+ 0

Esta vez la parte buena fue la segunda

En fútbol, y eso lo sabe hasta todo un ingeniero como Pellegrini, la justicia la dan los goles, la capacidad de llevar al marcador la superioridad en el campo. Bien lo sabe el Athletic de Bielsa, que a lo largo de esta temporada se ha encontrado con alabanzas a su juego que no se han visto correspondidas en el luminoso ni, obviamente, en la clasificación. Porque, sin ir más lejos, de poco consuelo le sirvió al equipo bilbaíno que en Moscú le diese un meneo considerable al Lokomotiv durante la primera parte, haciendo méritos suficientes como para haber transformado más de un gol, cuando desapareció en la segunda y se hizo acreedor a una derrota.

Fue lo que le sucedió ayer, exactamente, al Málaga. Amagó, pero no dio. Sea por el acierto de un Iraizoz desconcertante, capaz de lo mejor y lo peor según qué partido, sea por la falta de puntería de los delanteros y medios más ofensivos del once malacitano, el caso es que poco rendimiento sacaron los visitantes de su aplastante dominio de su primera mitad y de los primeros veinte minutos en particular.

Porque hacía muchos partidos que no se veía al Athletic sufrir de semejante manera. Evidenciando el bajón que provocaron las ansiadas rotaciones, el equipo no se reconoció a si mismo hasta que los Fernandos volvieron a la alineación. Hasta entonces, Ekiza sufrió más de lo previsto para sujetar a un Rondón que se marcó cuarenta y cinco minutos soberbios, en una zaga que tuvo que ser asistida sobremanera por Iraola y Aurtenetxe o ver cómo Iturraspe se incrustaba prácticamente como tercer central con objeto de achicar las vías de agua e intentar iniciar el juego ante la constatación de la falta de capacidad técnica para ello de Borja.

Las líneas de presión del equipo del ingeniero funcionaron y bien. La primera de ellas, destinada a evitar la salida del balón desde la línea defensiva del Athletic, dificultaba la labor de Iturraspe y la segunda línea de presión evitaba que existiese conexión con de Marcos, Herrera Susaeta y Munian, por lo que Toquero, única referencia en ataque, estuvo excesivamente aislado. Tan evidente resultó la superioridad andaluza que Bielsa no dudó en utilizar a los futbolistas de los que había prescindido con objeto de mantenerlos frescos para el próximo jueves. Y la sola entrada de Llorente y Amorebieta dio un cambio radical a los rojiblancos. Rondón pasó de ser una pesadilla a convertirse en una anécdota, la defensa se asentó y se consiguió anular la presión malagueña al punto de que el balón comenzó a circular con la velocidad y criterio de las mejores tardes.

Quien más agradeció los retoques fue Toquero, que liberado de ser referencia se apropió de la banda derecha y participó en los tres goles locales. Con Susaeta en la ducha, se requería de un lanzador de corners, por lo que tras probar Herrera infructuosamente lo intentó el calvo de Ariznabarra. No es que lo hiciera excesivamente bien, puesto que alguno de ellos llegó, incluso, a bajar con nieve, pero San José estaba en vena y procuró hacerlos buenos. El primero de ellos rebotó en la defensa tras intentar rematar el atarrabiarra y lo aprovechó con la zurda Amorebieta. El segundo, el peor sacado, lo remachó Mikel de cabeza.

Por si fuera poco el delirio, un minuto después llegó el que sí resultó reconfortante, por aquello de que reflejaba el juego que propugna este entrenador y que sus pupilos han decidido comprar. Buena jugada de Muniain asistiendo a Herrera, genial maniobra de Ander en el área para centrar al segundo palo y remate de crack para Toquero. Era un gol de pañuelos, pero parece que esa es ya una costumbre extinguida de la Catedral.

Así, en cuatro minutos, el Athletic se despachó al Málaga, dedicándose la media hora restante gestionar la ventaja sin sobresaltos ni desgastes excesivos, para verse afianzado, de nuevo, en un número de puntos que le vuelven a dar opciones a casi todo. La Liga de Campeones llegará para aquel equipo que consiga una regularidad difícil de alcanzar en un campeonato con una clasificación más estrecha que nunca. Las incógnitas, con todo, siguen existiendo. Pasan, básicamente, por conocer qué durará la frescura en un equipo que necesita en exceso de más de media docena de futbolistas insustituibles. Porque para quienes aún dudaban, parece claro que la presencia de Amorebieta y Javi Martínez en la zaga es una red de seguridad básica para trapecistas como Herrera, Muniain o Iturraspe; que Llorente genera peligro por su sola presencia o que Muniain resulta clave cuando, como ayer, decide hacer el fútbol más fácil de lo que últimamente acostumbra.

Para no perder las costumbres habrá que acordarse de Clos Gómez, un colegiado al que poco parece simpatizar el Athletic y que volvió a demostrar tener el gatillo fácil con las tarjetas para los locales. Es una constante lo de esta temporada. Los zurigorris reciben las faltas y las amonestaciones. Pero no pasa nada. Urizar Azpitarte seguirá desde Deia contándonos eso que, supuestamente, repiten los colegiados en la intimidad. Que es una gozada arbitrarle al Athletic.

La noria del fútbol no para de girar. El jueves deberá darse cuenta del Lokomotiv, en un partido complicado en el que se calibrará el estado físico del equipo y su madurez futbolística. Y el domingo, a la hora de las rabas, el vermut y el verdejo, se deberá dar cuenta de un Villarreal en horas bajas con la ausencia de Muniain y de Marcos. No estaría mal contribuir a que el submarino amarillo no emerja del fondo de la clasificación.
Si te ha gustado o te ha parecido de interés esta entrada, cómpartela y ayuda a difundirla. Eskerrik asko.

Publicar un comentario

Este blog lo hacemos entre todos, por lo que no sólo se agradece tu opinión, sino que es necesaria para enriquecerlo. Los comentarios, una vez enviados, se publican automáticamente, no están moderados y aunque en cinco años no ha sido necesario, nos reservamos el derecho de eliminar y/o modificar los comentarios que contengan lenguaje inapropiado, spam o resulten ofensivos.

Aldez aurretik, eskerrik asko. Gracias por anticipado.