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La inexplicable pasión.

Luego de los episodios dolorosos de la semana anterior y sin que hubiera ningún tipo de sanción para ninguno de los clubes (el partido se completará en unos días… eso sí, a cancha cerrada, no vaya a ser cosa que muera otra persona) se ha desarrollado una nueva fecha del campeonato Argentino.

Como diría el tango: “Y suma y sigue”…

Un campeonato difícil de analizar por donde se lo mire.

Olimpo de Bahía Blanca, que era el líder y venía de ganarle a Boca Juniors en la “Bombonera” con el espaldarazo anímico que esto supone -de hecho fue el primer triunfo de su historia en ese escenario-, pierde como local contra San Lorenzo, que se afirma como aspirante al título.

Huracán, que estaba con la soga al cuello, le gana un partido clave a Gimnasia y Esgrima La Plata y empieza a creer que es posible. Desde la llegada del nuevo entrenador está invicto y si bien aún falta mucho, otro es el aire que se respira en Parque de los Patricios.

River Plate, cuyo presidente había vaticinado que “no tenemos equipo para pelear el campeonato” … o algo así, está “a tiro de piedra” de la primera posición en la clasificación, y con lo irregular de la cosa, podría terminar festejando.

Boca Juniors, que aún no ha sumado de a tres en nuestro templo (donde antes los rivales perdían dos a cero y se iban festejando) le ganó a Colón en Santa Fe, en su estadio conocido como “el cementerio de los elefantes”, como antes le había ganado a Racing Club en Avellaneda. En casa no … pero afuera sí.

Y Racing precisamente, quien era para mí el máximo candidato por el juego demostrado en las primeras fechas, viene de dos derrotas consecutivas. Esta última semana, una muy dolorosa frente a Lanús por 4 a 1, luego de comenzar ganando.

Justamente en la semana que Racing Club celebraba sus 108 años de vida…

Total, el 4 a 1 del fin de semana es apenas un tropezón que cualquiera tiene y que no empaña en absoluto el brillo ni la historia grande, enorme, de “la Academia” que es un pedazo importante del futbol argentino, sudamericano y -como no- mundial.

La historia “oficial” comenzó un 25 de Marzo de 1903, pero en realidad se estaba gestando desde antes, más precisamente desde 1900 y fue una pelota regalada el Día de Reyes Magos la piedra basal de Racing (los niños creían aún en los Reyes Magos… y afortunadamente a mí me llevó años enterarme de la inevitable realidad).

Los hermanos José, Alfredo y Evaristo Paz fueron los destinatarios del regalo y se juntaban a la nochecita, luego de los “picados” a imaginar el futuro y a soñar en grande con otros pibes de Avellaneda, que por esos años se llamaba Barracas al Sur. Eran años que en cada barriada de la ciudad, enjambres de muchachos descubrían la maravilla del futbol (el mejor invento del hombre después del vino y el arroz con leche) y daban rienda suelta a sus anhelos, y fundaban clubes y armaban equipos en cada esquina de Buenos Aires. Deben haber sido años mágicos … porque cuando uno repasa el origen de esos sueños y observa hoy los estadios colosales… las muchedumbres siguiendo a tal o a cual color… la pasión interminable que se transmite de una generación a otra sin solución de continuidad, y luego lo compara con toda la maquinaria comercial que rodea hoy al fútbol, no puede menos que asombrarse. Yo trato siempre de no perder la mirada retrospectiva del pasado. No sé… me ayuda a entender mejor el presente, ¿vió?... y cuando leo que en el primer Balance del Racing Club, presentado a la asamblea en Diciembre de ese año de 1903 se enumeran los siguientes gastos: 1 pelota: $ 8,50; 10 Kilos de cal: $ 0,50; Viaje de tranvía y carro: $ 2,40; 1 tirante de pinotea: $ 1,15; 1 barril de cerveza: $ 2,90 … y todo así, no puedo dejar de emocionarme.

Por eso me duele tanto lo de la semana pasada. Porque el fútbol es otra cosa… la pasión es otra cosa… el amor a un club es -definitivamente- otra cosa.

No importa, Racing, el 4 a 1 del domingo!

No importa, River, que cueste salir de esa zona inverosímil del promedio que no tiene nada que ver con tu historia. Independiente… lo mismo vale para vos.

“Globo”… no pasa nada, vas a “zafar”.

Gimnasia… a no bajar los brazos, que esto continúa.

San Lorenzo; Estudiantes; Banfield; Lanús; Velez; son los depositarios de las broncas y las risas de millares de personas.

Al resto no los nombro hoy pero son gajos del mismo árbol.

Boca… y que te voy a decir a vos, si me hiciste llorar de alegría mil veces!

Y a ver si el campeonato se pone más lógico, porque así… no hay “cuore” que aguante!

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256 peldaños a la barbarie

Los cinéfilos y los que no lo son tanto, recordarán esa escena de “La lista de Schindler”, el film de Steven Spielberg, en la que los judíos que Oskar Schindler había logrado rescatar de los trenes de la muerte, juntan sus dientes de oro y funden un anillo para darle como tributo a su salvador, que debía escaparse con premura antes de la llegada de los aliados. La sortija llevaba una inscripción que decía: “Quien salva una vida, salva al mundo”.

