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Vacaciones con buena nota

Sacó adelante el envite el Athletic, que es de lo que se trataba, y sigue encaramado a la cuarta plaza, el objetivo, por mucho que algunos miembros de la plantilla prefieran vivir de espaldas a la realidad que impone ser deportista profesional, y se va de vacaciones navideñas con la conciencia tan tranquila como lleno el orgullo.

No era un encuentro sencillo, acostumbrados estamos a petardazos de este equipo, tradicionalmente, cuando el viento de popa es propicio para dar saltos de calidad, pero el Athletic de Valverde se ha convertido en una máquina firme inasequible al desaliento e inalterable, en lo anímico, a los cambios en el guión.

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Athletic y Muniain se regalan autoestima

Sopla viento de popa para el Athletic de Valverde, es indudable. La derrota sufrida en Balaídos ponía al equipo en la tesitura de remontar una eliminatoria en este San Mamés, además de ser una piedra de toque evidente para comprobar la madurez del equipo, que era aparente hasta ayer, y la personalidad de una plantilla joven, sí, pero con un grado de experiencia que le obliga a dar un salto.

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La copa fuerza la primera reválida

Pues son ganas de complicarse la vida, la verdad. No buscado, puesto que el Athletic tuvo opciones más que claras para haber podido obtener algo positivo en Balaidos que encarrilase la eliminatoria, pero la dichosa falta de pericia, aquel concepto tan bien definido como mal resuelto por Bielsa, evitó que los rojiblancos evitasen seguir engrandeciendo esa leyenda urbana por la cual tienden siempre a las primeras de cambio a aguar el vino. Si la victoria frente al Barcelona permitió a la afición sacar pecho por aquello de ver al Athletic como líder de su Liga durante quince días, la ilusión copera, que desde el sorteo estaba bajo mínimos, ha durado lo que los peces de hielo en las canciones de Sabina.

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Victoria para prestigio y orgullo

No pudo salir mejor la apuesta de Valverde ni tener mejor homenaje Beti Duñabeitia. Un Athletic convencido y convincente certificó, por fin, que su aspiración a optar a uno de los puestos europeos no es ninguna quimera y que si la plantilla decide demostrar en el campo lo que procura esquivar en ruedas de prensa, es decir, su candidatura a la cuarta plaza, la cosa, aunque complicada, puede ser alcanzable.

Porque si bien es anecdótico que el Athletic duerma esta semana como líder de la que es su liga, no lo es el hecho de haber alcanzado esa posición tras ganar de manera merecida a un Barça que no es lo que era, cierto, pero que dobló la rodilla en San Mamés por los aciertos de un equipo que supo, de principio a fin, a qué debía jugar.