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La asamblea de la reformulación

Tras una semana sin fútbol en la que la actualidad rojiblanca se ha centrado en analizar el estado económico-financiero del Athletic, llega hoy, por fin, la Asamblea General Ordinaria en la que los socios compromisarios dilucidarán si la reformulación de cuentas que la Junta entrante propone es correcta o no.

Existe cierta incertidumbre por conocer si en el trascurso de la Asamblea quedará patente el enfrentamiento entre ambas directivas, entrante y saliente, o si tras las numerosas reuniones mantenidas, a pesar de las discrepancias, las aguas no rebasarán los cauces de la lógica.

Subyace en el debate un notorio interés por parte de ambas directivas. De la que encabezó García Macua por ver emborronado de un plumazo el perfil de gestor que él mismo procuró labrarse y que los medios locales, mayoritariamente, extendieron sin ningún rigor. De la entrante, por la necesidad de procurar que el mayor porcentaje de ingreso posible pueda repercutirse en sus cuatro años de ejercicio y no en el de los salientes.

Así, tras el debate de las últimas semanas, rueda de prensa de Macua incluida, todo hace prever que las cuentas serán reformuladas, que la forma en la que la Junta actual ha propuesto la votación procurará no dejar demasiado en evidencia a los anteriores mandatarios y que, salga Zarate o no a la tribuna de oradores, no se producirán grandes enfrentamientos.

La reformulación de las cuentas parece, además, razonable, al margen del interés de Urrutia y sus compañeros de aventura. Desde ciertos medios, de forma interesada en algunos e irresponsable y desinformada en otros, se ha intentado desvirtuar el debate, desenfocarlo. Confundir. El nudo gordiano, el de los Socios Barria, es una discusión que no aguanta un asalto. Basta con leer el artículo 14 de los Estatutos -que gusten o no son las normas que rigen el Club- para comprobar que esas personas no son socios y mucho menos de pleno derecho.

Por tanto, esos casi 7 millones de euros no pueden computarse como ingresos del ejercicio finalizado se pongan Macua y Zarate como se pongan, o esgriman los informes que deseen del Sr. Oleaga o de los profesores de la UPV. Informes, por cierto, redactados en septiembre de 2011, cuando las cuentas están preparadas desde julio. Hubiesen parecido más objetivos si su redacción fuese previa al cierre del periodo,  momento en el que debió surgir la necesidad de consultar a expertos.

Del resto de conceptos que separan a ambas juntas, imputar dos millones al ejercicio finalizado parece fuera de lugar cuando tres cuartas partes del mismo está ligado a la consecución de objetivos deportivos a partir de 2012; provisionar dinero por la más que probable posibilidad de no cobrar los 2,5 millones de euros que aún adeuda el Mallorca es obligado; y necesario que se deje de traspasar dinero desde la Fundación al Club de manera arbitraria y siempre en función de la cantidad necesaria para cuadrar la partida de ingresos.

El quid de la cuestión debiera estar, y se echó de menos la explicación en la comparecencia al alimón de Macua y Zarate, en conocer cómo es posible que se desviase en 9 millones de euros el gasto de la última campaña. Ahí no desear entrar ni la junta saliente, ni los medios que están defendiendo, con muy poco rigor por cierto, su gestión.

De todo ello, y al margen de la prima por la clasificación europea, sorprenden en ese desfase  los seis millones de euros más que ha costado el personal deportivo. De las explicaciones dadas por Uribe-Echevarría y Aldazabal a los compromisarios en el Palacio de Ibaigane, no se han percibido grandes luces y se ha podido apreciar alguna que otra sombra. Cuesta creer que Zarate, un hombre riguroso a la hora de manejar el detalle del más insignificante concepto presupuestario, se equivocase a la hora de prever para la campaña 2010-2011 el coste de la principal partida de gasto en seis millones de euros.

Es más, cuesta entender que para la temporada 2010-2011 se previese un coste de personal deportivo inferior al de 2009-2010. ¿A qué se debió? ¿Pensaba la junta rebajar el coste de la plantilla? ¿Reducir, acaso, el número de futbolistas? ¿Confiaba en traspasar a alguno de los que más cobran?

En definitiva, parece razonable dejar las cuentas según Urrutia propone. No tiene trascendencia a nivel de avales, y no hará necesario bucear más en los números de Macua, que posibilitarían que aparezcan operaciones sorprendentes y que sólo avivarían un enfrentamiento social que sobra en el Athletic. Se debe pasar página a este asunto cuanto antes.

Eso sí. Cabe recordar ahora que la gestión económica de Macua, que se salda con un ligero superavit durante sus cuatro años de mandato, se sustenta en el traspaso de Aduriz y en la plusvalía obtenida por la permuta de los terrenos de San Mamés por acciones de la sociedad San Mamés Barria. Mientras, la deuda a corto y largo plazo se ha incrementado. Eso es lo que ha dado de sí la brillante gestión de aquel que presentaba como aval para la reelección una administración modélica.
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1 comentario

  1. Quiero recordar también en la brillante "gestión" de Macua, las maravillosas subidas de cuotas "no penalizadoras para el socio" de en torno a un 40% en cuatro años.

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