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Un punto muy trabajado

Gijón representaba otro examen para el Athletic de Bielsa, que llegaba con escasas horas de descanso tras el partido contra el Atlético y demasiados futbolistas entre algodones. El vetusto Molinón, con mejor aspecto tras un proceso de lifting que le ha quitado años en su presentación externa, recibió a los vizcainos con espectación y con una más que aceptable entrada a una hora más propia de Misa Mayor, y en pleno puente. No falló, tampoco, la afición del Athletic.

El ambiente y la meteorología eran perfectas para la práctica del fútbol, no así el estado del terreno de juego, impropio para la disputa de uno de esos duelos norteños, que denominan los cronistas más veteranos, recordando el verde gijonés al del Romano de Mérida.

No disponía Bielsa para el embite de un excesivo abanico de posibilidades, por lo que decidió tirar de los que descerrajaron al Atlético, con la variante de Muniain por Toquero, y en igual disposición, con Ander Iturraspe de mediocentro y su tocayo Herrera, junto con de Marcos, haciendo de enlaces con Llorente. 

Enfrente, Preciado, que no regala elogios gratuitamente, demostró que su consideración al Athletic no es solo ante los micrófonos y planteó el encuentro como se hace ante los grandes: un equipo revolucionado y luchador, que cedía la inciativa del juego y la posesión del balón a los rojiblancos para buscar las contras.
No le salió mal al de Astillero. El peligro lo llevó durante prácticamente todo el encuentro el cuadro gijonés, con un Barral omnipresente.

Sufrió el Athletic. Lejos de ser el equipo fresco y rápido, letal, que se viera frente a los colchoneros no supo convertir en peligro la inusual posesión de esférico de que dispuso. No consiguió hilvanar, controlar, ni acertar en los pases. Iturraspe falló en la distribución, Muniain condujo de manera equivocada y tampoco funcionó la banda derecha, con un Iraola ausente y un desacertadísimo Susaeta –a pesar de marcar el gol- que vieron, además, mermada su contundencia por sendas tarjetas amarillas mostradas por un árbitro, el palentino González González, que se dejó llevar por la presión del público local para perpetrar un arbitraje de lo más casero que se pueda recordar.

La poca llegada del Athletic al área rival contrastó con la verticalidad gijonesa, con un Barral que acabó soñando con Iraizoz, que por fin aportó al equipo una actuación digna que compensa la pérdida de puntos de partidos anteriores.

Bielsa, poco dado a los paños calientes, aprovechó las molestias de Ekiza en el descanso para aplicar, una vez más, el bisturí al planteamiento. Fruto de la versatilidad que lleva persiguiendo pudo recomponer el equipo sustituyendo un central por un delantero. Los movimientos, que hubiesen sido inverosímiles en el pasado, mantuvieron el dibujo, pero hicieron central a Aurtenetxe, algo conocido para él, lateral zurdo a de Marcos, interior en la misma banda a Susaeta y extremo derecho a Toquero. En ese aspecto, el rosarino ha conseguido convertir la plantilla en una navaja suiza.

Tuvo algo más de cuajo el equipo tras la reanudación. Pero era evidente que faltaba pegada. Muniain, desaparecido, dio el relevo a David López, al que el técnico sigue viendo como jugador alejado de la banda. La entrada del riojano demostró que los problemas de esta campaña con la estrategia son de nombres. Si Susaeta, hasta ese momento, había dejado ejemplos claros de cómo no se deben lanzar faltas y córneres, López le puso a Toquero el balón en la txapela y el alavés, al igual que contra el Atlético, dio buena cuenta del centro tocándolo para que Susaeta rematara sin oposición. Se adelantaba el Athletic, quizá con escaso merecimiento, pero ya se sabe que la justicia en el fútbol es un concepto inexistente. Como en la Audiencia Nacional, para entendernos.

La coyuntural ventaja en el marcador aceleró el resto de cambios en uno y otro equipo. Los que ayer vestían de negro vieron retirarse a Llorente, desacertado y muy tocado, para que el equipo cogiese aire con Ibai. Pero no parecía el día. A pesar del criterio de Herrera para repartir el balón, no hubo ni huecos ni llegada. El Sporting, que no renunciaba a buscar la contra, empató en una jugada de fortuna, tras un lanzamiento lejano que golpeó en Barral para desviar completamente la trayectoria del esférico.

