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Marcando el rumbo a seguir en liga

Ni el viento sur, ni los petrodolares invertidos en el PSG fueron escusa. El Athletic continuó con la línea de fútbol practicado contra Málaga o Villarreal, que tuvieron el importante pero del resultado, para continuar sin conocer la derrota en partido europeo. Parece afianzarse el estilo Bielsa, ese que apuesta por la posesión del esférico y por buscar la portería con denuedo.

Volvió Marcelo Alberto a variar la puesta en escena, con un curioso esquema que algunos quisieron asemejar erróneamente al de Caparrós. El 3-3-3-1 del pasado sábado dio lugar a una defensa de cuatro con Aurtenetxe de nuevo en el lateral y un centro del campo con un Javi Martínez que ligeramente adelantado a Ekiza y Amorebieta amargó la existencia al temido Pastori. Por delante del de Aiegi se situó de Marcos, rápido, incisivo y versátil, para actuar de enlace con un Muniain que, ayer sí, estuvo más cerca del área rival.

El partido fue vibrante por momentos, con un Athletic lanzado desde el pitido inicial, pero sin caer en excesos físicos, haciendo mover el balón con velocidad y sin obsesionarse en sacar exclusivamente el cuero tocado desde atrás. Si se hubiese variado este detalle en los partidos contra Rayo y Betis otro gallo cantaría en la clasificación liguera.

El juego, de nuevo, se transformó en una continua llegada de los rojiblancos a área francesa, en momentos, incluso, con superioridad numérica, pero el equipo tiene su mayor debe en el escaso rendimiento que saca a su ingente producción ofensiva. El desacierto en el remate, además, se convirtió en su peor enemigo. Numerosas jugadas que debieron finalizar con tiro a puerta acabaron convirtiéndose en peligrosas contras de los parisinos. Por ahí vinieron los momentos de desajuste, con el equipo estirado, con excesiva distancia entre los dos centrales y con un Iraola que tuvo problemas a la hora de cerrar su banda, principalmente los últimos veinte minutos de la primera parte, con ventaja ya en el marcador tras golazo de Gabilondo de volea que finalizaba una brillante jugada de ataque.

El arbitraje estilo UEFA del holandés Bas Nijhuis evitó que Iraizoz terminara expulsado en una salida que se vio obligado a hacer tras una contra del PSG forzada después de un sorteo de balón por parte de un Amorebieta que sufre a la hora de tener la responsabilidad de repartir juego. La decisión del trencilla, que se hubiese saldado con roja en Liga, compensaba un penalti no señalado previamente a Llorente. Con todo, el juez de la contienda interfirió poco en el partido, dejó jugar, evitó señalar faltas absurdas y no abusó de las tarjetas, salvo con Sissoko, que se auto expulsó por dar una coz a Muniain cuando ya estaba amonestado.


La segunda parte resultó sencilla. El PSG asumía la derrota y evitaba el desgaste pensando en su próximo partido contra el Lyon mientras el Athletic ponía en práctica el juego que su entrenador preconiza. El público hubiese merecido algún gol más, pero Llorente sigue sin brillar y la entrada de Iturraspe, Toquero e Ibai tampoco contribuyó a la creación de peligro.

Continúa en buena línea de juego el Athletic, pero tiene algunos debes. Al evidente déficit de puntos en la tabla liguera se le añade la necesidad de finalizar las jugadas de ataque correctamente, mejorar la eficacia de cara a puerta rival y realizar mejor el repliegue defensivo. Tampoco debe olvidarse el potencial que este grupo tuvo a balón parado. Todo un activo.

Pero hay que quedarse con lo positivo. Con que de Marcos sigue cotizando al alza; Gabilondo, Guadiana él, sigue marcando golazos; Ekiza rinde a niveles de zaguero internacional; y Susaeta, a pesar de tener en las jugadas definitivas una tasa de acierto inferior a la mía con el Euromillones, parece que aporta al equipo bastante más que antes.

Donostia debiera ser testigo de la primera victoria zurigorri. Daría mucha moral a la tropa. No solo a la que viste de corto. También a la que ayer en el descanso ingería el bocadillo con una sonrisa.

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Ilusión extraviada

Si no lo veo no lo creo.

Ha costado mucho llegar hasta aquí, es decir, regresar a la Europa del Fútbol, y de pronto, se ha evaporado el gallardo espíritu bilbaino. Cierto que últimamente están pasando cosas y no todas buenas, pero si algo tiene el fútbol es su capacidad de generar ilusión. Lo importante es lo que ocurre en el terreno de juego. Once contra once. Cada competición, una historia diferente. Si en la Liga nos persigue el infortunio y nos vemos por debajo de lo que esperábamos y deseábamos, en la “Europa League”, de momento, tenemos el santo de cara. El equipo ha respondido con muy buen juego y un bagaje de tres puntos.

¿Por qué dejarnos llevar por la pesadumbre? Los más cautos sugieren reservar energías para el partido del próximo domingo en Anoeta. Una opción respetable pero no me parece digna del Athletic. Se dice que los futbolistas se divierten más jugando entrenando. Todos sabemos que el cansancio se sobrelleva mejor cuando se gana que cuando se pierde.

Nuestro equipo, sin duda estará preocupado por sus inmerecidos réditos en la Liga, y por eso necesita alejar los nubarrones de su mente, pensar que el ayer no es mañana y que ha sonado la hora de echarle arrestos al duelo contra el PSG. Es otra competición y se han ganado a pulso el derecho a disputarla. No hay mucho que perder y sí todo por ganar.

Preparémonos para disfrutar de una de las llamadas “Noches Mágicas” del Fútbol Europeo en San Mamés.

