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La crónica del día siguiente

Alguna señal de alarma debió percibir Bielsa cuando en vísperas de la visita del Granada a San Mamés lanzó su aviso a navegantes. No es la primera vez que al Athletic se le atragantan esta clase de partidos. Por otra parte, nunca le han sentado bien las campañas laudatorias. El circo mediático ha dado un giro notable, no solo en el ámbito local, que va de suyo, sino en las sucursales de la Villa y Corte, donde vienen mostrando en sus escaparate las figuras emergentes del hasta hace bien poco menospreciado equipo bilbaino.

Me han preguntado esta mañana el porqué de mis malas sensaciones de ayer domingo y he dicho que ante tanta euforia me vino a la memoria el nombre de José Luis Garay, entrenador al que todavía no se ha hecho justicia a pesar de haber conquistado cinco Campeonatos nacionales consecutivos, en Categoría Juvenil, forjador de grandísimos jugadores. Al término de algunos partidos disputados en el campo de Echévarri, aunque el equipo contrario se hubiera llevado la goleada de costumbre, más de un gallito rojiblanco salió del vestuario con las orejas coloradas porque el míster, en lugar de elogiarle por “lo hecho” le había recriminado “por lo que había dejado de hacer”. De entonces me quedó la frase con la que frenaba mi entusiasmo respecto al futuro de algún futbolista: “Sí, pero cuando se pone la corona”.

El partido de ayer se volvió feo por momentos debido a la astucia que utilizó el Granada para socavar el buen fútbol del Athletic. Los andaluces habían visto un buen número de tarjetas en la primera parte. En el último minuto Aurtenetxe se vio obligado a hacer una falta para cortar un contraataque que parecía mortal de necesidad. Muniain se metió en el ajo y se llevó la tarjeta que el árbitro le había perdonado en una destemplada acción anterior. A este chico no solo hay que quitarle pronto la corona, sino bajarle del trono.

Esta Liga esconde mucho veneno y a veces se nos olvida que está pendiente la primera jornada. Va a llegar de sopetón. La teoría de los partidos fáciles no sirve. En cambio, creo que nos va a venir bien el inciso europeo del próximo jueves para no vivir con la obsesión de la visita a Mallorca donde habrá que echar el resto.

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Hay que aprender a abrir la lata

Y volvió el Athletic a tropezar en la misma piedra, esa que hace que el entorno aterrice de bruces en cuanto la euforia se dispara. Lo avisó Bielsa, consciente de que tras dos partidos en los que los halagos habían sido quizás desmedidos, algunos miembros de la plantilla se estaban confundiendo en sus declaraciones.

El caso es que las sospechas, las precauciones, no eran baldías. El Granada se plantó en San Mamés con la única ambición de contener, nadar y guardar la ropa. Confió su suerte a su ultradefensivo planteamiento y esperó a que sonara la campana. Tuvo fortuna, el partido se le puso de cara en una jugada aislada, en un córner bien sacado y mejor rematado.

Al Athletic, que suele ser como los melones, sólo hubo que tocársele la popa nada más iniciarse el partido para comprobar que estaba duro. Y frío. Una vez más de esos partidos en que la moneda cae de cruz. Claro que tras once consecutivos en que llevaba cayendo de cara era más probable que pudiera torcerse la tendencia. Cuestión de probabilidad, vaya.

Le costó entrar en juego. No hubo velocidad y el balón circuló de forma intrascendente. No existieron ni las bandas ni eso que los que inventan términos llaman ahora asociaciones por dentro, es decir, lo que en otras ocasiones bordan Herrera y Muniain. También le quedó grande la batuta a Iturraspe, que fue de más a menos, desapareciendo según la exigencia aumentaba por el paso de los minutos y el Granada se encontraba más cómodo acumulando hombres por detrás del balón, siempre un mínimo de entre seis y ocho.

El grupo no volvió mejorado del descanso y el bisturí de Bielsa no estuvo, tampoco, acertado en los cambios, que poco aportaron. Tanto David López como Gabilondo siguen sin aprovechar los minutos para reivindicarse; más allá de buenos pero puntuales golpeos de balón, casi siempre en parado, ni el de Añorga por la izquierda, ni el riojano por dentro y en sustitución de un Herrera al que la telaraña de los de Fabri maniató en exceso.

Cuatro derrotas lleva ya el Athletic en liga, distintas todas, pero con el denominador común de ser contra equipos que le plantean un cierre de filas. Ante ello, los rojiblancos acusan una preocupante falta de paciencia, eligen casi siempre mal las opciones y acaban siendo víctimas de su precipitación. Ejemplos claros han sido las derrotas frente a Betis y Granada o el empate contra el Rayo. Y no acaba de dar Bielsa con la tecla. Ni en el planteamiento de inicio ni alterándolo en el trascurso de los encuentros.

Ayer, a medida que iban pasando los minutos, el Athletic, al que poco se le puede reprochar en cuanto a entrega, se fue precipitando y yendo del partido. Herrera desactivándose y Muniain fue aumentando su desacierto hasta llegar en la segunda mitad a niveles de fallo propios de Susaeta. Lo de este último empieza ya, incluso, a aburrir. Urge buscar alternativas en esa posición puesto que el eibartarra, que si bien siempre se ofrece, naufraga cada jornada.

