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La remontada como costumbre y recurso

Aburre, por recurrente, seguir mencionando que el Athletic vence pero no convence, que su juego insulso no encandila, cuando sigue encaramado a las posiciones nobles de la tabla y con la sensación de que, a pesar de tener muchos más puntos que juego, ha sido superior en la mayoría de los partidos a sus rivales.

Adolece el Athletic de juego, indiscutiblemente. El equipo ni combina con acierto ni tan siquiera aprovecha las bandas para, al menos, suministrar balones en condiciones a sus delanteros. Sin embargo, destaca por estar más asentado en defensa, a pesar de que la tendencia a conceder regalos de los últimos años se mantiene, y reforzado en el centro del campo merced al rendimiento de un madurado Iturraspe, clave en los aspectos más destacables del equipo en la medular. Ander, acompañado de un Mikel Rico –algo más apagado ayer en Málaga- que aporta una mordiente desconocida en el Athletic, manejan con soltura al equipo, conectando defensa y medias puntas con acierto.

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El Athletic pierde crédito

Dos decepciones consecutivas en un mismo fin de semana han servido para enfriar la euforia, por mucho que el Athletic siga sosteniéndose en los puestos nobles de la clasificación, lo que sólo refleja el nivel de una competición más que pobre. A ello ha contribuido no solo el pusilánime comportamiento de la plantilla sino los ataques de entrenador de que ha sido víctima un Valverde cuyas decisiones técnico-tácticas resultan incomprensibles.

A estas alturas casi todo el mundo sabe cuál es el rendimiento de Toquero como nueve, por lo que su titularidad frente al Elche fue tan extraña como incomprensible. Si el cuerpo técnico consideraba necesario un toque de atención a Aduriz hubiese parecido más lógico justificar la suplencia de este con el debut de un Guillermo cuya presencia en las convocatorias sólo parece entenderse como una forma de acallar la campaña de promoción del joven delantero por parte de El Correo Español.