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Recuperando sensaciones y obligaciones

Pues sí, sí que ha cambiado este Athletic en el ratito en que, por circunstancias forzosas, uno deja de darle a la tecla. Te dispones a intentar hacerle una reforma al local, darle un aspecto propio de un blog de Champions en el rato en que las obligaciones laborales y familiares lo puedan permitir y se te tuerce todo de la misma manera en que a las huestes de Valverde les desaparece el fútbol de botas y mollera.

Me disponía ya a glosar al Athletic europeo tras el ya lejano encuentro contra el temido Napoli de Benítez, salía de San Mamés pensando qué poner, cómo resumir aquello que prometía ser un Athletic para la gloria, y esa noche a tu futura hija le da por arrancarle ocho semanas al calendario gestacional y te encuentras, así, por arte de birlibirloque con una situación en la que lo que menos te preocupa es la inexplicable caída en barrena del equipo.

Ayer, por fin, pude volver a ocupar mi localidad de San Mamés, en horario de misa mayor en La Catedral, recuperar las buenas costumbres y las mejores compañías. Es lo que tiene la responsabilidad. Dejas al equipo en manos de los otros cincuenta y tantos mil, y no te saben sacar el asunto adelante. Está claro que no puedo delegar, un auténtico  problema, un exceso de responsabilidad, así que fue ocupar mi sitio en la Tribuna Norte y arrancarse el Athletic con las mismas sensaciones con las que lo dejé aquel 27 de agosto.

Enrabietado, peleón, con presión adelantada y tirando de autoestima. No fue, ni mucho menos, un partido para recordar, aunque sirvió para redondear una semana que permiten huir de esas posiciones en las que el bloqueo de piernas resulta anecdótico frente al pánico que produce en los futbolistas la posición en la tabla.

El Athletic jugó una aceptable primera parte, lo más positivo que se puede extraer además de los tres puntos, y una segunda en que tiró de riñón para no verse superado por un Sevilla que no justificó su condición de colíder, toda vez que Emery, ese cretino que propone un fútbol impropio de equipos punteros, creyó innecesario arriesgar lo más mínimo o hacer que su equipo buscase algo más que un golpe puntual al que sacar el máximo rédito.

La victoria resulta clave y un punto para la esperanza. Esperanza de recuperar, sobre todo, el juego y las virtudes de un equipo que en pocos meses ha perdido las señas de identidad de la presión adelantada, el control en el centro del campo y la creación de numerosas llegadas a área rival.

Apoyado en poco más que un gran Aduriz, el Athletic 2014-2015 se ha caracterizado hasta la fecha por parecer un grupete timorato, sin juego por bandas, con imperdonables errores defensivos, sin velocidad ni físico y con una carencia absoluta en el eje del centro del campo, donde la pareja Iturraspe-Rico no han resultado ni sombra de lo que fueron.

Gran trabajo por delante le queda aún a Valverde, convertido en un –al menos por momentos- Pablo Iglesias futbolero que intenta convencer a los suyos con aquello del Podemos, aunque con un programa difícilmente comprensible. Porque al bueno de  Ernesto, por momentos desnortado, se le ha visto superado por las circunstancias y ha realizado excesivo número de probaturas, muchas de ellas incoherentes.

Atrás quedan los fallos contra Rayo (con Gorka sacando de nuevo la guitarra de la funda) o Granada (¡ay!, Iturraspe, qué regalo a tu mentor Joaquín Jesús, ese al que ahora no le gusta Marca), actuaciones estrambóticas e imperdonables como la de Borisov y atracos a mano armada como el de mi admirado Mateu Lahoz, el Elpidio José Silva del arbitraje de la piel de toro.

Por delante, aún, margen para la enmienda. Escaso en Champions, al depender de terceros incluso dándose el aldabonazo de obtener nueve puntos,  donde debería por lo menos mantenerse San Mamés invicto y procurar caer a la fase de grupos de la Europa League; e importante en Liga donde resultaría imperdonable con el actual nivel no quedar entre los diez primeros clasificados en una competición con un nivel paupérrimo.

No está, de todas maneras, despejado el horizonte por más que aflojen las apreturas clasificatorias. La lesión de Aduriz pone de actualidad el debate de lo poco compensada que está una plantilla cuya alternativa al gol pasa por Guillermo, un indolente chaval que aún no entiende las dosis de agresividad y carácter que requiere la profesionalidad de la élite. Que llame a Turín y que se ponga un tal Morata. Si no sabe quién es, puede preguntarle a Llorente. Llorente Fernando, el joven, el guapo, que el otro, el tal Chus, dicen que pasa las horas contando los billetes de quinientos en que cobró su deseada comisión de tres millones.

Claro que si la alternativa a Guillefer pasa por dar minutos a Kike Sola, el lustroso fichaje, al que en la rumorología callejera que explique su condición de proscrito sólo falta que circule una foto en Lezama posando con el pequeño Nicolás, aviados estamos.

Quién sabe. Lo mismo Ernesto cae del caballo camino al Jantoki de Lezama y el bueno de Kike se convierte en el Etxeita de la vanguardia zurigorri. Por que quién le iba a decir al bueno de Xabi que pasaría del ostracismo a adelantar en el escalafón a todo un internacional como Mikel San José. Hay que reconocer que, a veces, los marqueses son unos cachondos.

Seguiremos, repasaremos, pues, lo que de sí este Athletic aquí, en este Zarpazo recuperado más tarde de lo que me hubiese gustado si June, a la que ya sobra salud en la misma medida que a su padre días de sueño y que en cuanto a carácter se parece, por desgracia, bastante más a Aduriz que a Markel Susaeta, me permite entre tantas horas de desvelo un mínimo de frescura que permita dedicarle media horita a repasar la actualidad rojiblanca.


Un placer y gracias.
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2 comentarios

  1. Qué bueno volver a encontrarnos, Gontzal, al menos en el barrio blogosférico.
    Que yo no acudiera el domingo a la Catedral (pero fuera bien representado por la siguiente generación) espero que sea un factor concurrente en la victoria, y que esta se repita mañana. Que ya no hay viento sur al que achacar la tontera zurigorri.

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  2. Enhorabuena Gontzal por la feliz criaturita, y sobre todo porque esté con salud.
    Nos tenías, mientras se solucionaba lo realmente importante, huérfanos y echándote de menos, no sólo en este foro, también en el ambigusero. Un placer poder volver a leerte.
    Y espero que hoy disfrutes con una nueva victoria de nuestros chicos

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