Sara Estévez Urquijo.
Periodista

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Siempre es mejor jugar con once

La Liga Argentina se encuentra en el ecuador de la competencia y ya se pueden ir aventurando situaciones de cara al final. Boca Juniors ha sacado una ventaja de 4 puntos a su perseguidor más cercano -Racing Club- y aunque es una distancia en absoluto definitiva -además deben jugar entre sí-, es la mayor diferencia que en estos mamarrachos cortos –léase “torneos cortos”- un equipo le llegó a sacar a otro transcurridas 9 jornadas. Reitero, nada es definitivo … pero de no mediar un cataclismo, podríamos volver a cantar el alirón luego de 3 años.

¿Qué ha cambiado?… pues poco, porque el plantel es casi el mismo que el torneo pasado, con el agregado de un arquero que brinda unas seguridades que antes no había (le han hecho solo dos goles en nueve fechas) y la “repatriación” a la República de la Boca de un viejo guerrero, un veterano de mil batallas y muchos títulos conseguidos en el club: Rolando Schiavi .

También llegó Darío Cvitanich, un delantero que hasta hace una temporada jugaba en el Ajax holandés … pero –esto va de mío- el cambio sustancial no lo aportaron los que llegaron. No. El cambio principal está en el que se fue: Martin Palermo.

Martín ha sido el mejor centrodelantero de la historia del Club. De eso, ni hablar.

El que más goles hizo, el más emblemático y un genuino motivo de orgullo auriazul.
El -al igual que Juan Román Riquelme- ya tienen sus monumentos exhibidos orgullosamente en el Museo del club, para todo aquel visitante que los quiera contemplar y fotografiarse en nuestro Olimpo junto a las estatuas de nuestros Neptuno y Zeus … pero los tres últimos años de Martin, aunque muchos se enojen –llevo mil discusiones con amigos boquenses que no entienden mis argumentos y anteponen los suyos que pasan siempre por lo nostálgico de los 300 goles, la idolatría, la gratitud, etc. La misma gratitud que siento yo … pero desde hacía un par de años venía viendo que con Palermo en cancha jugábamos con uno menos (aunque la prensa de este país, se encargara de elevar a los altares al “Titán” luego de cada gol … gol que en estos tres años han sido de relleno porque no han servido para definir absolutamente nada. Es más … cada vez eran más esporádicos. Es curioso que en el último torneo ganado por Boca Juniors, el goleador del equipo haya sido el mismo delantero centro que tenemos hoy: Lucas Viatri, porque Palermo estaba lesionado y le dejó el lugar a este juvenil del club.

Tres años de rumores, mal clima en el vestuario, corrillos y “cabaret”. Todo ese mal clima que la prensa se encargaba de corporizar en la figura de Juan Román Riquelme ha desaparecido. Hace bastante que no se respiraba un clima así en los entrenamientos y han terminado de un plumazo los conflictos internos.

¿Curioso no? … ¿cómo es posible si se ha ido el líder bueno y se ha quedado el líder malo?
Bueno, ocurre que –como ha dicho alguien alguna vez- “las cosas son como son … no como dicen que son”.

Miren, yo he tenido como ídolo juvenil a Enzo Ferrero, y en esos domingos infaltables en nuestra Bombonera, solo tenía ojos para verle a él, y he visto a monstruos como Ángel Clemente Rojas, Norberto Madurga (¿cuánto dinero valdrías hoy “Muñeco”?) Nicolás Novello, Silvio Marzolini, etc … pero si tengo que nombrar a uno, elijo a Román.
Este Román Riquelme parco, seco, nada carismático y con una relación pésima con muchos “referentes” de la prensa a los que detesta. ¿Y saben porque los detesta? pues porque son verdaderamente detestables. Riquelme, el que jamás habla mal de nadie, el respetuoso de los rivales, el que no tiene problemas en decir que tal o cual equipo juega mejor que Boca o el que declara sinceramente que desea que River regrese pronto y que no debió haber descendido.
Riquelme, el demonizado por la prensa y por tanto imbécil que va a los estadios.
Riquelme, el que siempre ha declarado que Palermo “es el mejor 9 del país” … y que no recibía de su contraparte respuestas similares. Es más … días pasados en una de las primeras notas luego del retiro de Martin, el título de la misma era “Jamás dirigiría a Boca mientras Riquelme esté en el club” . Bueno … de la mano y del talento impar de ese Juan Román Riquelme, está cabalgando Boca Juniors a la obtención de una nueva estrella en su escudo. Y no crean que esto es una crítica despiadada para quien ha sido –reitero- el mejor centrodelantero del club, sino más bien, una observación objetiva de los hechos.

Hace tres años aproximadamente, nuestro Bill Shankly, nuestro Alex Ferguson … Don Carlos Bianchi, estuvo muy cerca de conducir por tercera vez a Boca Juniors (algo que ocurrirá próximamente, Dios mediante) pero le pidió a los dirigentes de ese momento: renueven con Battaglia y con Riquelme … pero no con Palermo. Carlitos, hombre pragmático y conocedor del futbol como pocos, sabía … veía que las prestaciones de –como el mismo definiera- “el optimista del gol” no eran las mismas, y Martin era un apellido muy grande como para ir al banco de relevos y no quería ser él quien jubilase a alguien que le había dado tanta gloria.
Ha pasado y pasará muchísimas veces con los ídolos. A veces se tiene la suerte de que el ídolo ve que ya no puede y le allana el camino a los dirigentes. Este no ha sido el caso.
Martín, serás por siempre el mejor delantero centro que podíamos tener y no alcanzan las palabras para agradecerte tantas emociones … pero yo siento que ahora volvimos a jugar con once y no simplemente buscando tu cabeza rubia que nos salvó tantas veces, en la década más gloriosa del club.

Eso se queda en mis retinas para siempre y no habrá quien me lo quite de allí.


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Un Cuello de Botella



La semana pasada comentamos que esperábamos que Bielsa rectificara y así fue. No es Bielsa la típica clase de técnico obstinado, tipo Van Gaal al que no se le puede discutir ni un ápice de su método. Tras entonar el mea culpa incluyó a Ekiza de libre y adelantó la posición de Javi Martínez al medio del campo, y el equipo lo notó, vaya que sí. Y no solo varió el equipo en cuanto a posiciones, el juego de sacar la pelota siempre jugada desde atrás dio paso a un juego más alterno, con envíos en largo de Iraizoz a Llorente que servían para saltarse la presión del medio campo del Villarreal de golpe y porrazo, y arrancar el ataque con balón controlado desde una posición peligrosa, con la gente descolocada.