Yo me pregunto recorriendo el camino inverso, ¿que frase cabe cuando se pierde una vida de una manera absurda y evitable?

Cuando San Lorenzo de Almagro pierde la categoría en el año 1981, siendo el primer equipo de los denominados “grandes” en irse al descenso, atravesaba una crisis institucional de tal magnitud que acabó perdiendo hasta su emblemático estadio de Avenida La Plata, escenario histórico donde muchas veces jugó la selección nacional. Su campaña en la “B” resultó ser un fenómeno de recaudaciones notable. Sus simpatizantes llenaban hasta la bandera cada estadio donde “el Ciclón” jugase. Al no tener su estadio, hacía las veces de local en el de Velez Sarsfield. Tan masivo era el apoyo de los hinchas, que cada 15 días el estadio de Velez reventaba de gente, como no lo hacía cuando jugaba su dueño. Dicen que los niños de Liniers, Villa Luro, Versalles y zonas aledañas, comenzaron a hacerse hinchas de San Lorenzo y era común pasar con el auto por las calles del barrio y ver a más de un crío con la camiseta azulgrana. Nunca fue debidamente comprobado, pero ante este panorama, los dirigentes de Velez Sarsfield decidieron no alquilarle más su estadio a los de Boedo.

Ese fue el comienzo de las hostilidades.

San Lorenzo de Almagro y Velez Sarsfield nunca habían tenido problemas o antecedentes de enfrentamientos entre sus hinchadas, pero para esos años fue que comenzó a gestarse un encono entre ambas parcialidades que, lejos de atenuarse, fue in crescendo. Todos aportaron su grano de arena para que esta rivalidad prosperase.

El periodismo que se rasga las vestiduras cuando ocurre algo que roza la tragedia, pero que fogonea permanentemente y se hace eco de los agravios que protagonistas de ambas partes se prodigan… sabido es que el escándalo es vendedor.

Los dirigentes de ambos clubes tampoco ayudaron . Los de San Lorenzo, haciendo desfilar en los partidos que jugaban contra los de Liniers a delegaciones de las Peñas que tienen en el interior del país, para exhibir una popularidad que los velezanos no tienen. Los de Velez Sarsfield desfilando con las Copas Libertadores e Intercontinental que supieron conseguir y que es un grano para San Lorenzo, ya que es el único grande que aún no las ha conseguido.

Las dos partes se podrían haber evitado estas provocaciones.

Lo cierto es que, conforme fue pasando el tiempo, los partidos entre ambos se han convertido en encuentros de altísimo riesgo. Más que un Boca-River… que un Independiente-Racing … odios nuevos, rencores nuevos que aún no cesan.

Se había determinado que esta vez jugaran sin público visitante, para evitar enfrentamientos, y en la semana previa, los presidentes de ambas instituciones se reunieron, intercambiaron banderines, en un gesto de buena voluntad -que creo- ha sido sincero y apuntando a mejorar una situación. Así las cosas, la A.F.A. y el Comité de Seguridad levantaron la prohibición al público visitante -en esta oportunidad San Lorenzo- permitiendo que sus hinchas fueran al estadio de Velez.

Este último domingo las tribunas estaban repletas. Ambos planteles salieron a la cancha portando una bandera de su rival, como para dar un mensaje amistoso, de madurez, pacificador… pero el mensaje no llegó. El partido se suspendió a los 7 minutos de comenzado. Primero los hinchas de Velez Sarsfield comenzaron a arrojarle objetos al arquero del “Ciclón” desde su tribuna… y se terminó de desmadrar cuando la hinchada de San Lorenzo rompió el alambrado perimetral, absolutamente descontrolada al enterarse que en un confuso -hasta hoy- incidente con la Policía: un hincha de San Lorenzo había perdido la vida a un par de cuadras del estadio.

El Ministro del Interior sugirió que a partir de ahora, los partidos entre ambos clubes se jueguen siempre a puertas cerradas. Sin público.

La estadística fría dirá que Ramón Aramayo -así su nombre- es la víctima número 256 que se cobra el fútbol doméstico.

Para mí es un peldaño más a la sinrazón y a la locura. Como era aquello de “another brick in the wall”?...

Ah!… también se jugó otra fecha de futbol.

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Joaquín Jesús en el país de las maravillas

Despertaron los rojiblancos del sueño. Cualquiera que hubiese visto los últimos seis partidos del Athletic sabría que las menciones a la Champions que hicieron jugadores y, sobre todo, el entrenador eran pura palabrería. El séptimo no hizo sino confirmar las sospechas de los más realistas. El equipo da para lo que da, para ser el tuerto de la liga de los ciegos, que son esos a los que los grandes condenarán, si nada lo remedia, a repartirse las migajas de los ingresos provenientes de la televisión. A ello, a rey de los ciegos, sí presentó candidatura solvente el equipo hasta hace unas jornadas, pero cosechar 4 de 21 puntos ha sembrado dudas. La llegada de los equipos de nivel a San Mamés y la vuelta a las andadas fuera de casa, sin embargo, han devuelto al Athletic a la realidad: su clasificación por entrar en Europa no se conseguirá con un colchón de puntos que exima de sufrimiento a los parroquianos de la calle Felipe Serrate.

