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Y ahora, ¿qué?

Podíamos empezar por hacernos los graciosos, hablar de que los mayas hablaban del Athletic cuando se referían al doce del doce del doce. Sí, ya. Ni puta gracia. O subirse a una caja de San Miguel y a grito pelado arengar a la masa para acudir guadaña en mano a Lezama y posteriormente a Ibaigane. Exigir el cese de Bielsa, la salida inmediata de Llorente y la dimisión posterior de Urrutia sería lo que al calor de lo de ayer pide, aún, el cuerpo.

Hasta que por error, por horror, por desgracia, escuchas a un radiopredicador nocturno hablar del Athletic desde un desconocimiento sólo superado por el odio. Y entonces, todas las miradas dirigidas hacia el palco de San Mamés, hacia un despacho de Ibaigane pierden intensidad y empiezas a ver a Urrutia de manera distinta.

El indecente paleto que ha fijado su mirada estrábica en Ibaigane porque no le gusta ni lo que representa el Athletic y mucho menos lo que deciden sus socios, aprieta el acelerador del camión de la basura ahora que resulta sencillo, cuando la demagogia y el maniqueísmo sería una asignatura aprobable hasta para un párvulo.

Quizás habría que empezar por felicitar al Eibar, comandado por dos exrojiblancos  desde el banquillo, por haber sido muy superior al Athletic en el global de la eliminatoria. Sabedores de su inferioridad, supieron a qué y cómo jugar. Aguardaron a que se presentase su baza y según pasaba, la aprovecharon. Y en esta ocasión, en el segundo siniestro total que el Athletic sufre en Copa frente a un Segunda B no cabe responsabilizar al colega de Casajuana Rifá.

Después habría que mirar hacia el vestuario rojiblanco. Y pedir explicaciones. Mirar al nueve, ese que dice acumular títulos. O al lateral zurdo. Qué decir del puesto de defensa izquierdo, ese que ocupa alguien del que la rumorología bien informada afirma que ha prorrogado su relación contractual con el Athletic por cinco campañas más a un precio desorbitado. A Muniain, sumido en batallas perdidas de antemano, carne de cañón de expulsión cada semana por reproducir en el campo comportamientos propios de after de Zabalburu.

También al banquillo. Ese que ocupa un entrenador que fue un flautista de Hamelín hace un año y que se ha transformado en un solista que desafina, incapaz de encontrar entre veinticinco músicos alguien que le haga un coro.

Y por último, a Ibaigane, sí. No porque lo diga el bizco, ni mucho menos. Entre otras cosas porque él no es nadie ni para diagnosticar la enfermedad del Athletic ni para emitir juicios. Urrutia es un presidente puesto por los socios, como lo fue García Macua. Y solo a quienes votan corresponde pedir explicaciones. Más aún a quienes ejercimos el derecho a voto para auparlo a la presidencia.

Somos muchos, y no sospechosos de animadversión, los que llevamos meses clamando porque se someta al enfermo a una operación. Y los destinatarios del mensaje, haciendo oídos sordos a recomendaciones bienintencionadas, disfrazando de prudencia comunicativa lo que es un enroque en la inacción más absoluta, deben actuar ahora con medidas contundentes.

No valen ya las medias tintas, los ejemplos de cuando alguien fue jugador, las doctrinas esencialistas, las filosofías, los mensajes de cara a la galería, los conceptos etéreos que cada uno de los treinta y cinco mil socios entiende de manera distinta.

Hay que tomar determinaciones. De todo tipo. Y cada cual tendrá su solución, porque ahora en el debate, demasiado apasionado para ser enriquecedor, cada argumento tiene su parte de verdad, su cota de racionalidad aunque en algunos casos sea más cercana al cero por ciento.

Es evidente que la relación entre plantilla y cuerpo técnico no es la que debe ser. Sólo quienes conocen las interioridades del vestuario sabrán si es reconducible o no. Las señales que llegan, desde luego, son alarmantes. Y se debe calibrar, de una vez, si a la por todos descontada no continuidad de Bielsa se le debe adelantar la fecha de efectividad. Así de duro, así de crudo. Seguramente el entrenador sea el mejor activo que, hoy por hoy, tiene el Club, pero de nada vale si quienes le deben obedecer no confían en él.

Son ya muchos meses, negar la mayor no parece inteligente. Algo se rompió en mayo, algún puente con salida en Bielsa y llegada en la caseta se derribó en Bucarest. Y dos meses después sucedió lo propio entre técnico y regentes. Fruto de ello, la actual situación.

La técnica del avestruz no ha funcionado. Ni obviando lo que era un rumor fundamentado, negando la mayor, ni protagonizando una huida hacia adelante que ha puesto a la entidad en índices de histeria que solo se recuerdan en la época que se bautizó como bienio negro.

Esa técnica, aplicada también con Llorente, se ha revelado nociva. La salida del nueve debe producirse de inmediato. Ya de nada vale dar la razón a quienes la defendían para agosto. Si aún es posible cambiar paz por algo de dinero, ni tan mal. Será un tachón en el expediente de la directiva, pero al menos demostrarán que saben hacer virar una nave que acabará a la deriva por empeñarse en sostener un rumbo suicida contra viento y marea. De lo contrario, su mandato acabará por morir en la misma fecha que vence el contrato del de Rincón de Soto, acabará con ellos.