Comenzó el Athletic como debe ser: a tope, con una presión asfixiante y metiendo al público en el partido desde el minuto 1. Por momentos los rojiblancos hacían una presión arriba que era prácticamente una defensa individual, con cada jugador persiguiendo a un rival, a una intensidad que ni el mismísimo Ivanovic hubiera firmado para su Baskonia. Muniain hacía de Toquero, el Athletic recuperaba el balón rápido y luego elaboraba bien las jugadas, hasta llegar a las inmediaciones del área del Villarreal…

Y el problema surgía ahí, en tres cuartos de cancha, y en mi opinión se debe a que tenemos un equipo que es un cuello de botella. Todos los ataques del Athletic tienen el mismo destinatario final, Llorente. Los equipos contrarios lo saben, centran su defensa el él y lo asfixian: un central por delante, otro por detrás y casi siempre alguien agarrándolo. Y con la desactivación de Llorente nos venimos abajo porque se nos acaban las alternativas, no hay más referencias y el equipo es incapaz de traducir su dominio en ocasiones de gol. Luego podremos decir que el equipo mereció más, que jugó bien y bla, bla, bla… pero la realidad es que la cosa no funciona, porque con tan poca presencia los defensores son muy superiores a nuestros delanteros en su área y no creamos peligro. La mejor prueba de ello es que el gol lo tuvo que meter Gabilondo en una de las escasas llegadas desde atrás.

El caso es que al Athletic le hace falta más presencia adelante y para solucionar este problema en mi opinión no hay nada mejor que la inclusión en el once de Toquero, sobre todo para los partidos de casa, en los partidos a domicilio no se nota tanto porque los equipos contrarios juegan más abierto. Toquero es un futbolista absolutamente hiperactivo, que vuelve loca a la defensa rival. Casi siempre remata 3-4 veces en un partido por anticipación, da una guerra horrorosa, cae bien a banda y centra, arrastra a las defensas, crea dudas… Y eso además de proporcionar alternativas adicionales al equipo en ataque amplía las posibilidades de Fernando Llorente, que queda más liberado. Personalmente creo que debería entrar Toquero por Gabilondo y jugar de segundo delantero, que además puede ayudar una barbaridad en la presión y apoyar al medio campo.

Por lo demás me gustó el equipo. La idea de los tres centrales es poco habitual pero creo que puede funcionar bastante bien. El rápido Ekiza de líbero atrás puede arreglar la gran mayoría de los entuertos y Javi Martinez de líbero en el medio del campo puede cortar gran parte del juego rival, amen de que se lo lleva todo de cabeza. Este rombo defensivo puede dar una gran consistencia al equipo y de paso posibilitar que jugadores como Iraola, De Marcos etc. puedan prodigarse con confianza en ataque. Además se consigue agrupar bastante gente en el medio campo para combinar, si bien ya he comentado que yo sacaría a Toquero por un centrocampista…

Me empieza a gustar lo que veo. El partido contra la Real puede ser complicado sin Ekiza, pero pienso que hay que tener paciencia con este entrenador, independientemente de los resultados. En mi opinión el equipo y los jugadores pueden dar un salto de calidad con él y de hecho ahora que han venido mal dadas Bielsa no ha dudado de autoinculparse y lanzarse él mismo la presión encima, para quitársela a los jugadores. Que más de uno ya se merecía un buen tirón de orejas... Creo que hay que astraerse de la falta de puntos, olvidarse de lo ya jugado y mirar hacia adelante. Si lo conseguimos estoy convencido de que más pronto que tarde obtendremos nuestra recompensa.

Ando hasta el gorro de curro aquí en las Palmas, de hecho nuestra mayor esperanza es que nos toque el Euromillón, comprarnos al toro “Ratón” y soltarlo por aquí para que haga lo que sabe hacer. Así que si no contesto pronto a las réplicas pido un poco de paciencia… Un poco para mí y otro poco para Bielsa.

Saludos del Tigre

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Un Cuello de Botella

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El rectángulo de Las Bermudas

No sería una idea descabellada que Bielsa tirase de ayuda externa para poder resolver el acuciante problema que está haciendo a los rojiblancos no ganar partidos. A bote pronto surge el nombre de Jiménez del Oso, aunque también valdría otro Jiménez, alavés este, de nombre Iker y que presenta un espantoso programa en Cuatro, Cuarto Milenio.

Porque lo que les sucede a los jugadores del Athletic al llegar al área rival empieza a ser un fenómeno paranormal. No tiene sentido. El equipo triangula, maneja el balón con soltura y llega a línea de tres cuartos de campo rival con frecuencia. Pero ese dominio se diluye siempre al arrimarse a las líneas que delimitan el área grande. Es el rectángulo de Las Bermudas.

El Villarreal, que se presentaba como un equipo temido merced a los rotos que le ha ido haciendo a lo largo de las temporadas del último lustro, no sólo no estuvo en muchas fases a merced del Athletic, sino que fue privado por los leones de manejar el balón, algo por lo que siempre se han caracterizado.

El dibujo ideado para la ocasión por Bielsa, igual al presentado en Málaga, pero con la entrada obligada de Aurtenetxe por de Marcos, y la variante de Javi Martínez en la medular por Iturraspe, más el debut de Ekiza en el eje de la zaga, contribuyó a ver un Athletic bien plantado, que mantuvo la posesión del cuero y que lo recuperó con velocidad cuando estuvo en posesión del Submarino Amarillo. Brillaron Javi Martínez y Ekiza en sus puestos, de lo que seguro que tomaría buena nota el entrenador, que se ve que lo que analiza en rueda de prensa es más que mera palabrería. Autocrítica sincera.