La grada, enfervorizada a partir de ese instante, animo a los suyos que bien pudieron haber salvado dos puntos más si Iraizoz no hubiese sacado una buena mano a un archiprotagonista Barral al que el colegiado consintió toda suerte de protestas y faltas.

No cierra mal el Athletic el mes de octubre, pero se antoja un noviembre complicado. De entrada, el próximo jueves en Salzburgo donde habrá, seguramente, oportunidad de ver novedades obligadas en el once y en la convocatoria. Marcelo Alberto tendrá doble ración de caldo de rotación. Y el domingo un examen complicado, el Barça, que desterró la crisis que desde Madrid le achacaban endosándole una goleada a Caparrós con un Messi que sigue asustando.

El debate en Bizkaia se centra, ahora, en conocer por qué en la enfermería de Lezama se ha colgado el cartel que Urrutia querrá para las taquillas. El de No hay entradas. Algunos dicen que es por la falta de refresco, otros que por el calendario, hay quienes aluden a la mala suerte y los hay que miran hacia Bonini. Seguramente, como todo en la vida, todos y ninguno tengan la razón.

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Un triunfo que revaloriza

Tardó en abrirse la botella, demasiado, pero lo hizo de forma explosiva, brillante. Acabó siendo una botella de agua de Bilbao. El momento y la forma ideal para nostálgicos, con un San Mamés rápido donde el fútbol se apreciaba a través de una cortina de agua por los algo menos de treinta mil espectadores que dignificaron la grada. Por más que se afanen Roures y el mercenario que preside la Liga en perjudicar al Athletic, la afición rojiblanca sigue demostrando que no secundará la estrategia de los dos gánsteres mencionados, esa que persigue vaciar los estadios de espectadores para llenar los hogares de decodificadores.

Y eso que la cosa comenzó, de nuevo, cuesta arriba, con un Atlético mejor plantado, que presionaba bien la salida del balón al Athletic y que dispuso de las primeras ocasiones para romper el partido. Gorka, ante Falcao, se limitó a hacer de portero, algo que no debiera ser ni noticia ni motivo de felicitación, pero que vistos los precedentes toca celebrar.

Cuando más se le complicaban las cosas a los locales, con retirada de Amorebieta por una de esas lesiones musculares provocadas por la falta de rotación y un calendario malintencionado, el Atlético se replegó, permitiendo que el desaparecido Iturraspe conectase algo con un Javi Martínez del que le separaron hasta entonces demasiados metros, y de que Muniain, bien anulado, o de Marcos llegasen con algo más de peligro. Aun así, el encuentro se fue al descanso muy trabado, con Llorente apareciendo de forma muy esporádica, y con los visitantes con la tranquilidad de haber anulado bien a los zurigorris. Colaboró con ello el pequeño de los Teixeira, injusto, desconcertante, con criterio dispar, que se empeña cada jornada liguera, con la inestimable colaboración de su hermano José Antonio, en que mamá Vitienes sea la mujer más insultada de la Península.

La reanudación trajo más sustos y preocupaciones. Otra lesión muscular de Javi Martínez, intrascendente para Gijón porque ya se perdía el partido por acumulación de amonestaciones, que colocaba a Iturraspe ante la tesitura de llevar el volante del equipo desde el mediocentro; y el gran susto de la noche, la casi sustitución de Llorente, evitada in extremis por la inusual casta del de Rincón de Soto, algo que le hizo ganar muchos enteros ante los detractores que todavía mantiene en la grada.

El partido se estiró, los zurigorris estuvieron más cómodos y, sin ocasiones excesivamente claras, se adueñaron del balón. Muniain, rendido y con algún problema, dio el relevo a Toquero, otro de los hombres de la noche, que pisó el césped cuando San Mamés comenzaba a tomar aspecto nostálgico. Y llegaron los siete minutos mágicos. La fortuna acompañó en el primer gol, pero ya se sabe que con campo rápido chutar a puerta se convierte en un infierno para defensas y porteros, y sonó el sonido del corcho saliendo del cuello de la botella.

