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Las leyes del fútbol, el miedo y la preocupación

No sé cuántas veces me habré sentado delante del ordenador desde el viernes para intentar completar este post y lo he acabado dejando. Cuesta a estas alturas volver sobre lo ya escrito, intentar analizar a un Athletic que incurre partido tras partido en los mismos errores, que se lanza a tumba abierta hacia las posiciones peligrosas de la clasificación. Todo ello, además, desde la previsibilidad, porque a estas alturas nadie se sorprende de que los rojiblancos volviesen a perder a pesar de haber superado, desarbolado incluso por momentos, a su rival, en este caso una Real a la que le bastó esperar los clamorosos fallos locales para llevarse tres puntos sin ningún esfuerzo.


No es novedad, hace tiempo uno de los por entonces habituales en este blog lo dejó escrito, en el fútbol gana quien domina las áreas. Y el Athletic no es que suspenda en esa materia, es que su actuación en ambos rectángulos es muy deficiente, impropia de un deporte profesional. Aunque no sea nuevo, hace más de un año dejábamos aquí escrito aquello del rectángulo de las Bermudas en referencia al área, desespera en la misma medida que preocupa. Porque hasta Aduriz ha tardado, una vuelta, pero ha acabado por inocularse del virus y ya no es el goleador que sostuvo mínimamente al equipo a base de aprovechar algunos de los balones que le sirvieron.

La preocupación, máxima, con referencias constantes ya al bienio negro, es mala en cualquier club y letal para el Athletic. No hay peor cosa en Bilbao que los debates, los runrunes y las posiciones encontradas. En ello llevamos casi diez meses y se corre el riesgo de devorar al equipo. De momento, ya le ha costado el puesto al portero titular demostrándose que si el entrenador no hacía variaciones bajo los palos era por lo que se pudo apreciar contra la Real Sociedad, que no existía relevo de garantías. Pero da igual, ya sabemos que cuando las cosas se ponen tiesas el entorno rojiblanco es especialista en destrozar las carreras de los guardametas. Iru, Kike, Valencia, Aizkorreta, Etxeberria, Lafuente, Aranzubia e Iraizoz han corrido similar suerte. A Raúl no le auguro recorrido tan siquiera.

Y ahora las miradas se ciernen sobre el banquillo, hacia un entrenador incapaz de conseguir que los suyos corrijan el rumbo de una nave a la deriva, sin páginas en el libreto, apostando día sí, día también, por un recetario que no produce un rancho potable, con escasa cintura y que deja la sensación de no creer demasiado en aquellos que sienta en el banquillo toda vez que ni tan siquiera agota los cambios.

Es previsible que la cuerda se rompa por donde casi siempre en fútbol, por el lado del entrenador, que suele ser el primer cortafuegos al que se recurre cuando el incendio va camino de afectar seriamente al edificio. A pesar de que Urrutia es una rara avis en esto del fútbol, el nivel de oposición que ha venido teniendo incluso sin existir motivos será una broma comparada con el que se producirá si el Athletic no consigue traer algo positivo de Iruñea. La temporada ha avanzado mucho, demasiado, y entre avatares extradeportivos o preocupaciones y debates estériles sobre localidades en el nuevo campo, a estas alturas el equipo se encuentra a un paso de un punto de no retorno. El calendario es exigente a más no poder, por el nivel de los rivales que vendrán a San Mamés, las necesidades de aquellos a los toca visitar y los puntos a las que las matemáticas condenan a quien quiera salvarse del descenso.

Pocos son, además, los elementos que permiten aferrarse al optimismo. Del juego del equipo poco se puede añadir, al igual que del nivel general de los futbolistas. Aurtenetxe resulta un despropósito; los centrales, independientemente de la pareja de que se trate, una máquina de fallar; Susaeta y de Marcos dos reyes del estrambote inasequibles al desaliento; Iraola una sombra del jugador que fue que pasa discreto para la crítica por aquello de que cae bien; Iturraspe sólo sabe jugar cuando el viento sopla de popa; Herrera, confundido, empeñado en complicarse y hacer las cosas difíciles cuando el fútbol se enreda y se requiere sencillez; por no hablar de Muniain, empeñado en justificar su vergonzante temporada hablando del indeseable Undiano. 

