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Enterémonos: esto empezó hace un mes

Las luces hace tiempo que se han apagado, el acomodador ha encendido la linterna y van ya unas cuantas escenas, que quizás no sean vitales al final de la película, pero sí necesarias para entender el argumento en su totalidad. Y ahí tenemos, por ejemplo, al bueno de San José, al que como a su tocayo el del Villancico cada partido le roban hasta los calzones, aún levantado y charlando con sus compañeros de la fila de atrás, como si lo que estuviesen proyectando en la pantalla fuesen anuncios de Sofás Cama Galea.

En esas estamos, en esas seguimos. Con un equipo que más parece continuar de pretemporada, con una defensa que independientemente de los nombres hace aguas, sea contra equipos punteros, como el Atlético de Simeone, mediocres, como el Betis de Mel, o sólo aptos para disputar el torneo playero de Ereaga, como el HJK.

Le pedíamos a Bielsa un cambio de nombres y lo concedió, enmendando la zaga en casi su totalidad, pero dejando en el campo al ya mencionado San José, que se basta para reventar la defensa del equipo con una exasperante lentitud que no sólo pone de manifiesto Falcao, sino cualquier anónimo futbolista de Helsinki.

Puede que no sea justo personalizar hasta el extremo, porque el sistema, en general, naufraga. En muchos casos por aptitud, entenderemos que coyuntural, y por actitud, con una pasividad defensiva que aterra y que sirve a los más imaginativos para especular con un absurdo boicot de la plantilla al entrenador.

La cosa, sin embargo, parece más sencilla. La clave está en el cambio de nombres con respecto a lo mejor de la pasada temporada, es decir, la presencia en el eje de la retaguardia del ahora añorado central Martínez y de Amorebieta, no se sabe si en proceso de recuperación, de castigo o de ambas cosas a la vez. 

Pero además de eso, y principalmente, parece fallar lo táctico, porque de un análisis tranquilo de los goles puede deducirse que la separación entre líneas está lastrando al equipo, sobre todo en las cercanías del área, con un Athletic que se desarbola en cuanto se centra un balón a la frontal del área grande, recuérdense los goles contra el Betis, por ejemplo, los del HJK o los del Atlético. El repaso de los vídeos, algo que Bielsa habrá hecho ya en un millar de ocasiones, resulta muy ilustrativo.

Lo que pudo ser una oportunidad de algunos para reivindicarse sirvió para que Bielsa, una vez más, demostrara que sus decisiones no obedecen a caprichos. Iñigo Pérez no es un lateral, cierto, pero Castillo, que sí lo es, no aportó nada de interés; Toquero evidenció, otra vez más, que se pierde como referencia fija en el ataque; Ekiza no resulta ser el central que algunos insisten en querer ver; y Muniain… ¡ay, Muniain!. A Iker se le ve incómodo, crispado, algo fuera de forma en lo físico y ausente en lo mental. Veremos si es un pequeño bache o algo más profundo, relacionado con la situación de los fernandos.

Lo positivo, que habrá que empezar a destacar para no caer en el proceso depresivo que se empieza a atisbar, pasan por la aportación de un prometedor Galarreta, el mejor, que dominó el juego en el centro del campo, la aportación de Igor –mala semana para apellidarse Martínez – y la solvencia del grupo a balón parado a pesar de la ausencia de Llorente. Ahí contribuyó sobremanera Ibai Gómez, haciendo gala de un sobresaliente toque de balón al que acompaña con una entrega e intensidad marca de la casa.

El Athletic debió ganar claramente, pero volvió por sus fueros, a fallar en ambas áreas, una constante de la pasada campaña que parece repetirse. Llegadas mal finalizadas, ocasiones claras falladas y clamorosos errores defensivos.

Hubo lugar para la anécdota, como ver a Mikel San José de delantero centro, tal y como solicitaban, de cachondeo, las redes sociales. Pero ya sabemos que el flirteo de don Marcelo con las nuevas tecnologías fue puntual y para responder al Club según sus propias y nuevas maneras, así que mera coincidencia.

Llega ya el momento de reaccionar, de despejar las dudas, que son demasiadas, y no seguir complicándose la vida. A los fallos puntuales, un torrente estas últimas semanas, se une el despiste general del entorno zurigorri. Basta con darse hoy una vuelta por los dos principales diarios que se publican en Bizkaia, Deia y el de los señores de Neguri, esos que abrazan el catolicismo mientras recaudan dinero con anuncios de prostitución, para ver cómo abren sus secciones de deporte. Si para nuestros informadores, cuyo criterio tanto peso tiene en la masa social, la noticia es la presentación de Martínez con el Bayern sobre un partido de competición oficial, mal vamos para poder asentar el debate alrededor de lo futbolístico.

Hablemos, por favor, del Valladolid, de la importancia de un partido que se jugará en el peor de los horarios en un domingo de verano; de ganar o ganar. Olvidemos a Monreal, obviemos a Martínez, su dominio del alemán e ignorancia de euskera. Esto ha empezado hace casi un mes, pero algunos parece que no se han dado cuenta.
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