Para sorpresa de casi todos, se apostó ayer por intentar tocar y mantener la posesión del balón, por la pausa. Enfrente, un Villarreral con las fuerzas justas se encontró con un partido a pedir de boca. Los castellonenses, seguramente por la ausencia de Toquero, ese jugador que encarna él solo el espíritu del Athletic desmelenado de la era Caparrós, agradecieron la suave puesta de largo de los locales, algo más sueltos en la primera parte, pero lejos de esa superioridad física que han marcado en prácticamente todos los encuentros de casa.

Dar un zarpazo europeo, intentar aferrarse al sueño de la Liga de Campeones, obligaba a doblegar a los de Garrido -¡valiente impresentable!- con otras armas, puesto que en ningún momento se les vio incómodos sobre el terreno. Más bien al contrario, según fueron pasando los minutos, el fútbol intrascendente del Athletic, bien manejado por un Orbaiz que no encontró continuidad en las bandas, se fue desinflando más y más. El gol del submarino amarillo, en la primera aproximación y a balón parado, supuso el mazazo definitivo.

Ahí, a rebufo, como casi siempre, intentó reaccionar el banquillo zurigorri. De nada había servido el descanso para denotar que el planteamiento inicial no era el adecuado, que David López daba la versión más indolente de sí mismo; que de Marcos, ese jugador que entrena como jugador de banda pero al que se alinea como delantero, naufragaba; que Muniain, condenado ad eternum al carril izquierdo, hacía daño en las inmediaciones del área, con libertad de movimientos, pero su fútbol resultaba fútil pegado a la de cal; que Llorente se veía obligado a regatear hasta a tres jugadores rivales cada vez que recibía el balón por falta de apoyos, mientras que observaba con irritación que no se le asistía con ningún esférico rematable. En definitiva, más de lo mismo: santificación de la falta de cintura del técnico, de la invariabilidad del 4-4-2, de la incapacidad de realizar cambios que mejoren al equipo.

Las sustituciones forzosas resultaron en vano. Susaeta no demostró en el campo lo que con tristeza defiende en los micrófonos, Urko Vera no supo ubicarse en el terreno cuando empezaron a llover los gorrazos y la entrada de Gabilondo, más de lateral que de extremo, resultó anecdótica.

Con el partido ya roto, pudo el Athletic empatar. Debió hacerlo. Hubo, incluso, un penalti que el inefable Estrada Fernández no quiso ver. Lo del colegiado da para un análisis a parte. Dio la sensación de venir predispuesto, a frenar al Athletic, teóricamente el equipo duro, y a dejar jugar al Villarreal, el equipo grande. Y de ahí el desequilibrio absoluto. Rigor máximo a cada contacto protagonizado por los rojiblancos, laxitud con cada acometida amarilla y permisividad con las pérdidas de tiempo, para desesperación, incluso, del banquillo local, que sufrió en propia carne ese otro fútbol que suelen defender. Y es que había prisa.

Y las prisas no son buenas. Lo canta Fito Cabrales, pero lo saben hasta en Japón, país que recibió de San Mamés el minuto de silencio solidario que no han recibido otros países que han padecido catástrofes naturales. Así empezó el encuentro, y así acabó, con silencio. Con la constatación de que hay un abismo con respecto a los 4 equipos mejor clasificados, con la sensación de que se pudo hacer más, de que se mereció, al menos, el empate; de que contra los fuertes de la clase hay que dar un plus y que se eligió el día y rival equivocados para practicar la suficiencia futbolística.

Quedan ahora las dudas sobre la capacidad física del equipo, al que no se ve sobrado una vez pasado el mes de enero, periodo en el que los equipos de Caparrós suelen tocar techo. Como dudas empiezan a surgir, también, sobre la continuidad de Joaquín Jesús.

Despertado del sueño Champions el de Utrera, observa como un conejo ataviado con traje muestra nerviosismo mientras consulta su reloj electoral. El conejo blanco parece tener miedo a que Joaquín Jesús acabe tomando el té con un tal Cerezo, en lo que sería una merienda de locos más absurda que la ideada por Lewis Carroll.

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Contra gustos ...

El campeonato Argentino continúa desarrollándose en el marco de una polémica nacional, instalada definitivamente entre los futboleros y los que no lo son, ya que en este país, de futbol y de política habla todo el mundo y todos lo hacen de manera vehemente y sin espacio para los grises (que por supuesto existen).

Quien la instaló … quien la echó a rodar, es algo que no podría precisar. Quizá haya sido el propio peso de los acontecimientos. Era inevitable que esto ocurriera algún día, el punto es que el motivo de las controversias de las cuales les hablo es la afirmación de muchos protagonistas de este ambiente del balón, acerca de que Lio Messi ya es el mejor jugador de la historia, superando a Alfredo Di Stéfano y al mismísimo Diego Maradona.

Relegando incluso a Pelé.

Algunos de los firmantes de esta sentencia, con la cual particularmente coincido, son el dueño del circo Julio Grondona, el talentoso ex conductor de la selección de Uruguay, Enzo Francescoli, y el actual técnico de la selección Argentina, Sergio Batista.

