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Bielsa vuelve a poner al club en evidencia

Reconozco que escuché fragmentos de la rueda de prensa de Marcelo Bielsa de ayer y ya me pareció interesante el mensaje que se desprendía. Después, animado por los comentarios de un amigo, de diversos tuits, y el definitivo texto de Juan Carlos Latxaga en juegodecabeza.com, hicieron que al llegar a casa me pusiera a visionar el vídeo. Porque más allá del mensaje, merece la pena observar la escenografía.

La comparecencia fue de enmarcar, otra de esas joyas que deja el rosarino para el futuro. Lejos de esconderse se mostró valiente y claro, exponiendo su versión de varios asuntos y realizando un balance de la temporada con el que se estará o no de acuerdo, pero que fue riguroso. Para la opinión quedará si su apreciación sobre la temporada es acertada o no, si su valoración sobre el juego de Gurpegi, al que juzgó como el mejor jugador de la temporada, es comparable a la de Javi Martínez el pasado año, de si resulta razonable medir a un equipo por algo más que los puntos que acumula en la tabla al terminar la jornada 38, etcétera.

Lo cierto es que el rosarino volvió a manejarse magistralmente delante del micrófono, algo que ni es tan espontáneo como a priori parece –la profusión de datos preparados con los que acude a la rueda de prensa demuestran el trabajo previo a cada comparecencia- ni presenta un discurso de un intelectual, sino el de alguien que se apropia de conceptos de terceros (Beenhaker o Menotti, entre otros), no ahorró ni tiempo ni matices a la hora de responder, y consciente de que la prensa le pedía un balance de la temporada para después ligarlo con su posible continuidad, volvió a ser coherente con su postura.

Al argentino nadie le va a pillar con el pie cambiado. Sobre el pasado, lo que se quiera. De cara al futuro el discurso es claro y coherente: hasta que el Club no se mueva, él no se va a pronunciar. Evidentemente todo ello no hace sino alimentar la rumorología y la especulación, puesto que la rueda de prensa fue perfecta para aquello que menos conviene: dar lugar a las interpretaciones subjetivas.

A mi juicio Marcelo Bielsa se está despidiendo, y muy a su pesar. Da la sensación que sabe que su distanciamiento con Urrutia es insalvable y está jugando a que sea el Athletic quien deba manifestarse, por acción (informándole de que no piensan ofrecerle la renovación) o por omisión (dejándole a la espera y presentando al nuevo entrenador, algo que casa más con el estilo de un Urrutia al que no parece gustar dar la cara). Prueba de ello fueron varias de las afirmaciones que dejó el entrenador argentino en forma de chinitas en el camino. Reveló que para aquella incendiaria rueda de prensa famosa, la de las obras, pidió a Urrutia que le acompañase y este declinó, a pesar de ser conocedor de cuáles iban a ser las verdades de Bielsa. También afirmó que su gran error en aquella rueda de prensa no fue decir la verdad sino no haberla ocultado como sí ha hecho con otros asuntos, algo que deja entrever el trasfondo de lo que ha podido suceder a lo largo de este año tan calamitosamente gestionado por unos y otros.

Desconozco si Bielsa ha hecho méritos como para hacerse acreedor a la renovación por un año más por los logros deportivos del equipo, sobre todo si el balance se circunscribe a estos últimos doce meses, pero lo cierto es que su mensaje, su ética, su forma de pensar y proceder, hacen de él un personaje que encaja a las mil maravillas con aquellos que aún mantienen (mantenemos) un concepto romántico del Athletic.

Bielsa hizo que esta plantilla rozase máximos en el aspecto deportivo el pasado año y, sin embargo, no es de ello de lo que más orgulloso se encuentra, al contrario, se presenta más satisfecho y cómodo con el trabajo realizado en su segunda temporada. Puede ser una pose, una forma de avalar y defender su trabajo ahora que los números pueden demostrar lo contrario, o reflejar lo complicado de gestionar a un equipo en el que tras pasar demasiadas cosas extrañas durante el verano ha costado dar la vuelta.

No soy objetivo, seguramente mi simpatía hacia el personaje, la profundidad y coherencia de sus mensajes, lo bien que su forma de ver el fútbol (y la vida) entronca con este Athletic, además de una carencia absoluta de información de qué es lo que ha sucedido de puertas hacia adentro, hacen que vea a este hombre como un lujo para este Club, al que da la sensación de defender más y mejor que los elegidos por voluntad popular para gestionarlo.

Es paradójico que los mensajes más profundos, de respeto a la institución, a la tradición y a la historia del Athletic, los lance un empleado del Club (como tal lo etiquetaron en Ibaigane, así aceptó Bielsa ser calificado al decidir quedarse) mientras que el comportamiento de la Junta no puede ser más errático. La semana que viene saldremos de dudas, pero si se contrata un entrenador (sea Valverde, sea Ziganda) sin tan siquiera haberse sentado frente a frente con Don Marcelo, empezará a vislumbrarse que algo extraño sucede entre quienes rigen actualmente el Club cada vez que se enfrentan a un proceso de renovación.

En cualquier caso, es un asunto este en el que todas las opiniones son válidas, a pesar de que del debate que se produzca no espero que el Athletic salga indemne. Sólo servirá para aumentar el cisma. Una cosa sí parece estar clara: mientras Bielsa no rehuye el debate, las explicaciones y la asunción de responsabilidades, en Palacio callan.

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3 comentarios

  1. Una vez más, tome la JD o Urrutia la decisión que tome, habrá jaleo. Que es lo que nos perjudica. La política del avestruz o la del corcho flotante, por mucho que se quiera vender como de tranquilidad y sin ruido, no va a resultar.

    Yo mismo pensaba que era mejor un cambio en el banquillo, que a veces Bielsa se empecinaba en errores y tácticas que no resultaban. Ahora no lo tengo tan claro.

    Y no me gusta nada, pero nada, eso de las verdades que se ha callado.

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  2. Estoy de acuerdo Iñaki, no quisiera ser yo uno de los "folloneros", pero si Urrutia y su equipo piensan que la mejor opción es que haya cambio en el banquillo que vayan de cara, que sean claros. Porque Bielsa no se lo merece, no ya por la labor que haya podido hacer como técnico, que es opinable y evaluable, como la de cualquiera, sino por la clase de persona de la que se trata.

    Es curioso que un entrenador dé mejor imagen del Athletic que quienes han recibido el encargo de dirigir el Club tras haber prometido volver al "estilo" tradicional.

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  3. Podéis creer que a 31 de mayo Bielsa y urrutia no han hablado y no tienen clara la postura.

    No habláis vosotros con vuestras mujeres durante la semana de lo que vais a hacer el sábado (estaríais solteros).

    Estamos convirtiendo el fútbol en sala rosa, pero nosotros, no la directiva. Parece como los políticos que tienen que salir todos los días para no decir nada, solo para justificar su sueldo.

    mas vale estar callado y parecer tonto que hablar y confirmarlo (hermanos marx)

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