El dominio, sin embargo, no se transformó en excesivas ocasiones claras de gol, si bien los visitantes, que no presionaron tan arriba como Rayo o Betis, tampoco gozaron prácticamente de ninguna.

El gol local, poco antes del descanso y tras una buena conexión, fue noticia. Porque apareció un más que ausente Gabilondo para transformarlo y porque Iraola puso un centro en condiciones desde banda, una rara avis. Y porque el equipo se adelantaba por primera vez esta Liga. También hacía justicia, porque era el Athletic el equipo que se afanaba en intentar ganar ante un Villarreal que buscaba la contienda en el centro del campo para salir a la contra, pero sin asumir riesgos.

La segunda parte se caracterizó por un fútbol más trabado, con un equipo castellonense que se abonó al mal llamado otro fútbol. Y ahí se encontró no solo con la comprensión del colegiado Iglesias Villanueva, sino con su inestimable colaboración. Siguiendo con los expedientes X, es inexplicable que un jugador como Ekiza, el mejor de los 22 que saltaron al campo, tuviese que abandonar el campo expulsado viendo, por ejemplo, como aguantaba sobre el terreno un matarife como Mussachio. Faltas, saques de banda, fueras de juego, posibles penaltis... las jugadas polémicas fueron innumerables y en todas en las que hubo duda favoreció al equipo amarillo. Pero con todo, lo peor fue su criterio en el aspecto disciplinario. Consintió al Villarreal trabar el juego con faltas técnicas y numerosas pérdidas de tiempo.

Precisamente en una pérdida de balón de Gurpegi, que pareció falta, llegó la jugada del empate, con empanada de la defensa local y una salida en la que Gorka pudo hacer, otra vez, algo más. Y ahí murió el partido, ante un Villarreal que hizo lo posible por conservar el resultado y un Athletic al que la entrada de Toquero sólo dio algo de punch hasta que el impresentable colegiado decidió mandar a Ekiza a la ducha.

Hay razones para la esperanza. El equipo juega cada vez mejor, con un buen equilibrio ataque defensa, pero es cierto que adolece de falta de profundidad. Llorente no aparece, no se haya en el esquema, y se le ve lento, sobre todo con el balón en los pies. Muniain, que asombró en Bratislava jugando por dentro, no acaba de despuntar, no se le ve fresco, bien por jugar demasiado alejado del área o por el alto número de partidos disputados a alto ritmo. Destacó Aurtenetxe, que no cuajó mal partido, a pesar de que no estuvo demasiado acertado en los metros finales. La mención de ayer, con todo, sólo puede ser para Ekiza. Es evidente que su partido convenció a Bielsa. Su titularidad es obligatoria.

El PSG espera el jueves y la Real a mediodía del domingo. Quizás fuese razonable rotar y reservar el potencial para Anoeta. Porque en Donostia se puede y se debe ganar.

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Sin gol no hay buen fútbol que valga

De poco servirá intentar poner un poco de cordura, algo de optimismo, intentar extraer lecturas positivas entre la ciclotímica parroquia rojiblanca cuando la marea navega a velocidad de crucero hacia el terror que auguran los profetas del apocalipsis deportivo, a esa tendencia a declarar cada partido como una final, a rememorar el bienio negro, único referente histórico en la memoria de algunos.

El Athletic volvió a jugar bien para perder. Dominó al Málaga en bastantes fases del partido, tuvo posesión, manejó el balón con acierto, pero acabó siempre muriendo en la frontal, chocando con una zaga donde sobresalió el veterano de Michelis, que ganó la partida a un muy desacertado y trabado Llorente. El dominio del Athletic se estrelló, principalmente, contra su falta de ideas en los metros finales, por el exceso de conducción de Muniain, por las eternas malas finalizaciones de un entonado Susaeta, por la ausencia de Gabilondo, por la necesidad de tener alternativas en la delantera en un equipo desequilibrado.

También mejoró la defensa. La entrada de Ekiza, arropado por Gurpegi y Javi Martínez, permitió al Athletic no sufrir en exceso, a pesar de que Eliseu, principalmente, pusiera en un brete a la zaga en varias ocasiones. Por la derecha, curiosamente, puesto que en la izquierda el principal invento Bielsa, de Marcos, funcionara a la perfección, tanto en defensa como en sus incorporaciones, haciendo que el temido Joaquín pasase bastante inadvertido.

Pero este proyecto, el primero de la era Urrutia, el del intento de cambio para progresar, para ilusionar, parece estar condenado al sufrimiento. Porque algunos no lo querían, porque otros tienen dudas, porque otros desean que tropiece. Y por la falta de fortuna en algunos lances. El de la suerte es un argumento complicado de manejar, muy subjetivo. Y difícil de explicar, de cuantificar, de definir. Para los que quieran conocer cuál es la diferencia entre recibir al azar de proa o de popa, que repase el empate del Athletic el pasado año en La Rosaleda, con aquel remate del mundialista Martínez de espaldas a portería, en tiempo de descuento y tras un encuentro infame. Puede que Bielsa tenga vídeo pero no flor.

Y errores los hubo, como es evidente. El principal sigue siendo la incapacidad de trasnformar en ocasiones el dominio, además de la pérdida de eficacia en área rival. Ayer, por ejemplo, un desacertado Toquero protagonizó un remate a la remanguillé que le privó a Fernando Llorente de la ocasión del partido. Falta de entendimiento, precipitación o ansiedad, ese concepto tan de moda. Y ojo a la defensa. Aunque solvente, se concedieron demasiadas faltas en la frontal, hasta media docena, muchas de ellas, o todas, por un innecesario exceso de ímpetu. Ahí vino la sentencia en un lanzamiento de falta brillante de un especialista como Cazorla, en el que nada pudo hacer Iraizoz. Eso sí, entre deméritos propios y virtudes rivales, cada lanzamiento a balón parado se está convirtiendo en una condena.

