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Un agur doblemente triste

Ya ha quedado vista para sentencia La Catedral, así, casi sin darnos cuenta, como quien no quiere la cosa, de forma discreta, solapado el agur con una retahíla de avatares desagradables que han hecho que para el recuerdo, para el año de su cierre, queden en la memoria momentos francamente amargos y desagradables.

Lo de menos era el partido, que no significa que no fuese importante, y el equipo volvió a no estar a la altura. Esta vez no se trataba de finales, ni de esas que se pierden por goleada ni de esas otras que en los últimos años han estado constantemente en boca de los futbolistas pervirtiendo el concepto. En un epílogo acorde con el discurrir de la temporada, con un fútbol plano, intrascendente, plagado de errores no forzados y que no conduce a nada, la Catedral, plagada de esperanzados aficionados vestidos de rojiblanco que tenían la ilusión de cerrar la historia a la altura que un campo mítico como San Mamés merecía, se llevó una nueva decepción.

A los errores habituales de San José, a los desatinos de Susaeta, a las frivolidades de Herrera, a las carencias de Gurpegui con el balón, a la mala racha de Aduriz, se unió el lamentable comportamiento de Muniain, que aunque ya no es tan niño sigue siendo un niñato, y que dio su particular homenaje al campo que le ha dado casi todo. Uno puede ser el más gallo de la Txantrea, el más macarra de los moradores de discoteca de polígono, pero cuando se viste la zurigorri cualquiera debe comportarse a la altura de la simbología que eso encierra. Ni por esas. Ni lo entiende, ni lo quiere entender ni parece que nadie que le aprecie pueda hacérselo ver.

Oscurecido el homenaje en lo deportivo, evidenciando que las sensaciones están por encima de las matemáticas y que eso de la UEFA era una quimera, una anécdota que tan solo venía a contrastar la pobreza de la Liga que disputan los nuestros, lo noticioso ayer estaba en la parte sentimental.
Fue una tarde de cámara de fotos, para inmortalizar la perspectiva de tu localidad, tu fila, tu asiento, la puerta de entrada, los compañeros de localidad, esos de los que a duras penas conoces sus nombres y con los que, sin embargo, te has abrazado más veces que con muchos miembros de tu familia. Una tarde para el recuerdo, para fijarte en esos pequeños detalles que ya no volverás a ver.

Meditaba durante el domingo e intentaba calcular la cantidad de tiempo que habré podido permanecer en mi localidad de San Mamés, me salían, a vuelapluma, unas mil quinientas horas, aunque vete a saber si la cuenta está bien hecha. Minutos que encierran, seguramente, una parte muy importante de los momentos de mayor alegría de mi vida, de alegría desbordada, de gritos, de enfado, de angustia, pero sobre todo de desahogo, de satisfacción.

En ese entorno aprendí a entender lo que es el Athletic, un proceso de aprendizaje que completas inconscientemente, poco a poco, empapándote del espíritu, imbuyéndote del ambiente, hasta que pasa a formar una parte importante de tu vida, a ocupar un altísimo porcentaje de tu tiempo de ocio, de las conversaciones con familia, amigos e, incluso, de las relaciones del ámbito laboral.

Debuté, gracias a mi aita, en la temporada 81-82 en la tribuna de Ingenieros, temporalmente por aquello de las obras de remodelación para el mundial. En esa tribuna, no podrá olvidárseme la imagen, viví una expulsión a toda una institución, Txetxu Rojo, un ídolo en casa, que abandonó el terreno en medio de una reprobación de La Catedral. Para un niño de seis años aquello resultaba incomprensible. Tan incomprensible como ver sentado unas filas más adelante, a la izquierda, disfrutando del partido, a un guardia –entonces lo de munipa estaba por inventar- ataviado con uno de aquellos cascos que lucían en la época, antes de estar tocados con txapela roja.

Aquel destierro en ingenieros dio paso a estrenar tribuna tras el mundial, en Misericordia, en la Tribuna Garai, la de las segundas partes, la de los goles de última hora, la de las remontadas milagrosas en medio de esos gritos de Athletic, Athletic que ponían la carne de gallina a cualquiera y que hacían rematable cualquier centro. Desde la fila 21 viví una temporada increíble, aunque la Liga tuvo que ganarse en Canarias. El debut parecía inmejorable, pero al año siguiente, con nueve años recién cumplidos, contra la Real, viví en primera persona una locura de la que eres consciente años más tarde.

