+ 5

Entrenador y jugadores tiran la Champions

De poco sirve celebrar con todo tipo de alharacas, saltitos más propios de adolescente en concierto de Justin Bieber incluidos, el día que eliminas al Nápoles si a la hora de la verdad te borras, decides no competir. El paso del Athletic por Champions, que vivió ayer su epílogo por más que queden dos torturas por delante, ha dejado mucho, muchísimo que desear. Y no por el hecho de no asumir que los rivales de un grupo a priori asequible hayan dejado constancia de que no se puede, de primeras, restar méritos deportivos a rivales de ligas menores acostumbrados a participar frecuentemente en la máxima competición europea, sino por el mal sabor de boca que deja ver al Athletic de Valverde sin competir en ninguna de las cuatro oportunidades de que han gozado para desplegar un mínimo de ese orgullo que debe ser santo y seña de cualquier equipo que vista de rojo y blanco.

Valverde se ha equivocado gravemente en la competición europea. Lo hizo en Borisov, el Portugal y ayer en San Mamés. Los planteamientos, las rotaciones, las alternativas elegidas para dar descanso a esos que no da descanso casi nunca, no solo no han funcionado sino que le han forzado, además, a rectificarse a si mismo hipotecando las posibilidades de refrescar al equipo cuando fuese necesario. Si agotas dos cambios para enmendarte a ti mismo la plana, poco dejas de margen para buscar el efecto sorpresa en la segunda parte.

Resulta inexplicable dar descanso a un Etxeita, ahora que está en forma, que tan solo lleva disputados dos partidos en una semana  para dar entrada a un Gurpegi que tuvo una actuación calamitosa. O sentar a Iturraspe el día en que su presencia, en el partido más clave de la participación europea, puede ser más relevante que nunca. Máxime si la alternativa pasa por San José, un jugador en las antípodas futbolísticas del de Abadiño.

Pero el problema es más de fondo. De confección de plantilla y de disposición de los futbolistas. Porque si Morán no cuenta quizás hubiese sido más propio contar con Galarreta, por ejemplo. O retrasar la posición de un Beñat qe naufraga semana tras semana en esa media punta que le obliga a ver el fútbol por el retrovisor y no por la luna delantera, como hacía cuando triunfó y se decidió pagar por él un auténtico dineral.

Después de tanta probatura, alguno se da cuenta de que sobraban alforjas, que parece claro que la solución a la media punta, hoy por hoy, pasa por de Marcos, más por descarte del resto que otra cosa; que existe un problema importante con el lateral derecho, donde a Iraola se le escapa el tren del fútbol, puesto que la edad no perdona si, sobre todo, el cuenta kilómetros ha dado ya varias vueltas.

Al margen de decisiones técnicas, insisto, coyunturales y de confección de plantilla, no pueden los futbolistas salir de rositas. Todo lo contrario. Puesto que son ellos los que deben hacer bueno cualquier planteamiento del entrenador, y en Europa han faltado enormes dosis de saber competir, algo discutiblemente lógico, y cantidades industriales de carencia de actitud.

El ritmo parsimonioso, la falta de agresividad, de contundencia, de garra, de carácter, de velocidad, los fallos no forzados (y paro, para no parecerme a José Luis Moreno presentado a la Pantoja en Noche de Fiesta) sólo se puede achacar a un grupo de pusilánimes futbolistas acostumbrados a sacar lo mejor de sí mismos sólo cuando el viento sopla de popa.

Son ya demasiadas las ocasiones en que muchos de los miembros de la actual plantilla han fallado en momentos claves el último lustro. Finales, semifinales, partidos europeos… con varios entrenadores y recayendo la responsabilidad sobre los entrenadores. Que si el sistema de juego y la apuesta del no fútbol de uno, que si la apuesta inviable por el desgaste salvaje de algún loco, que si las elecciones erróneas para las rotaciones del otro…

Pero la plantilla debe reflexionar y ser coherente. Si se quiere competir, se debe aprender a competir. Si se es profesional de élite, se cobra como tal y se negocian fichas a precio de estrella, se actúa como tal.

Duele, y mucho, ver al Athletic atropellado en San Mamés. Se puede asumir la supremacía del rival. Acostumbrados estamos a ver a los zurigorris arrollados por Barcelona y Madrid en muchas ocasiones en nuestra propia casa. Vale. Pero nunca se puede disculpar la falta de ambición, de contundencia, a la hora de hacer frente. Máxime cuando el botín es tan sustancioso como el hecho de poder seguir vivo en nada menos que la Champions League.

Por delante, ahora, la Liga, pues a estas alturas se puede dudar hasta de la capacidad de este equipo de poder (y querer) caer a la Europa League. Seamos coherentes. Si la actitud va a ser la de un grupo de jubilados deseosos de conocer ciudades europeas, quedemos últimos en el grupo, hagamos felices a nuestros vecinos guipuzcoanos igualando su triste tránsito por la máxima competición por equipos de la UEFA y centrémonos en Liga.

Alto se ha puesto el listón -y justo antes del parón, espada de doble filo- antes del partido de Valencia. Que se atenga Valverde a las consecuencias de sus propias decisiones. Porque difícilmente se podrá entender que se opte por no alinear contra el Oporto a los que él mismo considera los mejores si en Valencia el equipo no da un giro copernicano a su injustificable juego y, encima, se viene de vacío.


Era la temporada de la ilusión, de la reivindicación, del disfrutar de nuestra particular forma de ver el fútbol demostrando su viabilidad competitiva, y no puede ser más decepcionante.
Si te ha gustado o te ha parecido de interés esta entrada, cómpartela y ayuda a difundirla. Eskerrik asko.

5 comentarios

  1. Me olió mal desde que vi la alineación... y lo desacompasado que sonó el himno a capella esta vez. Coincido contigo, Gontzal, para variar.

    Lo de la animación creo que da para una serie de posts.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo de animación no es nuevo, pero cojo el guante, igual tras el parón merece la pena debatir un poco al respecto.

      En cualquier caso, y a modo de titular, creo que lo de la afición del Athletic tiene mucho de mito.

      Ondo etorria barriro Iñaki, ia noz egoten garan garagardau bat hartuteko ;-)

      Eliminar
  2. Gontzal, Amen
    Una pena que haya habido que sudar tanto para llegar a esta competición y que una vez en ella nos estemos arrastrando y en algunos casos incluso estemos haciendo el ridículo mas espantoso. Un desastre.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Una tras otra Euup, una tras otra.

      ¿Te acuerdas de nuestras esperanzas en Bucarest y cómo nos bajaron de la nube?

      Sólo pedimos que compitan, poco más. Y no parece que sea una exigencia máxima, pero...

      Eliminar
    2. Jo... ¡No me voy a acordar! Claro que sí.
      Y como dices bien... si yo considero que como aficionados somos unos fletes y unos blandos, con que compitan nos conformamos. Ya si no te dan ni eso... Menos mal que hoy contra el Valencia han vuelto a dar otra cara más positiva (a nivel defensivo sólo pero.... por algo se empieza...

      Eliminar

Este blog lo hacemos entre todos, por lo que no sólo se agradece tu opinión, sino que es necesaria para enriquecerlo. Los comentarios, una vez enviados, se publican automáticamente, no están moderados y aunque en cinco años no ha sido necesario, nos reservamos el derecho de eliminar y/o modificar los comentarios que contengan lenguaje inapropiado, spam o resulten ofensivos.

Aldez aurretik, eskerrik asko. Gracias por anticipado.