Había que gestionar la ventaja. Y ahí se vio la metamorfosis del equipo de la mano de Bielsa. No hay mejor manera de conservar el resultado que aumentando la diferencia de goles. Toquero se reivindicó. Demostró a Bielsa que es un futbolista distinto, pero que no es solo un korrikalari, sino que tiene características que justifican su ficha en primera división. Entre ellas, además de la de llevar tatuado sobre la piel un mono de trabajo, está la de ser de los mejores centradores en carrera de la Liga. Y le regaló a Llorente, y al homenajeado Gurpegi, un balón de los que conforman gran parte de la esencia de los goles del Athletic de siempre. No defraudó Llorente, que celebró enrabietado un tanto más de cabeza que le acerca a la Eurocopa.

Tuvo más regalos el aficionado. A balón parado, la asignatura pendiente, Ander Herrera, con un balón tocado de manera soberbia, permitió que Toquero redondease su faena con un gol también con la testa. No se podía pedir mucho más. El equipo, fundido, luchó sin poder gozar de la posesión que el entrenador pretendía y que la presencia de buenos peloteros permitía, y si bien se pudo aumentar la ventaja también el Atlético hizo trabajar a Gorka.

Así se despachó a los colchoneros, ese equipo que como su club es una eterna crisis con pantalón corto lo dirija quien lo dirija, sea el actual tándem frutal (comandado por el ProfesorManzano, el ínclito Cerezo y un alcornoque como Gil Marín), chorizos tipo García Quilón o un administrador judicial.

Ahora toca recomponer las filas, demasiado escasas de personal, para Gijón con tan solo sesenta horas para la recuperación. Será difícil. El equipo acumula muchas horas de juego y pocas de descanso. Cierto es que la tendencia invita al optimismo. El estado de ánimo por las nubes, la confianza en lo que el entrenador pretende, la racha de resultados… Y lo que es más importante. Una plantilla corta en la que no se regalan oportunidades. Los futbolistas lo sabes y por ello los que disponen de menos minutos no dejan pasar las oportunidades. Le ha pasado a Aurtenetxe y ayer se aplicaron el cuento San José, Toquero y Herrera. Bielsa no regala demasiado. Buena muestra de ello fue ver a los suplentes calentar en el minuto treinta de la primera parte.

El Athletic goza de buen tono. Tan bueno, que los agoreros, los apocalípticos, parecen haber desaparecido. Quizás estén invernando.

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Crónica del día siguiente

El partido que jugó ayer el Athletic fue un viaje al pasado. No en vano el Valencia es el equipo que en mi ideario personal figura como el tercero en discordia, tras el Madrid y el Barcelona. El banco de pruebas ideal para saber lo que podemos esperar de un equipo que crece cada día y al que aún no le acompañan los resultados. Los recuerdos de los enfrentamientos entre el Athletic y el Valencia son memorables porque, lo mismo que ayer, se disputaban al límite, con la brutalidad justa para que el fútbol ofrezca belleza y emoción si los jugadores van al balón sin malas intenciones. Cierto que ayer se lamentaron bajas muy sensibles pero no hubo reproches verbales. La diferencia entre el hoy y el ayer estriba en que, en los viejos tiempos, el fútbol se jugaba al ritmo de una carreta de bueyes y hoy a la velocidad de los Fórmula 1.

De largo mereció ganar el Athletic, si el auxiliar no invalida el gol de Susaeta en el minuto 14 o el balón no toma un giro caprichoso en el que pudo ser gol de Llorente a los 35 minutos. Un cero a dos al descanso hubiera quedado mejor que bien. Pero no sucedió.

Los imponderables obligaron a sustituciones por ambas partes. El Athletic perdió a Llorente, hombre de gran presencia física, luego a Gurpegui, baja trascendente por la gravedad de su lesión, aunque ganó con la entrada de Herrera. A pesar de todo, el equipo se impuso al Valencia con un arrojo admirable y en un minuto que me pareció ideal para sentenciar, marcó Muniain uno de esos goles que está relacionado con lo que antes he escrito, la velocidad mental que hoy se precisa para marcar un gol. A punto estuvo de repetir la hazaña en el último suspiro del partido pero en ese momento eligió otra opción.

