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Los errores lastraron al Athletic

No era un encuentro fácil el de Iruña, nunca lo suele ser y menos esta temporada, en la que Osasuna no acostumbra a ceder partidos y menos puntos en su propio estadio, y, sin embargo, a punto estuvo el Athletic de sumar en medio de una batalla a cara de perro, en la que se pudo observar un juego trabado e hiperactivo, alejadísimo de lo que el Athletic acostumbra esta temporada, y más cercano a lo que hacía en torno a doce meses atrás.

No rehuyó el equipo de Bielsa el intercambio de mandobles, aunque el colegiado, el nefasto Álvarez Izquierdo, casero a más no poder, arbitrando con Dodotis, castigara a los rojiblancos con excesivas tarjetas y dejara a Osasuna repartir estopa a placer. Ciego en las áreas, donde no quiso ver ni posibles penaltis -uno sobre Muniain en la primera parte y una posible mano de Raúl García en la segunda- e invidente también en lo que se refiere a las agresiones, aspecto en el que dejó sin sanción una coz sobre Llorente, favoreció no solo el juego brusco de los locales, sus continuas provocaciones o el impresentable espectáculo de ver el juego interrumpido constantemente en el final del partido con presencia de balones arrojados desde la grada.

Sin ser un encuentro brillante ni acertado, el Athletic pudo haber evitado caer de posiciones europeas, pero los errores se pagaron a precio de oro. El partido comenzó controlado, sin luz ni acierto en las conexiones, Osasuna tampoco encontraba el hilo del partido, pero Iturraspe, desgraciadamente, fue el mejor aliado de los navarros. Una falta suya en línea de tres cuartos dio origen a un lanzamiento de falta desde Sangüesa que la melenita del propio futbolista de Abadiño envió a la red tras sorprender a Iraizoz.
El golpe no lo acusó en exceso el Athletic, que intentó seguir a lo suyo, a pesar de que el partido trabado que planteaba el equipo de Mendilibar le impedía practicar el juego que ya deslumbra y sorprende a medio continente. En una de esas jugadas que definen a los de Bielsa, de Marcos, imperial, a punto estuvo de lograr la igualada, pero la finalización se le fue al palo.

Complicada la triangulación, engorilada la grada, con centrocampismo malencarado, discurrían los minutos. Raúl García, protagonista de casi todo, volvía a dar una alegría a los rojillos haciendo el dos a cero, aprovechando nuevamente un lanzamiento a balón parado que el Athletic gestionó de manera nefasta. Primero por consentir que Osasuna le obligase a defender prácticamente en la frontal del área pequeña y, segundo, porque Amorebieta y San José, buenas torres, se dejaron robar la cartera por el tal García. Es curioso lo de este jugador, que tanto ha sonado en voz de algunos como posible refuerzo rojiblanco, y que encarnó como nadie el odio que de un tiempo a esta parte el navarrismo más rancio ha insuflado en el entorno osasunista hacia el Athletic. Provocador, fingiendo faltas y codazos inexistentes, la grada, esa que cuelga etiquetas de traidor a los jugadores en función de hacia dónde abandonen el Club de Tajonar, premió con los aplausos de la tarde al que consideran un hijo pródigo, olvidando que está en comisión de servicios y que abandonó Nafarroa para engrosar las filas colchoneras.

A remolque de un marcador excesivo para los méritos contraídos por el equipo local, el Athletic agradeció el descanso, al que llegó con alguna opción de maquillar el marcador, pero no estuvo fino, por ejemplo, Iñigo Pérez, al que se vio aún tierno, en el remate. Bielsa no dudó y dio entrada a dos protagonistas claves de su Athletic, Llorente y Herrera, sacrificando a un Aurtenetxe excesivamente gris y un Iturraspe sobrepasado y amonestado.

Poco tardó el delantero rojiblanco, el jugador franquicia que dice alguno, en evidenciar su presencia. Primero al sufrir un recado digno de expulsión y poco después por inventarse un gol tras una genial asistencia de Herrera. La cara de Andrés Fernández, intentando la reconstrucción de los hechos mientras se miraba las manos, lo decía todo, no entendía por dónde podía haber entrado el obús, pues creía haber tapado bien el ángulo.

De ahí hasta el final el Athletic lo intentaba y Osasuna presionaba de forma salvaje para evitar que los visitantes trenzasen alguna jugada de peligro. Pudo pasar de todo, desde que se certificase el uno en la quiniela con el tercero, a que los leones empatasen, algo de lo que se estuvo muy cerca, pero que la falta de frescura, más de ideas que física, evitó.

No pudo ser y el Athletic duerme a las puertas de Europa a una semana de recibir a un Valencia en horas bajas y en plena crisis, partido que bien podrá valer oro de cara a optar a la cuarta plaza. Antes, habrá que ver qué peaje se tiene que abonar para seguir adelante en el sueño europeo, puesto que la eliminatoria, cuesta abajo para los rojiblancos, no está sentenciada y el partido contra los de Ferguson obligará a dejar bastantes pelos en la gatera.
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2 comentarios

  1. Brillante lectura de partido, Gontzal.

    Para mi el Club Atlético Salud es mierda y su afición da asco, quién lo diría de una ciudad tan bonita y tranquila, pero en el campo son faltones y desagradables a más no poder.

    Álvarez Izquierdo malo y cagado, qué casero, al más puro estilo Evaristo Puentes Leira. Este figura es el que hace unos año pegó un taconazo en medio del partido, menudo idiota.

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  2. Pues sí anónimo, el año pasado pude presenciar in-situ la actuación de la afición osasnista y, la verdad, vine muy decepcionado. Muy faltona con el Athletic, destilando odio por los cuatro costados. Algo hemos debido hacer mal, pero no sé muy bien qué. Nadie me va a quitar la sensación de que lo que existe es una cizaña sembrada por los grupos de poder navarros a los que les escuece por razones ideológicas ver un Athletic plagado de navarros. Son los mismos que en su día se cargaron a Javier Miranda, los que auparon a Izco, los que se esconden tras la ideología cavernaria de Diario de Navarra...

    El problema de esto, al igual que lo que comentamos con la Real la semana pasada, es que a algunos irresponsables se les va a ir de las manos y luego vendrán los editoriales censurando la actuación de algún brote violento gestado por el calentón de algunos de los consumidores de cierta prensa y ciertas tertulias.

    Álvarez Izquierdo... en fin, que no se puede esperar nada de ese colectivo. Eso sí, el año pasado, cuando el Athletic juagaba más al límite del reglamento, eramos un equipo castigadísimo en el aspecto disciplinario. Este año, con un equipo limpio como pocos, que se dedica a jugar, la cosa sigue por los mismos derroteros y con un solo penalti a favor. Villarato lo llaman. Sería para reírse, si tuviera gracia.

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Aldez aurretik, eskerrik asko. Gracias por anticipado.