No cabe otra que ser optimista, de confiar en la victoria frente al Villarreal el sábado e ir desterrando unas sensaciones autodestructivas, mezcla de miedos legítimos pero injustificados y de intereses oscuros, que amenazan con acabar con un proyecto que no tiene mal aspecto. Empezar a hablar de ultimatums parece una broma de mal gusto. Debieran saber los agoreros que de forma similar se comenzó en la campaña 2002-2003, con un tal Heynckes en el banquillo, y que el equipo acabó séptimo. Pero eran otros tiempos.

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Nada positivo a lo que aferrarse

Dificilmente se puede intentar rescatar algo del partido de anoche de San Mamés a lo que aferrarse para intentar ser optimista. Tras haber encontrado el camino en Bratislava, el Athletic salía obligado a demostrar que la aplicación del ideario Bielsa también puede funcionar en Liga. Y, sin embargo, el Betis, con un planteamiento muy similar al que hizo el Rayo, presionando muy arriba, puso al Athletic contra las cuerdas desde el minuto inicial, al punto de que al minuto 13 encarrilaba el encuentro con dos goles a su favor. Ver para creer.

El equipo resultó un juguete roto en manos de los de Heliópolis, muy superiores, un equipo el sevillano recién ascendido, construido con los retales a los que la ley concursal le permite optar, y comandados en su sala de máquinas por un igorreztarra cuyo potencial ni Sarriugarte ni Caparrós supieron valorar. Fue clave en la superioridad rival en el centro del campo y marcó un gol de falta en su vuelta a casa.

Marcelo Alberto, ayer más enajenado que Loco, alineó a los mismos que se enfrentaron al Slovan y en los mismos puestos, pero ante la evidencia del naufragio del planteamiento al cuarto de hora permutó las posiciones de Gurpegi y Javi Martínez, de forma que el de Aiegi fuese el hombre de cierre del centro del campo y, a su vez, se insertase como tercer central en las jugadas de repliegue. De nada sirvió. La insistencia en sacar jugado el balón desde atrás, con unos defensas incapaces de hacerlo, unido a la distancia abismal existente entre centro del campo y retaguardia hicieron las delicias del Betis, que con no demasiada posesión y con unas salidas vertiginosas a la contra manejaron un partido más que cómodo.

Cierto que el Athletic recortó distancias, en una jugada enmarañada que empujó a la red de Marcos, pero poco duró la alegría. Al de Biasteri, poco después, cuando moría la primera parte, se le señaló un penalti que visto en el campo y muy de cerca no pareció para nada. El balón le golpeó en la mano sin intención de ningún tipo, pero Ayza Gámez, árbitro lamentable, señaló los once metros.

De la reanudación se volvío sin ninguna alteración de planteamiento y con los mismos actores, a pesar de que la situación requería cambios profundos. Tardaron en llegar y no fueron trascendentes. Muniain, que intentaba hacer lo mismo que le encumbró en Bratislava, fracasaba, perdía el balón por exceso de conducción. Susaeta, voluntarioso y entregado, demostraba que la finalización de las jugadas será para siempre su asignatura pendiente; Llorente, incómodo, seguía sin encontrar encaje en el campo; Gabilondo no existía, ni a balón parado ni en jugada; Iturraspe no se manejaba para cubrir él solo demasiado centro del campo. Los cambios de Bielsa, que seguramente él entendería, no dieron con la tecla y acumularon hombres en posiciones que requerirá repasar el vídeo para poder entender. El recorte de distancia en el marcador que posibilitó el penalti -que tampoco pareció- transformado por David López sirvió para maquillar un resultado que pudo resultar de escándalo si los verdiblancos no hubiesen fallado al menos cuatro o cinco ocasiones más que claras.

Preocupa el equipo, porque da la sensación de que no entiende lo que el entrenador le pide, porque le cuesta buscar variantes cuando por la presión rival se le atraganta la conducción del balón. Desterrar el balón largo parece un lujo toda vez que es uno de los recursos a los que este grupo puede recurrir, siempre desde la mesura y la inteligencia a la hora de aplicarlo. Amorebieta, jugador más expulsado de la historia del Athletic, pagó los patos de los desajustes de una zaga desarbolada, que pide a gritos una oportunidad para Ekiza. El de Cantaura sigue en el punto de mira de los árbitros, sólo así se explica la determinación con la que el árbitro le señaló falta en la jugada que dio origen al primer gol del Betis, o la rapidez con la que le mostró una segunda amarilla a todas luces evitable.

Reflexión especial merece la portería, donde Iraizoz demuestra un nivel paupérrimo. No pareció el tiro de Beñat un lanzamiento imparable. Y también preocupa la actitud de ciertas personas que acuden a la Catedral. No presentaba el campo un mal aspecto en cuanto a número de espectadores, en una hora que sólo puede fomentar maximizar que se vea cemento en las gradas, pero decepcionó la actitud de cierto sector del público. Comenzó demasiado pronto a pitar, a lo que otro sector respondió con aplausos, contribuyendo todo ello a que el Betis se encontrase cómodo y a que al Athletic los nervios le atenazaran definitivamente.

Creemos que somos distintos y, sin embargo, cada día que pasa caminamos inexorablemente a que se repitan errores del pasado. Muchos prefieren un Athletic roto, el fracaso de los nuevos gestores. Hoy habrá oportunidad de calibrarlo en los medios. Afortunadamente hay dos partidos en seis días. Aunque viendo de qué rivales se trata, a uno se le atraganta hasta el desayuno del lunes.

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Llega a San Mamés el Betis de Beñat

Mañana aterriza en San Mamés el Betis de Beñat Etxebarria, un jugador que tiene que estar indudablemente en la órbita rojiblanca. Beñat nació en Igorre y tiene 24 años, es un mediocentro organizador que ya debutó con la primera plantilla del Athletic en 2006 y luego se fue al Betis. El año pasado, el del ascenso bético, Beñat completó una temporada extraordinaria, y destacó por encima de todo en los lanzamientos de falta, limpiando telarañas.

