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Poco más que un punto bien trabajado

A ver quién es el que desdeña un punto arrancado a un Valencia enrachado que no había cedido nada en su feudo, sustentado en una buena actuación de contención y sin sufrir demasiadas angustias. El Athletic consigue llegar al temido descanso con algo más de crédito y, lo que es más importante, con siete puntos sobre nueve, en una situación clasificatoria menos angustiosa.

Por delante, ahora, dos semanas con la esperanza de que el descanso pueda servir para recuperar a Aduriz, único sostén ofensivo de un equipo incapaz de generar peligro. Y es que más allá del estado de forma de Aritz, que le posibilita, incluso, inventarse goles de la nada, la inoperancia en ataque de las huestes rojiblancas empieza a encender las alarmas.

Alguien se planteará, con razón, si eran necesarias las alforjas de la alineación del pasado miércoles si para el viaje a Mestalla se iba a apostar por un rosario de cambios tal. Ahora, con un punto arrancado a uno de los gallos clasificatorios parece fácil caer en el buenismo, pero la alineación decretada por Valverde, a pesar de todo, careció de sentido. Alguien explicará por qué Susaeta se cae de la convocatoria el día en que ni Aduriz ni Muniain están a disposición del cuerpo técnico o por qué se cuenta para el equipo titular con los cuasi desaparecidos Viguera o Unai López y, además, fuera de su sitio natural el día en que el equipo debía procurar dar un paso al frente.

Por si fuera poco ya el guirigay, el tierno Guillermo cayó lesionado para la media hora, lo que obligó a Valverde a un carrusel de cambios para no dar su brazo a torcer y dar minutos a Kike Sola. Por no apostar por un relevo puesto por puesto, Txingurri decidió alterar las posiciones de Viguera, que pasó a ser el nueve; de Unai López, que cambió de banda para pasarse a la izquierda; y de de Marcos que cedió la mediapunta al Gatusso arratiano para hacer compañía a Iraola en estribor.

El equipo, curiosamente, mejoró, con Beñat más activo que nunca, aunque caótico a balón parado, la que tiempo ha fue su especialidad, y bajando por momentos a la sala de calderas a ayudar en la salida a Rico y a Iturraspe. Mención positiva merece éste que, aunque aún alejado de su mejor versión, quién sabe si por acusar los golpes de la semana pasada –suplencia en Champions y ausencia de la lista internacional del Marqués Krusty- o porque ya va siendo hora de espabilar y va cogiendo la forma.

En épocas de sequía ofensiva solo queda fiarlo todo a defender las reservas y ahí sí el Athletic lo bordó. Bien cerrado en la vanguardia, desde los laterales al eje, donde la entrada de Etxeita por sí sola no puede justificar la mejoría, aunque sí contribuir, y mucho, a la necesaria eficacia, velocidad, anticipación y, sobre todo, concentración que hacen de la retaguardia zurigorri, hoy por hoy, la mejor –quizás la única- noticia positiva.

El tiempo irá diciendo si afianzarse defensivamente permite ir serenando al equipo, dándole confianza y permitiendo recuperar la mejor versión de Iturraspe para, una vez controlado el centro del campo, donde aún se pierden excesivos balones en fallos forzados y, lo preocupante, no forzados, empieza a llegar cierta fluidez a la línea de tres cuartos.

Porque sabido es que la línea de medias puntas, que parece llamada a estar ocupada por de Marcos, Muniain y Susaeta, se caracteriza más por la estrategia del martillo pilón que la del golpe certero, por lo que para recuperar cierto brío en las llegadas a área rival parece más que necesario que el centro del campo atine en la circulación hacia esa zona que funciona como un embudo, que necesita demasiada cantidad de balones para que por su zona estrecha se filtre alguno aprovechable hacia el área.

Mucho trabajo queda aún por delante. Muchísimo. Porque consumidas ya demasiadas jornadas de la primera vuelta y habiendo dejado por desgana que la Champions se vaya por el sumidero, a este Athletic se le debe, todavía, seguir manteniendo el listón un poco más alto. No tanto en la clasificación, puesto que recuperar lo perdido parece ya una quimera, sino exigirle una mejoría inmediata en el juego, un mayor equilibrio entre defensa y ataque y un cambio radical en actitud y ambición. A ello deben contribuir, más que nadie, los miembros de la plantilla, que se han caracterizado por actuaciones paupérrimas en el pleno individual y en el colectivo. Pero también un entrenador que parece seguir sin tener claro casi nada a día de hoy.


Cierto es que Valverde parece tener un once tipo, el que casi todos tenemos en mente. Pero el problema se presenta cuando es necesario un plan B. En esos casos, Ernesto tiene tantos planes como letras el abecedario. La gestión de la plantilla, desde luego, no está siendo el fuerte del bueno de Ernesto. Y eso, en un equipo de cantera como el Athletic, tiene bastante más trascendencia que en otros sitios. Porque chavales como Unai, Morán o Aketxe lo que necesitan es continuidad y minutos.
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1 comentario

  1. La verdad es que hoy se pregunta uno aún con más fuerza... ¿y a qué santo vino sacar a Etxeita para meter a Gurpegi entre semana? O lo de sacar a Iturraspe y no meter un organizador natural como Moran.... o bajar a Beñat. De verdad creía Valverde que con Rico - San Jose ibamos a jugar a algo? Txingurri - Txingurri... parece que tambien tu andas un poco desorientado, como los jugadores.

    Creo que tras esta y la anterior experiencias europeas se han podido vislumbrar las 2 estrategias para afrontar la competición añadida. En primer lugar tuvimos la del bueno de Bielsa, que tenia un 11 ideal, y lo ponía día si y día también, evidentemente porqué opinaba que el equipo bajaba mucho al meter cambios. La consecuencia fue que al final del segundo año el equipo estaba sin pilas. El bueno de Txingurri es de los que tienen claro que hacen falta rotaciones, sino no hay nada que hacer... y ya se vió la sombra de equipo que fuimos contra el oporto.... Efectivamente las cosas no son tan simples y hay una infinidad de matices (lesiones, estados de forma, fichajes,...) pero para mi si una cosa ha quedado clara es que el Athletic no tiene plantilla para competir en 3 torneos. Sentiré alivio si no entramos en la Europa L.

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