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Militando en el resultadismo más extremo

Con tan solo dos goles a favor, sin prácticamente disponer de ocasiones, sin encajar tanto alguno y con eso que se denomina suerte, un concepto etéreo e incuantificable, el Athletic huye de una situación que hace tan solo ocho días tenía a la parroquia zurigorri al borde del ataque de nervios.

Como no hay quien entienda de esto, como el fútbol solo atiende a sus leyes, alejadas de la lógica, de la previsibilidad, la explicación es sencilla: la suerte se ha puesto de cara. Y así, con una frase, los que seguimos este deporte nos quedamos tan tranquilos. Se puede entrar en el debate de los merecimientos, de los merecimientos acumulados en partidos anteriores y en los dos últimos, comparar, entrar en debates estériles. Incluso alguien bastante objetivo y racional, un tipo extraño como Bielsa, osó entrar a la discusión y decir que a su equipo hasta hace dos jornadas la suerte, esquiva, le había hurtado veinte puntos. Ayer el balance, siempre según el Loco, se quedaba en catorce.

No se vio un mal Athletic en la primera parte, teniendo en cuenta el rival, y si se fue a la caseta en el descanso con el mismo resultado con el que había saltado al campo se debió exclusivamente, otra vez, a su falta de pegada. No llegó mal el equipo a línea de tres cuartos pero a partir de ahí, como casi siempre, se eclipsaron el talento y las ideas. Entre que Aduriz está en la racha “de que no”, que Susaeta y de Marcos son dos relojes parados con patas o que Iturraspe, por mucho que se llame Ander, se parece a Herrera lo que un huevo a una castaña, el Athletic solo carburaba al ritmo que marcaba un Ibai en buena racha. Suya fue la ocasión más clara, de gran lanzamiento de falta, o algunos de los intentos de sorprender de lejos, seguramente animado tras aquel tanto contra la Real.

También debió tener el Athletic la oportunidad de marcar desde los once metros toda vez que Aduriz fue víctima de un penalti clamoroso que Teixeira el peor, el hermanito mayor, el que tardó más en llegar a primera, lo que solo hace demostrar cuál debía ser su nivel, volvió a no apreciar. No estamos como para quejarnos, con dos victorias consecutivas arbitrando estos dos sujetos, pero lo del mayor de los hermanos árbitros, que para más pelotas –con perdón- para identificarse se numeran como las sagas de pelotaris, no tiene un pase. Cierto es que tampoco vio en la segunda parte una clara mano de Aduriz, pero no estaría de más que de la misma forma que cara a puerta la suerte ha variado, lo hiciese con los arbitrajes. Nadie sabe ya qué es lo que debe suceder para que al Athletic le señalicen a favor una pena máxima.

La reanudación trajo, desde los primeros minutos, la peor versión de un Athletic, seguramente por una mezcla de razones, una gran versión del Valencia y una vuelta a la versión más mantequillosa del once zurigorri. Aurtenetxe, peor cada semana, evidenció de nuevo la necesidad de una alternativa para el costado zurdo y esta vez, señal de que aprende de los erroes, Bielsa optó por una variación más en profundidad que la de alinear a de Marcos en esa posición. Laporte acabó de lateral, San José de central mientras Muniain ocupaba el centro del campo e Iturraspe se retrasaba, posición de la que, en caso de jugar, no debe moverse.

No es que la cosa funcionase demasiado, pero al menos la banda siniestra pasaba a ser solamente sinónimo de banda izquierda. El Valencia apretaba, Feghouli dejaba en evidencia al Athletic, pero los levantinos perdonaban hasta el punto de que Soldado marró sobre la línea de gol algo incomprensible, físicamente casi imposible, mandar al Pagasarri un balón con un 99% de posibilidades de ser gol.

La defensa languidecía, Iraizoz sostenía al Athletic, pero a su manera, con esa sensación constante de que tanto él como sus compinches de la retaguardia en cualquier momento la van a liar parda.  El Valencia apretaba, no se va a descubrir ahora su talento futbolístico, pero los rojiblancos se lo ponían fácil a base de las recetas habituales, marca de la casa. Pérdidas absurdas por entregas complicadas en el centro del campo, despejes cortos propios de jugadores en fase de aprendizaje, despistes en el marcaje… El dia de la Marmota, en definitiva.

Cierto que Muniain había marcado un gol para la esperanza, para la esperanza de ganar el encuentro y obtener otros tres puntos de oro, y para la esperanza de que pensar que sabe chutar. No lo hizo mal el navarro, quizás presionado por el nivel que está dando y por cómo está aprovechando Ibai los minutos que le está ofreciendo Bielsa.

Tras un cuarto de hora de infarto, el Athletic, al igual que en Iruñea, obtenía un triunfo excesivo, que sabe a gloria, que permite serenar la situación, mirar la clasificación sin agobios y confiar en que el equipo mejore el juego, puesto que ni el más militante de los resultadistas pensará que por esta vía es factible obtener mucha más renta en forma de puntos.

Dirán en Valencia, y es cierto, que su equipo no mereció perder. Pero de merecimientos y varapalos el Athletic puede impartir un máster.  No quedan tan lejos las derrotas con goleada incluida contra Espanyol o Real, por ejemplo.
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4 comentarios

  1. Otros tres puntos con homenaje al agonismo y con importante dosis de fortuna, algo consustancial a muchas facetas de la vida.
    Como bien dices, los errores fueron los mismos de siempre, Gorka sostuvo al equipo pero la lió parda en una salida a "prendere farfalle" que solucionó como pudo Ekiza, probablemente el futbolista con más sentido común del equipo.
    La banda izquierda es un solar vacío pero ya con ratas, creo que Laporte mejoró a Aurtenetxe y es que ninguno es lateral izquierdo, el que tenemos (Castillo) hace bulto y otro anda por Pucela.
    Me gustó lo que hizo Muniain en el rato que estuvo ¿y si en su estado actual rinde más como revulsivo? Por lo demás eché mucho de menos a Herrera, San José es un buen mediocentro defensivo y un lento central e Iturraspe me desespera con sus pérdidas tontas y faltas de concentración impropias de un mediocentro.

    No estamos libres de ninguan quema pero ganando tres puntos en Getafe tendríamos encarrilado nuestro triste objetivo de la temporada: sobrevivir.

    p.d.: Buena hora las 12 para ir en familia al fútbol e inculcar el sentimiento zurigorri a los chavales.

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  2. Coincidimos Contini, plenamente. He leído lo que discutías sobre Aurtenetxe en el Ambigú y para mi tb mejoró con Laporte en el lateral.

    En Getafe no sé qué haremos, no se nos da bien el Alfonso Pérez, solo espero que el equipo dé una vuelta a las últimas actuaciones la suerte tiene límites.

    A Muniain creo que le puede venir bien no tener el puesto en propiedad. Sobra el funcionariazgo en el fútbol.

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  3. De todos modos mejor ayer que en Iruñea... porque peor creo que no podía ser.

    ¿Será Contini que por aquello de la hora del Angelus tenemos protección divina en la Catedral, además de mayor afluencia infantil?

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    1. Quién sabe, Iñaki, quién sabe. Pero está bien que los niños(y niñas) se acerquen al Athletic porque de ellos es el reino de los...digo, el futuro de este club. Intra omnes.

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