Bien haría Iker en pensar –si es que sabe y puede- si el nivel que está mostrando esta campaña no viene condicionado por la relación con algunos de los que debieran estar proscritos de esta plantilla.
El sistema, parece que innegociable para Bielsa, alejado de las probaturas que sí hizo en su primer año apostando por alteraciones en el número de centrales, por ejemplo, hace aguas en  todas sus líneas. Da la sensación, además, de que los futbolistas bajan los brazos en lo anímico –porque correr, corren- en cuanto el resultado se complica.

Y es que el oasis que se pretendió ver hace un mes, más sustentado en las formas que en el fondo salvo el partido contra el Atlético de Madrid, la única noticia positiva desde mayo, ha dejado paso a tres derrotas consecutivas con dos goleadas incluidas ante rivales que no han demostrado especiales méritos deportivos, que es lo que verdaderamente asusta.

A Bielsa se le atribuyó al mérito de la transformación del grupo el pasado ejercicio, pero no parece justo endosarle ahora la responsabilidad total de la actual colección de desatinos. La falta de motivación de dos elementos de la plantilla, que se carcajeaban en los entrenamientos de esta semana mientras no aportan absolutamente nada en lo deportivo a la vez que engordar sus fortunas, puede ser una de las claves de la situación en que se encuentra el equipo, donde no todos reman en el único rumbo admisible. Ahí poco se puede reprochar a Bielsa, obligado a gestionar en partidos y entrenamientos lo que la directiva no ha sabido resolver en los despachos. Eso sí, no resulta justificable ni entendible que Amorebieta o Llorente, con el nivel de compromiso que están mostrando, ocupen plaza de convocados.

Marcelo, que parece una persona ideal para un Club como el Athletic, cortados por el mismo patrón, con una concepción romántica a más no poder de lo que es el fútbol, empieza a mostrar signos de agotamiento, por más que le toque decir que se crece en la adversidad. Seguramente ni el Athletic encuentre un entrenador que encarne mejor con lo que es y pretende ser, ni el argentino pueda volver a sentarse en un banquillo tan a su medida. Pero esas leyes del fútbol a las que aludía el viernes en rueda de prensa, esas que dijo conocer, serán implacables, seguramente, de no obtenerse la victoria el próximo fin de semana. Estoy convencido que aunque sea en la última página del manual que define gure estiloa, ese que tan solo ha leído Urrutia, también existe un procedimiento para el relevo de entrenadores. Como revulsivo y como paso previo para evitar que las miradas se dirijan al palco. Hay gente con ganas, cuando no ha habido razones y más ahora que las hay. Me refiero a razones y a miradas.
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6 comentarios

  1. Es frustrante que los 3 goles de la Real vengan por errores clamorosos de nuestros defensas y portero, y en el único en el que tiene un gran mérito el rival sea el primero.

    En mi vida he visto una actuación peor de un portero de primera división, en actitud y aptitud. Es verdad que la afición hemos puesto nuestro granito de arena, si bien Raúl no mostró nivel ni de Segunda B.

    San José no puede jugar más de central y lo de Autenetxe es vergonzoso, pero las alternativas son escasas. Iraola está a un nivel muy bajo y Laporte alterna aciertos con errores. Con este nivel de defensa y nuestro bajísimo nivel de acierto en la portería contraria, la situación es muy preocupante.

    Alguna vez tendremos que aprender que cuando un jugador se quiere ir y le queda un año de contrato, lo mejor es venderlo. Seguirá ocurriendo, por mucho que Urrutia haya pretendido ejemplarizar con este caso.

    Marcelo pidió en verano un lateral izquierdo y un portero. Que me digan a mi si con lo que ofrecía la Juve + el ahorro de la ficha de Llorente no se podía haber respondido a la petición de Bielsa.