El fútbol es un juego colectivo y por eso admiro a los jugadores que desde niños aprenden a no estrangular al portero cuando tira por tierra lo que tanto esfuerzo ha costado conseguir. Esta temporada llevo cerradas varias crónicas diciendo que con un cambio de porteros el resultado hubiera sido otro. Y no digamos la clasificación. A estas alturas, el año pasado teníamos nueve puntos. Hoy son ocho.

Los partidos del último fin de semana nos han puesto delante de los ojos la importancia de tener bien guardada la portería. El Real Madrid pasó sobre el Málaga como una apisonadora. Sin embargo, el hombre del encuentro acabó siendo Casillas. Los intratables delanteros del Barcelona se estrellaron una y otra vez contra el portero del Sevilla. En Manchester se estarán acordando del viejo Van der Sar. Y yo de Iríbar.

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The long and winding road

"El largo y sinuoso camino" además de ser una bellísima balada de The Beatles, parecería ser un pronóstico acertado de lo que le espera a la Selección albiceleste en las eliminatorias mundialistas para 2014 (¿hacía falta comenzarlas en 2011?… sin Brasil, ya clasificado)
Luego de un comienzo con victoria, donde el 4 a 1 a Chile quita de foco una actuación preocupante de la línea medular y más aun de la defensa, el encuentro de ayer frente a Venezuela enciende las señales de que hay mucho por corregir, mucho que trabajar y que no será un paseo matinal conseguir el pasaje a la cita mundial, a pesar de contar con el as de espadas.
El encuentro de ayer noche en Puerto de la Cruz, nos entrega algunas certezas:
Venezuela ha dejado hace rato de ser la Cenicienta del fútbol de América y hoy, puede jugarle de “tu a tu” a cualquiera de sus vecinos. Y ganarle. Y muy bien por cierto.
Enhorabuena pues por la “vinotinto” y por toda su afición futbolera.
Ayer, conducidos en el campo por el experimentado Arango lograron el primer triunfo oficial del historial. Un historial que arrojaba 18 derrotas en idéntica cantidad de partidos disputados contra Argentina. Luego de un comienzo dubitativo, fueron maniatando a su rival y con un gol del “león” Amorebieta en la segunda mitad, justificaron y redondearon un gran partido en donde la albiceleste se fue quedando sin fuerzas y sin ideas. Lo del vasco nacido en Cantaura, estado de Anzoátegui , no solo fue el anticipo de cabeza en el gol del triunfo. Fue también el anular a la perfección a Messi, lícitamente, limpiamente y coronó una actuación para su mejor historia personal. Ha sido uno de los puntos más altos de un equipo sin fisuras, que se anotó definitivamente en la pelea por uno de los 4 pasajes al mundial.
El sueño Venezolano ha comenzado … ¿y quién se atreve a despertarlos?
Para Argentina lo dicho: las dudas y la confirmación de que solo con Messi no alcanza.
Si alguna vez alcanzó solo con Maradona, son otros los tiempos y otros los protagonistas. Messi es el mejor indiscutiblemente, pero hoy -quizá como nunca- un hombre solo no cambia la historia. Tendrá Alejandro Sabella que trabajar bastante en cada línea y darle un carácter y una identidad que hoy, no se le ve al equipo.
Otras certezas transcurridas las dos primeras fechas, son el retroceso de Paraguay y el volver a las fuentes de Perú.