El Granada, que según el reloj avanzaba hacia el minuto noventa veía como aumentaban sus opciones, planteó un encuentro al que algunos de los resultadistas no podrán poner excesivos peros, puesto que recordó, y mucho, a algunos de los que el Athletic planteaba hasta hace bien poco a domicilio. El manual, basado en el repliegue y cierre de filas, aderezado con una desvergonzada pérdida de tiempo en la que Undiano Mallenco, quién sino él, consintió de manera paternalista y cariñosa. Fabri, ya en rueda de prensa y con los tres puntos en el zurrón, se disculpó por su actitud en el banquillo, cuando reprochó con gestos maleducados la decisión del Athletic de no devolver el balón tras cada actuación teatral de los granadinos.

Poco margen queda para especular. El jueves, en partido de Europa League, puede que sea el momento para dar entrada a algunos de los que reivindican minutos antes de enfrentarse al Mallorca el próximo domingo, en el encuentro del morbo, el que enfrentará el posibilismo que defiende Caparrós y el idealismo de Bielsa. Para aderezar comparativas, los mallorquinistas, de quien el Athletic se ha convertido en principal acreedor por la deuda del traspaso de Aduriz, llegan tras la primera victoria del utrerano.

Sólo cabe confiar, pero quienes aguardaban silentes en las cunetas vuelven a asomar la cabeza. El proyecto sigue teniendo futuro y buen aspecto, los tropiezos frente a los de abajo se han dado tradicionalmente en el Club y aún quedan detalles que seguir puliendo. Las únicas dudas estriban en el rendimiento de un Llorente preocupantemente tocado y en las alternativas en ciertas posiciones. La de delantero centro es obvia, pero las bandas, que tienen en este sistema una importancia capital, no acaban de tener continuidad. Y eso precisamente, la constancia, buscar el rendimiento lineal es lo que busca Bielsa. Un Athletic que dé de si lo mismo frente al Barcelona que al Granada. Así que toca aprender por la vía de urgencia a abrir las latas.

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"Lo posible está hecho..."



Lo primero me gustaría destacar que Bielsa ha jugado con tres centrales contra Málaga, Villarreal y Sevilla, equipos que juegan con dos delanteros, contra aquellos equipos con un solo delantero ha sacado solo dos centrales. Esto es bastante lógico, ya que si vas a marcar en individual es necesario tener un hombre libre atrás, de cierre. Y si hay dudas acerca de si el segundo delantero del rival es delantero o media punta tampoco hay ningún problema, se saca a Javi Martinez a cubrirle y asunto arreglado, si el jugador es delantero Javi será central y si es media punta Javi será mediocampista.

Hasta ahora esa es la regla que ha seguido Bielsa, amén de que desde algunos medios se hayan esgrimido otras razones más rocambolescas para justificar la presencia de tres centrales, o que se hayan roto la cabeza varias veces pensando por qué Javi no juega de líbero, en lugar de hacerlo de marcador. Esta regla es bastante simple y si bien es inusual tampoco es nada nuevo, Luis Fernandez ya la utilizó en su época con el Athletic. El hecho de jugar con dos o tres centrales en este caso apenas altera el sistema, es una simple disposición para cubrir en individual al rival y el resto del equipo se coloca prácticamente igual. La colocación del Athletic sobre el campo es desordenada y caótica, el equipo no juega con líneas sobre el campo, es futbol total puro y duro, todos atacan y todos defienden, un caso excepcional en el futbol actual.

Iñako Diaz Guerra, el cronista del Atletico de Madrid, en su crónica del partido Getafe 3- Atletico 2 de hace dos semanas resaltaba la poca fe en el campo del conjunto colchonero con un ejemplo muy gráfico: “Si la actitud de un equipo refleja la fe en la labor de su entrenador, los jugadores del Athletic con Bielsa son ultracreyentes y los del Atleti con Manzano, ateos. Entre medias, los demás”. Ahí va el enlace: http://www.as.com/futbol/articulo/atleti-basta/20111107dasdaiftb_26/Tes

El bueno de Iñako tiene razón en eso que dice, a los jugadores del Athletic se les ve un punto más de fe en que al resto de los equipos, una ilusión adicional por salir al campo. La figura de Bielsa impone y está trasladando una exigencia y un entusiasmo especial a los jugadores. Al final del partido pasado los medios sevillanos se centraron más en preguntarle acerca de su rechazo al banquillo sevillista que del propio partido.

Hablando ya de los jugadores rojiblancos me gustaría destacar a De Marcos y a Muniain. Estos dos jugadores tienen una gran capacidad para acompañar la jugada, por encima de otros como Herrera o Susaeta. Casi siempre están donde deben, tanto arriba como abajo, lo mismo que Iraola que casi siempre sube cuando debe. Esta cualidad es la más importante del futbol, es lo que hace grandes a los jugadores del Barcelona, eso que parece tan sencillo pero luego resulta tan difícil. A ambos les hace falta mejorar el remate a puerta, y en el caso concreto de De Marcos da la impresión de que le falta algo de confianza cuando remata. No obstante para ambos casos el margen de progresión es importante y si mejoran el remate pueden meter una buena cantidad de goles, porque tienen mucha facilidad para llegar adelante.