    Otro tema es lo de Balenziaga. ¿Quién estimó que es peor que Castillo y que por lo tanto no tenía sitio en la plantilla?

    Manuel B.

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    1. El problema M.B. es que la situación de GOrka era insostenible, convirtiendo la portería en un circo, pero el entrenador, que algo suele saber, no accedía al relevo porque la música que sonaba por la cara B le chirriaba. Cuando no ha podido aguantar a Iraizoz, porque era letal para el equipo por la actitud de esa parte de la mejor afición del mundo, ahora se ve qué motivaba la decisión.

      Aurtenetxe es un despropósito, a Balenziaga costará 400.000 euros repescarlo. No deja de tener su aquel que los planes de futuro del Club pasen por traer, de nuevo, a Sola, Balenziaga y Etxeita, por no hablad de Beñat. Viene a demostrar que esto del fútboles muy complicado y que no siempre los futbolistas explotan cuando y en el equipo que se quiere.

      Sobre el asunto Llorente, creo haberlo escrito y dicho hasta la saciedad, el maximalismo de Urrutia, que razones tenía para sostenerlo, aunque más desde un punto de vista teórico que desde la responsabilidad práctica de un gestor, ha salida peor que mal. A nada que hubiese entrado dinero de traspaso más el ahorro de ficha correspondiente se podía haber reforzado un equipo que está cojo en demasiadas demarcaciones

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  2. Gontzal, lo siento por Bielsa que reúne muchas cualidades humanas y futbolísticas, pero ha llegado un momento en el que es necesario su relevo. El equipo está descompuesto anímicamente, algunos demuestran ser malos profesionales, sí, pero los números son tercos y mes a mes vamos sacando menos puntos y el sistema hace aguas. Si presentamos siempre la misma comida y los clientes dejan de ir al restaurante, por algo será.
    El rearme anímico es necesario y, en este caso, pasa por el relevo en el banquillo con alguien de la casa.Lo dije después del partido contra el Rayo en el Ambigú y lo mantengo ahora.
    Es el momento de salvar la temporada como sea y tiempo habrá para fustigar debidamente a un Presidente y JD con una gestión nefasta en lo deportivo. Y lo siento por gente como tú, que les votastéis con toda la buena voluntad de cambio.La herencia que recibieron fue buena, lo que van a dejar...ni ellos mismos lo saben.
    Corremos peligro de elegir asientos en 3D para ver al Córdoba y no al Barcelona porque el desmoronamiento me recuerda al de la era Stepi.

    Y ojalá que ganemos en Pamplona el sábado, porque soy de esos que prefieren que gane el Athletic antes que echar entrenadores y presidentes que están de paso.

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    1. Contini, yo no me aferro a nadie ni a nada, como tú sólo quiero que la temporada acabe... con el equipo en primera.

      Si Bielsa es el problema, habrá que relevarlo. Tengo mis dudas, pero este tinglado está montado así. Eso sí, bien debieran los futbolistas atarse los machos, porque una vez cerrado el paraguas Bielsa les va a tocar calarse.

      Con respecto a Urrutia ya sabes que no coincidimos, ha tomado decisiones erroneas, a dejado de tomarlas cuando eran necesarias, pero en lo deportivo sigo pensando que la plantilla tiene demasiada responsabilidad.

      A día de hoy no veo al equipo ganando en Iruñea.

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  3. Definitivamente no soy Job, esa insistencia de utilizar a San José de central sin reforzar el medio campo me ha superado. Aunque estoy muy desilusionado, y porque no decirlo, decepcionado, no veo con buenos ojos cambiar a Bielsa en este momento.

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    1. Yo tampoco Gustavo, confío en que el equipo reaccione, pero si no lo hace, algo habrá que hacer. El problema es el qué. Y sí, el centro del campo adolece de fuerza, pero el eje de la defensa es un despropósito lastrado, además, por las lesiones.

      Es lamentable a lo que se ha llegado. Y el sábado Osasuna nos recibe con menos presión por su victoria de ayer. Lo que faltaba.

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