Beñat es un jugador técnico, limitado físicamente, lo cual lo compensa el equipo poniendo a su lado a Iriney, que es un jugador que me gusta especialmente. Se supone que es un medio defensivo pero en realidad es bastante completo, distribuye balón, es aguerrido y es capaz de liderar el equipo.

Por delante de ellos juega Salva Sevilla, el jugador birlado por el Betis al Córdoba. Salva Sevilla tenía un contrato con el Córdoba que le facilitaba su rescisión en caso de que el club que le fichara fuera de primera, el Betis el año pasado utilizó al Levante como puente, de tal manera que el Levante lo fichó y tras 10-15 días en ese club se incorporó a la disciplina bética, bastante lamentable. Salva Sevilla tiene dos tareas, organizar el juego y apoyar llegando desde atrás, la primera función la hace bien, de hecho es un jugador con bastante técnica, pero la segunda tarea la hace regular, de hecho cada vez que llega y tiene que disparar tiene el punto desvíado y lanza sus disparos a varios metros de la portería.

Por delante en la línea de 3 destaca la ausencia por lesión de Rubén Castro, delantero malogrado por el Deportivo , en la parte izquierda de la línea de tres delanteros juega Jefferson Montero, que es otro jugador que me gusta especialmente. Es desequilibrante e hiperactivo pero también tengo que reconocer que es fundamentalmente potencia sin control. En el medio juega Jorge Molina, el delantero centro y la referencia en ataque, que es capaz de bajar el balón y servir a los que vienen a rematar en segunda línea.

En definitiva, el Betis es un equipo que juega con defensa adelantada y a tratar de mantener la posesión del balón, tratando de emular al Barça.

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Buena imagen, esta vez con victoria

Andaba la parroquia rojiblanca con el Athletic como los mercados con la Prima de Riesgo, preocupada, con los especuladores ganando en río revuelto, por lo que la victoria contra el Slovan debiera de servirle al equipo como las compras de deuda a los países encuadrados en lo que han dado en llamar PIGS.

Salió el Athletic mandón, fiel al ideario Bielsa, y en 20 minutos los brochazos dieron paso a un bosquejo esperanzador, como el que el hiperrealista Antonio López pretende hacer de Bilbao. A ello, lógicamente, contribuyeron los locales, que durante toda la primera parte cedieron balón y terreno a los zurigorris, pero el mérito estuvo más en el Athletic, que lo hizo casi todo bien: triangulo con criterio, funcionó por las bandas, entró por dentro y por las alas, combinó y supo jugar en largo, que no a balonazos, cuando fue necesario.

Su debe continua siendo la fragilidad defensiva, volviendo a regalar un gol en una serie de fallos encadenados que empezaron en De Marcos, seguramente en su único lunar, y perdonó lo indecible en área rival. Susaeta y Llorente fallaron sendos goles cantados. El del riojano fue clave, porque hubiese supuesto el 1-3 antes del descanso y hubiese desarbolado al equipo eslovaco, pero Fernando, al margen de buenas asistencias, no está. Aún debiendo concedérsele el tiempo necesario para adaptarse al esquema del rosarino, un cambio de forma de jugar radical, se le nota ausente.

La segunda parte comenzó con más agobios. El Slovan consiguió presionar más arriba y algo más agresivo, al punto de que no habían pasado dos minutos del tiempo de descanso cuando un balón se estrelló en la parte exterior del poste. Lo positivo, de nuevo, es que el equipo, al igual que tras el empate a uno, supo reponerse y volver al nuevo estilo, al fútbol combinativo. Con una posesión de más del 60%, durmió el encuentro, aunque no supo transformar en ocasiones el haberse adueñado del cuero.

En líneas generales, el Athletic cuajó un partido más que aseado, algo necesario para tranquilizar un entorno que empezaba a dudar demasiado pronto, basado en la falta de resultados, que no en los méritos deportivos atesorados hasta la fecha.

De entre los rojiblancos destacó sobremanera Iker Muniain, enchufado, en uno de los mejores partidos que se le recuerdan, casualidades de la vida, moviéndose por dentro, con libertad de movimientos, sin las ataduras tácticas que conlleva jugar arrimado a la de cal. Lástima que se haya tardado tanto en poder verle alineado en esa posición. Pecó, eso sí, en algunos momentos de no soltar el balón antes, principalmente en llegadas al área, donde se estrelló con los centrales.

Por lo demás, Iraola debutó como titular cuajando una buena actuación, discreta, como en él es habitual; Amorebieta parece haberse serenado, seguramente motivado por la relajación del ritmo de juego, conceptual y estético, que se marca desde el banquillo; Gurpe y Javi Martínez, que valen para rotos y descosidos, cumplieron a la perfección, mientras de Marcos se empeña en quedarse en propiedad esa plaza de lateral izquierdo de la que cuelga el cartel de se busca empleado desde hace cuatro años. Deberá mejorar en rigor táctico, sobre todo defensivo. Mención especial para Iturraspe, que se vino arriba con el paso de los minutos y que fue clave en el mantenimiento de posesión y orden en los minutos finales.

La nota negativa, de nuevo, para Gorka Iraizoz, con dos salidas mal medidas que cobran mayor importancia en encuentros sin trabajo como el de ayer. Por no hablar del trencilla israelí, más diplomático que árbitro, que consintió a los locales repartir más cera que en las películas de Karate Kid, pero ya se sabe de la querencia hogareña de los árbitros UEFA.

Y esto continua. De poco servirá lo de ayer si contra el Betis, en horario que fuerza a trasnochar gracias al gran Roures, no se logra la victoria. Al fin y al cabo, los oráculos mediáticos en que se han convertido algunos tertulianos de las televisiones locales están empeñados en afear todo lo que Bielsa plantee y se agarrarán a un clavo ardiendo para justificar que todo tiempo pasado fue mejor. Partiendo de la base, eso sí, de que la historia del Athletic comenzó en 2005 y que nuestro particular Cristobal Colón nació en Utrera.