Por supuesto que todo es tan opinable y es tan difícil establecer metros patrones para juzgar épocas diferentes, donde la velocidad, los espacios y la exposición mediática han cambiado tanto que, desde ya, no se puede arribar a ninguna certeza... sólo impresiones personales, con alguna que otra aproximación a la verdad.

Dejando de lado a los talibanes del “Sí Dieguismo” y los fundamentalistas de su reinado, a los que -curiosa y gratamente- el mismo Maradona les está dando un ejemplo de tolerancia y amplitud impensada en otro momento, ya que no ha salido a discutir ni contestar estas opiniones que en otro momento hubieran generado su aparición en todos los medios, tirando con todo tipo de blasfemias e insultos a los herejes (ojalá esto continúe así, pues estaría hablando de un nivel de madurez y equilibrio que siempre le he reclamado a Maradona, pues de ese modo, hace más grande aún lo que ha sido como jugador). Decía que dejando de lado a los fundamentalistas de la corte celestial, creo que a este prodigioso Messi que tuvo que luchar contra un problema hormonal que le impedía crecer, que ha tenido que desarraigarse, que ha debido “nacer de nuevo” él y su entorno a 12.000 kilómetros de distancia… pero que ni el brillante trabajo que han hecho en La Masia, ni la contención que han sabido brindarle en Barcelona, ni todo lo vertiginoso y meteórico de su ascenso sin techo aún, no han logrado quitarle algunos “tics” de su juego que revelan su ADN rosarino.

Hace 2 años hablaba con un muy buen amigo, hermano del Director de Prensa de la CONMEBOL y coincidíamos en algo: “Este pibe, pulverizará cuanto record le pongan delante… es realmente un monstruo”. Y lo está haciendo sin interrupciones.

Ya tiene, luego de algunos años en la primera división de la Liga prestigiosa del mundo, mejor promedio de gol por partido que el mismísimo Pelé y que el mejor delantero que yo he visto: el recientemente retirado Ronaldo Nazario de Lima. Ya ha superado a José Samitier, un Dios del olimpo “culé” y ahora va por el record de César, para ser el “blaugrana” con más anotaciones de la historia. La factura de muchos de sus goles desafían las leyes de la física y la deportología.. Alguna vez alguien dijo que a Pelé lo único que le faltaba era ser blanco, porque futbolísticamente “lo tenía todo… lo podía todo”. Siguiendo ese concepto, a Messi solo le falta ser negro. Nada más… y solo tiene 23 “tacos”.

Mientras la polémica en Argentina está disparada por las calles, bares, oficinas y salones de belleza femeninos, la liga continúa desarrollándose y mostrando al candidato que les dije la semana pasada –Racing Club- jugando muy bien, logrando las 3 “G” del fútbol… Ganar-golear - gustar- y adueñándose de la punta en solitario, seguido por un lote entre los que están dos de los que también les indique como que estarían en la pelea: San Lorenzo y Estudiantes.

Independiente ha vuelto al triunfo luego de 13 fechas. Velez Sarsfield recupera la confiabilidad de las últimas temporadas cargándose a Boca y River en una semana. Huracán de la mano de su nuevo entrenador Tito Pompei, está consiguiendo los puntos que necesita como el aire para quedarse en primera, y ojalá que siga así, porque es un club al que quiero mucho ya que toda mi familia es “Quemera”. River ha sufrido una derrota a domicilio contra Velez Sarsfield, pero insisto en que hará un buen campeonato. Las señales de su recuperación son evidentes y el resto gana y pierde con la misma ciclotimia que un niño al que una tía le ha regalado un billete grande y no sabe si “quemarlo” en algún juguete… o guardarlo en su armario.

¿Boca Juniors?… Boca Juniors seguirá deambulando por la liga hasta Diciembre, cuando con el voto de los socios, los peores dirigentes de la historia del club sean eyectados y nos libremos de sus torpezas y ineptitudes para siempre jamás.

Mientras tanto, yo seguiré tragando bilis cada fin de semana… los turistas del todo el mundo que llegan en los majestuosos cruceros seguirán visitando con fascinación y hasta veneración “La Bombonera”.

Al menos, el domingo vuelve al primer equipo Juan Román Riquelme, que para el nosotros los xeneizes, es “el padre, el hijo… y el espíritu santo también!”.

Hasta la proxima!

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Urko salva los muebles

A pesar de que un empate en el último estertor del partido y fuera de casa siempre deja un regusto dulce, volvió el Athletic a perpetrar otro de los bodrios que acostumbra a domicilio. Otro partido trabado, con fallos incomprensibles en defensa, descontrol absoluto en el centro del campo y ataque sin coordinación.

Solía asemejar Latxaga la suerte de Caparrós con la que –según se decía- tenía Miguel Muñoz, con la gráfica expresión de la flor, que en ocasiones, algunos, suelen colocar donde la espalda pierde su nombre. Y parece que en las últimas jornadas ha reaparecido. El Athletic venció con dos golpes agraciados al Sevilla y rescató un punto en Getafe de manera más que afortunada, con un remate de Urko Vera –en pleno debate sobre el peso de los vizcaínos en el equipo- mientras sufría un empujón de Gorka Iraizoz. La presencia del portero en ataque da muestra clara del tremendismo de la última jugada. Eso y la celebración del empate, como si de una final ganada se tratase.