Perú que tuvo siempre una escuela de futbol excelsa, de fino toque y la filigrana mejor elaborada, con una tradición que le viene de los tiempos de “Lolo” Fernández y Alcalde, que continuaron luego jugadores como Zegarra, Joya, Seminario … más tarde ese genial equipo peruano que de no haberse topado en Cuartos de final con el mítico Brasil del ´70, hubiese sido campeón mundial - esto va de mío- con un inolvidable e irrepetible equipo donde brillaban el “Nene ” Cubillas, Perico León, Roberto Challe (¿saben ustedes lo que jugaba Roberto Challe?) Baylón, Cruzado, Cachito Ramírez, Héctor Chumpitaz … si, sin duda de no haberse topado en Cuartos con ese Brasil que obtuvo en posesión la Jules Rimet y que es considerado el mejor equipo de todos los tiempos, ese Perú hubiera sido campeón del mundo. (el encuentro terminó 4 a 2 para los brasileros … pero bien pudo terminar 6 a 4, 8 a 6 … para cualquiera de los dos, y los que gustan de descargarse cosas de la internet, pueden bajarlo. Está en la red y vale la pena tenerlo)
Bueno, este Perú no es aquel … pero lo intenta. Gano su primer partido contra Paraguay con mucha autoridad y si bien ayer perdió contra Chile en Santiago en un partidazo que acabó 4 a 2 … metió 4 tiros en los palos, lo cual me exime de más comentarios.
Chile va a estar en la pelea. Tiene con qué, aunque una gran parte de la prensa y la afición, deberá entender que Bielsa ya no está. Lo del Rosarino ha sido tan bueno, que hay un sector muy importante que extraña su paso por la “roja” y hay una suerte de campaña para desestabilizar a Claudio Borghi, su actual entrenador. Esas cosas no ayudan. Reitero, Chile tiene con qué, pero si el clima mediático en torno a la selección mejora, y las viudas de Bielsa no conspiran, le será mucho más fácil conseguir el pasaje.
Bolivia ya no cuenta ni con la ventaja de jugar por encima de los 4.000 metros de La Paz, de hecho continúa siendo la sede de los bolivianos, pero ya no les alcanza para ganar, el utilizar ese escenario donde el aire es escaso y los músculos y la cabeza responden de otro modo. Ayer perdieron con Colombia con gol de la nueva estrella del Atlético de Madrid, Falcao y precisamente en tiempo de prórroga, cuando la cátedra y los libros indican que los que viven a nivel del mar, no tienen ni piernas ni ideas. Bueno, el “tigre” Falcao, sí que las tuvo y le propinó a los del altiplano, su segunda derrota en 2 partidos.
Ecuador ganó en su presentación y ayer tuvo fecha libre. Será un hueso.
Finalmente, el más confiable de los 9 países de América del Sur en estas eliminatorias, es Uruguay. Desde el 4to. Puesto en Sudáfrica 2010, esta generación de jugadores dirigidos por Tabarez en el banco y capitaneados por Diego Lugano, se ha afirmado y está volviendo a ubicar a los celestes en un escenario que les es familiar: el de las primeras planas de los periódicos, el de las finales, el de la pelea por cosas importantes, como manda su historia, que estuvo por tres décadas durmiendo en el fondo de vaya a saber uno que armario de la Asociación Uruguaya de Futbol. Su dos delanteros Diego Forlán (“Pichichi” del último mundial) y Luis Suarez, debe ser la dupla atacante más peligrosa de todas las posibles en el universo futbol. Ellos lo saben y Uruguay también.
Así están las cosas transcurridas las dos primeras jornadas de eliminatorias. Antes de que termine el año, habrá otros dos encuentros y se podrán aventurar algunas sentencias, con todo lo que de arbitrario y temerario tiene este ejercicio. Lo que es claro desde mi doble condición de argentino y fan irredento de los 4 de Liverpool, es que lo que le espera a la Argentina, es “El largo y sinuoso camino, que lleva a tu puerta” y esa puerta se llama Brasil 2014.
Si pueden, tómense 5 minutos y escuchen de nuevo esta gema musical.
Vale la pena.

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La asamblea de la reformulación

Tras una semana sin fútbol en la que la actualidad rojiblanca se ha centrado en analizar el estado económico-financiero del Athletic, llega hoy, por fin, la Asamblea General Ordinaria en la que los socios compromisarios dilucidarán si la reformulación de cuentas que la Junta entrante propone es correcta o no.

