joaquín Jesús, de un 4-3-2-1 a un 4-4-2 puro, pero el resultado práctico fue similar. El equipo jugó algo menos por dentro, tiró más de bandas, y se crearon ocasiones, pero ni Llorente tenía estrella ni Susaeta quiso demostrar algo que justifique su titularidad. Afortunadamente, el mal fario también acompañó a los turcos, que renunciando a todo, pudieron llevarse una buena renta de haber aprovechado alguna de las tres ocasiones más que claras de las que dispusieron. Amorebieta y San José, que cuajaron un partido aseado, quedaron en evidencia en dos de las jugadas.

A medida que el reloj se acercaba al minuto 90 el Athletic iba diluyéndose. Por falta de ideas, por el peso en el ánimo de las ocasiones marradas y por el lógico bajón físico. Muniain, por momentos desesperado, y un prometedor Herrera demostraron un talento proporcional a su personalidad y que se entienden bien, sea en el campo, fuera de él y hasta en las redes sociales. Seguramente esa conexión sea lo más esperanzador de este equipo.

Para la próxima semana, en el infierno turco, preocupan demasiadas cosas. La falta de oficio europeo, que está pendiente la asimilación del sistema de juego, la ausencia de velocidad o la preocupante falta de acierto rematador.

El destino ha sido exigente con el primer proyecto de Urrutia. Como si un alumno de primer curso tuviese que afrontar un examen en Convocatoria de Gracia, frente a un tribunal en el que los vengadores justicieros de Caparrós y los macuistas salientes esperan, con ansiedad, el menor tropiezo para poner la nota que desean: insuficiente.

Por último, confiemos, también, en que los turcos no calienten el partido más allá de lo necesario. Las expulsiones de su máximo goleador y de su entrenador no presagian nada bueno. Y la extraña protesta de Günes en rueda de prensa, tras visitar el museo Guggenheim y ver un vídeo sobre los kurdos, invitan a pensar en que podemos encontrarnos en la antesala de una polémica artificial destinada a sacar rédito deportivo. Al tiempo. 
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2 comentarios

  1. bueno, empieza un nuevo curso futbolistico, y en mi caso ha empezado como hacia tiempo no estaba al ver un partido del Athletic: de mala ostia

    esta claro que están muy verdes con el nuevo sistema, y quizá un poco torpes, porque se vieron mas fallos en pases que lo habitual. de los remates ni hablamos, igual hay que achicar las porterias de Lezama un par de metros por cada palo para que acierten

    pero lo que menos me gustó fue la insistencia en la segunda mitad en atacar todo el rato por el centro. y venga a insistir. y venga a perder oportunidades. y de los corners malísimamente tirados ni hablamos

    sé que es pronto para criticar el nuevo sistema, que hace falta tiempo para que esto madure y los jugadores aprendan nuevos automatismos. tendremos que tener paciencia pq creo que hasta pasadas las navidades vamos a ver partidos así.

    lo que me jode es que por el capricho de cambiar de entrenador vamos a perder a la primera el trabajo de meterse en UEFA del año pasado (y contra estos turcos que no hicieron nada y que van a calentar la vuelta para su conveniencia). ayer al acabar el partido tuve, aparte de un mosqueo monumental, la sensación de haber perdido varios años de evolución futbolística y que hay que volver a empezar de 0. es lo que hay, no me gusta Bielsa (que no tiene la culpa de los fallos del internacional Llorente), pero espero que, por el bien del Athletic, empiece a corregir errores

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  2. A mi no me disgustó para nada el partido, con dos grandes lunares eso sí, el desacierto en el remate y a la hora de sacar coners y faltas (en este punto no dejo de acordarme de mi añorado Yeste, al que el desvergonzado Macua echó del Athletic).

    Ya tenemos aquí el primer ejemplo de Caparrosista y Macuista echando leña al fuego. Hace 2 años, contra un paupérrimo Young Boys se perdió 0-1 en un partido deplorable, qué te hace suponer que de haber estado el macarra de Utrera esta vez las cosas habrían ido mejor? Lo que hay que oir.

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