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Ahora toca definir el Plan C

No extraería excesivos aspectos positivos del partido de ayer Marcelo Bielsa. Si tras el cerrojazo granadino del pasado domingo se habló, largo y tendido, de la necesidad de que el equipo debía aprender a abrir la lata, ante un nuevo equipo ultradefensivo, consciente éste de sus limitaciones técnicas y sabedor de la inmensidad que separa la liga eslovaca de la que ahora, de forma más que hortera, se denomina bebeuveá, el Athletic, tras un comienzo que fue de más a menos, consiguió adelantarse en el marcador para el cuarto de hora.

No resultó sencillo. Un incómodo viento Sur que pobló el campo de papeles y bolsas de plástico no facilitaba, precisamente, la exactitud necesaria en los pases aunque no parece justo que se puedan utilizar como salvoconducto los caprichos de Eolo. La primera parte, tanto antes como después del gol, se convirtió en un cúmulo de fallos, de pases errados, más curiosamente en corto que en largo, y el control del partido le vino al Athletic más por los fallos de los visitantes, incapaces de sacar la pelota jugada más allá de su medio campo. Esa zona, el centro del campo, plagado de futbolistas rojiblancos llamados a dar buen trato al esférico, a hacerlo circular raseado y con criterio, fue incapaz de hacer aquello para lo que el entrenador les alineó.

Ni Iñigo Pérez al timón, ni Iturraspe de enganche conectaron con Ander Herrera. En las bandas, sobre todo en la derecha, Susaeta y de Marcos ofrecían la poca movilidad que pudo observarse, a costa, eso sí, de una falta de precisión preocupante. Aun y con todo, su insistencia tuvo el tanto como premio. Para de Marcos en la primera, tras aprovechar un rechace después de una nefasta finalización de una entrada por banda de Susaeta, y para el eibartarra en la segunda, curiosamente de cabeza y entrando por el carril zurdo que ocupó en la segunda mitad.

Es difícil catalogar la actuación del bueno de Markel. Si bien hay que reconocerle que no cejó en el empeño, que estuvo muy activo, lo cierto es que de no mediar el gol su partido hubiese resultado una auto caricatura: era difícil registrar mayor nivel de desacierto. Hizo muchas cosas bien en jugada y, sin embargo, finalizó todo mal salvo el remate de cabeza que subió al marcador como segundo gol.

La ineficiente gestión de la ventaja en el marcador permitió que el partido se trabase y que se enfriase hasta límites preocupantes. Tanto que el descanso obligó a Bielsa a alterar sus planes iniciales. Motivados, lógicamente, por la pobre respuesta de un grupo que vio como el Slovan empataba el partido sin excesivo esfuerzo. Un tiro de falta que se fue al larguero debiera haber alertado a Iraizoz, pero decidió seguir sesteando. Fruto de la somnolencia, el navarro protagonizó poco después una salida estrambótica que supuso el empate.

Tras el bocadillo, nuevamente lo mejor, Iraola y Toquero entraron para intentar poner en práctica las enseñanzas de Isaac Newton, es decir, un poco de dinamismo, de movimiento. Los sacrificados fueron Iñigo Pérez, que cedió timón y cuaderno de bitácora a Iturraspe, y Llorente cuya condropatía, molestia latosa –que me lo digan a mi- no termina de desaparecer. El esquema se mantuvo invariable, con permuta de bandas entre Susaeta y Muniain, y de Marcos abandonando el lateral derecho para arraigar entre Iturraspe y Ander Herrera.

Si bien el encuentro no varió de forma sustancial, al menos comenzó a animarse algo. Igual que el público, que no se hizo notar hasta el cuarto de hora de la reanudación. Lo intentaba el Athletic, con más intención que velocidad y acierto, trabado ante la defensa de cinco eslovaca. La cada vez mayor presencia en campo rival, las aperturas en largo de izquierda a derecha por parte de Amorebieta y la desacertada insistencia de Susaeta, de Marcos y Toquero acabó en gol. Evidentemente merecido por los méritos de unos y otros, pero debió llegar antes. A partir de ahí pudo redondearse la faena, y así fue, pero el juez de línea número uno, el de la banda de banquillos, decidió retratarse como invidente con bandera.

No conocen los de Bielsa la derrota en competición continental, son primeros de grupo y libran a los repescados del fracaso escolar de Champions. El encuentro de ayer sirve y mucho. Para seguir con la racha positiva a pesar del reciente lunar, para extraer las debidas conclusiones por parte del entrenador y para evitar hablar más de lo debido del partido del domingo, donde algunos pretenderán hacer de la anécdota, es decir, de la presencia de Caparrós en banquillo bermellón, el centro de la actualidad.

Pero no se debe todavía retirar el cartel de equipo en construcción. La tensión defensiva preocupa, la presencia de Javi Martínez en la zaga se antoja un lujo con Ekiza sentado en el banquillo, y al centro del campo le falta músculo y tensión con los de Marcos, Herrera, Iñigo e Iturraspe. En definitiva, aún se deben producir ajustes que conduzcan a una mayor efectividad en ambas áreas y de solidez en el centro del campo. Porque lo del gol pasa por la recuperación física de Llorente y por mejorar los centros, tanto en jugada como a balón parado. Y en esto último no parece que Susaeta sea la opción ni concediéndole dos décadas de margen para el aprendizaje. O sea que, como el Equipo A, necesitamos un plan que salga bien. Otro. Por orden alfabético será el C. El Plan C.
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2 comentarios

  1. A ratos me divertí y todo; hasta por momentos parecía un partido oficial, con la grada animando. Y anda que si culmina la jugada de las txapelas Toquero, le mandamos como presidente de la UE como poco ;-)

    Pregunta técnica: estando Iñigo Pérez en el campo, ¿por qué saca (casi)todo Susa?

    ¿El plan B no tiene que ver con la B de Bielsa?

    Acabo. Gontzal, que quieres que te diga, te veo más parecido con alguno de los ayudantes de Marcelo (aunque, la verdad sea dicha, no te imagino con ese horrendo uniforme gris, tan elegante como eres tú) que como Llorente, aunque ambos andéis con la rodilla a vueltas :-D

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  2. Vaya maldad Sr. Murua :-D Si es por Bonini, el único parecido puede ser que se haya comido a uno de mi tamaño... Pero sí que te digo que lo de los puñeteros cartílagos de la rodilla es un coñazo y de los buenos.

    Tampoco entiendo el empeño en sacar todo los balones parados por parte de Susaeta, ahí hace falta otro plan, no sé si B de Biela, C de Caparrós o, seguramente el más razonable, D de David (López).

    Yo no me divertí mucho, la verdad. Quizá algo al final de partido, pero era ya tarde para despertar del letargo.

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