Existe cierta incertidumbre por conocer si en el trascurso de la Asamblea quedará patente el enfrentamiento entre ambas directivas, entrante y saliente, o si tras las numerosas reuniones mantenidas, a pesar de las discrepancias, las aguas no rebasarán los cauces de la lógica.

Subyace en el debate un notorio interés por parte de ambas directivas. De la que encabezó García Macua por ver emborronado de un plumazo el perfil de gestor que él mismo procuró labrarse y que los medios locales, mayoritariamente, extendieron sin ningún rigor. De la entrante, por la necesidad de procurar que el mayor porcentaje de ingreso posible pueda repercutirse en sus cuatro años de ejercicio y no en el de los salientes.

Así, tras el debate de las últimas semanas, rueda de prensa de Macua incluida, todo hace prever que las cuentas serán reformuladas, que la forma en la que la Junta actual ha propuesto la votación procurará no dejar demasiado en evidencia a los anteriores mandatarios y que, salga Zarate o no a la tribuna de oradores, no se producirán grandes enfrentamientos.

La reformulación de las cuentas parece, además, razonable, al margen del interés de Urrutia y sus compañeros de aventura. Desde ciertos medios, de forma interesada en algunos e irresponsable y desinformada en otros, se ha intentado desvirtuar el debate, desenfocarlo. Confundir. El nudo gordiano, el de los Socios Barria, es una discusión que no aguanta un asalto. Basta con leer el artículo 14 de los Estatutos -que gusten o no son las normas que rigen el Club- para comprobar que esas personas no son socios y mucho menos de pleno derecho.

Por tanto, esos casi 7 millones de euros no pueden computarse como ingresos del ejercicio finalizado se pongan Macua y Zarate como se pongan, o esgriman los informes que deseen del Sr. Oleaga o de los profesores de la UPV. Informes, por cierto, redactados en septiembre de 2011, cuando las cuentas están preparadas desde julio. Hubiesen parecido más objetivos si su redacción fuese previa al cierre del periodo,  momento en el que debió surgir la necesidad de consultar a expertos.

Del resto de conceptos que separan a ambas juntas, imputar dos millones al ejercicio finalizado parece fuera de lugar cuando tres cuartas partes del mismo está ligado a la consecución de objetivos deportivos a partir de 2012; provisionar dinero por la más que probable posibilidad de no cobrar los 2,5 millones de euros que aún adeuda el Mallorca es obligado; y necesario que se deje de traspasar dinero desde la Fundación al Club de manera arbitraria y siempre en función de la cantidad necesaria para cuadrar la partida de ingresos.

El quid de la cuestión debiera estar, y se echó de menos la explicación en la comparecencia al alimón de Macua y Zarate, en conocer cómo es posible que se desviase en 9 millones de euros el gasto de la última campaña. Ahí no desear entrar ni la junta saliente, ni los medios que están defendiendo, con muy poco rigor por cierto, su gestión.

De todo ello, y al margen de la prima por la clasificación europea, sorprenden en ese desfase  los seis millones de euros más que ha costado el personal deportivo. De las explicaciones dadas por Uribe-Echevarría y Aldazabal a los compromisarios en el Palacio de Ibaigane, no se han percibido grandes luces y se ha podido apreciar alguna que otra sombra. Cuesta creer que Zarate, un hombre riguroso a la hora de manejar el detalle del más insignificante concepto presupuestario, se equivocase a la hora de prever para la campaña 2010-2011 el coste de la principal partida de gasto en seis millones de euros.

Es más, cuesta entender que para la temporada 2010-2011 se previese un coste de personal deportivo inferior al de 2009-2010. ¿A qué se debió? ¿Pensaba la junta rebajar el coste de la plantilla? ¿Reducir, acaso, el número de futbolistas? ¿Confiaba en traspasar a alguno de los que más cobran?

En definitiva, parece razonable dejar las cuentas según Urrutia propone. No tiene trascendencia a nivel de avales, y no hará necesario bucear más en los números de Macua, que posibilitarían que aparezcan operaciones sorprendentes y que sólo avivarían un enfrentamiento social que sobra en el Athletic. Se debe pasar página a este asunto cuanto antes.