Los goles de Iñigo Liceranzu, sobre todo el segundo, el tres mil, estaba predestinado, daban al Athletic su último título liguero, el octavo, en medio de la enfervorizada grada, de abrazos, de alegría desbordante. Durante la celebración, incluso, se perdería mi hermano, de cinco años, que apareció cuatro o cinco filas más arriba zarandeado como si fuese el peluche de la tribuna. Quien me iba a decir, entonces, las horas de conversación de fútbol que tiempo después mantendría con el bueno de Rocky, compartiendo banquillo o asiento de autobús.

Todos esos recuerdos, y más que deberíamos ir plasmando en este blog, hacían del de ayer un día especial, por ser el último, sin más, pero por servir para ir recordando lo que el Athletic ha sido y debe seguir siendo, aunque su nuevo campo nunca podrá tener la historia del que en unos días, pocos, demasiado pocos, empezará a ser víctima de la piqueta.

En más de treinta años han cambiado muchas cosas, desde los compañeros de localidad -dos quedamos del grupo de ocho que fuimos, unos por voluntad propia, otros porque desgraciadamente la vida no les ha dado otra posibilidad-, hasta la forma de animar y vivir los partidos, distinta, cierto, pero peor; los cánticos, de aquellos “todos queremos más”, pasando por el “beste bat” o las diferentes versiones de los “Athletic-Athletic”.

San Mamés se ha ido enfriando, se ha transformado, ha cambiado al igual que lo ha hecho la sociedad, tan distinta de aquella de los ochenta, que destilaba carácter, pelea y ganas de lucha, algo que encarnaban desde los futbolistas del Athletic hasta los trabajadores de los astilleros o altos hornos que peleaban por su trabajo o los padres que apostaban porque sus hijos estudiasen en ikastolas a pesar de las incertidumbres de las carencias de medios.

Ayer, sin embargo, y aunque la simbología permitió que muchos acudiésemos a San Mamés embutidos en una camiseta rojiblanca (la mía comprada por internet en Argentina, que emulaba aquella con la que Endika Guarrotxena, algorteño, exjugador y actual entrenador de nuestro Getxo y que diera con su gol la última copa al Athletic el día de mi primera comunión) tras haber pasado la mañana haciendo el recorrido del Ibilaldia para reivindicar, todavía, tras treinta años, nuestra lengua, lo cierto es que despedimos un decorado, una película de imágenes, de la peor de las maneras.

Con división en la grada por múltiples razones; silbando a un futbolista que solo merece la ignorancia, el peor de los desprecios; intentando algunos convertir la despedida en un plebiscito sobre el entrenador; con expulsiones; fallos clamorosos; un fútbol plano que impidió, por ejemplo, dedicar un bacalao al gran Jose Iragorri. Debimos despedir el campo el año pasado, habrá que quedarse con ello, con esa temporada que aunque ahora parezca un oasis sí consiguió que muchos recordásemos ese San Mamés que aprendimos a llevar dentro.

Empieza una nueva etapa, esperemos que con energías renovadas, con caras nuevas y con ambición, con la ambición de aquellos que permanezcan en el Club porque creen en él y están dispuestos a aceptar, con todo lo bueno y lo poco malo que tiene, las consecuencias de formar parte de la familia Athletic. Los que no quieran, los enrabietados, los amigos de las reyertas, los que crean que su fútbol puede lucir más en ciudades condales, ya saben dónde está la puerta. Que se la señale Urrutia, previo paso por caja, y sin maximalismos, que salen demasiado caros en todos los aspectos. En el económico, en el peaje mediático y en la división social.

Queda renovar la ilusión, para que ocupemos la nueva localidad con ganas pues no hace tanto tiempo que pareció posible, un año, a pesar de que los recuerdos desde entonces sean todos tan negativos. La fila 3 de la nueva tribuna norte debe darme alguna alegría. La localidad parece más que buena, la compañía mejor, sólo falta que el espectáculo esté a la altura. Veremos.
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12 comentarios

  1. Gontzal, el partido fue un reflejo de nuestra triste temporada con la expulsión de un perfecto idiota incluida. Muniain tiene en su mano ser un grandísimo jugador o terminar como Kiko Rivera. Con su expulsión se queda con sus amigos de La Rojita para preparar el Europeo sub 21 y echar risas.

