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Un empate agridulce

El Athletic no termina de encontrar el equilibrio. Empezó la temporada con una sangría defensiva sonrojante, en casa y a domicilio, y ahora parece que en lo que brillaba, en la faceta ofensiva, la pólvora está mojada. Si el pasado jueves, contra el Hapoel israelí, el problema fue de remate, ayer, contra el Málaga del ingeniero Pellegrini, fue la incapacidad para abrir huecos ante un rival muy bien plantado. Si bien un empate en casa nunca es un resultado para celebrar, de la entidad del rival suele depender que se dé por mejor o peor, y el actual estado de forma del cuadro malacitano hace valorar el esfuerzo de los de Bielsa contra un equipo de nivel Champions.

Los rojiblancos comparecieron con novedades forzosas, Ekiza en el eje de la zaga y Raúl en portería, por lesiones de Amorebieta e Iraizoz. Con ello, más la repetición en el lateral zurdo de Xabi Castillo, solo los veteranos Iraola y Gurpegi repetían plaza en propiedad. Con todos ellos no funcionó mal la retaguardia, aunque tampoco es que el rival viniese a San Mamés a buscar claramente la victoria y, mucho menos, el intercambio de golpes, por lo que la batalla se trasladó a un centro del campo en el que brilló Iturraspe, que se desdobló en labores de organización y como tercer central, aunque no encontró el de Abadiño en sus compañeros del centro del campo ni la movilidad ni el acierto necesario para que se pudiera conectar con Aduriz.

Muniain y de Marcos, que ocupaban las posiciones más centradas, e Isma López, prácticamente inédito y sustituido por segundo partido consecutivo en un gesto que debiera sugerirle un toque de atención, no estuvieron ni acertados ni precisos, por lo que la línea del medio campo vivió del bullicio y la voluntad de Susaeta, que volvió a fallar en el momento de la verdad. Aduriz peleaba, pero pudieron amarrarle veteranos del Vietnam como de Michelis o Weligton.

La primera parte se fue en el intento del Athletic de encontrar algún resquicio entre los mediocampistas rivales, la falta de velocidad y movilidad rojiblanca, la falta de acierto de Aduriz tras una buena asistencia de Iturraspe, o algún susto en portería propia, uno desbaratado por Raúl y otro provocado por el propio portero fuera del área y con el pie, en algo que parece ser marca de la casa en los arqueros que crecen en Lezama.

En el emparejamiento del morbo, el de Monreal con Susaeta e Iraola, la victoria fue para el navarro, que en el inicio desplegó su potencial defensivo y ofensivo, y al que tras la reanudación reservaron a fijar mejor a Susaeta. Un futbolista interesante, pero excesivamente caro, toda vez que por la Costa del Sol han debido ver la oportunidad de solucionar sus problemas de liquidez con un Athletic al que desearían ver con actitud de nuevo rico. Afortunadamente, en Ibaigane, para eso, hay más que cordura.

Bielsa volvió a utilizar el cuarto de hora de descanso para retocar su equipo. Ibai entró para revitalizar la banda izquierda, seca por la inacción de López y la torpeza en labores ofensivas de un Castillo que cumplió en defensa. Llorente reemplazó a Aduriz, pero no demostró la teórica diferencia que debiera existir entre un buen delantero y otro de categoría internacional, con títulos en su haber y con supuestas ofertas multimillonarias de varias ligas. Es cierto que Fernando no dispuso de ocasiones meridianas como sí gozara el pasado jueves, pero tampoco supo encontrarlas dado que estuvo lento y trabado con el pie.

El encuentro no dio para mucho más, los noventa minutos, independientemente de los nombres, se movió en parámetros de destrucción, de rigor táctico, de miedo a perder la posición, de dar facilidades al rival. Así mientras los Isco, Saviola, Joaquín o Santa Cruz pasaban inadvertidos, los Muniain o de Marcos evidenciaban su distancia con respecto a los de la pasada campaña. El Athletic lo intentó más, pero era el local. El empate se daba por bueno desde el inicio por los de Pellegrini, la parsimonia con que se empleó Caballero para sacar de puerta desde el minuto inicial era demostrativa. A la finalización tampoco se puede decir que en Bilbao se le hicieran ascos. Al menos no se perdió.