Eso sí. Cabe recordar ahora que la gestión económica de Macua, que se salda con un ligero superavit durante sus cuatro años de mandato, se sustenta en el traspaso de Aduriz y en la plusvalía obtenida por la permuta de los terrenos de San Mamés por acciones de la sociedad San Mamés Barria. Mientras, la deuda a corto y largo plazo se ha incrementado. Eso es lo que ha dado de sí la brillante gestión de aquel que presentaba como aval para la reelección una administración modélica.

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Otro portero del Atlético con cancer... Y ya van cuatro...



Hoy me he desayunado con la noticia de que el portero canterano del Atlético Gonzalo Blanco ha ganado el partido de su vida venciendo a dos tumores de cáncer. La noticia en si no tendría especial relevancia si no fuera porque es el cuarto portero del Atlético de Madrid con cáncer en menos de diez años. Si rememoramos los últimos años tenemos los siguientes casos:

El 15 de octubre de 2002 Jose Francisco Molina estando ya en el Depor anunció que tenía un cáncer de testículo, del cual se recuperó para enero del 2003.

Germán Mono Burgos en marzo de 2003 anunció de muy buen humor en una rueda de prensa que había vencido un cáncer de riñon, mediante la extirpación de su riñon izquierdo. Según comentaba la culpa había sido del tabaco y los 35 puntos que le suturaron le recordarán para siempre el cariño recibido por la gente.

Sergio Aragoneses por su parte superó dos tumores testiculares, uno en agosto del 2005, cuando acababa de fichar por el Elche, y otro en enero del 2007, estando ya en el Hércules.

Ahora los que no seguimos la actualidad colchonera nos enteramos de un cuarto caso…

Evidentemente un deportista que lleve una vida sana tiene muy pocas posibilidades de sufrir un cáncer, y las posibilidades de que cuatro porteros de un mismo club lo tengan es casi la misma que acertar la primitiva. No soy médico pero es un hecho que determinadas sustancias como hormonas de crecimiento anticipan enfermedades futuras, además provocan rechazo por parte del organismo y pueden producir tumores.

Hace no muchos años el Sevilla FC era espectacular, jugaban miércoles y jueves y corrían como animales los 90 minutos. Salían jugadorazos como rosquillas que eran auténticos bestias: Kanoute, Baptista, Alves, Keita, Navas, Sergio Ramos…. Un día se murió Antonio Puerta en un partido y desde entonces no han vuelto: ni a correr igual, ni a jugar igual, ni a sacar tamaña cantidad de jugadores.

Como decía una expresión erróneamente atribuída a Cervantes: “Cosas veredes amigo Sancho, que farán fablar las piedras...”

Saludos del tigre

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En la buena línea

Volvía a examinarse el Athletic en liga tan solo sesenta horas después de haber despachado con solvencia a un PSG que para escépticos y descarriladores resultaba un coco a priori y un grupo de excursionistas a posterior del partido de la UEFA. Si el escaso margen para la recuperación era una incógnita, el tardío y caluroso verano con que recibió Donostia un encuentro disputado en horas propias de la olimpiada del remo no vaticinaba facilidades para los rojiblancos de cara a disputar uno de esos derbys que siempre se juegan con cara menos amable en tierras guipuzcoanas que vizcainas.

Necesitaba el Athletic puntos, pues la necesidad clasificatoria resultaba imperiosa, y bien que salió a por el partido. Los rojiblancos no se adelantaron en los dos primeros minutos porque volvieron a mostrar la candidez ofensiva marca de la casa en la presente temporada. De Marcos y Llorente protagonizaron la primera doble ocasión. Poco después Gurpegi remataba de cabeza ligeramente por encima del marco blanquiazul y al de unos minutos Muniain ponía a prueba a Bravo en un mano a mano. Mandaba el Athletic, robaba el balón con velocidad, lo distribuía con criterio y buscaba las bandas con insistencia. A falta de talento en el centro del campo, era Iker, que jugaba con su pierna derecha vendada para ocultar la marca del zorro que le hiciera Sissoko, el responsable de liderar al grupo.

