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Ya no le hacen un traje por la Comunidad Valencia

No puede decirse que se haya saldado la tourné por tierras levantinas toda vez que el Athletic, tras uno de los exámenes más complicados de la temporada, sale reforzado en la tabla del doble enfrentamiento contra equipos contra los que, tradicionalmente, siempre ha tropezado. Si el punto de Valencia fue bueno por las formas y, además, lo hicieron aún mejor los perseguidores con sus tropiezos, en Vila Real se trataba de evitar, como fuese, que el submarino amarillo recortase distancias en la oportunidad más propicia.

No empezó nada bien la cosa y tampoco es que finalizase como para molestarse en archivar el encuentro en la videoteca, pero esto de la cuarta plaza tiene su aquel y para conservarla hay que saber pelear y sufrir. Lo supo hacer el Athletic como también lo supo hacer el Villarreal, no nos confundamos. Los de Marcelino, un caballero de esto del fútbol, sabedores de las virtudes de los rojiblancos salieron a presionar como si no hubiese un mañana con objeto de no dejar maniobrar con soltura a la sala de máquinas zurigorri. Así, Rico y Herrera firmaron uno de los peores encuentros de los últimos meses e Iturraspe se vio incómodo y superado por momentos, a pesar de ser en todo momento quien procuró que imperase un mínimo criterio.

Al músculo del Villarreal se le contraponía un Athletic voluntarioso que no encontró su sitio, lastrado por los fallos forzados por la presión castellonense y los errores en las entregas, constantes en Rico, impropios en Herrera y desesperantes en un Muniain al que cada vez queda menos margen para justificar en el campo la reivindicación deportiva que justifique la cifra que pretende poner sobre la mesa de Josu Urrutia.

El partido estaba complicado, el Athletic tenía el balón, de forma apabullante, pero no conseguía hacer nada meritorio con él, y al Villarreal no le fructificaba la fuerza. En partidos como ese la calidad cobra más impotancia que nunca. Los detalles, la precisión, son claves. Y que Aduriz marrase el penalti claro que González González apreció por mano de Gabriel, seguramente, pudo ser la razón principal por la que el Athletic ayer no pegase un puñetazo clasificatorio en el mostrador del ambigú en que ha convertido Tebas esta liga.

El Athletic marchó al vestuario desquiciado, como protagonizando un sketch del programa de Benny Hill, y la reanudación no deparó nada mejor toda vez que en un minuto a Balenziaga le faltó decisión para frenar a Óliver Torres y permitir que diese su primer pase de gol en primera. A partir de ahí, más de lo mismo, el Athletic pasaba un bache del que no tardó demasiado en recuperarse, principalmente cuando Rico se vio algo más adelantado.

Con todo, a pesar de que el Athletic mejoró cuando se vio obligado a ello, con un Villarreal agazapado que renunciaba al balón y aguardaba la contra, el decorado no cambió en exceso ni tan siquiera con la expulsión de Gabriel por saltar con el codo ante Aduriz. Trabado el juego, con pérdidas de tiempo constantes, con las asistencias desaparecidas y los camilleros viajando a Vila Real desde las playas de Alicante cada vez que eran requeridos, las huestes de Marcelino recibieron el peor de los castigos, perder dos puntos que creían tener amasados en los últimos minutos del partido, en una jugada, esa sí, en la que el Athletic demostró la razón por la que se encuentra acomodado en la cuarta plaza. Al pase templado de Iturraspe respondió Aduriz, al que se echará en falta el sábado, con un cabezazo de los que a final de temporada pueden suponer un pasaporte para la máxima competición continental.

Ladró Marcelino, como era de esperar, y pagó su frustración con Valverde, demostrando una vez más su catadura moral, su deportividad y su saber estar. Es lo que queda, seguir padeciendo esa leyenda del villarato, aunque nadie se moleste en contrastar si en las últimas jornadas, y salvo en Sevilla contra el Betis, el Athletic se ha beneficiado de algún regalo.

Por aquí, a lo nuestro, que bramen en la Comunidad Valenciana –allá por dónde antes al Atheltic le hacían un traje cada vez que iba de visita- y que vean oscuras conspiraciones en Donostia, donde ni los profesionales del fútbol parecen ver los partidos, pero todos tocan de oído. Por el odio, claro.


P.D. Recuperado y reincorporado retomo las líneas del blog, que siete años de historia no se abandonan sin previo aviso de la noche a la mañana.
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3 comentarios

  1. Una alegría ver que has reaparecido, Gontzal, y que el blog vuelve a recobrar vida. Quizás hayas vuelto en el mejor momento, en las 10 últimas jornadas, para comentar nuestro camino al cuarto puesto y a la previa de Champions.

    No podrán con nosotros.

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  2. Bienvenido, Gontzal. Se te echaba de menos, aquí y en el Ambigu. Y como bien dice Contini, ojalá tu vuelta sirva para comentar y certificar el paso hacia la previa de la Champions.

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  3. Eskerrik asko, Euup, yo creo que vamos a celebrar la clasificación para la Champions, verás.

    Contini, me acuerdo de ti con frecuencia, generalmente unido a los desatinos de la Real. Tienes que estar disfrutando...

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