Herrera no llega tanto arriba pero cuando llega crea bastante peligro, mucho más que De Marcos. El punto débil de este jugador siempre ha sido la intermitencia en sus actuaciones. Personalmente no me convence ni sacando a balón parado ni distribuyendo el balón, creo que le falta precisión en el pase. Desde luego Iñigo Perez el otro día me pareció bastante mejor que él en este sentido, ojo con Íñigo que puede ser un jugador interesante. Herrera creo que tiene centrarse en llegar más posiciones de remate y ser más constante en su juego.

Iturraspe en mi opinión es el centrocampista al que más le cuesta acompañar la jugada. Tiene una gran técnica, una conducción de balón espectacular y un buen disparo, pero en los partidos de alto ritmo suele estar un poco perdido y a menudo pasa inadvertido.

Y para terminar Susaeta, que tiene unas condiciones buenísimas para el futbol pero no termina de aprovecharlas. Su rol en el equipo cada vez está menos claro: Parece que ya no es extremo, que ya no tiene que caer a la banda para centrar, ni intentar el uno contra uno. No se sabe si tiene que llegar a rematar desde atrás, si tiene que ayudar al centro del campo a crear juego y mantener la posesión, si tiene que botar las jugadas a balón parado, lanzar faltas a gol…. Me da la impresión de que el pobre Markel está empezando a tener un pequeño cacao mental, estaría bien que se definieran un poco más sus funciones.

En cualquier caso la cosa tiene muy buena pinta y el margen de mejora es alto. Los tres próximos partidos son contra los que en mi opinión son los tres peores equipos de la categoría: Granada, Mallorca y Racing. Estos a un equipo decente no le hacen un gol ni aunque se tiren tres días jugando.

Como decía Marcelo Bielsa en una tremenda frase cuando era el DT de la Selección Nacional de Chile: “LO POSIBLE ESTÁ HECHO Y LO IMPOSIBLE LO ESTAMOS HACIENDO, PARA LOS MILAGROS VAMOS A NECESITAR ALGO MÁS DE TIEMPO…”

Desde Madrid saludos del Tigre.

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Mayoría de edad

Dieciocho años de maleficio en tierras sevillanas eran excesivas como para confiar en una victoria rojiblanca hasta para el más optimista de los rojiblancos. Dieciocho años, los que tiene Muniain, llamado a ser un jugador que marque época, el límite que marca la mayoría de edad, y que en lo futbolístico se está más cerca de alcanzar cada semana.

Salió el Athletic con un equipo de circunstancias por aquello de las bajas. Sin Amorebieta y Ekiza, los centrales que todo el mundo cita como titulares, y sin Iturraspe, el futbolista al que Bielsa confía últimamente la batuta del centro del campo. Con la discreción que se ha puesto de moda en el Athletic por bandera, tanto en Ibaigane como en Lezama, el cuerpo técnico movió las pocas fichas que tenía para completar un Meccano que hiciese frente a un Sevilla siempre peligroso. Tras trabajar toda la semana, el once inicial fue el anunciado: con Iñigo Pérez dirigiendo a sus compañeros desde la sala de máquinas y con tres centrales de circunstancias: San José, Aurtenetxe y Javi Martínez.

Era una prueba de fuego. Se trataba de ver cómo hacía frente el Athletic a un rival directo en la lucha europea y de contrastar si lo desplegado frente al Barcelona fue flor de un día o la constatación de que el recetario de Bielsa se va asimilando.

Y ver para creer. Si el partido contra los de Guardiola, a pesar de la pérdida de dos puntos en los minutos finales, sirvió para que la cotización futbolística del equipo se disparase, lo de ayer en el Pizjuán fue hasta excesivo. Control absoluto del encuentro, de principio a fin, concediendo mínimas opciones a un rival en el que Kanoute, Navas o Negredo resultaron anecdóticos.

Sólo se le puede poner un pero a este grupo, y es de importancia. Perdona demasiado, en exceso. Le cuesta hacer gol. El partido debió finalizar con mayor ventaja para el Athletic y, sin embargo, la falta de acierto en los metros finales dio lugar a una innecesaria tensión final por aquello de la incertidumbre en el marcador.

Los aspectos positivos son tantos que cualquier enumeración será injusta, por insuficiente. También el reparto de méritos. Brilló Iñigo Pérez, el otrora descartado, en el manejo del equipo, al punto de poner al entrenador en un brete. Trabajó a destajo Llorente, al que las molestias de su pierna izquierda están maniatando y destacaron, como no, Muniain, el espíritu de este proyecto, y Herrera, motor además de cerebro dentro y fuera del terreno de juego.

La trasformación es tal que invita a soñar y cuesta mantener la cabeza fría. Observar al equipo administrar la ventaja en el marcador mediante rondos en campo rival demuestra hasta qué punto el concepto de fútbol de Bielsa ha calado en un grupo con unos niveles de autoestima hasta ahora inéditos. Reflejo de ello fueron los abrazos colectivos a la finalización del encuentro. El entrenador vio posibilidades en los futbolistas, capacidad para hacer cosas de las que ni tan siquiera ellos eran conscientes. Ahora empiezan a entenderlo, a darse cuenta de qué pueden ser capaces. De ganar disfrutando con el juego.

