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Más puntos y esperanza que buen juego

Arrancar curso bloguero un 26 de agosto y llevar ya dos jornadas de Liga consumidas sólo sirve para seguir retratando una competición calamitosa, de inicio cada vez más cercano a julio, con parones posteriores absurdos para dejar tiempo de preparación mundialista a la cosa de del Bosque, con la única emoción de resolver el descenso y los puestos europeos del tercero hacia abajo, con horarios más absurdos, si cabe, para hacer huir a los aficionados de los estadios.

Es lo que tiene la competición bipolar, esa que se pretende que solo tenga interés en lo mediático vía puente aéreo, con dos equipos endeudándose de forma intolerable, con el equipo de Madrid dispuesto a cometer una tropelía económica que no se sabe si volverá a financiar la rescatada Bankia. Es el pan y circo en el que hemos decidido militar y aunque concibamos el deporte de manera distinta también acabamos por formar parte de él.