La primera parte, con un fútbol tan de mínimos como el desplegado en Zaragoza, solo dio para evidenciar que la nueva ocurrencia de Caparrós no daba de sí. La apuesta por de Marcos en banda derecha resultaba inane, mientras que acompañar a Llorente con Susaeta era sacrificar la posibilidad que otorga el reglamento de disputar los encuentros con once futbolistas. Qué debe hacer el jugador de Eibar para perder la confianza del entrenador es una incógnita. El bueno de Markel echó el freno de mano a su evolución como futbolista hace cuatro años y ahí sigue. Aparcado.

El centro del campo, confiado de nuevo a Gurpe y Javi Martínez, fue incapaz de controlar el balón hasta límites desesperantes, de ahí que el entrenador decidiese, contra lo que en él es habitual, dar entrada tras el descanso a Orbaiz, que permitió en la reanudación algo más de elaboración y control. Cierto es que no era difícil.

Desasistido y desesperado, a partes iguales, estuvo Llorente. No se encontró cómodo en el campo, no dispuso de grandes ocasiones, salvo una de cabeza a pase de Muniain, y fue objeto, de nuevo, de la desproporción arbitral.

Precisamente el de la Txantrea -que había sido protagonista involuntario por el afán de los getafenses de intentar calentar un encuentro en el que se jugaban bastante- fue de las notas más positivas, no tanto por el acierto en su juego, trabado, sino por la personalidad con la que encaró el encuentro y aguantó las tarascadas locales, ante la pasividad de un Ayza Gámez que intentó arbitrar al estilo de su compañero de colegio, el tal Mateu Lahoz, confundiendo continuidad en el juego con impunidad.

Tras el tostón de los primeros 45 minutos y los reajustes realizados, la segunda parte resultó más entretenida. Manu del Moral se empeñó en que el partido no estuviese condenado al cerocerismo que el juego de ambos equipos merecía y tras un garrafal fallo de San José transformó el primero de la noche. Viene el central de Atarrabia dando muestras desde hace semanas de que necesita un paso por el banquillo. Con la llegada de Ekiza, cuyo rendimiento tiene que sorprender hasta al cuerpo técnico rojiblanco, resulta paradójico que sea ahora el central diestro el que desentone en el equipo.

A remolque de marcador, como es costumbre, alteró definitivamente Caparrós el equipo inicial. Hombre por hombre, dio entrada a Urko Vera y David López por los blanditos de Marcos y Susaeta. Y resultó. Vaya que resultó. López llevó el peligro visitante a balón parado y Urko Vera demostró su hambre de fútbol yendo a por todas en el remate final.

Cierto es, también, que el protagonista siguió siendo del Moral, que primero desvió a gol un saque de falta bien templado por David López y que, después, adelantó de nuevo al Getafe en una jugada que comenzó con una pérdida de balón absurda e imperdonable de Iraola para seguido encontrarse con un Koi que cedió varios metros ante el capitán del Getafe, y le dejó conectar un extraordinario zurdazo. Gorka, que no se sabe dónde estaba, vio como el cuero entraba con fuerza, pero excesivamente centrado. Pudo hacer más. Bueno, debió hacer algo.

Y en estas, cuando el partido parecía acabado, el Athletic volvió a demostrar su potencial a balón parado. Para desesperación de Míchel, que dio muestras a la finalización del partido, una vez más, de ese doctorado en educación adquirido en la universidad de los barrios bajos. Dime de qué presumes. Hay quien rumorea que la tésis doctoral se la dirigió un tal Valderrama. Pero seguro que es maledicencia.

En el otro banquillo, ataviado con un espantoso chándal, con una imagen más propia de profesor de gimnasia de la escuela pública de Utrera, el entrenador visitante volvió a dar muestras de un planteamiento pésimo que sus defensores volverán a justificar por el afortunado punto cosechado. Cierto que, a golpe de chicle, reflexionó y corrigió lo que no funcionaba, pero desespera la aleatoriedad de sus decisiones. Verá, que dicen vino para el primer equipo, juega en Segunda B, mientras de Cerio entra y sale de las convocatorias a capricho.

Contra el Villarreal no valdrá confiarlo todo a la suerte. Queda la esperanza de un partido más redondo, principalmente por las ganas que, dicen, le tiene el plantel zurigorri al submarino amarillo, en general, y a su técnico, el inefable Garrido, en particular. Y confiemos en que no nos vuelvan a hablar de finales.

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Ultimas imágenes del naufragio


Imaginen un instante el siguiente escenario: El Athletic, el Madrid y el Barça corren serios riesgos de irse al descenso.

Que los tres están comprometidos seriamente con la posibilidad de perder la categoría.

Que todo ocurre dentro de un mismo año calendario.

Pues eso mismo es lo que ocurre hoy por hoy, en el viejo y querido fútbol Argentino.

Aunque parezca una peli de “ciencia ficción”, los tres equipos que nunca han perdido la categoría –al igual que los tres arriba citados en España- están en zona de riesgo:

River Plate desde hace un torneo que está en ese segmento de la tabla que los jornales pintan de otro color (como para que todo el mundo sepa) y si bien es cierto que el torneo pasado quedó en el cuarto lugar y en este está a un punto de los líderes… todavía sigue allí. Los benditos promedios hacen que aún se encuentre en “la zona pintada” … y ojo, que no hablo de baloncesto.