Porque la primera parte, y salvo el error en la jugada que da origen al gol del Sevilla, fue toda una declaración de intenciones. Al descanso las dudas pasaban por la esperable reacción sevillista en la reanudación, que tan solo duró unos ocho minutos, momento a partir del cual el Athletic borró del campo a los locales, marcándose un segundo tiempo de enmarcar.

Se suele decir que el número de defensas no tiene por qué indicar que un equipo sea más o menos defensivo. Hasta ayer no lo tenía claro. Ahora sí resulta verosímil la afirmación. Con tres centrales y dos carrileros, un sistema que, por cierto, favorece y mucho a Iraola, el Athletic fue tan ofensivo como el que más y maniató al Sevilla a base de solidaridad colectiva y trabajo constante. Porque el futbol combinativo de los zurigorris está sustentado en una presión salvaje que va dando sus frutos. Y ejemplos demostrativos hay ya, afortunadamente, muchos: el gol de Valencia, el segundo de ayer de De Marcos…

Hoy ya todo son loas para los leones. Hacer dos partidazos frente a equipos con repercusión mediática como Barça o Sevilla ha servido para que algunos empiecen a contemplar a los rojiblancos con otros ojos. No quiere decir, sin embargo, que se le vaya a tratar al Athletic con el respeto que merece, ayer mismo en TVE le volvían a llamar el Bilbao, pero sí al menos valdrá para que se valore en su justa medida a la única institución que mantiene la cordura en un mundo, el del fútbol, que hace muchos años que perdió la cordura.

La anécdota que, desgraciadamente, ocupará más espacio del que merece es el debut de Jonas Ramalho. Para todos aquellos maledicentes que acusaron al Athletic de tener una política xeonofoba y racista nada cambiará y tampoco importa. Para los que defendemos la particular tradición de la institución no es más que un paso más en la lógica de la historia. A medida que los hijos de quienes han venido a Euskal Herria a buscar una vida nacen y crecen -en lo biológico y en lo futbolístico- en esta tierra que debuten con nuestro equipo es un síntoma de normalidad. Existen voces, mínimas, a las que esto parece chirriarles. Es mejor ignorarles, que rumien en soledad su locura y su intolerancia. Su enfermedad.

Igual pasa con los irredentos anti-Bielsa que siguen existiendo y que soportan con infantiles pataletas cada paso adelante de este grupo. Su argumento principal, ahora, es que el rosarino no ha inventado el fútbol. La evidencia no merece respuesta. Pero sí hay que dejar claro que el concepto futbolístico de este hombre contribuye de manera notable a convertirlo en el mejor de los espectáculos. Y para eso pagamos.

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La hora de Negredo



Me gustan los comentarios de Santi Cañizares, es uno de los pocos comentaristas de los que se puede aprender cosas nuevas, más allá de que cuando jugara pudiera dar la imagen de jugador descerebrado y con sexualidad poco definida.

Hace mucho tiempo recuerdo que le preguntaron acerca de las rachas de los delanteros, a lo cual contestó que fundamentalmente a la gran mayoría de los goleadores lo que les hace falta es sentirse realmente importantes en sus equipos, es entonces cuando surgen las rachas increíbles y los pichichis sorprendentes.

Ejemplos históricos hay muchos: Pizzi con el Tenerife, Mista con el Valencia, Guiza con el Mallorca etc, y por poner uno más reciente Felipe Caicedo, que hizo milagros con el Levante el año pasado. Y de los delanteros de primera actuales que pueden sacar provecho a esta circunstancia destacaría a dos: Soldado y Negredo. Soldado en mi opinión tiene el mejor desmarque al primer palo de la liga, es el primero en llegar a los rechaces del portero y con su rapidez consigue anticiparse, llegar a todos los sitios y rematar en posiciones francas, lo cual se traduce en goles. No obstante para mi Negredo es mejor, aunque meta menos goles, no tiene nada que ver el Valencia con el Sevilla.

Negredo es el perfecto ejemplo de lo que comentamos: cuando era el tercer o cuarto delantero del Real Madrid daba un rendimiento mediocre, y el año pasado a la sombra de Luis Fabiano y Kanoute no terminó de destacar, pero este año da la impresión de que va a ser diferente. Como friki futbolero y jugador de ese gran juego llamado Comunio estuve siguiendo a este jugador en los primeros partidos de la liga, y su rendimiento fue espectacular, hasta que se lesionó.

Negredo es por fin el delantero referencia del Sevilla y se juega ir con España a la Eurocopa, con el agravante de que no ha sido campeón de Europa ni del mundo, a diferencia de otros. Es un jugador que sale con la portería contraria entre ceja y ceja, a reventarla, y posee una gran cantidad de recursos técnicos: Puede disparar tanto desde dentro como desde fuera del área, va bien de cabeza, juega de espaldas y tiene una velocidad interesante a la hora de darse la vuelta.

