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Siendo muy superiores tampoco se gana

Ni con el Hapoel. El Athletic sigue sin ganar. Cuando es mejor, empata. Cuando es similar pierde y cuando es peor sale goleado. Hará un año que Bielsa habló de falta de pericia y al margen de, una vez más, clavar el diagnóstico no ha podido –o sabido- atajar el problema, si es que un entrenador puede tener capacidad de insuflar instinto matador a su tropa. Que un equipo sea tan solo capaz de hacer subir un único y triste gol habiendo tenido más de quince ocasiones para marcar, demuestra que existe un problema.

Porque las estadísticas de posesión, tiros a puerta o al palo –dos-, fueron lo suficientemente contundentes como para haber sentenciado el partido en la segunda parte con un balance de goles que hubiese venido bien de cara a asegurar una de las dos plazas del grupo que dan paso a la siguiente ronda. Pero al Athletic le costó entrar en el partido. La primera parte se perdió en algo que empieza a ser recurrente: imprecisiones en los pases, malas decisiones en área rival, malos centros desde las bandas, afán de individualismo y de complicar lo que es sencillo…



La banda izquierda, en la que debutaba Castillo como lateral, tuvo una actuación catastrófica. Isma López, lógicamente sustituido, mostró una actitud que se acerca peligrosamente a la que le costó su salida de Lezama, y el lateral de Durango evidenció su falta de partidos aderezado con una preocupante incapacidad para poner balones en condiciones. Si bien hay que dar tiempo y oportunidades, no comenzó la nueva apuesta para el carril zurdo con detalles esperanzadores.

Por la derecha, sin embargo, Susaeta se mostró más enchufado, seguramente junto a Iturraspe de lo más entonado del equipo. El eibartarra, que se ha ganado la renovación a pulso, fue de más a menos durante el partido, y además del gol añadió a su haber jugadas de peligro y llegadas que contribuyeron a que el equipo se metiese en el encuentro. El debe está su disparo y que aún se le sigan nublando las ideas cuando pisa área rival. Preocupa más de Marcos, que aunque más participativo ayer, no alcanza el nivel de forma que le llevara a reinventarse como jugador la pasada campaña. Veremos si se trata de algo puntual o algo más de fondo, de que lo visto fuese más una de esas temporadas en que todo sale bien y su verdadero nivel se encuentra por debajo de aquel. Algo similar sucede con Iker Muniain, que al margen de estar pagando las consecuencias de ser olímpico, no acaba de rendir al nivel que de él se espera, máxime en la posición de Herrera, la que ahora ocupa, que no hace sino demostrar que los entrenadores (sea Caparrós o Bielsa) saben de esto bastante más que nosotros los opinadores.

De la zaga poco que destacar. Si bien es cierto que la presencia de Amorebieta aporta cuajo, la bisoñez del rival no puede servir de piedra de toque, ni mucho menos. Como siempre, hubo margen para el despiste, para el error, y ahí llegó el gol del Hapoel, acompañado de falta de fortuna ya que se coló en propia puerta tras pegar en las nalgas de un jugador rival. Así se le ponía el encuentro al Athletic, de popa.

Bielsa optó en la segunda parte por dar entrada a Llorente, lo que la carroña madrileña, ávida de morbo, esperaba como agua de mayo. El asunto no dio para mucho más que evidenciar que la mayoría de la afición opta por el pragmatismo, por avalar que se utilice a un futbolista que necesita y que, además, le cuesta a las arcas de la entidad en torno a los cinco millones de euros. Porque silbar a un futbolista que viste de rojiblanco, sea Llorente, el portero, o en su día la pareja Zipi-Zape, es algo absolutamente contraproducente que desacredita el gure estiloa y que asemeja a una afición que pretende ser diferente con cualquiera de las peores. Ayer, además, los silbidos, minoritarios, tuvieron foco en una ubicación concreta del campo, en los bajos de la tribuna de Misericordia, justo donde se ubican esos que se creen los guardianes de la esencia de los valores del Athletic, los que confunden el fútbol con la política y que aprovechan cualquier ocasión para meter a la institución en jardines de los que sólo puede salir mal parada. Si quieren reivindicaciones, en Madrid tienen una embajada de Israel. Que se paguen el viaje y se manifiesten a la entrada.

La presencia de Llorente en San Mamés debiera comenzar a devolver la normalidad a un Club y a un equipo al que se sigue sin apreciar centrados. El jugador, que salió puesto, sabedor de que su futuro -sea en el Athletic, que no parece, sea lejos de él- pasa por continuar siendo un goleador de referencia, lo intentó todo pero no tuvo su día. Se le presentaron una decena de ocasiones de marcar, pero el portero, los defensas, el palo o sus propios errores se lo impidieron. Tampoco Aduriz estuvo fino en el remate. El tiempo que coincidió con Llorente, más rezagado, de media punta, tampoco dio frutos, por lo que Bielsa decidió sustituirlo por un Ibai que siempre aporta y que amenaza con quitarle el puesto a Isma López.

En definitiva, un partido que vuelve a escaparse, un equipo que no acaba de carburar, un entorno que no se serena, que no escapa del continuo debate. Esto no tiene pinta, de momento, de parecerse a lo de la pasada temporada. Cierto que es pronto, pero todo lo que no sea una victoria frente al Málaga complicará en exceso el asunto.
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5 comentarios

  1. No pude ver el partido, Gontzal, ya que Roures ha convertido la Europa League en una competición parecida a las reuniones de una logia masónica.
    Sí que escuché el partido por Radio Euskadi, he visto algún resumencillo y los goles. Realmente hemos perdido dos puntos.
    Esta mañana en el telediario matinal de TVE han comentado, con un par, que Llorente fue ampliamente silbado; eso en TVE, que nu suele ser lo peor que te echas a la cara. Y, en otro orden de cosas, no puedo estar más de acuerdo en lo que dices de los guardianes de la esencia.

    Miedo me da el Málaga con Saviola, Isco, Monreal y compañía y nuestro "entramado defensivo", más parecido a la casa de papel del cuento de los tres cerditos.

    p.d.: Igual estoy equivocado pero De Marcos no fue a los JJOO.

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    1. Buona sera Contini, me alegra verte por aquí tras las vacatas. Lo primero, de Marcos no estuvo en la Olímpica, no, he escrito demasiado rápido esta mañana y he mezclado lo que quería decir de Muniain con lo de de Marcos y ha quedado un fistro de texto. Lo edito. Y gracias por indicarme la errata.

      Los pitos fueron minoritarios, pero en Madrid prefieren que la realidad no les estropee el titular que buscaban.

      Sí, me da miedo el Málaga, mucho. Porque seguimos sin estar a lo que hay que estar.

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  2. ¿Y qué me decís del viento sur? (por decir algo)

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  3. Hola Gontzal,

    Tienes un Blog bien interesante.

    Yo creo que partidos como este no sirven de referencia. De hecho me parece que existe en este momento un exceso de sensibilidad de este lado, ya que todo el mundo vio como un milagro que el Hapoel saliera con un empate de San Mamés.

    Fallar tantas oportunidades claras, no resiste un análisis futbolístico. Existieron otros elementos en el juego, que me parecen mucho más interesantes que el injusto resultado.

    Con el Málaga salimos de dudas, creo que el equipo llega bien.

    Saludos

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    1. Hola Gustavo, bienvenido, gracias por pasarte por aquí, tus opiniones desde el otro lado del charco serán especialmente bienvenidas.

      Ya ves, contra el Málaga, como comentamos en la última entrada, no se repitieron los parámetros. No hubo casi ocasiones.

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