+ 6

Demasiados fallos en ambas áreas

Dejó el Athletic sensaciones contrapuestas, mejoradas con respecto a las que mostrara contra el Rayo, pero similares a las que quedaran tras el encuentro contra el Trambzonspor. La innecesaria revolución Bielsa en la alineación acabó por pasarle factura, principalmente por gastar energía en investigación y desarrollo para el lateral izquierdo, dando la titularidad a un hasta hace poco descartadísimo Iñigo Pérez en una posición que solía ocupar en el Bilbao Athletic. Su fallo de marcaje en el primer gol es inaceptable e incomprensible a partes iguales en un futbolista que de la noche a la mañana pasa de estar proscrito a gozar de la titularidad, demostrando una falta de concentración y de tensión competitiva impropias de alguien que aspira a jugar en primera división.

La cosa es que los zurigorris dejaron ver muchas de las enseñanzas de Bielsa, manejando el balón con cierta soltura, manteniendo la posesión del mismo, presionando en la salida del Espanyol y generando ocasiones. Más que los periquitos y más claras, al punto de hacer del portero Cristian Álvarez, también rosarino, el mejor de su equipo junto a Sergio García, autor éste de dos goles, el primero al alimón con el mentado Iñigo Pérez y el segundo con toda la zaga rojiblanca en general y con Gorka Iraizoz en particular. De qué poco sirve que un portero haga un partido serio si hunde su labor con un fallo clamoroso. No fue el Athletic peor que su rival, más bien al contrario, pero acabó lastrado por los fallos individuales. En un área y en la otra.

Queda mucho, seguramente demasiado, por trabajar. La zaga sigue desajustada, con un San José y un Amorebieta empeñados en emular a Gene Wildwe y Richard Pryor en No me chilles que no te veo, pretendida comedia, como la que debe estar guionizando Bielsa con la broma de los laterales, principalmente el derecho, donde prescindir de Iraola resulta un lujo inasumible. Lo curioso del grupo que alineó el argentino es que se trata de un grupo con jeta, que roza incluso la inconsciencia, con detalles que deben invitar al optimismo, principalmente cada vez que Herrera y Muniain se asocian. Ambos dieron varios balones de gol, marrados por Llorente e Iturraspe, o por de Marcos, que decidió tirar a palos quizás confundido de deporte. Quedaron, al margen del resultado, razones para la duda, que no para el pesimismo.

En la confianza de que las reflexiones que hace Marcelo Alberto sean sinceras, existen esperanzas de que deje aparcadas las tentaciones que tienen todos los entrenadores de intentar hacer descubrimientos extraños y devuelva la titularidad a Iraola, apueste por la concreción en el izquierdo y dé una oportunidad a un Ekiza que causó sensación la pasada campaña. Ante el negativismo –en parte mal intencionado y revanchista- existente entre la ciclotímica parroquia vizcaina, convendría recordar que tan solo se han disputado tres encuentros y que en dos de ellos el Athletic ha merecido mejor suerte.

Que el margen de mejora existe es bastante claro, como también lo es que las intenciones parecen más que buenas. Queda dejar trabajar, dar confianza en lo que se hace y ser justo en las críticas. Por lo menos en el banquillo se es consciente de los errores, se procuran rectificar y no duelen prendas en reconocerlo. Sólo falta dejar de insistir en algunas apuestas para certificar que la palabrería de las ruedas de prensa es verosímil.

+ 2

Gentleman Marcelo

La autoinculpación de Bielsa en el caso de los jugadores relegados a entrenar con el grupo de descartados, es una evidencia: la ignorancia de la Ley no exime de su cumplimiento. Pero con su gesto ha sacado de nuevo a la luz unas carencias endémicas que no se justifican ni en equipos de categoría regional.

Me pregunto cómo es posible que ni Urrutia ni Amorrortu, ambos exjugadores, que hoy ostentan la máxima responsabilidad del Club, ni el resto de la cadena de mando y figurantes de la pomposamente llamada Institución, estuvieran al corriente de una norma de carácter laboral.

Al parecer, los que ejercen de capitanes, los que salieron en “la fotito” como integrantes del grupo de apoyo a la huelga, los que han sido víctimas del agravio de Bielsa y el resto de la plantilla, desconocen su convenio laboral o carecen del valor necesario para plantear una legítima reivindicación ante sus patronos. No hace falta consultar con Madrid porque bien a mano los tienen.

Las faltas por omisión son tan graves como las de acción. Marcelo Bielsa hará bien en pedir al Club que le facilite los folios que estarán durmiendo el sueño de los justos en los Archivos de sus oficinas. De otra forma no me explico que a un entrenador al que se le achacaba su desconocimiento del fútbol europeo, en el momento de tomar decisiones tan serias como es la de recortar la primera plantilla, no se le haya puesto al día en un reglamento de andar por casa.

Quien me lea, elija entre dos opciones: “trampa saducea” ó “La conjura de los necios”.

Creo que Marcelo Bielsa ha demostrado ser un hombre de honor y un lujo para el Athletic. No le defraudemos.

Sara Estévez Urquijo
Periodista

+ 5

¿Quiere tener éxito? ... fracase!

Luego de casi 40 días fuera del país, esperaba que el reencuentro con la liga argentina y el fútbol local, me ofreciera aspectos más amables y auspiciosos para comentar. Nada de eso.

Fue leyendo la “Gazetta Dello Sport” que tuve conocimiento de un nuevo mamarracho ideado sabe Dios por quien. Los diarios italianos y españoles decían más o menos lo siguiente: “La AFA, en una medida tan ridícula como vergonzosa, propone jugar en 2012 una primera división de 36-38 equipos, haciendo subir directamente de la categoría inferior a los primeros 16 clasificados del Torneo Nacional B, para asegurarse un pronto retorno de River al círculo superior” … como sabía que mis amigos riverplatenses no me iban a creer, me traje los diarios en cuestión para que vean dos cosas:

1) Que no eran una idea mía para seguir mosqueando a los primos con el tema del descenso.