Por comentar algo más acerca del Sevilla diría que últimamente destaca por su mediocridad. Diego Perotti ha resultado ser un fraude y Jesus Navas va por el mismo camino, cada vez interviene menos en los partidos y apenas liga un partido bueno de cada cuatro. A Rakitic le pasa justo lo contrario que a Negredo, ya no se siente importante, y Trochowsky no termina de resultar. El equipo juega a impulsos en función de lo que inventa el vetusto Kanoute y la cosa no funciona, no es capaz de hilvanar futbol en el medio campo y su mejor jugador es un inmenso Javi Varas que ha explotado a sus 29 años. Ante la duda de por qué no ha salido este portero antes yo lo tengo muy claro, tuvo sus oportunidades, si bien es cierto que no demasiadas, y no dio para nada el nivel actual. El bueno de Javi Varas simplemente ha explotado este año.

Cuando sales al campo a estar bien posicionado, a ver lo que pasa y no tienes buena delantera lo que suele ocurrir es que no pasa nada, y lideras la tabla de los empates a cero, con 4 en tan solo 11 jornadas. Puestos a pegar palos al entrenador diría que me parece incomprensible que saque al torpe de Martín Cáceres en el lateral derecho en lugar de a Coke, uno de esas benditas excepciones que es capaz de crear juego desde el lateral y meter 5-6 goles al año.

En resumen, el Sevilla no juega a nada, es incapaz de hilvanar juego y solamente es capaz de dominar su área, pero todo esto puede cambiar de arriba abajo con el retorno de Álvaro Negredo. El “Tiburón de Vallecas” está afilando el colmillo y me da la impresión de que va a tener por fin su año y va a marcar diferencias. Esperemos que no nos dé el primero bocado a nosotros.


Sin más, saludos del Tigre.

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Instrucciones para disfrutar viendo a Lionel Messi




Con este sencillo instructivo y siguiendo al pie de la letra cada uno de los pasos, usted podrá solucionar el problema que hoy divide a la patria futbolera de los argentinos y abierto el arcón finalmente, disfrutar del mejor jugador del mundo (posiblemente el mejor que ha dado este país… y hasta posiblemente, el mejor de todos los tiempos)
“Gustos son gustos” dijo una mujer y estaba sentada arriba de un hormiguero.



A - Deje de lado todo sentimiento chauvinista y no se preocupe tanto si no canta el himno cuando lo tocan. A mí me interesa que los jugadores primeramente jueguen bien. Luego si cantan con unción, mejor y si se les derrama alguna lágrima… tanto mejor, pero primero y principal… QUE DEN EL PELO Y JUEGUEN. (a propósito del himno …¿porque en cada estadio se oye una versión diferente?… ¿no tendría la utilería de la A.F.A. –o quien corresponda- que proporcionar a la intendencia de los estadios donde juegue la absoluta, un DVD con la banda sonora oficial?)
B - Olvide el resentimiento y deje de tener en cuenta que siendo un niño se fue a otro país. A un club que si pudo pagarle un tratamiento de crecimiento que aquí no le han podido o no han querido pagarle. No olvide nunca que tenía todas la fichas para jugar por ese país –donde le adoran- y sin embargo no lo ha hecho.
C - No entre en el juego macabro que proponen los charlatas de las radios y la TV.
D - NO LO COMPARE. Recuerde siempre que “las comparaciones son odiosas”. A usted le gustan las milanesas con papa fritas, a mi el pulpo a la gallega y al fulano de enfrente el asado de tira… y contra gustos no hay disputas. Recuerde… NO LO COMPARE. (este último paso es fundamental)
Si ha logrado cumplimentar estos primeros cuatro pasos, vamos bien y las posibilidades de disfrutar de este pibe que asombra al mundo son posibles ¿o usted cree por ventura que son todos idiotas?… ¿que están todos magnetizados con él porque es un carilindo marketinero más? No, es más bien del tipo “fulero”, mire usted.
Ahora, olvídese del personaje –del nombre del personaje quiero decir- y vea como cada vez que toma la pelota, usted tiene la sensación de que algo puede pasar. Va a ver que esto no lo genera ninguno de los otros 21 protagonistas.
Disfrute de esa “sexta marcha” y con una mano en el corazón, dígame a quien otro se la ve. Observe los pases entre líneas cuando cumple el rol de asistidor. El control inverosímil de la pelota, nunca a más de 10 centímetros de su botín, aún cuando va lanzado en esa “sexta marcha” de la que le hablé.
Deténgase en la lealtad de no buscar nunca una falta simulada o un penal inventado. El tipo mientras pueda mantener la vertical –aún dentro del área- intentará seguir la maniobra. Siempre.
Por último, aunque aún no haya entregado ni el 10% de lo que entrega semanalmente en su club… ¿no siente un poquito de orgullo de saber que es de acá? … ¿No cree que quizá pueda sufragar esa deuda en celeste y blanco en el lugar y el evento donde más se disfrutaría?
Si con todo esto, aún le provocara más fastidio que placer la presencia de Messi en el equipo, yo me declaro incompetente y no insisto más con el asunto. Bajamos la persiana y nos ponemos a jugar a las cartas…. Pero no me diga que no le avisé.