    A mí me sobraron los silbidos a Llorente en un día como ayer como me hubieran sobrado a otro jugador.

    El acto final fue emotivo aunque quizás demasiado sencillo, y que la historia oficial de San Mamés haya terminado con un último gol marcado por Juanlu, con todos mis respetos...
    Y ahora que termine el próximo sábado esta aciaga temporada para poder estrenar un campo nuevo en el que veremos grandes gestas de nuestro equipo, estoy seguro de ello.

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  2. A mi de Muniain me preocupan bastantes cosas, evidentemente la principal es el fútbol, aunque parece complicado triunfar en el deporte con ciertas actitudes, salvo que sean Cristiano Ronaldo, un caso claro de alguien cuya calidad futbolística es directamente proporcional a su imbecilidad.

    A Muniain le veo a un nivel bajísimo, pero lo que más le achaco es la actitud, pasota, crispado, como si estuviese jugando forzado y quisiera marchar.

    Sus largas a la renovación, unida a la amistad que mantenía con Martínez, Llorente o Amorebieta me hacen no ser optimista.

    En este Club creo que este último ejercicio casi todos hemos aprendido la lección de las consecuencias que conlleva el maximalismo a la hora de defender las posturas. El problema es que los que no lo han hecho, los que se engloban en el casi, parecen ser los que ahora deciden.

    Así que somos capaces de vernos abocados en dos ejercicios a otro caso Llorente. Porque no aprendemos.

    Esperemos que quien venga revitalice este Club desde el punto de vista deportivo, de paz en el vestuario y los jugadores vuelvan a ver al Athletic como la mejor de las opciones.

    A ello también contribuiría que a los que marchan, a los Fernandos, no les vaya excesivamente bien. Pienso que Amorebieta lo tiene más fácil, a Llorente se le complica. De Javi Martínez todos teníamos claro que con su capacidad física sería difícil que no triunfase.

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  3. Voy a sacar la cara por Muniain. Creo que merece la pena nadar un poco contracorriente ahora que ya lo señala el Deia. El domingo Iker repelió la segunda agresión en que recibía en la cara del infausto lateral derecho del Levante. Que no es la decisión más acertada es obvio. Que el sujeto le había partido los morros tres minutos antes y que en la jugada del "crimen" se pasó segundo y medio tocándole el careto en las mismas narices del hijo de Vitienes es un hecho: que por cierto, se está eludiendo en casi todos los fallos condenatorios para nuestro jugador.
    No estuvo listo, pero no fue ningún macarra: se zampó la primera sin rechistar y la reiteración de la segunda le impidió aguantar más.
    Por último, desconozco cómo son los vestuarios del siglo XXI pero si la mitad de lo que se dice de Iker es cierto, hay un debe muy ostensible en las funciones de los jugadores experimentados del grupo que deberían manejar la manada.

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    1. Leí tu argumentación ayer en este mismo sentido, Bienzobas, y lo que relatas es cierto, medió provocación, pero no jugándote deportivamente casi nada (aunque las matemáticas, de ganar, hubieses posibilitado seguir hablando de Europa), siendo un partido entre emotivo y festivo, la acción sobró.

      El problema de Muniain es la fama que se ha ido labrando, y de esas, de patadas, empujones, de revolverse, tiene un historial que empieza a ser extenso y, desgraciadamente, conocido por los árbitros. Tuvo la mala suerte de toparse con Teixeria "el peor", siempre ávido de carnaza zurigorri, otro colegiado siendo el partido que era, no jugándose nada el Levante lo hubiera resuelto con amarilla sin más trascendencia, además de frenar, como bien relatas, la violencia previa.

      Entiendo que haya quien cuestione a Artetxe, no es la primera vez que esta temporada le ha zumbado a Muniain, pero hay motivos para ello. Otra cosa es que ni los veteranos de la caseta, ni cuerpo técnico, tampoco la directiva, haya sabido dar con la tecla para encauzar a un tipo que apunta a menos futbolista que cuando debutó. Esa es para mi la clave.