2) Que no estamos en tiempos del Medioevo, cuando un rey debía clavar un bando en un árbol del confín más remoto de su reino, para que todos los súbditos se enterasen de una noticia…. Hoy todo se conoce al instante.

Afortunadamente, este engendro no llegó a perpetrarse, por el bien del fútbol, y de la misma historia de River Plate, que seguirá siendo tan rica y a la que un descenso no la puede menoscabar … pero un decreto como este –de haberse concretado- seguro que sí.

Pienso que esta iluminada idea surgida de alguna brillante inteligencia, también pondría a cubierto a los otros equipos grandes, que todos están con un promedio –cuanto menos- inquietante. Vale decir que el mamarracho cerraba desde todos los ángulos.

Y ya que he comenzado hablando de River, sigo con él. Los de Núñez han comenzado su inédita andadura en la B Nacional de un modo más que auspicioso, ganando sus tres primeros encuentros y armando un plantel que está sobrado para la categoría. De no ocurrir nada extraño, deberían subir luego de finalizado el torneo, y les aseguro que es lo que espero … aunque haya cosas que no se puedan tolerar ni digerir, como que –por ejemplo- el director del diario deportivo de mayor tirada en Argentina, confeso hincha del club y del cual escribe semanalmente un informe partidario en dicho pasquín (si, si, pasquín… que un millón de moscas coman mierda, no significa que esta sea ni buena, ni sabrosa) ha llegado a poner en una de sus columnas, y antes de que se consume el descenso, que los directivos del club “deberían hacer algo, no sé … si es necesario poner un dinero donde haya que ponerlo” hiriendo de muerte de este modo –y quizá sin meditarlo- a su profesionalidad y a su credibilidad como periodista.

Es más … en una actitud tan antojadiza como ridícula y demagoga, en la grilla de escuditos en color de los clubes de la primera división, no han quitado el de River (aunque sí han eliminado los de Gimnasia y Esgrima La Plata, Huracán y Quilmes, todos descendidos junto al “Millonario”). Este absurdo ha generado miles de e-mails y mensajes a su redacción, pidiendo que saquen el escudo de River Plate, así como lo han hecho con el resto.

Es algo que ni daría pensárselo. ¿Descendió? …pues hay que sacar el escudo de entre los equipos de Primera! … sin embargo y haciendo caso omiso a los lectores, se han “cagado” en los reclamos y el escudito continúa allí (aunque los de los otros 3 descendidos, por supuesto que no).

Si no fueran tan patéticos, darían risa. Les aseguro que si el descendido fuese Boca Juniors (Dios no lo permita) me jodería bastante ver el escudo de mi club allí y ver que mi equipo tiene más tapas en el pasquín del millón de moscas, ahora que cuando estaba en el círculo superior. Jamás me han gustado los privilegios y menos aún los que me privilegian a mí.

Si ya se, soy un perro verde, verdad? … pues ese es el periodismo imperante en Argentina, hoy por hoy y le puedo asegurar que a esta publicación que –pareciera- carece de redactor porque ni en la gacetilla de una Sociedad de Fomento barrial se puede escribir peor, lo único que le falta poner es que habría (todo en potencial, claro) una “movida” mundial para que el AC Milán, el Real Madrid, el Barcelona y el Manchester United abandonaran sus ligas locales, para venir a jugar en la B Nacional de Argentina, la que es –a todas luces- mucho más convocante, prestigiosa y marketinera … si hasta me dan ganas que Boca descienda ya mismo! (por si alguno no lo ha entendido, es una ironía, claro)

Si dan ganas de irme hasta la “Bombonera” y pedirle a los dirigentes: desciendan! … desciendan ya, que da mucho más sport!

Si hasta a Passarella –a quien yo creía con más luces- lo vi en la tele días pasados diciendo entusiasmado: “¡es impresionante el “rating” que estamos haciendo!” (yo pensé: Joder! … te quedan ganas de hablar de “rating” cuando aún dentro del club, se siguen apuñalando entre dirigentes y las fracciones de la barra continúan prometiéndose venganzas?)

Por favor, que de tontadas!

Otros disparates futboleros en esta cabalgata.

Se sigue discutiendo a Messi (aunque cada vez menos …)

El técnico de Independiente ha sido echado del equipo, luego de la derrota ante Boca Juniors, según sus dichos, por deseo y mandato de la barra brava del club, que –parece- es la que manda por sobre los directivos.

Los hinchas de All Boys, insultan a uno de los mejores jugadores del medio -Gio Moreno- (ya les he hablado de él) porque el brillante jugador colombiano fue hace exactamente 6 meses, víctima de una cacería grosera y aviesa por parte de un jugador de All Boys que no quedará en ningún libro de fútbol y posiblemente en ninguna memoria, excepto en aquellas donde se invoque a jugadores problemáticos y “mala leche”.

Pero este Gio Moreno! ¡¿cómo se le ocurre quejarse y romperse los ligamentos y no jugar por 6 meses, exponiendo de ese modo a nuestro muchacho?! … hay que ponerlo a parir, y eso han hecho el domingo.

Cuanta mediocridad! … que ganas me da de estar nuevamente tomando sidra en Lezama y hablando con los amigos, mientras discutíamos sobre si el fulano que estaba sentado en la mesa de enfrente, era o no era el “Loco” Bielsa (que no era)

O con mi gran amigo JP en Barcelona –“perico” insigne- caminando por el barrio gótico hablando de fútbol de todos los tiempos.

Si hasta Velez y Estudiantes, que eran dos equipos en los que se podía confiar, están ofreciendo unas performances bajísimas …

¿La verdad? … volvé pronto River!

(entre tanta chatura y sin superclásico a la vista, esto se torna muy aburrido)

Un abrazo!