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Consolidándose a base de solvencia

A pesar de arrancar el encuentro con la cuarta plaza asegurada, no se trataba de un examen menor al que el Athletic se enfrentaba en el Viejo Reyno. Al alcance estaba poder consolidar la posición y aumentar la brecha con respecto a los perseguidores toda vez que en el perfil del calendario liguero empiezan a vislumbrarse las etapas de montañas. Dicho y hecho, el Athletic tardó poco más de dos minutos en demostrar que algo va cambiando en la mentalidad del grupo, el tiempo que se necesitó para evidenciar que se afrontaba el encuentro con convicción. Aduriz, que luego se convirtió en protagonista clave del partido, robó un balón para que Rico cocinara un pase y Susaeta, sí, Susaeta, no perdonara desde la frontal.

Era más que importante el partido, por huir de los perseguidores y para acumular puntos ante la próxima visita del Real Madrid. Y, por qué no, para ganar en autoestima con objeto de poner contra las cuerdas al Atlético de Madrid, duro hueso para roer, pero contra el que quienes recorrimos tres mil kilómetros para ir a Bucarest aún reclamamos venganza.

Se marcó el Athletic un partido redondo, de lo mejorcito de la temporada, no por la vistosidad del juego, que de eso en Iruñea no se ha visto en la historia, sino por la seriedad del juego rojiblanco, por la forma de encararlo, de ir a por el encuentro, de intentar ser fiel a su estilo a pesar de las dificultades, por ejemplo un césped calamitoso, cortado de tal manera que parecía que los futbolistas disputaban un partido (o algo similar en el caso de Osasuna) sobre un código de barras verde, o un rival dispuesto a no dejar jugar y que contó con la aquiescencia de un árbitro mucho más riguroso en la aplicación del reglamento con el Athletic que con Osasuna.

Poco trabajo tuvo Iraizoz a lo largo de los noventa minutos, y eso que mucho tuvo que ver en el empate de Osasuna, ahora anecdótico pero que bien pudo complicar el asunto. El gol, encajado de falta, fue mucho más demérito rojiblanco que fruto del talento rojillo. Baste ver la repetición de la jugada. Y es que a la colocación de la barrera solo faltó un par de chaquetas a modo de postes para que la imagen fuese más propia de un patio de colegio.

Pero ni por esas se arrugó el Athletic. Aduriz, al que se le vio especialmente activo y disfrutando del fútbol por primera vez en bastante tiempo, se echó la responsabilidad al hombro y llevó, a la segunda, tras combinar Andrés Fernández una buena parada y un fallo, el balón a portería navarra. A partir de ahí comenzó el monólogo rojiblanco ante un Osasuna poco reconocible, al que no se le vio desplegar el empuje que suele reservar para los enfrentamientos contra Madrid, Barcelona y Athletic, su particular bestia negra.

El partido languideció hasta el descanso, Osasuna no tenía profundidad y el Athletic lo intentaba sin demasiada inspiración. Iturraspe y Rico se imponían, con Mikel algo menos ofensivo que en otras ocasiones, mientras que Herrera iba protagonizando otro encuentro brillante, demostrando que se crece en cuanto el equipo coge la cuesta abajo. Ahora solo le falta dar el paso al frente cuando pinten bastos, para lo que nada como los dos próximos enfrentamientos contra los equipos madrileños.

El decorado no cambió demasiado en la reanudación, el poco control del centro del campo era zurigorri –controlarlo en Iruña te exige combinar en la alineación futbolistas con algún que otro controlador aéreo de AENA- y las llegadas a área se fueron sucediendo hasta que, Aduriz protagonizó un remate de cabeza que hacía justicia al gran centro de Herrera.

A partir de ahí, coser y cantar. El Athletic mantenía el control del partido, era fiel a su estilo, y parecía cuestión de poco tiempo, además, que Osasuna se quedara en inferioridad. Sucedió a un cuarto de hora del final, aunque debió llegar antes si Velasco Carballo hubiera aplicado el reglamento. Valverde movió banquillo, oxigenó el equipo, evitó problemas con las tarjetas a Iturraspe, vital para el enfrentamiento contra los de Florentino, y dio merecido descanso a Susaeta y Aduriz con tal fortuna que quienes entraron, Ibai y Sola, redondearon la faena con un gol cada uno.

A la oportunidad de la victoria del Athletic se le suma la justicia de ver como un equipo que había mejorado mucho su juego lejos de San Mamés por fin conseguía un triunfo acorde al despliegue. Se le negó un buen resultado tanto en Anoeta como en Balaidos o Villamarín, pero el Sadar no pudo resistirse. El equipo, además, transmite la sensación de creer en lo que hace, disfrutar con ello e ir tomando consciencia de su potencial en esta liga depauperada. Si se le une que, por fin, la reivindicación de que las medias puntas aporten goles va cumpliéndose, el resultado final es más que satisfactorio.


Eso y ver que aunque los dos próximos encuentros sean los más complicados de lo que queda de temporada, pueden afrontarse con un equipo en el mejor momento competitivo. Poco margen hay para disfrutar de la victoria en Iruña, donde pudo verse de nuevo cómo algunos siguen confundiendo conceptos, de qué cantera proceden los futbolistas, y abuchean a profesionales que ellos mismos deciden traspasar por vestir de zurigorri mientras ovacionan a otros que lucen uniforme rojiblanco colchonero. Todo ello en un campo con menos afluencia de público que nunca por los precios decretados por el lumbreras Archanco. 

Así está el fútbol, en manos de archancos y tebas, con campos vacíos, clubes sin recursos y las televisiones de pago sin abonados. 
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2 comentarios

  1. Poquito mas que decir. El Athletic haciendo lo que tiene que hacer, que es demostrar sobre el campo la superioridad para ganar allí donde lo tiene que hacer si o si para aspirar a algo. Desde el minuto 1 se vio que la distancia de calidad entre el Athletic y esa versión desnaturalizada de Osasuna es oceánica a día de hoy. Si ya en intensidad, entre Iturraspe (no hay palabras para lo que está haciendo) y Rico se cepillaron el medio campo de Osasuna, en lo que se refiere al dominio del tempo y del juego, lo que se viene a definir por la calidad, ya no había color. Gran Herrera un poquito mas adelante y apisonadora Aduriz. Hasta a Susaeta le dió por pegar un leñazo desde fuera del área. Solo Herrera con un gesto que sobraba a la grada tras el 4º gol puso un borrón. En ese sentido, Muniain perfecto.

    Lo dicho. Perfecto. Ahora a por la tropa del Cholo. Entiendo que entrará Laporte por San José e Iraola por De Marcos.Lo del Madrid, ya lo veremos el fin de semana.

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    Respuestas
    1. No soy muy optimista para mañana, Aitor.

      No es un equipo que se nos dé bien, tiene la clásica forma de jugar que se nos atraganta y la designación de Mateu me parece indicativa de que en la Federación quieren una semi entre equipos madrileños.

      Como bien dices, lo del Madrid tiempo tendremos para analizar. Eso sí, se afronta mejor después de ganar en Iruña, que era la verdadera obligación del equipo.

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