Finalizó otra fecha de eliminatorias sudamericanas buscando un lugar en Brasil 2014.
Muy parejo todo y parecería que el signo de estas eliminatorias será la irregularidad y el que todos se ganen entre sí. Excepto Uruguay, que ha logrado encontrar un equipo que funcione como tal (no en vano, su entrenador Washington Tabares lleva años al frente de estos jugadores) el resto de las selecciones aún no se consolida.
Venezuela es la grata sorpresa y yo creo que íntimamente todos los futboleros del continente esperamos que consiga el pasaje a la cita mundial. Yo al menos lo deseo. Hace años que vienen haciendo bien las cosas y sería más que justo que la “vino tinto” participe en su primer mundial.
En esta doble jornada logró juntar 4 puntos, luego de empatar con Colombia de visitante y ganarle a Bolivia en casa. El resto ha tenido suerte dispar y aún es prematuro aventurar los cupos. Uruguay estará, Argentina casi seguramente y espero que Venezuela –ya lo he dicho- también. El resto tendrá que pelear y como se decía antiguamente: “que gane el más mejor”

Por último, lo verdaderamente importante. Más que la Eurocopa 2012 o Brasil 2014.
Este domingo Boca Juniors enfrenta a Racing Club en el santuario de Brandsen 805.
Primero y segundo en la clasificación. Los Xeneizes y la Academia… de lo más rico del fútbol argento (los une entre otras cosas, la indolencia y la estupidez de sus dirigentes que dejaron prosperar el absurdo de contar torneos a partir del ´31, ignorando 6 campeonatos de los unos y 9 de los otros, lo que los convierte en los más ganadores de una etapa que va desde 1893 hasta 1930, y en donde los partidos de futbol convocaban 50000 espectadores por juego)
Afortunadamente esa ridiculez de amputar casi 40 años de historia ya no es tenida en cuenta por ningún medio o estadígrafo que se precie de tener un mínimo de credibilidad.
Bueno, este domingo se enfrentaran y de ganar Boca Juniors (ya he llenado el refrigerador de cervezas y cava) le sacará 11 puntos de ventaja a los de Avellaneda.
Si en cambio, la “suerte que es grela, fallando y fallando te largue parao” y perdemos, los racinguistas se pondrán a 5 puntos, con 12 por jugar y con el envión anímico que esto supone.
Dicen que el campeonato así se pondría muy lindo… ¿pero quién coñas quiere que el campeonato se ponga lindo?
¡Un abrazo!

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Bielsa rompe cánones con su defensa al hombre


Por cuestiones laborales vivo a caballo entre Madrid y Canarias, apenas tengo tiempo de escribir y mis artículos llegan retrasados, no obstante sí que me gustaría dar mi opinión tras lo acaecido en el partido contra el Barça.

Principalmente me llama la atención la de ríos de tinta que corren acerca del método Bielsa y lo poco que se habla de su parte revolucionaria, que a mi modo de ver es la defensa al hombre por todo el campo que realiza el equipo. Cuando veo al Athletic no doy crédito a lo que ven mis ojos y paralelamente me sorprende lo poco que se habla de ello en los medios, porque esta forma de defender rompe por completo con los cánones del futbol, no conozco ningún otro equipo actual que la practique y parece más propia del baloncesto que del balompié.

La gran diferencia entre un partido de regional y uno de primera división son las distancias y los marcajes: En primera división los equipos cuando defienden se juntan en dos líneas muy visibles, con apenas 20 metros de distancia, los jugadores se sitúan detrás del balón y la referencia es la pelota, nunca los futbolistas rivales. En el futbol regional en cambio los equipos son más largos y cada uno más que seguir al balón sigue a su par. Pues bien, sorprendentemente el futbol del Loco se acerca más a esta última idea, y ojo, que a mí me parece fenomenal.

El día del Villarreal ya lo comentamos aquí, el equipo hizo una presión en medio campo con defensa individual al más puro estilo Dusko Ivanovic. El día del PSG más de lo mismo, hasta el punto de que Javi Martínez realizó un marcaje individual en toda regla a Pastore. Y el domingo él no va más, con una persecución por todo el campo a los jugadores del Barcelona. La cosa fue tan exagerada que en alguna diagonal que trazó Adriano para buscar la espalda a la defensa, Iraola lo siguió, hasta el punto de terminar los dos pugnando por el balón en la banda contraria… Y alguna vez que subió Pique con balón controlado por poco llega hasta la cocina, al no tener a ningún jugador específico con la misión de marcarle.

Esta forma de jugar resulta más que curiosa. Si miramos las estadísticas del partido del domingo el Barça tuvo la posesión el 65% del tiempo por el 35% del Athletic, pero durante el partido no dio esa impresión. Si tú defiendes con el equipo atrás en dos líneas muy juntas cuando recuperas el balón tienes muy pocas opciones de crear peligro, apenas puedes hacer algo con el balón. En cambio sí defiendes como lo hizo el Athletic, al hombre, con el equipo estirado y escalonado lo tienes fenomenal, porque cuando recuperas tienes bastante gente por delante del balón y al estar todos escalonados tienes muchas posibilidades de montar un ataque rápido y peligroso con tan solo tres pases. Realmente el Barça tuvo la posesión en un porcentaje de tiempo más que aceptable, casi como en cualquier otro partido, pero no estuvo cómodo con los marcajes del Athletic y cuando perdía el balón las pasaba canutas.

Y desde luego competir en un partido de tú a tú contra el Barcelona con un centro del campo formado por Iturraspe, De marcos, Herrera, Muniaín y Susaeta es de psiquiátrico, a cualquiera al enfrentarnos contra el Barça el cuerpo enseguida nos pide poner en el medio a Javi Martínez y a Gurpegui.

