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El Athletic pierde crédito

Dos decepciones consecutivas en un mismo fin de semana han servido para enfriar la euforia, por mucho que el Athletic siga sosteniéndose en los puestos nobles de la clasificación, lo que sólo refleja el nivel de una competición más que pobre. A ello ha contribuido no solo el pusilánime comportamiento de la plantilla sino los ataques de entrenador de que ha sido víctima un Valverde cuyas decisiones técnico-tácticas resultan incomprensibles.

A estas alturas casi todo el mundo sabe cuál es el rendimiento de Toquero como nueve, por lo que su titularidad frente al Elche fue tan extraña como incomprensible. Si el cuerpo técnico consideraba necesario un toque de atención a Aduriz hubiese parecido más lógico justificar la suplencia de este con el debut de un Guillermo cuya presencia en las convocatorias sólo parece entenderse como una forma de acallar la campaña de promoción del joven delantero por parte de El Correo Español.


Casos concretos al margen, lo cierto es que el equipo empieza a tener un número de puntos más acorde al nivel de juego mostrado hasta la fecha. El rendimiento fuera de casa resulta descorazonador, presenta una imagen de equipo sin carácter, indolente, que no confía en sus posibilidades y que ni tan siquiera presenta los mínimos de carácter e intensidad exigibles a un grupo de profesionales. A este respecto, resulta más dolorosa la primera parte disputada frente al Elche que el partido completo contra un Atlético de Madrid en las antípodas futbolísticas no ya del Athletic, sino del total de equipos de la Liga. Los colchoneros, hoy por hoy, y aunque duela reconocerlo, son un ejemplo de profesionalidad, de seriedad, de saber qué hay que hacer en cada momento, de manejo de los tiempos de un partido. Todo ello aderezado con un esfuerzo constante.

Enfrente se situó un Athletic timorato, que dio la cara sólo mientras el Atlético se desperezaba, se estiraba a la salida de los vestuarios. Con un centro del campo catastrófico, en el que San José fue una sombra de Iturraspe, el mejor zurigorri de las últimas jornadas; Beñat un holograma del futbolista que nos prometían; de Marcos una versión barata del peor Susaeta; Muniain en su particular bucle hacia ninguna parte mientras Mikel Rico intentaba hacer él solo el trabajo para el que los demás parecían incapaces.

El resultado fue un Athletic incapaz de disparar a puerta rival entre los tres palos o lanzar un mísero córner, mientras Iraola naufragaba en su versión de funcionario del fútbol, Gurpegi y Laporte resultabas superados y Balenziaga abandonaba el campo lesionado con la macabra broma de ver que su baja temporal en la banda, tras entrada más que fea de Gabi, era aprovechada por el Atlético para utilizar la banda derecha como autopista hacia el área. Cosas del reglamento.

Ni jueves ni domingo fueron día para nadie, ni futbolistas ni técnicos, puesto que Valverde frente al Elche debió hacer uso de los cambios para solucionar el desaguisado que sus decisiones iniciales causaron y en el Calderón debió tomar decisiones forzadas –la sustitución de Balenziaga por Morán- que conllevaron hasta tres cambios de posición en el equipo que lejos de mejorar tan sólo sirvieron para constatar la blandura de San José como central –penalti por mano no señalado inclusive-, que Laporte naufraga escorado a babor o que el perdón a Morán por aquel fallo contra el Celta llegó en el peor de los días. Flaco favor le hicieron Valverde por un lado y otro de los hijos de la señora Vitienes con su ligereza a la hora de amonestar, por otro.

Veremos qué da de sí el enfrentamiento contra el Levante de Caparrós del sábado, antes de un nuevo parón liguero que dará paso a otra serie de actuaciones de la cosa del marqués del Boque. Demasiadas incógnitas sin despejar en un Athletic que sigue dejando demasiado frío, que sigue sin saberse a qué y con quiénes juega, si su estilo pasa por el de ser un equipo alegre o una versión recauchutada de lo que tuvimos que padecer durante cuatro años hasta la llegada de Bielsa.


Porque preocupa, y mucho, que a estas alturas de temporada se siga sin ver jugadores en racha, en un buen momento. Salvando a Iturraspe y a un más que destacado Iraizoz, el rendimiento de los Herrera, Beñat, Muniain, Aduriz, Iraola, Susaeta o de Marcos está muy lejos del que un equipo que aspira a clasificarse para Europa necesita.
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3 comentarios

  1. ¿Cómo era aquello de clasificación, amigo? Porque juego este año, la verdad... Da la impresión que todavía seguimos en pretemporada, buscando las teclas, digo los componentes y su posición, para un sonido medianamente "afinado"

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  2. Se puede perder en el Calderón pero no así, amansados mientras te insultaba y vejaba la mayor parte de la grada de un estadio hostil. ¿Ni siquiera eso vale para sacar algo de rabia y pundonor? Con lo bien que debe sentar meter un gol delante de un tatuaje con ojos del FA.
    Pero creo que la cagada estuvo en lo del día del Elche y esos errores en la alineación de inicio. El error de ese día fue mayor considernado que el Villarreal les sacó ayer tres puntos a los ilicitanos.

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  3. Buenos días,

    He podido acceder a su página web y me ha parecido muy interesante. Debido a que dispongo de un blog similar al suyo: profesorapuesta.blogspot.com, me gustaría poder intercambiar enlaces contigo.

    Espero su respuesta (profesorapuesta.blogspot.com) y que mi blog sea de su agrado.

    Muchas gracias y un saludo,

    Joan.

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