Y tirando de tópicos, la tradición no falló. A este equipo le siguen traicionando los vientos sures y los homenajes, aunque sean tan necesarios como el de ayer al Txopo, que encarna mejor que nadie lo que es el Athletic. Acompañado por muchos de los que le han sucedido bajo los palos de las porterías de San Mamés, con unos emotivos bertsos de Andoni Egaña que un euskaltzale como él seguro valoraría, José Ángel Iribar Kortajarena, con su sencillez y humildad, dejó constancia viva que se puede llegar a ser leyenda vistiendo la zurigorri aunque la elástica, en su caso, fuese negra.

Alguien debiera explicar, por cierto, a Gorka Iraizoz que para un homenaje a toda una institución hay que saber vestir como es debido. El resto de porteros supieron estar a la altura, él decidió acudir disfrazado de leñador. Ni en eso acertamos. Ahora toca una semana pesada. Por Donostia, entre película y película, sacarán un rato para machacar con el número de gipuzkoanos que pueblan las filas zurigorris mientras hacen acopio de ansiolíticos. Llega su partido del año, ese en el que de lograr una victoria ya justifica toda una temporada. No llegan bien los realistas, pero tampoco el Athletic carbura.
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3 comentarios

  1. No sé a qué atenerme después del empate a cero de ayer. Por un lado vi a un Athletic que fue capaz de desactivar a un equipo de Champions, pero por el otro vi a un Athletic plano y sin ideas en ataque, cayendo unas cinco veces en el mismo fuera de juego.Lo ocurrido con Raúl me vale como metáfora, dos buenas paradas en momentos determinantes y dos cagadas, una la del pie y otra en un corner, que bien hubieran podido costar el habitual golito de Saviola.

    Me voy a poner en plan Jokin, por cierto, gran trabajo el de Caparrós en Palma, y diré que el punto de ayer será bueno si ganamos en el estadio de rugby y atletismo de Anoeta.Aquí nos esperan en uno de sus dos partidos del año, nuestro rival autonómico, desde mi punto de vista, tiene cierta calidad ofensiva pero adolece de gran blandura y debilidad de ánimo, sobre todo fuera de casa. Eso sí, los dos días feriados de fútbol que tienen salen como si cada uno hubiese ingerido 15 redbulls de golpe. Hasta Xabi Prieto dice tacos los días que nos enfrentamos a ellos.

    Lo de los homenajes y viento sur es algo idiosincrático, valga el palabro, de la institución. Por si acaso, en Anoeta ya está preparado el fiestuki-homenaje a todos los deportistas gipuzkoanos olímpicos y paralímpicos desde la antigua Grecia hasta Londres 2012.Ojo, siempre que montan un homenaje a lo que sea, aunque sea a alguien que habla euskera batua al revés, nos la lían.

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    1. Yo tiemblo siempre que en Gipuzkoa deciden hacer un homenaje de cualquier cosa. Palmamos de todas todas.

      ¿Cómo anda la canallesca guipuzcoana, Contini? ¿Están ya al borde del ataque epiléptico o la ansiedad irá in-crescendo a lo largo de la semana?

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  2. La kabernita está de uñas contra Montanier por sus tácticas y alineaciones, pero confían en que todo revierta tras el partido del sábado ya que la Real Sociedad se "muestra fuerte en casa y es un equipo de gran calidad y alternativas en ataque". Sus males suelen curarse ganando al Athletic, un equipo e institución habitualmente subestimado por ellos.
    Montanier, un tipo educado que me consta que nos admira, tiene una posición delicada. La temporada pasada estaba cesado el día que jugaron con el Betis hasta que aquel gol salvador de Íñigo Martínez, que les dio la victoria en el descuento, evitó que le dieran el finiquito. Ya tenían todo hecho con Manolo Jiménez.

    El caso es que Montanier no ha congeniado ni con la afición ni con la prensa, quizás porque tiene los pies en el suelo y no vende humo.Pero, ya te digo, el partido contra el "enemigo atávico asaltacanteras" puede curar los males o, en caso de perderlo de modo amplio, precipitar acontecimientos.A día de hoy detecto en la canallesca cierto cangelo que, supongo, irá cambiando a lo largo de la semana a un optimismo de cartón piedra.

    Como chascarrillo final, el partido se juega en sábado porque el domingo hay rugby en Anoeta, partido de la liga francesa entre Aviron Bayonnais y Biarritz Olympique.

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