El caso es que más allá de este tema y hablando ya del futuro la cosa se presenta francamente esperanzadora. Veo bastantes partidos y hoy por hoy diría que somos el cuarto equipo de la liga, si bien es complicado quedar los cuartos con tanta competición. A la mayoría de los equipos les vamos a dominar la posesión, y como decía el bueno de Sir Alex, en el futbol moderno, salvo raras excepciones, el que domina la posesión termina ganando el partido.

El equipo navega viento en popa. Tal y como comentamos en su día Iraizoz siempre empieza fatal las temporadas, pero cuando coge la forma mejora, y ya no es tan malo. Y la entrada de Ekiza ha mejorado enormemente la defensa. Por si fuera poco el retorno de Ander Herrera ha servido para dar otra vuelta más de tuerca, pero ojo, que en el caso de Ander hay que tener las ideas claras: Este no es un jugador para distribuir el balón en el medio del campo y dar pases de 30 metros en diagonal, este jugador a lo que se tiene que dedicar es a llegar al área contraria sin balón, tras lo cual: unas veces buscará el desmarque a la espalda de la defensa y recibirá en posición franca, como en el gol contra el Salzburgo. Otras recibirá al borde del área y chutara, como en el gol contra el Barça. Otras recibirá y meterá un pase al desmarque, como el que le mete a Muniaín al estilo Xabi en la jugada contra el Barça del primer tiempo, y en otras ocasiones rematará de cabeza que también se le da bien, tal y como lo hizo en el gol que dio la Eurocopa a la selección española Sub 21.

Herrera tiene una definición extraordinaria y esa es la cualidad que debemos aprovechar, no debemos cometer un nuevo error de tipo Raul García, jugador desaprovechado por el Atlético por su obligación de jugar más atrás. El bueno de Ander dará que hablar, pero no va a ser creando juego en medio campo sino llegando desde atrás. Y sino al tiempo.

Sin más, desde Kanaria Haundia saludos del Tigre.

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Revaloración deportiva alejada de la cultura del pelotazo

A pesar del evidente sabor agridulce que deja siempre perder dos puntos en los minutos de descuento, y contra un mal llamado grande, pocos peros se le podrán poner a un Athletic que acumula diez jornadas sin perder y que ya no despierta dudas ni tan siquiera entre los más reacios al cambio, aquellos que auguraban las diez plagas de Egipto por el atrevimiento de una mayoría de socios que confiaron en que otra forma de hacer las cosas (en lo deportivo y en lo social) era posible.

Si algo caracteriza al actual equipo es que tiene un estilo. Y que se debe a su entrenador, Bielsa, que en tan solo tres meses ha sido capaz de motivar a un grupo de futbolistas y convencerles de que pueden lograr éxitos deportivos disfrutando de sus cualidades. Fruto de ello el Athletic de ayer encaró al Barça, dicen algunos que el mejor equipo de la historia, con orgullo, blandiendo la bandera del buen fútbol, y también con el traje de trabajo, pero ese iba, esta vez, por debajo de la camiseta.

El encuentro sirvió para demostrar muchas cosas. Para, por ejemplo, desterrar las dudas de si jugando con el nuevo estilo el Barça sería capaz de golear a los leones. Ni fue así ni los de Guardiola generaron el número de jugadas que los más críticos con el sistema defensivo auguraban. Pudo apreciarse, también, que el equipo no altera su forma de jugar, que ha interiorizado cómo se debe tratar al balón independientemente de quien sea el rival. Otro aspecto destacado es el uso racional del balón largo, como recurso y no como monólogo táctico.

El día apuntaba maneras, olía en Bizkaia desde la mañana a partido de los antiguos, de esos que todos guardamos en la memoria, de los que han contribuido a construir la leyenda y  hacer de la militancia rojiblanca algo especial. Partido con lluvia torrencial, con un campo rápido o pesado, según la zona del terreno y el minuto de juego. Y el Athletic no defraudó. Ni a los que les gusta el estilo más tradicional, pues los de Bielsa no cejaron en la lucha, ni a los partidarios del futbol combinativo, porque no regalaron el balón.

A punto estuvo el Barça de dejarse los tres puntos en Bilbao y el empate le supo a gloria. Significativo. Por el minuto en que lo cosecharon y porque en ningún momento tuvo esos partidos cuesta abajo que acostumbra. Venían los culés necesitados de victoria sabedores de la ventaja que su máximo rival atesoraba tras derribar a Osasuna y por ello tiene aún más mérito el punto cosechado.

Frente al equipo de gala de Guardiola, el Athletic disputó un partido brillante, donde todos los jugadores interpretaron el mejor de sus papeles y en el que los jugadores clave no defraudaron. Cabe destacar el partidazo de Llorente, luchador, ambicioso y solidario como pocos; la entrega de un Javi Martínez que despunta allá donde lo alineen; el desparpajo de un crack como Iker Muniain; y la brújula futbolística de un Herrera que será clave en el Athletic ilusionante que se vislumbra a corto plazo.