Cada uno que reparta cuotas de responsabilidad en lo sucedido. La mía empieza en los dos jugadores que han abandonado el barco, sembrando la discordia para favorecer su estrategia. En segundo, la de una directiva que ha confundido firmeza con intolerancia, que cuando actúa, parece que poco, y cuando habla, menos, lo hace con la mano izquierda atada a la espalda. Y por último, en un técnico cuya propuesta nos hizo soñar, pero al que nadie ha podido seguir en su nivel de exigencia. El tiempo dirá si es por agotamiento, por el desinterés de una plantilla de acomodados o por la incapacidad de empatizar con el grupo. Y da la sensación de que la cuerda se romperá por el lado más débil, la de un entrenador que por actitud, entrega, concepción del deporte encajaba a la perfección en el Athletic.

Porque a estas alturas, la situación del Club a estas alturas de campaña da la sensación de obedecer a una concatenación de hechos kafkianos y la de la pasada a una suma de hechos favorecidos por la fortuna. O sea, causalidad frente a casualidad.

Lo cierto es que la ilusión, la esperanza, la alegría o el orgullo, una vez más, ha durado poco. El Athletic vuelve a ser el peor enemigo de sí mismo, la digestión del éxito se convierte en una ulcera. Todo porque desde dentro, desde los que lo formamos, se prefiere un Club en situación depresiva antes que sumida en el éxito si este lo rentabilizan los de la familia contraria. Entre todos lo matamos y él solito se murió.
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6 comentarios

  1. Gontzal:

    Como he escrito en el Ambigú, no me preocuparía la eliminación en Copa si siguiéramos vivos en Europa League y estuviéramos los cuartos en Liga. Una tarde mala la tiene cualquiera como aquella de Torrelavega.
    Ayer sentí tristeza más que rabia viendo el partido, esto se veía venir por múltiples cosas concatenadas desde finales de mayo.No es sino reflejo de la descomposición existente en el club, en todos sus sectores, fruto de todo lo que has detallado perfectamente.

    Desgraciadamente,no veo a este equipo, con las condiciones actuales, dispuesto a salir con el cuchillo entre los dientes en la guerra de trincheras que nos planteará Jokin el sábado en Palma.

    Nuestra situación me recuerda al Atlético, vaya comparación, del año pasado. Quitando a Manzano por el Cholo fueron totalmente diferentes.Simplemente le pido al Presidente que ejerza de tal por una vez y tome alguna decisión de vez en cuando aunque pueda equivocarse.

    Un consejo, si me lo permites: En noches como las de ayer e incluso en cualquier otra ni se me ocurre escuchar al "Bizconde",el terrorismo deportivo no ocupa sitio en mi dial.

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  2. Amén, Contini.

    Pero un matiz: lo de Torrelavega fue a partido único, creo, esto es más grave, a dos encuentros y con el de vuelta en casa, imperdonable. Coño, que hemos perdido el de San Mamés.

    Jokin no podía haberse encontrado mejor rival para salir de su crisis. Nos conoce. Demasiado bien, otra cosa es cómo esté aquella casa, pero me da que es un enfrentamiento entre equipos con niveles paupérrimos de autoestima.

    Lo del bizconde tombolero lo he oido de casualidad en el Hoy por Hoy. Ya no sé qué hacer, acabaré escuchando Radio María, porque intentando huir de cualquier emisora que hablase del Athletic, voy y me encuentro con el del lenguaje agro-cheli hablando de nosotros.

    Ya sabes que me gusta Bielsa más que a ti, pero las leyes del fútbol son caprichosas y siempre se corta la cuerda por el mismo lado.

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  3. Gontzal, cerraste el kiosko antes del gol de Aduriz; que nos eliminaron por el valor doble de los goles en campo contrario.

    No hay nada de lo que avergonzarse,todos acabamos escuchando en el coche Radio María alguna vez mientras cambiamos de emisora, se capta hasta en las zonas despobladas de Teruel como he podido comprobar.Ahora escucho mucho Rock FM, ya sabes, la emisora rockera que tienen los curas.

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  4. No, no cerré el kiosco, lo vi entero, hasta el final, lo que hizo que el cabreo aumentase de forma exponencial a cada segundo que pasaba. Y es cierto, fue un empate, pero que sabe a derrota, quiero decir que hemos perdido la eliminatoria en San Mamés, que nin tan siquiera has sido capaz de ganar ninguno, que obtuviste mejor resultado en Ipurua que en San Mamés, alucinante.

    ¿Rock FM era lo que antes era Rock&Gol? ¿Ese invento que se sacó Abellán de la manga? He leído que ahora, en cuanto COPE se quede con las emisoras de VOcento, lo que ahora es ABC Punto Radio, van a reforzar esa marca, la de Rock FM.

    Cómo anda la curia vaticana. Lo mismo le crean una cuenta a Benedicto para que tuitee la misa del gallo, que te pinchan AC/DC. Para que luego digan que son antiguos.

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  5. La misma, lo que pasa es que ahora hay guitarras eléctricas sin porterías.Hay ratos donde no emiten publicidad y tampoco salen locutores, supongo que ahora se lo cargarán. Abellán copió una emisora que existía en Argentina, supongo que con el objetivo final de meternos como cantante de lo que fuese a su hijita.

    Genial el que entró en la cuenta de twitter de Benedicto para preguntarle si el Diablo vestía de Prada.

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    Respuestas
    1. jajaja

      Tampoco está mal un fake que han creado y que ha advertido de que no hace unfollows, que directamente excomulga.

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