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Una derrota más que lógica y previsible

Que levante la mano aquel al que la derrota de ayer le sorprendiese. Incluso al que le extrañase la imagen que transmitió el equipo. Lo destacable hubiese sido lo contrario, que con la que está cayendo el grupo de jugadores, inmaduros a más no poder, hubiese sido capaz de sobreponerse e imponer el fútbol que la pasada campaña hizo que se les suponga.

El diagnóstico parece cada vez más claro. En Bucarest, la crisis constante, el frikismo, el hazmerreír, se bajó del autocar del Atlético de Madrid, que ahora se pasea lozano por todas las competiciones, y se subió al del Athletic. Porque hay que reconocer que Ibaigane se ha convertido, hoy por hoy, en el protagonista absoluto de esos espacios destinados a “informar” sobre el absurdo que rodea al fútbol.

En lo futbolístico, ayer, poco positivo a lo que aferrarse. De inicio sólo una novedad, previsible, la de Ibai por Isma López, empañados en empatar en su particular competición por el puesto de interior izquierda, incapaces ambos de destacar uno sobre el otro. Intentó el equipo salir a hacer lo que su entrenador les pide, con más voluntad que acierto, ante un Sparta que no parecía mucho más que un equipo con vocación vertical, aguerrido y voluntarioso. Fueron sus ganas y los despropósitos visitantes los que se lo pusieron en franquía. A este Athletic nada le sonríe, además de hacer las cosas rematadamente mal se ha divorciado de la suerte, por lo que todo ello da origen a jugadas como la del primer gol, en la que no presionar como es debido en la frontal del área se convierte en un tiro a puerta que el portero -¡ay, Gorka!- despeja hacia dentro. Si su entrenador fuese Alfredo Di Stefano, la frase estaría ya cantada.

El mazazo fue importante, al punto de descentrar al equipo y dejarle a merced de un rival no dispuesto a dejar pasar la oportunidad. El Athletic intentaba practicar lo que le han enseñado, pero nada salía bien. Precipitación, fallo en las entregas, llegadas escasas, centros imposibles desde banda izquierda, disparos propios de alevín por parte de Susaeta, un muestrario de desatinos que no es novedoso. Iturraspe, que lleva camino de cambiar el nombre que porta sobre el ocho por el de Gary Cooper, solo ante el peligro, volvió a combinar aciertos y errores en un centro del campo cada vez más inconexo, alejado de la zaga e incapaz de trenzar juego entre sí. Arriba, un Aduriz desasistido que empieza a no estar, a lo que se une otro nueve que no quiere estar, cerraba un guión desolador.

Pero todo es susceptible de empeorar. Y en otra ocasión del Sparta no demasiado clara, la fortuna se alió en contra de Aduriz para que tras golpearle el balón volviese a ver puerta. El descanso era la mejor noticia, por romper la inercia de un equipo roto y a la espera de la actuación del entrenador para enmendar el hundimiento. A la salida de vestuarios la cosa mejoró, Herrera volvió al equipo desterrando de la creación a un Iker Muniain que se ha destapado como un jugador de un solo registro con poca capacidad de adaptación, lejos del crack que algunos querían ver en él.

Fue un espejismo, un canto a la esperanza. A punto estuvo de transformar Gurpegi el tanto que hubiese permitido recortar distancias y en la siguiente jugada una siesta del lateral zurdo, su tardía reacción y la consiguiente falta fue interpretada por el árbitro como un penalti como un Castillo. Los árbitros, que visten de negro para asemejarse más a las aves carroñeras que son, se cobraba una pena máxima inexistente en una zona con más densidad de jueces por metro cuadrado que habitantes el centro de Pekín. Pero el responsable fue, sin duda, Castillo.

 A partir de ese momento, con el tres a cero en el luminoso, voluntad, desacierto y cambios intrascendentes. López no mejoraba a Ibai y Llorente se presentaba tan inédito como Aduriz. La diferencia, importante, es que Aritz y su entorno no se dedican a propagar teorías conspirativas a través de los amigos de los medios.
El maquillaje de marcador posterior, alguna de las ocasiones de que se dispuso, en poco contribuyeron para que la afición levante el ánimo. Pesarosa, triste, alicaída, encogida de hombros desde hace tres meses, nadie acierta a explicar qué sucede porque resulta incomprensible. Un jueves negro, otro más, el día en que se destapó que Wikileaks se ha trasladado a Lezama. La grabación que El Desmarque Bizkaia ocupó el día. Los foros ardían intentando buscar el sentido a la filtración, con interpretaciones que iban desde el intento baldío de desprestigiar a un entrenador que salía reforzado, hasta las que indican que se trata de un intento del Club por lavar la imagen de una persona a la que algunos medios, en una estrategia que arranca en un sector de la caseta, están pretendiendo destrozar.