Recurrente (y desgraciadamente inútil) parece volver a mencionar al árbitro, pero Paradas Romero nada regaló al Athletic, más bien al contrario. Con miedo de agraviar al teórico grande, se mostró desigual en el criterio de apreciación de las faltas e injusto en el reparto de tarjetas. Y cobarde en las áreas.

No flaquearon las fuerzas, como podía intuirse, y no fue menos en lo físico el Athletic que el Barcelona, que dispuso de cuarenta y ocho horas más de descanso. Bielsa retrasó los cambios, algo inusual en él, por no verlos necesarios.

Habrá que ver el encuentro repetido para poder disfrutar de los detalles, puesto que verlo en San Mamés con los nervios a flor de piel no ayuda a valorarlo en su justa medida. Tuvo que ser un lujo para el aficionado más neutral, un espectáculo por el que merece la pena pagar. Y sirvió para reivindicar a un equipo, a un entrenador, un sistema de juego, una forma de concebir el futbol en definitiva. Para valorar el golazo de Herrera tras una buena internada por la izquierda de Susaeta; para observar el gol de Cesc de cabeza y valorar si un gran Amorebieta pudo hacer algo más o no; para disfrutar con el remate de Muniain tras asistencia de su socio Herrera, que pudo ser y no fue… en definitiva para poder ratificar las buenas sensaciones, pero de manera relajada.

Hace unos meses nadie hubiese creído posible que un Athletic con Iturraspe, de Marcos, Aurtenetxe o Susaeta en su once titular fuese capaz de convencer  y casi vencer al Barça jugando de esta manera.

Diez partidos sin conocer la derrota indican que algo se está haciendo mejor que bien, a pesar de que los puntos del casillero no hagan justicia, quizás, a las sensaciones transmitidas en lo deportivo. Pero es el coste del cambio, un coste que parece una inversión. Una inversión que está llevando a la revalorización futbolística de un Athletic ilusionante. Una revaloración alejada, además, de la cultura del pelotazo.

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¿Clasificación amigo?

Quedó un sabor agridulce tras el partido. El Athletic consiguió un objetivo deportivo importante que conlleva un premio económico vital para la entidad, pero dejó sobre el terreno de juego excesivos interrogantes. Como no nos vamos a convertir al resultadismo de la noche a la mañana, habrá que reseñar que los de Bielsa lograron un triunfo sustentados en los aciertos de Iraizoz, ciertas dosis de fortuna y en la evidente diferencia de potenciales existente entre la Liga BBVA y la austriaca.

El partido tuvo dos caras, una digna, la primera, y otra preocupante, la segunda, en la que los rojiblancos pagaron, de nuevo, la concentración de partidos en escasos días y, principalmente, sus imprecisiones. Con todo a favor, marcador y un ramillete de jugadores llamados a manejar los encuentros con posesión y pases tranquilos, los de Bielsa disputaron los minutos más alejados del manual de su entrenador en lo que va de temporada. Abusaron de los balones en largo de manera incoherente y apresurada, y fueron incapaces de mantener el control del balón, de entregar pases en ventaja a los compañeros y de dar temple al juego.

En la primera el partido estuvo más abierto, se consiguió enlazar y si no se produjeron excesivas jugadas reseñables fue porque ni de Marcos o Herrera tuvieron el mejor de sus días y porque Susaeta se empeñó en sacar matrícula de honor en desacierto. Será difícil que el de Eibar pueda volver a igualar el ratio de pases finales fallados en Austria.

Con Javi Martínez recuperado, pero para jugar de central, Iturraspe volvió a coger la manija y su juego fue fiel reflejo del del grupo: buena primera parte y naufragio posterior. Tuvo que ser sustituido para no ser expulsado puesto que fue superado en la segunda mitad, cuando el Salzburgo apostó por pisar el acelerador en la parcela ancha.

No funcionó, tampoco, la banda derecha. Ni en la posición de volante derecho, por lo ya mencionado, ni en el lateral, donde Iraola cotiza a unos niveles impropios de alguien que quiere aspirar a la internacionalidad continuada. Su homólogo zurdo, Aurtetxe, sufrió igualmente en exceso.

Las noticias positivas, que las hay, vinieron por la asociación de Muniain, que sigue demasiado justo, con Ander Herrera. Se entienden en todos los órdenes y fruto de ello llegó una jugada magistral. Iker, que aprendió a robar balones en el fútbol de la calle, asistió al pie a Herrera para dar mayor mérito al desmarque de ruptura de éste, que chutó a puerta como se debe, al segundo palo y sin dar opciones al portero. Cuando ambos se recuperen, solo pueden esperarse noticias positivas de esa sociedad.

También es positivo que el Athletic haya encadenado, en temporada alta de competición, nueve partidos sin conocer la derrota. Unos con más mérito y fútbol que otros, pero dando siempre muestras de ir paso a paso avanzando en la formación de algo que invita a la ilusión. Pronto tendrá un paréntesis liguero para poder recuperar unos pulmones que necesitan aire, aunque antes deban dar cuenta de uno de esos exámenes ante los que siempre hay mucho más que ganar que perder.

No llega el Barça en un momento propicio, cierto, pero un San Mamés abarrotado debiera dar alas a un equipo al que la racha y el orgullo seguro que llevan a intentar reivindicar una apuesta que les está revalorizando para el fútbol.