Independiente se ha propuesto acompañarle en este trance, y se ubica en la misma franja de riesgo (aquí en Argentina, donde el descenso es la muerte, esa franja es mucho más hostil que la “Franja de Gaza”) y a pesar de su reciente logro sudamericano, hace 13 fechas que no gana por torneos locales. No solo eso… sino que cada vez pierde con más claridad los partidos. Ayer –en el encuentro que cerró la cuarta fecha- cayó sin atenuantes 3 a 0, con Arsenal de Sarandí, un equipo que fue creado casi como un tributo a los dos grandes de Avellaneda… y hoy se da el gusto de golear a uno de ellos.

River, al menos, tiene una tendencia favorable y está “en alza”… pero los “diablos rojos” vienen en caída libre.

Pero falta el tercero en cuestión. El otro que nunca ha descendido... sí, sí, mi amado Boca Juniors, el que inauguró el milenio, cargándose al Real Madrid en Tokio para ser Campeón del Mundo. El que de las primeras ocho Libertadores de la década, ganó 4, fue subcampeón en una y semifinalista en otra. Bueno… los fastos y las celebraciones han terminado hace un par de años en el barrio más pintoresco de Buenos Aires. Las luchas intestinas dentro de su comisión, más el monigote que tiene por presidente, han logrado llevar al club a este escenario que, si bien no compromete este torneo… lo deja en la misma franja coloreada para el próximo si no se cambia ya (de solo pensar esta posibilidad, se me anuda la garganta y comienzo a sentir que no controlo totalmente mi mano izquierda …)

Que creen que indicaría un panorama semejante?…Un sistema tan impoluto, que hasta los más grandes pueden descender?… un torneo tan competitivo en donde “hasta el pelo más delgado hace su sombra en el suelo”?... No, nada de eso.

El futbol argentino está tan cuestionado, que nadie cree en nada ni en nadie.

Ex árbitros salen a declaran que se compran arbitrajes. Otros “pitos” como Javier Brazenas, permanecen en una suerte de limbo, y las autoridades dicen que “no dan la prueba física”… El punto es que desde la escandalosa final entre Velez Sarsfield y Huracán, donde perjudicó claramente al equipo de Parque Patricios privándolo del campeonato, están esperando que cumpla su plazo para “jubilarle” … así como un reo espera cumplir su condena.

Arbitrar… no arbitró más ni un intercolegial.

Durante la semana, un directivo de San Lorenzo, dijo algo que no era precisamente laudatorio para con la A.F.A . (que es sinónimo de Julio “The Godfather” Grondona… solo que escribo AFA porque es más corto).

La respuesta del mandamás no se hizo esperar. No se encontraba en el país, pero se comunicó con el presidente del club y le dijo que le diga a su par de Comisión, “que deje de hablar pavadas, porque los próximos dos partidos te pongo dos árbitros que les piten en contra”.

No tengo la grabación de esto… pero tampoco tengo la filmación de mi nacimiento, y se quienes son mis padres.

Así las cosas, cada uno de los equipos hará lo que mejor le salga y como el Antón Pirulero, cada uno atenderá su juego y el que no… una prenda tendrá.

Mientras tanto, se disputa un campeonato y mi candidato a ganarlo es Racing Club (el club del que era hincha Carlos Gardel) el de la gran historia y la fiel hinchada.

¿Otros equipos con chance?… Estudiantes, San Lorenzo y River Plate.

Para que los “xeneizes” volvamos a cantar el alirón, es preciso que esta comisión de abominables se vaya del club… y si es posible, del barrio, y esto ocurrirá recién a finales de este año.

Mientras tanto … ¡paciencia y a hacerse hervir!

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La suerte ayuda a romper con la inercia negativa

Había que ganar para no perder comba en la lucha por la Europa League y se consiguió. Era necesario, también, para romper una racha negativa, una inercia hacia ninguna parte. Con todo, el partido resultó complicado y la suerte, esta vez, cayó del lado rojiblanco. Puede que el juego no fuese merecedor de un resultado tan contundente, pero se pudieron aprovechar los errores sevillistas.

El Athletic no salió tan revolucionado como en otras ocasiones, y sin embargo en la primera parte fue superior a un Sevilla que no es el que era, aquel de nivel Champions. Se denota un fin de ciclo al equipo de Nervión, con un entorno beligerante que no cree ni en el equipo ni en el entrenador, el tal profesor Manzano, al que quieren reemplazar por un señor de Utrera.

Los rojiblancos intentaron hacer, casi todo por mediación de un Toquero que volvió a darlo todo y que sufrió el coste de llevar el destajismo al grado superlativo en forma de lesión de isquilotibiales. La segunda de la temporada. Un peaje demasiado caro.