      Y no sé si responde mejor al cariño, al palo o si no responde directamente.

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  4. Yo ya no se qué pensar. Decepción por muchas cosas, en un día en que hasta mi padre, desertor de los campos de futbol por no tener que oir bocazas y malos modos, tuvo la deferencia en ir a San Mamés donde vió jugar a Garay, Uriarte, Iribar o Rojo a despedirse, y se encontró con un equipo en el que parecía que casi nadie del campo y del palco era consciente de la importancia simbólica de la fecha. Los jugadores con cierto pasotismo, como con ganas de que acabara el partido y la temporada cuanto antes para cogerse las vacaciones rápido, la JD por no haberle dado la importancia que debía a la clausura del unico campo que ha visto todas las ediciones de la liga. Esto lo hacen en Wembley, en Anfield o en Old Trafford y alguno no vuelve a vestir la zurigorri.
    La jugada de la JD con Bielsa esperando a haber qué decide Valverde tampoco me gusta nada. Esto no es ni estilo ni nada. Creo que Bielsa se merece un año de tranquilidad, aunque con manos libres y capacidad para hacer lo que crea conveniente con el vestuario. Pero si no se quiere que Bielsa siga, que lo digan y ya está. Creo que no son formas. Lo de dejar que los problemas se solucionen solos es un poco el estilo Rajoy. Lo unico que consigues es que los problemas se pudran y se enquisten. Ahora tenemos otro problema con el zaragocista y con Muniain. Uno, porque está con ganas de largarse al Barca al parecer, y el otro porque está con la cabeza en otro sitio que no es el futbol. Echo de menos que los jugadores en los que tenía esperanzas de que asumieran la jerarquía que se requiere no hayan dado el paso adelante que el vestuario necesita, y así sin mojarse nadie, se ha llegado a este nivel de degradación. Tampoco me vale como excusa la juventud de nadie, que quien menos ya ha jugado mas de 50 partidos y nuestra estrella del Tuenti 174 para esta excusa.
    Creo que el Athletic se merece otra cosa en general. Bielsa ha tocado muchas teclas y ha dicho muchas cosas incómodas, pero que alguien las tenía que decir. Siga o no, nos debería mover a una reflexión, si queremos no seguir con esta imparable carrera hacia la irrelevancia más absoluta.

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    1. Jodé Aitor, es difícil estar más de acuerdo. Hablando de redes sociales, dicen que Igor Martínez debió de tuitear desde el concierto de Riahana, que coincidía en hora con la despedida de la Catedral. En su perfil no veo el tuit, pero sí que tenía entradas: https://twitter.com/igormtz26/status/275594760000008194

      ¿Adónde vamos con estos tipos?

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    2. La verdad es que no salgo de mi asombro, Gontzal. Xabier Aierdi decía que siempre idealizamos lo pasado. Tengo leido que era muy normal que "bala roja" Gorostiza hiciera "el Romario" llegando de empalmada a entrenar. No obstante, me resulta complicado imaginarme a Andoni Zubizarreta, Irureta,Gisasola o Goikoetxea haciendo el insustancial como estos. Dicen que somos producto de la sociedad en la que vivimos. La generación de nuestro último Athletic campeon fue hija de la Euskal Herria que se levantaba poco a poco tras la guerra civil. Gente nacida principalmente en los años 50, bastante mas acostumbrada al sacrificio. Esa generación, un poco mas joven que la de mis padres, fue la que se dejó los dientes para que nosotros tuviéramos un monton de cosas a las que no prestamos importancia. Pelearon por convenios colectivos justos, montaron ikastolas, practicaron el auzolan, etc. Vivimos en una sociedad acomodada, y adoramos a una panda de niñatos a los que se la suda el Athletic y solo les importa hacer el gandul. Bielsa tenía razón cuando les afeaba el comportamiento después de la final. Leo a Latxaga relatando los ultimos compases de partido oficial del primer equipo en San Mamés, y veo a Aurtenetxe dejando salir un balón como si no pasara nada y me pregunto si eso es normal, si es solo la sociedad la que ha cambiado o si es que directamente en Lezama se es en exceso permisivo con la indolencia. Son finales perdidas, pero también son actitudes que se repiten.
      El otro día vi por casualidad un resumen de un Athletic-Barca de la 86-87, con Lineker, Hughes, etc. El Athletic ya está en declive, pero veo por ejemplo la concentración que se exhibía en defensa, a la hora de los cruces, la contundencia, la actitud en las disputas, a la hora de buscar remates en el área contraria, y me pregunto si no hay algo que se está haciendo mal. Lo comparo con la candidez que muestran nuestros defensas hoy en día y la verdad es que me pongo de bastante mala gaita. Si es por mí, que empiecen a hacer caja con el "amueblau", "el cani" de la Txantrea y con el que haga falta. Hace casi 40 años, Etxarri implantó en Zubieta un régimen cuasi militar para disciplinar a la mejor generación que estaba por llegar. Como resultado, crearon una jodida roca que se llevó por delante dos ligas y llegó a unas semifinales de la Copa de Europa. Por mí, que Lezama parezca West Point y el que no esté dispuesto a dejarse los cuernos por esa camiseta, se puede ir tranquilamente. Prefiero empezar de 0 aunque me cueste irme a segunda, antes que estos sinfundamentos me pongan la cara colorada.

