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Una victoria que debiera traer algo de calma

Era lo que se pedía, lo que se necesitaba, y llegó. Puede entrarse en el debate del cómo, pero lo importante era serenar las aguas, que llevan bajando como un torrente todo el verano, como en aquel agosto de 1983, de infausto recuerdo. Ahora, tras la victoria balsámica –o bielsámica, como bautizó alguien por las redes sociales-, dos semanas de periodo de transición, de descanso, vitales para rearmar la moral de la tropa, tonificar y dar tiempo a asimilar la nueva realidad rojiblanca.

No es que el partido del Valladolid fuese de esos que sirven para cerrar todos los debates, ni mucho menos, pero tuvo más cosas positivas que negativas o, al menos, para quienes entendemos que ya va siendo hora de empezar a analizar y juzgar al Athletic con cierta laxitud, de poner en valor aquello que contribuya a generar un caldo de cultivo favorable, que ayude al equipo a volver a niveles más parecidos a los del pasado año.

A los tres puntos se debe unir una notable mejoría en defensa, con un Gurpegi mucho más cómodo en la posición de central y un Ekiza que mejoró, y mucho, el eje de la retaguardia aportando una velocidad necesaria en una zaga que con San José carburaba al compás del chacachá del tren. A ello se unió una primera parte muy completa de un Iturraspe extrañamente sustituido, responsable de lo mejor de la circulación del equipo en la primera parte y trabajador en labores defensivas, que incluso anuló con su nuca la ocasión más clara del Valladolid en una jugada que recordó demasiado a la del segundo gol encajado en el Calderón.

Los primeros cuarenta y cinco minutos el Athletic no estuvo cómodo, aunque lo intentó. Los de Pucela nadaban y guardaban la ropa a la espera de armar una contra en cuanto los rojiblancos perdieran un balón, algo que volvió a repetirse con demasiada frecuencia. Y es que a un partido de poco ritmo, sin llegadas con peligro, se sumaban excesivas pérdidas de balón en zona de tres cuartos de ataque zurigorri, con un Muniain voluntarioso pero desacertado que abusaba de la conducción de balón, una banda derecha con un Iraola ausente y un Susaeta extrañamente retrasado y una banda izquierda más activa -motivado Isma López- pero que servía centros que sólo parecían rematables por alguien que llevase casco. Con todo, bien pudo adelantarse el conjunto de Bielsa pero a Susaeta se le fue un tiro al palo.

En medio de una sensación de cierta apatía, con el personal sesteando por aquello de la hora, se llegó a un descanso que deparó la sorpresa de la sustitución de Galarreta por Iturraspe. El movimiento permitió a Muniain algo más de libertad para arrimarse a Aduriz y a Iñigo Pérez, -que sigue sin dar el nivel como lateral zurdo- tomar la manija que había llevado hasta entonces el de Abadiño. Lo cierto es que el cambio de Marcelo no resultó. El equipo seguía trabado y si la primera parte había adolecido de ritmo, la segunda se caracterizaba aún más por una exasperante lentitud. Munian seguía a lo suyo, a intentarlo él solo, y el recién salido Galarreta no era capaz de desplegar su muestrario, por lo que el juego del centro del campo se colapsó al punto de empezar aquello a oler a empate a cero.

Y fue entonces, cuando peor pinta tenía todo aquello, cuando Aduriz cazó un gol de ratón de área, en un rechace que convirtió a la media vuelta en el primero de la tarde. Fue un premio a la pelea de un jugador motivado, identificado con un Club del que salió sin quererlo y al que ha vuelto para ser la referencia ofensiva en una época complicada. Al menos, ofrece un destajismo que ya conocíamos, pero acompañado de movimientos de delantero centro y olfato goleador. No es poca la mejora con respecto a lo que había.

El uno a cero trajo confianza y algo de ritmo. Susaeta, que en la segunda parte había despertado para mejorar la producción ofensiva por la derecha, se reivindicó con un golazo de pañuelos en la era del Kleenex. Fue un justo premio a su insistencia y le sirve para reivindicar estatus en el campo ahora que busca en los despachos un reconocimiento económico a su importancia en los planes del entrenador.

El segundo rompió definitivamente a los de Djukic, que habían gozado de la opción de empate, desbaratada en dos tiempos por un Gorka al que se vigila de cerca, pero con el ojo puesto a través de la mira de un fusil. Sus entregas con el pie siguen, por desgracia, generando demasiado runrún en la grada.

