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Otro importante paso hacia adelante

Poco más se les puede pedir a un partido y a un equipo. El Athletic salió a por el partido, a defender su posición europea y lo hizo de inicio a fin, dejando claro para los tres minutos que pretendía obtener los tres puntos a toda costa. Enchufado a más no poder, con un gran ritmo y dinamismo, con una banda derecha que se convertía en un cuchillo, con un Ibai en su versión más positiva, con un Iturraspe que no es noticia pero que sigue siendo clave en el juego y en el rigor táctico del centro del campo, con el mejor Herrera –por fin- del curso y un Aduriz enchufadísimo que peleaba por rematar y asistir a sus compañeros, sin perderse en otras batallas difíciles de ganar.

El partido venía de cara, parecía que era cuestión de pocos minutos certificar con goles la enorme diferencia sobre el césped, que la única voluntad de buscar la victoria era del Athletic y que el Valladolid se conformaba con acumular futbolistas, intentar defenderse y esperar a que se obrase el milagro. Y así fue. Para eso del cuarto de hora, una pérdida de Herrera en la frontal se convertía en una contra del Valladolid parsimoniosamente defendida por un Athletic al que se vio ciertamente sobrado, confiado a la hora de atajar la jugada.


Ahí se daba inicio a la necesidad de una nueva remontada y al despropósito del trío arbitral, incapaz de apreciar fuera de juego en el gol pucelano o de ver al menos tres penaltis más que claros en área castellana. En paralelo a la tragicómica actuación del trencilla Estrada (hay que ver, pones un estrada de estos en tu vida y siempre da espectáculo, sean pseudoperiodistas deportivos, soplapitos federativos o reinas del destape) comenzaba la heroica actuación de Mariño, un porterazo, que sostuvo vivo al Valladolid hasta el descanso aguantando hestoicamente las arremetidas de los rojiblancos, que llegaron a lanzar hasta once córneres convirtiendo el área de la futura tribuna sur en Fort Apache. Y costó, vaya si costó, que el tal Mariño acabara como Cochise.

Al descanso el partido era una incógnita. Por saber si el Athletic sería capaz de sostener ese ritmo y por qué daría de sí el Valladolid jugando, como pretendía, a la contra. Y quienes seguíamos el partido desde casa, por aquello del horario y los madrugones del día siguiente, rumiábamos la falta de fortuna, de acierto y de respeto. De respeto hacia el Athletic de los estamentos del fútbol, empezando por el presidente de la Liga, el Cid Campeador de la lucha contra la corrupción, que continua sin evitar que el Athletic sea el equipo de los lunes, algo que ayer llevaba un triste espectáculo que ya hace que hasta San Mamés presente un aspecto depauperado con las gradas medio vacías; y siguiendo con la Federación, esa que preside Villar, más preocupado en solicitar un sonrojante indulto para un sinvergüenza como del Nido que en preocuparse, como presidente de la Comisión de Árbitros de la UEFA, de que un supuesto internacional como Estrada pueda no señalar lo que ayer pudo convertirse en una adulteración flagrante de un encuentro.

Afortunadamente, el Athletic siguió a lo suyo, de la misma forma, inasequible al desaliento, al igual que Mariño, cuyas actuaciones empezaban a desesperar. Valverde, que observaba el espectáculo de su grupo, volvió a ejercer de cirujano con precisión, sustituía a Beñat, que desperdiciaba otra ocasión para reivindicarse, y daba entrada a un de Marcos clave en la remontada.  El cambio, narrado en televisión, sirvió de nuevo para constatar que ser periodista y vivir de decir obviedades es una profesión que en algunas familias pasa de abuelos a nietos.

Languidecían algo los rojiblancos, en realidad visto lo visto se tomaba un respiro, cuando Ibai, por fin, pudo llevar el empate tras un rechace de Mariño, otra vez él, a un tiro de un Aduriz puestísimo. Como el fútbol tiene nombres propios, enormes historias pequeñas, el de Santutxu, tras chivatazo de un Gurpegi que además de hacer gala de lo que debe ser llevar un brazalete daba una nueva muestra de su calidad como persona, dedicaba a un recién llegado como Morán que acababa de volver del funeral de su padre a la edad de cuarenta y cuatro años. Si en Erik hay depositadas grandes expectativas deportivas, a ello hay que sumar que la madurez, seriedad y dignidad del chaval debieran hacerle llegar lejos como premio a su aita, que mucho habrá tenido que ver en el desarrollo como persona de este fenómeno.

El monólogo continuaba, Ibai volvió a dar la de cal y Aduriz regaló el gol al estajanovitsa de Marcos, que volvió a estar donde había que estar, lo que posibilitó que Valverde  demostrase sensibilidad, humanidad, una buena persona, un tipo normal, en definitiva, y sé que lo digo siempre, algo que resulta anormal en el mundo del fútbol.

No paró el Athletic, siguió a lo suyo, a lo que sabe, a lo que ha interiorizado ya, a eso que se ha convertido en su ADN, buscar el gol, jugar a disfrutar, a no especular. Todo basado en la confianza que el plantel empieza a tener, en lo colectivo y en lo individual, en sus propias cualidades. Fruto de ello el gol de Herrera, que ponía la guinda a su mejor partido de la temporada, y el segundo en la cuenta particular de Ibai, para convertirle en pitxitxi.

Que se cerrara con la anécdota del gol de Valdet Rama, un trallazo, que llegó con la complicidad de unos Herrera, Morán y Gurpe relajados, no impidió que las sensaciones tras el encuentro fuesen inmejorables. Por la aportación a la victoria de la segunda línea, seguramente en el encuentro en que más aportaron los que se alienan justo detrás de Aduriz, tanto en juego como en goles; por la imagen del equipo; por la actitud y entrega; por el nuevo paso hacia adelante. Lo explició bien Mariño. Al menos, claro. Nos han pasao por encima dijo. Pues eso.

Y por último sensación, la reflexión que me vino tras el partido. Este Athletic aún conserva trazas de lo mejor del trabajo Bielsa que tan bien ha aprovechado Valverde, tan solo –que es muchísimo- con cambiar la fusta por la zanahoria y el puntero laser por la tiza de toda la vida, aunque quizás sostenida con la mano izquierda.


Vaya historia que empezamos a reescribirle a San Mamés. Inmejorable.
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2 comentarios

  1. Ojalá que lo mejor esté por llegar.

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  2. Yo creo que sí, Contini. Aunque lo de la Copa es capítulo aparte.

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