El partido, así y todo, se encontraba demasiado trabado, con un Llorente marcado al alimón por Fazio y por Álvarez Izquierdo –¡qué nivel, Maribel!-, que resultó ser el mejor defensor de los hispalenses. Muniain, llamado a hacer cosas distintas, siguió inmerso en una crisis creativa, nuevamente anulado en banda; David López ausente, seguramente acomodado por la falta de presión de un Susaeta que hace oposición al puesto al estilo Rajoy: viéndolas venir; y Gurpegui y Javi Martínez bregando como solo ellos saben. No había brillantez en el juego, ni en una ni en otra área. La sola presencia de Kanouté, que entró por Negredo tras golpear este a Iraola y llevarse la peor parte, inquietaba, máxime con la inseguridad de un San José en horas bajas, pero bien acompañado por el asentadísimo Ekiza y un Gorka que, ¡oh noticia!, justificó por qué los porteros son tan importantes en fútbol. Ayer ayudó sobremanera a cosechar los tres puntos. Detalle curioso que los mejores atrás, Ekiza e Iraizoz cumpliesen años.

En banda izquierda Koi sufrió menos que en pasadas jornadas, y protagonizó la jugada afortunada de la tarde: tras recibir un buen pase de Álvarez Izquierdo, conectó un fenomenal centro hacia Fazio, que no perdonó.

El partido se ponía cuesta abajo en un momento complicado, pues el Sevilla se encontraba mejor plantado en la segunda mitad. Sin embargo al Athletic le favoreció no haberse vaciado en la primera parte y una rápida reacción del banquillo, reforzando el centro del campo y aprendiendo de errores del pasado, dieron algo de poso.

Protagonista resultó de Marcos, ora lateral, ora delantero, que en jugada insulsa forzó un penalti absurdo que transformó Iraola, turbante inclusive, para rebanar el puntito del goal-average, un tesoro a estas alturas de campeonato. A parte de ese, el de Usurbil recibió otros siete, pero esos fueron mérito de Negredo, empeñado en rematar la bien amueblada testa de Andoni.

En las gradas el chascarrillo se centraba en el vídeo de publicidad de BBK que protagoniza Joaquín Jesús. Para los maledicentes, aclarar que los del Zarpazo no hemos participado en el guión y que somos ajenos al ridículo. Él solito se ha bastado. Y hablando del entrenador, volvió a dar uso a la ruleta para elaborar la convocatoria. Balenziaga, titular la jornada anterior, quedó fuera de una lista plagada de centrales. Seguro que alguno de los visitadores de este kiosco sabrá explicarlo. Eso, la cesión sorpresa de Iñigo Pérez, aquel al que se confió la organización del juego en Zaragoza en un momento complicado, las entradas y salidas de de Cerio o que Urko Vera venga del Lemona para acabar jugando en la misma categoría de la que proviene. Gestión de plantilla creo que lo llaman.

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La semana blanca zurigorri

Como los niños de los colegios de pago de un tiempo a esta parte, parece que el Athletic ha decidido tomarse una semana no lectiva, dejando de lado los puntos pues la mayoría de la plantilla dejó los libros aparcados, como casi todos los futbolistas, hace años, a tenor de la profundidad de sus habituales reflexiones.

Se jugaba parte del crédito el equipo en La Romareda, ante un equipo flojo pero necesitado -con un plantel que saca más puntos que euros-, y el Athletic decidió no comparecer. Siendo semana carnavalera, habrá quien piense que en realidad eran 22 maños, 11 de los cuales iban disfrazados de rojiblanco. Pero no, vistos de cerca, no eran maños. Eran de cerca; unos navarros, otros riojanos y otros, los menos, de Gipuzkoa. Para ver a alguien de Bizkaia se debía mirar al equipo rival, donde por el centro del campo campaba a sus anchas Herrera, que demostró ser fiel a su palabra de darlo todo con el Zaragoza y desplegó una lección de entrega y de fútbol, que no es poco. Veremos qué da de sí en su periplo rojiblanco, si justifica el importe abonado al Zaragoza de Agapito y si mantiene ese nivel en partidos en los que la motivación sea menor. En cualquier caso, en tierras mañas no podrán dudar de compromiso hacia su camiseta ni de profesionalidad.

Las dudas, sin embargo, se multiplican al mirar hacia el ayer bando visitante. Desde la frescura física, pasando por la actitud, los conceptos de juego tras cuatro años con el mismo entrenador y la gestión de plantilla, ese famoso concepto que no sé si bautizó pero sí popularizó José L. Artetxe de AS.

El nivel de juego del equipo como foráneo ha sido paupérrimo toda la temporada, con resultados escasos, algo maquillados las últimas jornadas. Ayer, probablemente, tocó mínimos, rozó el ridículo, y agotó el crédito acumulado hasta hace cuatro partidos. Al margen de un centro-chut de Susaeta (más centro que chut) y de la ocasión para empatar de la que gozó Llorente, atajada por Doblas, siempre Doblas, el Athletic se limitó a administrar de mala manera la ventaja que le dio el gol de Llorente, a balón parado, tras un buen saque de falta de Gabilondo, y tras pillar a la zaga del Zaragoza flirteando con Morfeo.

Poco más. Nada más. A partir de ahí los locales se limitaron a hacer algo que no debiera serle ajeno al Athletic. Presionar, correr y luchar. Confiar en meter alguna de las ocasiones. Herrera y Gabi dominaron el centro del campo y Uche se comió a los centrales. Orbaiz estuvo desarbolado, sin saber qué hacer, si intentar jugar, si correr o desear el cambio. Javi Martínez protagonizó el peor partido que se le recuerda desde que viste la rojiblanca y las bandas fueron eso, una banda, una charanga. Caparrós apostó, quizá analizando el partido contra el Valencia, por el plan B, el compuesto por Susaeta y Gabilondo, que no justificaron la confianza. Para el lateral izquierdo, ese puesto más superpoblado que el centro de Bangkok, se concedió la titularidad a Balenziaga, que no había dispuesto minutos oficiales y en los oficiosos jugaba de interior.