Veremos ahora qué sucede tras la victoria, esa que sirvió para que algunos la emprendiesen con los cánticos que les retratan y que empiezan a cansar cada vez a más gente, máxime por la actitud de la dirección de la entidad, que no parece dificultarles que paseen pancartas por Lezama o San Mamés, en una postura que, esperemos, más sea por falta de previsión que de acuerdo con el mensaje que se lanza.

A buen seguro que las dos semanas de parón deportivo se seguirá hablando más de lo necesario. El posible fichaje de Monreal, cuyo final estará más o menos próximo y esperemos que alejado del Athletic por las cifras a las que aspira un jeque que parece descendiente de Alí Babá -por eso de unas pretensiones de ladrón-, copará buena parte de las informaciones. Habrá capítulo, además, para las renovaciones, donde se da la paradoja de que medios próximos a la junta dan por renovado a Amorebieta y el periodista que hace de portavoz de su representante dice que las posturas están alejadas. Y habrá lugar, también, para analizar con detalle las formas y el fondo de lo que hoy diga un Urrutia que vuelve a recuperar la voz tras la rueda de prensa en la que anunció que Llorente no había aceptado continuar en el Athletic más allá de 2013.

Veremos la cintura del presidente para explicar demasiadas cosas, todas las que se han acumulado por esa política incomunicativa que mal asesorado ha decidido implantar. No estaría de más que mostrase una actitud flexible que posibilitase facilitarle a Llorente la marcha atrás. Porque ese sería el mejor fichaje posible para este Club. Pero las comparecencias de Urrutia, por desgracia, no están resultando positivas, con un mensaje más encorsetado aún que la propia persona que lo transmite. Cuánto más ganaría esta junta con su secretario, Javier Aldazabal, como portavoz.
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3 comentarios

  1. Aupa Gontzal
    Lo importante ayer era sacar esos tres puntos y recuperar sensaciones despues de los bochornos del Calderón y Helsinki. Creo y espero que la experiencia de un tipo como Aduriz, vivo ejemplo de lo que es "currarse" una carrera en esto del futbol tras pasar por el barro de equipos como el Burgos o el Valladolid puede ser una inspiración para los demás, y en estos tiempos en los que se generan debates sobre qué es "ser athletic", quizás lo tengamos delante de las narices y se pueda personificar en la trayectoria de Aritz. Las dos veces que ha regresado, le ha tocado en circunstancias tormentosas y se merece poder explotar su valía de verdad y no ejercer de simple "salva marrones" del club que quiere y del que siempre se acordó.

    Espero que estos 15 dias que vienen, se aprovechen dentro del club para hacer terapia y tranquilizarse todos un poco. La prensa no va a ayudar, pero espero que el trabajo de cocina que apunta Imanol Ibarrondo como necesario se haga, nos dejemos de ultimatums y el equipo recupere sosiego. Una vez se avance en este punto, el equipo ganará en solidez e iremos avanzando. Como no se trabaje el curar esas heridas, no ganamos ni al equipo israelí ese de nombre impronunciable.

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  2. 100% de acuerdo Aitor. Otra cosa positiva sería dejarse de historias, de zarandajas, de debates estériles sobre qué es ser del Athletic, sobre filosofía, sobre sentimiento, donde entre 40.000 personas habrá 50.000 definiciones distintas.

    Si esta directiva ha optado por la discreción, que la practique, que apueste por la cocina, y no por los órdagos que no llevan a ningún sitio, las filtraciones a prensa que tanto hemos criticado -yo el primerom y con inquina- en otros presidentes y que se dediquen a garantizar que quienes quieren seguir, lo hagan.

    Por cierto, pagar 10 millones de euros por Monreal me parece una horterada, algo propio de nuevos ricos.

    Y me está cansando el asunto de los mercenarios. Basta ya de fariseismos, qué sería de este Athletic sin el aporte de profesionales como Etxebe, Alkiza o Urzaiz.

    Creo en el modelo de cantera, pero sería inviable un Athletic en primera sin refuerzos. Y ojalá todas las apuestas por jugadores vascos no criados en Lezama se saldasen con un balance económico y deportivo como el periodo de Javi Martínez en el Athletic.

    Que una fea salida no nos impida valorar las cosas en su medida.

    Aritz Aduriz es, efectivamente, un ejemplo de lo que debe aportar un futbolista. ¿Alguien sería capaz de medir o tasar cuál es su sentimiento Athletic?

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  3. La has clavado con lo de los kleenex: es lo que me pasó a mí, que el golazo de Susa lo merecía y no tenía el clásico en el bolsillo :-D
    Tampoco entendí el cambio de Iturraspe... salvo que haya entrado en el club de la pubalgia.

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