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  5. Por cierto, en mi comentario hay una errata con el "ver" en lugar de "haber": "La jugada de la JD con Bielsa esperando a ver qué decide Valverde tampoco me gusta nada" está mejor. Disculpas.

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  6. Pareceis seguidores de vangal.
    Mirando la plantilla del athletic ves a susaeta, iraola, iturraspe, ibai, aduriz....... que son chavales nobles, sanos ... Podrian ser mejores futbolistas, pero como personas de 10.
    En todas las épocas han existido sarabias , patxi salinas, yeste, del horno....

    El Correo (Teleboina hace años que no veo)esta consiguiendo que la crispación sea permanente en el ambiente. Todo se discute, se critica...

    Tenemos 2,5 millones de habitantes y competimos contra todo el mundo, hay que ser exigentes, pero de hay a dudar de todo y todos hay un abismo.

    A sido una temporada rarísima, cuando se a jugado bien perdíamos, cuando no jugábamos nada ganábamos y todo envuelto en polémica permanente porque algunos no tienen noticias que filtrar y han dejado de ser la web oficial del athletic.

    Disfrutemos del verano (si alguna vez llega), de la familia y pensar que solo es fútbol. El día 5 todos a san mames que hay que callar unas cuantas bocas.

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    1. Totalmente de acuerdo, Iker. Pero es a algunos de esos a quienes echo en cara no haber asumido el mando en el vestuario tras la salida oficial y "de facto" de las tres starlettes y haber reconducido ciertas situaciones y actitudes dentro y fuera del vestuario. A gente como San José, Iturraspe, Ibai o Susaeta no les tengo que echar en cara el ser unos golfos, pero si la persistencia en los mismos errores. No vale con ponerse cabizbajo después de la enésima cagada. No puedo tener con ellos la misma condescendencia que con Luis Prieto, por ejemplo. Tienen capacidad para ser bastante más de lo que son, y se pierden por errores de bisoñez reiterados cuando llevan ya muchos partidos en primera división. Por ponerte un ejemplo, Forlan salió del United por fallar una clara ocasión por un inesperado resbalón al utilizar multitaco cuando Fergusson le había indicado que utilizara taco largo. ¿Cuantos puntos perdimos el año pasado o este por resbalones, goles por estar en la inopia, despistes defensivos, goles en los primeros 15 minutos de partido, falta absoluta de contundencia?

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  7. Me parece que con el partido que hicieron los chicos consiguieron enfriar el ambiente. Tiene mérito... negativo, por supuesto.

    Ah, lo de preferir otros espectáculos no es que sea nuevo; alguno sé que ha preferido Miribilla en vez de La Catedral estando lesionado. Como dice el maestro Latxaga, hay más de uno a los que no les gusta el fútbol. Aunque vivan (muy bien) de ello.

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    1. Es cierto Iñaki, pero que encima des publicidad al hecho de no estar en San Mamés vía redes sociales entronca con esto que tú tanto sueles decir de cómo gestionan estos chavales las redes sociales.

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Aldez aurretik, eskerrik asko. Gracias por anticipado.