La Real se vio superada. Un tiro a puerta de Zurutuza fue todo su bagaje ofensivo, estando a merced del Athletic durante toda la primera parte, timorata y agazapada en su campo. A medida que pasaron los minutos, quién sabe si consecuencia del insoportable bochorno, se fue secando la pólvora rojiblanca y resurgió Llorente, por fin colosal. Fruto del juego de los nuevos tiempos conectó Iraola con de Marcos, que eligió pase a Fernando entre dos opciones, pues también Susaeta participaba en la jugada de ataque con buen desmarque. El movimiento hizo dudar a Demidov, lo que facilitó que Llorente, con precisión propia de Anna Pávlovna, le regateara con el cuerpo para batir a Bravo de disparo suave pero medido.

El reverso de la moneda llegó en la segunda parte. Era previsible que la Real pusiese toda la carne en el asador en el que es su partido del año y más tras renunciar a 45 minutos, por lo que el panorama cambió radicalmente. Abrieron el campo, dieron velocidad al juego y apostaron por la agresividad clásica de los partidos de máxima rivalidad. El Athletic sufrió, quizás en exceso. Llegaron los ataques constantes y las llegadas al área, sin gran peligro y con un buen comportamiento de Amorebieta y un Javi Martínez que suplió con solvencia a Ekiza. El público entró en efervescencia y llegaron las jugadas polémicas, de las que tan solo se puede considerar tal una mano de Gurpegi que el árbitro o no vio o consideró involuntaria.

Entre el delirio blanquizaul y la certeza de que aquello no depararía nada bueno para los rojiblancos discurría la cosa cuando en un ataque, Griezmann decidió rematar la cabeza de Javi Martínez. En los lances posteriores vino la jugada clave del partido. Iraizoz, correcto y casi inédito hasta ese momento, al ver al de Aiegi en el suelo intentaba tirar fuera el balón y haciendo gala de su calidad con el pie no lo conseguía, por lo que Fernández Borbalán  decidió interrumpir el juego. Retirado Javi del terreno, el Athletic, incomprensiblemente, renunció a disputar el bote neutral y seguido, el vizcaino Iñigo Martínez intentaba y conseguía desde casi sesenta metros sorprender a un despistado Iraizoz que acumula tantas pifias como partidos oficiales disputados.

Lo que parecía un guión conocido que acababa con la derrota visitante viró 180 grados. Iraizoz se reivindicó con una buena parada a Agirretxe y el Athletic se supo rehacer. Volvió a mandar en el campo, liderado por Muniain y Llorente. El de Rincón de Soto, incluso, agradeció un balón largo de Amorebieta, que transformó en gol de media volea. A partir de ahí, de nuevo cuesta abajo. La Real entregó la cuchara y el Athletic administró la ventaja con el fútbol que pretende el nuevo míster. Pudo aumentarla, incluso, en una ocasión que le hubiese venido mejor que bien a Toquero para reivindicarse.

Sólo cabe extraer lecturas positivas del encuentro de Anoeta. Ni el esquema de Bielsa es tan rígido como parecía, ni destierra el balón en largo como recurso. Tampoco anula a Llorente. Fomenta la versatilidad de los jugadores, sea de Marcos, Javi, o Gurpegi, y permitirá brillar a Muniain a nada que consiga racionalizar la conducción de balón. Tenía buena pinta el Athletic las últimas jornadas y el parón liguero le llega en el mejor momento. Para recuperar futbolistas y energía, y para seguir puliendo conceptos.

Al otro lado de la A8, mientras, continúan desatados. Se desconoce si Griezmann volverá a sacar su particular bola de cristal o si la atrevida parroquia atinará, de nuevo, con sus cánticos de a segunda. La última temporada que los entonaron acabaron la siguiente disputando muchos encuentros a las doce, hora que bien conocen y tanto maldicen. Dicen que el árbitro y la mala fortuna les birlaron la victoria. Olvidan, deliberadamente, la suerte de la primera parte. Y también quitarse esas gafas txuriurdin que tanto les confunde y que resulta comprensible en aficionados pero no en profesionales de la comunicación, sobre todo en aquellos que trabajan en medios públicos. Y está EiTB de audiencia como para ofender y espantar a la población de Bizkaia.