Tampoco se alcanza a entender la sorpresa por la presencia de filtradores en la plantilla. El pasado martes, en la Cadena Ser, su radiopredicador de púlpito nocturno, ese de mirada tan recta como la carretera de Lekeitio a Mendexa,  incendiaba, de nuevo, la actualidad rojiblanca defendiendo los intereses de Llorente, difundiendo una versión de los hechos acaecidos ese día en Lezama que solo podían tener un origen, todo ello aderezado con los comentarios de dos periodistas de Bilbao, con actitud de cobardes mercenarios a sueldo de PRISA, y dos exjugadores de renombre. Escuchar a Sarabia explicando la crisis, él, protagonista necesario de la más sonada, de la que la entidad aún no se ha recuperado más de veinticinco años después, acompañado de Andoni Goikoetxea, en el cartel electoral de García hace un año, sufridor de los ataques de la SER cuando era uña y carne -además de segundo entrenador- con Clemente en la selección, que ahora llama Joserra a de la Morena, escuece. O más bien indigna.

A todo ello cabe añadir lo que se ha ido publicando en los medios a lo largo del verano. Dañino, que creíamos inventado, y que se demuestra que ha tenido salida en la caseta, en un grupo duro que puso la proa a Bielsa tras las dos finales, incapaz, según versión del entrenador, de decirle a la cara lo que han puesto en boca de terceros cuando fueron requeridos para saber si la continuidad del entrenador era óbice para que siguiesen vistiendo la zurigorri. Me decía hace poco alguien cuyos comentarios suelo tener en consideración que cierto sector del vestuario ha quedado marcado por la cizaña del que ha huido. Eso, como la teoría de la cama, que nunca había aceptado, comienza a tomar verosimilitud. No por lo protagonizado en el campo, sino por el conjunto de lo sucedido ayer.

Ahora, mientras integrantes del equipo acuden a la Tienda del Espía a hacer acopio de espinilleras con videograbadora, en tanto que a Bielsa le cosen a su chándal un par de detectores de micrófonos, que a alguien le pueda la responsabilidad. Sólo cabe hablar y pensar en la victoria frente a Osasuna. Las consecuencias de la derrota serían demasiado dolorosas para un club que ha encontrado en Bielsa la horma de su zapato. Pero nadie está a salvo. Echar una hojeada a El Correo Español de hoy demuestra que, a diferencia del Dios en que tanto dicen creer sus dueños en el rato que no leen los anuncios de putas de las páginas de su periódico, estos aprietan y ahogan. Y, eso sí, que nadie hable de finales cara al domingo. Primero, porque no procede. Y segundo, porque las perdemos todas por goleada.
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5 comentarios

  1. Que triste es que empiece a crecer el comentario de que Gurpegi es el mejor jugador del equipo en este momento, si lo es sin duda en entrega, pero técnicamente deja tanto que desear.....No da un pase bien a dos metros y sus perdidas de sitio son constantes, pero claro con el panorama que ofrecen Amorebieta, Castillo,Ibai,Isma,etc. se puede entender cualquier cosa.
    Los demás no aparecen, y menos mal que De Marcos parece que mejora.
    Yo me sigo preguntando que ha hecho Galarreta para no tener una oportunidad entre tanta medianía.cualquiera de los protagonistas de ayer falló más pases en un solo partido que Iñigo en todo el tiempo que ha jugado.
    Bielsa lo sabrá porque es el jefe y yo sigo confiando en el Loco, aunque ayer en el primer tiempo me pareció claramente que más de uno le hacía la cama.

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  2. Gontzal:

    Espero equivocarme pero cualquier día de estos, Bielsa, harto de todo y sobre todo de unos jugadores que no creen en él y de una JD que no le respalda, agarra sus conos y sus muñecos y se marcha.

    No sé si podemos caer más bajo, esta mañana en la 1 han dado los goles del Atlético y del partido del Levante. Del nuestro ni siquiera la enésima cagada de Gorka o el no penalti de Castillo, directamente han puesto parte de la grabación. Y suelen ser bastante más respetuosos que De la Morena.

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    1. Yo también espero que nos equivoquemos, Contini, porque tengo la misma sensación. Y hemos visto el mismo telediario matinal. Flipante, el espacio para el morbo, no para la información deportiva, para los goles.

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  3. Un detalle Gontzal, lo que se dice esfuerzo, se vio de forma esporádica, los jugadores corren porque esto es fútbol.

    Siguiendo el hilo de tus ideas, si esto es hacerle la cama al técnico para estos jugadores, es la versión más torpe y juvenil que he visto en mi vida.

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    1. Se me pasó el comentario, Gustavo, disculpa.

      Comparto el análisis, el asunto de la cama más que por actitud en el campo, donde lo intentan aunque no les sale, pero sí creo que hay ciertos elementos del vestuario que desde el verano no están jugando limpio con el entrenador.

      El caso del enfrentamiento Bielsa-Llorente, es un ejemplo. Nada más suceder, por la noche, ciertos medios ya tenían la versión de una de las partes.

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