Llegar al descanso con ventaja fue lo mejor que pudo pasarle al Athletic, en la esperanza de que se aprovechase el cuartito de hora de receso para reajustar el sistema o hacer cambios. Pero no. Por segunda vez en cuatro días los cambios llegaron tarde, fueron intrascendentes, se produjeron a remolque del marcador y puesto por puesto.

Todo lo que el Athletic intentó fue convertir el partido en un tedioso juego de frontón, lanzando balonazos y gorrazos hacia Llorente, ignorando a Toquero, al que no se vio, desplegando un juego de esos que se ven en los últimos minutos de las finales, cuando nada sale. El principal problema fue que lo hizo durante casi cuarenta minutos, dejando una lastimosa imagen y un reguero de dudas.

Si cuatro partidos sirvieron para que algunos lanzaran las campanas al vuelo, hablasen de Champions y utilizaran el colchón de 8 puntos sobre los perseguidores europeos para reivindicar la labor de Caparrós y justificar su renovación –incluidas encuestas populacheras en el periódico del movimiento que ahora ni se plantean-, estos últimos cuatro, en los que se tenía que calibrar la verdadera medida del equipo, debieran servir para realizar una reflexión seria sobre lo que queremos para las próximas temporadas.

Contra el Sevilla sólo vale ganar. Y esperemos que se haga, que en liga, desde que está Caparrós, y salvo declaraciones sobre el equipazo que tienen en la calle Nervión, poca alegría nos han dado.

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Una mirada arbitraria


Racing Club le ganó a San Lorenzo… que a su vez, le había ganado a Godoy Cruz, que había vencido a Boca Juniors … que le ganó en su estadio a Racing Club hace una semana!

Cómo es posible tanta irregularidad si sólo van 3 fechas del Torneo?

A ver… recorramos el camino contrario: Tigre perdió contra Arsenal de Sarandí, que había perdido con Lanús, que a su vez perdió con Newells Old Boys, que ayer perdió con Tigre!

Como se explica que habiéndose disputado apenas tres jornadas, todos pierdan contra todos?

Algunas perlitas que acompañan estos “retruécanos”-

El reciente ganador de la Copa Sudamericana (la “otra mitad de la gloria” como pomposamente se la denomina cuando se la publicita en TV… aunque sin el prestigio que da el otro 50% de las competencias americanas, que es la siempre anhelada Copa Libertadores (aunque haya habido un ex presidente de un club grande que hoy se encuentra desaparecido luego de una gestión paupérrima en su club, que declarara que prefería ganar el torneo local a una Copa Libertadores… demostrando ineptitud, idiotez, cinismo … o las tres cosas).

Hablo del Club Atlético Independiente, hace 12… sí, sí: doce partidos que no gana por el torneo local, contabilizando el anterior y lo que va de este.

Otra: los punteros son Olimpo de Bahía Blanca y River Plate. Dos equipos que comenzaron esta temporada con el objetivo de dejar la comprometida zona de promoción. Habitual en el primero, inverosímil en el segundo… pero real en ambos.

Una más: disputadas tres jornadas, ninguno de los 20 equipos participantes ha logrado los 9 puntos en disputa, o sea que nadie ha ganado los tres partidos jugados.

Una veintena de participantes y ninguno gana tres partidos seguidos.

A veces tengo la sensación de que si el mismísimo Barcelona jugara el torneo argentino, no sería esa maquinaria casi infalible de ganar fecha tras fecha. De algún modo pararíamos a Messi y sus compinches. De alguna manera se lo pondríamos durísimo. Alguna marrullada se les ocurriría a los entrenadores.

Esto no va en detrimento de los “culés”, al contrario. Hoy por hoy, son los mejores.

Más bien todo lo opuesto. Es una crítica enérgica a un sistema de campeonatos donde todo el mundo juega estresado. Un sistema donde los sorteos son amañados.

El tribunal de disciplina es un hazmerreir. Los “pitos” tienen menos credibilidad que los bancos de Libia y donde a la segunda fecha … sí, a la segunda, ya había técnicos renunciados porque la situación con sus hinchas era insostenible.

Es que se puede jugar con este nivel de histeria?

Sería tan saludable volver a las fuentes… como cuando cualquier partido convocaba 50000 espectadores.

Campeonatos que duren toda una temporada.

Futbol sólo los domingos, más el adelantado de los viernes. Los últimos descienden.

Ya se hizo y funcionó muy bien 70 años ... hagámoslo de nuevo.

De ningún modo quiero un campeonato para dos y que el resto se dispute el tercer lugar … eso no podría pasar en Argentina por múltiples factores que daría para otra nota enumerar los motivos.

Se trata de no “mediocrizar” la fiesta de todos.

Esto que muchos intentan pintar como emocionante por la gran paridad que hay… de emotivo no tiene nada, aunque recién van tres fechas y todo puede mejorar.

Por qué no?